Nombre del edificio: Castellana 79
Ubicación: Paseo de la Castellana, 79, 28046
MadridBarrio / Distrito / Municipio: Azca / Azca / Madrid
Año de Construcción: 1981
Arquitecto / Equipo: Rafael de La Hoz
Tipología: Oficinas
Etiquetas: MALLA, GEOMETRIA, JERARQUÍA, ADAPTACIÓN SOLAR, ENVOLVENTES
Enlaces de interés: https://www.rafaeldelahoz.com/es/project-plus-office-02.html
Autor de la entrada: Blanca Villabrille de Travy
El edificio Castellana 79 surge en el marco del complejo de oficinas del distrito AZCA como un claro ejemplo de la moderna arquitectura corporativa de Madrid de los años 70 para intentar transmitir la imagen de ser racional, efectiva y contemporánea. Su fachada expresa claramente esa intención de dotar al paisaje urbano de la Castellana de una piel tan unificada como abstracta y corporativa.
El volumen sigue la tipología convencional de torre de oficina: una planta casi sin obstáculos, una continuidad libre de espacios diáfanos, ratificada por una piel moderna, que desconecta en buena parte de la estructura interna, permitiendo a su vez que la fachada cumpla con las funciones de “piel” y no de soporte estructural de cara a la ocupación interna.
La piel arquitectónica del edificio está configurada mediante un muro cortina de cristal que acomete en todo el volumen, consiguiendo la imagen de un abundante acabado limpio, neutro, homogéneo.
Dicha “piel pristina” de cristal y metal genera efectos de luz, sombra, reflejo y de transparencia que cambian según la hora del día, según la orientación solar o la estación, convirtiéndose en un elemento de cambio: no es sólo un cerramiento, sino una piel viva que cambia con el medio en el que habita.
El concepto neutro y abstracto de su fachada es coherente con la voluntad de la universalidad —una imagen corporativa moderna, internacional, independiente de los ornatos típicos, insistiendo a su vez sobre la eficiencia y la tecnología.
El hecho de decantarse por una fachada de muro cortina, cristal y metal hacen que Castellana 79 se convierta en paradigmatico de lo que una envoltura puede ser capaz de significar en un edificio de oficinas. Aquella envoltura no es un elemento decorativo sino que es significante, imagen, mensaje, funcionalidad (control de luz, confort, representatividad).
De este modo la fachada del edificio puede considerarse la manifestación de los valores que caracterizan la arquitectura de oficinas moderna: neutralidad, eficiencia, adaptabilidad, anonimato formal pero proyectando un «rostro» en consonancia con la idea de modernidad de carácter urbano.