- Nombre del edificio: Casa Árabe. Antiguas Escuelas Aguirre
- Dirección: Calle Alcalá, 62 – 28010 Madrid
- Barrio/ Distrito/ Municipio: Recoletos/ Salamanca/ Madrid
- Año de construcción: 1881-1886
- Arquitecto/ Equipo: Emilio Rodríguez Ayuso
- Tipología: Arquitectura escolar
- Etiquetas: FORMA CERRADA, GEOMETRÍA, JERARQUÍA, TIPOS
- Enlaces de interés: https://fcoam.eu/guia/F2/F2.30.htm
- Autor de entrada: Amor Burgos Herance
El edificio de las Escuelas Aguirre construido de finales del siglo XIX, es un ejemplo representativo del estilo neomudéjar madrileño. Cuenta con una fachada de gran peso visual que organiza la atención del observador mediante un equilibrio dinámico entre elementos repetitivos y acentos rítmicos.
Según Arnheim el equilibrio visual no exige simetría estricta, sino la compensación entre fuerzas perceptuales que ordenan la composición. En este caso, la torre actúa como foco vertical dominante e introduce un contrapunto direccional, su verticalidad genera una fuerza ascendente que contrarresta la horizontalidad del cuerpo principal, ejemplificando cómo la dirección y el peso relativo de los elementos construyen tensiones armonizadas dentro del esquema visual. Esta verticalidad se equilibra con una agregación de elementos ornamentales inherentes al estilo neomudéjar como la trama homogénea de paños de ladrillo, que surgen del propio aparejo, vanos tripartitos apuntados y remates horizontales que distribuyen el peso visual del conjunto.
La repetición de huecos y motivos geométricos en el aparejo genera una homogeneidad a modo de unidad compositiva con un peso similar que unifica a través del ritmo regular de sus partes. Este efecto se refuerza con la subdivisión de la fachada, grandes paños delimitan áreas principales y el juego cambiante de ladrillos marcan los límites de los distintos niveles estableciendo jerarquías visuales, dentro de las cuales proliferan subdivisiones secundarias con los dinteles y jambas que enmarcan los vanos. Este conjunto de órdenes remite a la idea de que la percepción organiza la forma en niveles de segregación y conexión que facilitan la lectura del conjunto.
En conclusión, las Escuelas Aguirre logran un equilibrio expresivo en el que ornamento, estructura y proporción actúan como fuerzas perceptuales interdependientes, dando al edificio su carácter singular y profundamente coherente.