- Nombre del edificio: Viviendas del arquitecto Joaquín de la Concha
- Dirección: Calle de Fuencarral, 117 – 28010 Madrid.
- Barrio/ Distrito/ Municipio: Trafalgar/ Chamberí/ Madrid
- Año de construcción: 1890
- Arquitecto/ Equipo: Joaquín de la Concha Alcalde, Celestino Aranguren Alonso y Pablo Aranda Sánchez.
- Tipología: Arquitectura residencial.
- Etiquetas: FORMA CERRADA, GEOMETRÍA, JERARQUÍA, ARTICULACIONES.
- Enlaces de interés: https://fcoam.eu/guia/L2/L2.56.htm
- Autor de entrada: Amor Burgos Herance
La fachada del edificio de viviendas constituye un ejemplo claro de organización entre orden, ritmo y jerarquía en la composición arquitectónica. En este caso, la fachada expresa la estructura interna del edificio y su inserción en el lugar, articulando sus diferentes capas mediante una combinación equilibrada de elementos. En este caso, la composición se basa en una repetición rigurosa de vanos que genera un ritmo constante y legible, donde cada nivel reafirma la estructura modular que organiza la elevación.
La alternancia entre el ladrillo y los marcos enlucidos en blanco cumple una función doble: por un lado, sirven de marco visual distinguiendo entre el plano de fachada y los vanos; por otro, permite que los huecos destaquen como unidades básicas del orden compositivo. Esta claridad refuerza la idea de que la fachada debe hacer explícita su lógica constructiva sin renunciar a la expresividad. Asimismo, la presencia de una base comercial más abierta y permeable introduce la distinción entre un zócalo, que se extiende hasta la primera planta a modo de transición, y un cuerpo central que resulta esencial para reconocer la correspondencia entre arquitectura y uso.
Los balcones de rejería acentúan la horizontalidad del edificio enriqueciendo la fachada, junto con las contraventanas, que forman un juego de posiciones azarosas según las necesidades de los residentes, dando lugar a una composición más orgánica. Del mismo modo, la cornisa superior asoma ligeramente respecto al resto de la fachada haciendo de remate y cierre formal de la composición y estabilizando la proporción vertical. Así, el edificio materializa una articulación sobria pero firme, donde cada elemento contribuye a un orden global que armoniza repetición, proporción, acorde con el carácter urbano del barrio.