Nombre del edificio: Torre Picasso
Ubicación: Plaza Pablo Ruiz Picasso, 1, 28020, Madrid
Barrio / Distrito / Municipio: Salamanca / Salamanca / Madrid
Año de Construcción: 1980
Arquitecto / Equipo: Minoru Yamasaki
Tipología: Oficinas
Etiquetas: MALLA, FORMA CERRADA, GEOMETRIA, JERARQUÍA, ENVOLVENTES
Enlaces de interés: https://fcoam.eu/guia/F2/F2.398D.htm
Autor de la entrada: Blanca Villabrille de Travy
La ubicación y construcción de la Torre Picasso, que se sitúa en la AZCA del Paseo de la Castellana, se encuentra entre los exponentes más significativos de la arquitectura corporativa internacional a la que están adscritos los años ochenta de Madrid. Esta obra responde a un planteamiento formal que busca la monumentalidad y la pureza geométrica: el gran prisma blanco de planta rectangular, de proporciones esbeltas, cimentado en una composición estrictamente basada en la repetición de un módulo vertical, que recorre la fachada de arriba hacia abajo.
La Torre, ejecutada por el arquitecto de las Torres Gemelas de Nueva York, Minoru Yamasaki, traduce al contexto madrileño el lenguaje característico del modernismo tardío norteamericano: una arquitectura de orden cerrado, geométrica y limpia, en la que los elementos decorativos desaparecen a favor de la clasificación de la experiencia: proporción, ritmo y superficie. La fachada se construye a partir de sencillos tramos de una retícula continua de elementos verticales blancos, entre los cuales se introducen franjas de vidrio enrasado que regulan toda la envolvente y otorgan al edificio una uniformidad casi abstracta, además de reforzar la imagen del monolito vertical.
Su sistema constructivo, de estructura portante de perímetro —probablemente el único posible en una construcción de esta altura— favorece plantas diáfanas y flexibles, y en el fondo, típicas de la construcción en rascacielos estadounidenses. Tal esquema constructivo refuerza la relación coherente entre sistema estructural y expresión del exterior, de tal forma que, desde cierto punto de vista, la fachada es sólo la huella que hace visible a la estructura, tiñendo a la torre de princípios del high-rise norteamericano de mediados de siglo.
La Torre Picasso se convierte, en este contexto urbano, en hito del conjunto de AZCA. La evidente claridad formal del volumen, prismático y blanco, estridente en el reparo del resto de edificaciones más fragmentadas o más oscuras, le otorga un rango predominante en el perfil de la ciudad de Madrid. La presencia de la torre, casi distante y escultural, corresponde a una determinada lógica de la corporación internacional que supuso, en su momento, una ruptura por completo con respecto a la arquitectura de la España del franquismo.
La Torre Picasso, por su rigor compositivo, por su abstracción formal, y su filiación directa con la obra de Yamasaki, se vuelve, por lo tanto, una pieza propia de la tradición del modernismo norteamericano más puro. Un edificios del que emana fuerza precisamente por su contención. Una pieza que no utiliza el gesto para afirmar la pureza formal, la luz y las proporciones como únicos protagonistas de su composición.