Quizá hayáis leído que el Herbario EMMA tiene asociada una colección de materiales vegetales fósiles. Como todavía no está informatizada, los datos asociados a estos restos no son fácilmente accesibles, hay que buscarlos en las publicaciones científicas de cada trabajo. El origen de estas muestras es el trabajo acumulado de una de las líneas de investigación del grupo Historia y Dinámica del Paisaje Vegetal (UPM).
La interpretación de la vegetación actual, desde un punto de vista dinámico, se hacía difícil en ciertos casos si no se disponía de ninguna información sobre cómo había sido su evolución en los últimos milenios. Cuestiones tan básicas como saber si algunos árboles son o no autóctonos en una localidad concreta, son difíciles de responder sin este tipo de datos. De ahí el interés de mirar hacia el pasado vegetal de la península Ibérica.
A modo de introducción, aquí va un vídeo divulgativo que hizo una de las colaboradoras de este equipo, Fátima Franco Múgica, que trabaja con polen fósil en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM):
El polen es el indicador más utilizado en las reconstrucciones de la dinámica de la vegetación de los últimos milenios. Para aumentar la precisión de estas reconstrucciones es imprescindible contar con datos extraídos de otros indicadores vegetales o, incluso, de otro tipo de fuentes (archivos históricos, por ejemplo). Entre esos otros indicadores vegetales destacan los restos de maderas, piñas y frutos. La mayor parte de los restos de la colección EMMA-Paleo son maderas. Nada sorprendente si pensamos que se trata de un herbario alimentado por grupos de investigación y unidades docentes del ámbito forestal.

Esta madera que hemos puesto de ejemplo forma parte de un estudio que se publicó en 1997: Roig et al., 1997.
Me gusta este formato porque habla de las causas que originaron las líneas de investigación en paleobotánica (entre ellas las de la UAM -polen- y UPM -maderas y macrorrestos-). En las ultimas décadas del siglo XX existían fuertes controversias acerca de cómo habría sido el tapiz vegetal ibérico con anterioridad a la intensa actividad antrópica que lo alteró profundamente por completo en el curso del Holoceno. El resultado de aclarar dicho escenario resultaba de capital interés a la hora de orientar la gestión en los espacios naturales. Máxime en aquellos momentos en que adquirió enorme relevancia la conservación de la biodiversidad y la tendencia hacia la recuperación de la vegetación original en determinados territorios. Dado que las controversias y debates antes señalados se fundamentaban en la opinión de los botánicos más relevantes del momento, no resultaba fácil para los alumnos y naturalistas varios optar por algunos de los planteamientos encontrados. Para algunos de los jóvenes profesores e investigadores que en aquellos tiempos se enfrentaban al enconado debate, no había otra opción que buscar refrendos que apoyaran unas u otras tesis……. Y eso fue lo que puso en marcha en algunas universidades líneas de investigación hacia las huellas o testigos del pasado que pudieran arrojar luz y dar sentido a unas u otras de las teorías enfrentadas. De esa manera y con ese objetivo fue como cobraron fuerza las investigaciones paleobotánicas. La ETSIM dentro de la UPM fue la primera de las entidades universitarias españolas en iniciar una línea de investigación en maderas y macrorrestos fósiles con el objetivo de asentar en datos sólidos las reconstrucciones paleobioteográficas. Y por ello se hacía imprescindible disponer de las infraestructuras necesarias para conservar, ordenar y poner a disposición de la comunidad científica todo el conjunto de materiales acopiados a lo largo del desarrollo de las investigaciones señaladas.
¡¡Muchas gracias Carlos!!
Es un lujo que uno de los protagonistas aporte tantos detalles de primera mano