- Nombre del edificio: Facultad de Farmacia
- Dirección: Plaza Ramón y Cajal, s/n – 28040 Madrid.
- Barrio/ Distrito/ Municipio: Ciudad Universitaria/ Moncloa-Aravaca/ Madrid
- Año de construcción: 1928
- Arquitecto/ Equipo: Agustín Aguirre López-Evandro
- Tipología: Arquitectura escolar
- Etiquetas: FORMA CERRADA, FUNCIONAL
- Enlaces de interés: https://fcoam.eu/guia/F2/F2.254B.htm
- Autor de entrada: Amor Burgos Herance
El edificio de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid constituye un ejemplo temprano y significativo de la incorporación del racionalismo arquitectónico en España. Su lenguaje formal, sobrio y esencial, responde a los principios que empezaban a consolidarse en Europa a través de las corrientes funcionalistas, para las cuales la arquitectura debía ser expresión directa de su uso, de su estructura y de las necesidades reales del programa.
La composición del edificio revela esta actitud a través de volúmenes nítidos, geometrías ortogonales y una organización clara de las circulaciones que estructura el conjunto desde la lógica del recorrido y de la eficiencia espacial. La ausencia de ornamento superfluo responde a la premisa modernista de que la forma no debe imponerse al uso, sino derivarse de él, así cada parte del edificio como son aulas, laboratorios, despachos o espacios administrativos, se articula en función de sus requerimientos específicos, generando una lectura coherente de la planta. Esta honestidad arquitectónica enlaza directamente con las corrientes funcionalistas en las que la arquitectura debía comunicar su propósito sin recurrir a artificios simbólicos.
A pesar de su sobriedad, la facultad no renuncia a cierto carácter institucional, que se manifiesta en la claridad compositiva de la fachada principal y en la modulación rítmica de huecos y paños, estrategias típicas del racionalismo para dotar de presencia pública a edificios de servicio. Al mismo tiempo, la relación entre estructura y envolvente mantiene la transparencia constructiva ya que el edificio no oculta cómo está hecho, sino que convierte su lógica constructiva en parte activa de su expresión formal.