Nombre del edificio: Viviendas en Pintor Rosales
Ubicación: Paseo Pintor Rosales 16, 28008 Madrid.
Barrio / Distrito / Municipio: Argüelles / Moncloa-Aravaca / Madrid.
Año de construcción: Proyecto: 1951. Obra: 1952
Arquitecto / Equipo: Luis Gutiérrez Soto
Tipología: Vivienda colectiva
Etiquetas: Arquitectura Residencial · Jerarquía · Forma Cerrada · Geometría · Articulaciones · Tipos · Envolvente.
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Autor de la entrada: Danna Isabella Díaz Vargas
El edificio de viviendas situado en el paseo de Pintor Rosales es una de las obras residenciales más reconocibles de Luis Gutiérrez Soto, en gran parte por la manera en que se adapta a un emplazamiento excepcional dentro de la ciudad. El paseo funciona casi como un balcón urbano abierto hacia el oeste de Madrid, y esa condición paisajística acaba teniendo un peso claro en la forma del edificio. La fachada se desarrolla de manera marcadamente horizontal, como si quisiera acompañar la línea del paseo y prolongar visualmente el horizonte a través de las terrazas.
Estas terrazas corridas no responden a una repetición estricta, sino que varían ligeramente en su longitud y profundidad, lo que introduce un ritmo más flexible. Gracias a ello, la fachada evita una lectura rígida y se construye a partir del equilibrio entre los planos llenos y los vacíos abiertos al exterior. La estructura vertical queda así matizada por una composición que prioriza la continuidad horizontal y la relación con el paisaje.
El orden del edificio es claramente geométrico, pero no resulta abstracto ni frío. Los vuelos, las barandillas metálicas y las sombras proyectadas a lo largo del día generan una fachada cambiante, cuya percepción depende de la luz y del punto de vista. En la base, el zócalo de piedra cumple una función decisiva: ancla el edificio al terreno y resuelve el desnivel del paseo, dando al conjunto una presencia sólida y bien asentada. El uso diferenciado de materiales (piedra, ladrillo y metal) refuerza esta lectura por capas, haciendo visible la organización del edificio.
En el interior, las decisiones formales están directamente relacionadas con la vida doméstica. Las terrazas amplias y los cuerpos acristalados que sobresalen ligeramente de los salones mejoran la iluminación natural y amplían la experiencia del habitar. El acceso y el garaje se resuelven de manera discreta, sin alterar la composición general.
En conjunto, el edificio muestra cómo el racionalismo madrileño pudo incorporar paisaje, confort y claridad compositiva sin perder coherencia ni elegancia.