- Nombre del edificio: CaixaForum Madrid, Centro Cultural y Expositivo
- Dirección completa: Paseo del Prado 36, 28014, Madrid
- Barrio / Distrito / Municipio: Cortes, Distrito Centro, Madrid
- Año de construcción: 2005–2008
- Arquitecto / Equipo: Herzog & de Meuron (con la colaboración de la Fundación “la Caixa”)
- Tipología: Arquitectura Cultural, Museo, Centro Expositivo
- Etiquetas: MASA Y VACÍO · SUSTITUCIÓN/SUSTRACCIÓN · ARTICULACIONES · GEOMETRÍA · MATERIA/TEXTURA · RELACIÓN CON EL CONTEXTO
- Enlaces de interés: CaixaForum Madrid, Fundación “la Caixa”, Herzog & de Meuron
- Autor de la entrada: Elvira Monteagudo de Arteche
El CaixaForum Madrid se concibe como una operación de transformación radical de un edificio industrial preexistente. La intervención combina sustracción (vaciado, eliminación del zócalo y liberación del espacio inferior) con adición, mediante la incorporación de un volumen superior de acero corten. Esta combinación genera una pieza única donde la masa histórica y la masa contemporánea se articulan de forma precisa.
Uno de los conceptos fundamentales es el vacío como articulador. La decisión de elevar la antigua Central Eléctrica del Mediodía crea un espacio público cubierto que funciona como antesala urbana del edificio. Este vacío no es residual: ordena la relación con el Paseo del Prado y convierte la planta baja en un espacio permeable, abierto y accesible. La forma abierta se manifiesta en este plano inferior, mientras que la forma cerrada domina en los volúmenes superiores dedicados a salas expositivas.
La articulación entre lo nuevo y lo existente es otro elemento esencial. El ladrillo original se conserva como memoria material, mientras que el volumen añadido de acero introduce una geometría irregular que expresa la contemporaneidad del proyecto. La transición entre ambas capas no es abrupta, sino que se resuelve mediante una línea clara que marca el encuentro entre épocas, reforzando la lectura estratificada del conjunto.
El edificio incorpora una marcada direccionalidad vertical, resultado de la operación de elevación. La percepción del volumen flotante genera una tensión entre masa y soporte, acentuando la presencia visual del acero corten suspendido sobre el espacio público. Esta verticalidad contrasta con la horizontalidad del plano urbano y con la fachada vegetal adyacente, reforzando el carácter icónico del edificio sin descontextualizarlo.
La materialidad tiene una importancia compositiva evidente. El ladrillo del edificio original aporta textura, ritmo y una presencia tectónica ligada a la historia industrial del barrio. El acero, en cambio, introduce un carácter más abstracto y homogéneo, cuya superficie perforada permite que la luz entre en el interior y que el volumen responda a los cambios de iluminación exterior. La coexistencia de ambos materiales sintetiza pasado y presente en una imagen unitaria.
El interior se organiza mediante plataformas y recorridos que acompañan la geometría del volumen añadido. Las salas permanecen cerradas y controladas, mientras que las circulaciones aprovechan los vacíos y las variaciones de luz, generando un ritmo espacial continuo. La estructura se integra en la composición general sin protagonismo excesivo, reforzando la claridad de los espacios expositivos.