- Nombre del edificio: Museo del Traje
- Dirección completa: Avenida Juan de Herrera 2, 28040, Madrid
- Barrio / Distrito / Municipio: Ciudad Universitaria, Moncloa, Madrid
- Año de construcción: 1971-1973
- Arquitecto / Equipo: Jaime López de Asiaín y Martín y Ángel Díaz Domínguez
- Tipología: Arquitectura Cultural
- Etiquetas: RETÍCULA, CAJAS, ESPACIO FLUIDO, FUNCIONAL, PLANTA ABIERTA, INCLUSIÓN, AXIALIDAD, SIMETRÍA, TECTÓNICO
- Enlaces de interés: https://docomomoiberico.com/edificios/museo-nacional-de-arte-contemporaneo/
- Autor de la entrada: Marta Carranza Ostos
Reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura en 1969, y proyectado por los arquitectos Ángel Díaz Domínguez y Jaime López de Asiaín, el Museo del Traje se aleja de la configuración museística tradicional y se define a partir de dos elementos compositivos fundamentales: la torre esbelta, de varios niveles, y el gran contenedor horizontal de dos plantas, donde la inferior se presenta como una planta abierta entre pilares. Esta contraposición establece desde el inicio una marcada dualidad entre horizontalidad y verticalidad, fundamental en la lectura volumétrica del conjunto.
La relación entre estos elementos permite reconocer un orden topológico de inclusión: la torre no se adosa ni se yuxtapone, sino que queda integrada dentro del volumen horizontal, configurando un claro “elemento dentro de elemento”. Al mismo tiempo, la torre sobresale muy por encima del basamento, intensificando la tensión entre ambos cuerpos. Desde la mirada geométrica, los volúmenes se disponen de forma ortogonal, reforzando la claridad del sistema compositivo.
El edificio se rige por un orden cerrado, apoyado en una planta organizada mediante una retícula modular de 8×8 metros, con módulos de doble altura que determinan tanto la estructura como la funcionalidad. Esta malla genera una fuerte axialidad y un eje de simetría perpendicular claramente reconocibles, enfatizado por la gran escalera central que atraviesa el patio y actúa como núcleo ordenador del espacio fluido de la planta baja, concentrando la centralidad de las comunicaciones verticales.
El orden funcional también deriva de esta división volumétrica: el basamento aloja las salas de exposición, espacios públicos plurifuncionales y adaptables, mientras que la torre acoge usos más privados, como oficinas, seminarios de investigación y talleres de creación artística.
Finalmente, el edificio puede considerarse plenamente tectónico, en el sentido descrito por Campo Baeza: “una arquitectura que no nace de la tierra, sino que se separa de ella apoyándose puntualmente, ligera, precisa y estructuralmente expresiva, casi como si se posara “de puntillas” sobre el terreno”