• Nombre del edificio: Iglesia de Nuestra Señora del Buen Suceso.
• Dirección completa: Calle de la Princesa, 43, Moncloa – Aravaca, 28008 Madrid
• Barrio / Distrito / Municipio: Argüelles / Moncloa-Aravaca / Madrid.
• Año de construcción: 1982.
• Arquitecto / Equipo: Manuel del Río Martínez.
• Tipología: Arquitectura religiosa.
• Etiquetas: ARTICULACIONES, CAJAS, ENVOLVENTES, ESTEREOTOMIA, FORMA CERRADA, GEOMETRÍA, SIMBÓLICO.
• Enlaces de interés: https://parroquiabuensuceso.es/historia-iglesia-buen-suceso/ https://edicioneslalibreria.com/por-que-la-iglesia-del-buen-suceso-se-llama-asi/
• Nombre del autor de la entrada: Alba Esteban Arteaga.
La Iglesia de Nuestra Señora del Buen Suceso, obra de Manuel del Río y situada en la calle Princesa, forma parte de un conjunto con oficinas y viviendas. Su diseño marca la transición hacia un lenguaje moderno, reflejando un periodo de cambio y crecimiento en Argüelles. Se puede comparar con la Iglesia de Rosario de Filipinas, también brutalista e integrada en un bloque urbano, aunque más monumental y ajena al entorno.
El edificio puede descomponerse en cuatro niveles: una base de acceso y articulación, un cuerpo medio, la cubierta y un cubo. Estos elementos mantienen una relación topológica de unión, apilados y articulados por las esquinas del basamento, que actúan como nexos. El elemento principal es el cubo con la cruz, aparte de lo simbólico, destaca por un tratamiento material diferente y por estar elevado. Por la continuidad del acero y la sutilidad de su ensamblaje, predomina un carácter estereotómico. Los volúmenes son geométricos y claros, prismas octogonales, aunque la planta revela transformaciones que rompen la simetría: el prisma principal se deforma para abrirse o cerrarse al conjunto o al entorno. Este no llega a entenderse como un anillo porque cada esquina se resuelve distinta. Dos fachadas se vinculan al conjunto, mientras que la que da a la calle del Buen Suceso se cierra, eliminando aperturas y alineándose a ras con la acera. Los cambios volumétricos responden a las necesidades interiores, como una pila bautismal en un cilindro o una capilla absorbiendo la irregularidad de un trapecio. A pesar de sus deformaciones y asimetrías, mantiene un orden cerrado y coherente.
Simbólicamente, la iglesia parece camuflarse en el conjunto, no busca imponerse como hito, sino formar parte de una unidad comunitaria. Viviendas y oficinas se resuelven con la misma envolvente que la iglesia en planta baja, solo en los niveles superiores aparece un nuevo orden de huecos respondiendo al uso.



