Nombre del edificio: Parroquia San Agustín
Ubicación: C. de Joaquín Costa, 10, Chamartín, 28036, Madrid
Barrio / Distrito / Municipio: El Viso / Chamartín / Madrid
Año de Construcción: 1946
Arquitecto / Equipo: Luis Moya Blanco
Tipología: Arquitectura religiosa / Iglesia
Etiquetas: GEOMETRÍA, CENTRALIDAD, LLENOS Y VACÍOS, JERARQUÍA, MURO EQUIPADO, ORDEN SIMBÓLICO, ORDEN CERRADO
Enlaces de interés: Enlace al drive con fotografías del edificio
Autor de la entrada: Ángel Ramos Barrientos
La parroquia San Agustín se forma por un conjunto de volúmenes cilíndricos solapados que se articulan alrededor de una clara centralidad espacial. Se construye sobre una planta elíptica que se configura en un vacío interior único y continuo, rodeado por un anillo perimetral de espacios secundarios que organizan el programa.
La condición de centralidad establece una jerarquía muy definida entre el núcleo servido, destinado al espacio litúrgico y convirtiéndose en el foco absoluto de la composición; y el perímetro servidor, que actúa como muro equipado siguiendo la lógica propuesta por Louis Kahn. El edificio trabaja de forma muy clara el ejercicio de llenos y vacíos, donde el muro ya no es un simple cerramiento, sino un elemento grueso que ordena, distribuye y jerarquiza el conjunto.
Aparece en la planta del edificio una axialidad rotunda en el diámetro mayor de la elipse, que dirige la mirada hacia el presbiterio. Este eje se prolonga hacia el exterior y encuentra correspondencia en la torre-campanario, actuando como hito en la ciudad. Esta pieza vertical responde también a un orden simbólico, buscando una relación ascendente de la iglesia con el Cielo.
Compositivamente, el edificio presenta un orden cerrado. Además de la jerarquía mencionada anteriormente, la iglesia presenta una simetría muy marcada por el eje principal. La regularidad del conjunto se aprecia tanto en planta como en las fachadas exteriores, donde los vanos se abren regularmente generando un ritmo ordenado.
La fachada principal que alberga el acceso responde a los mismos órdenes que en el interior y la planta. Se combina la verticalidad que da ese orden simbólico; y la regularidad, jerarquía y simetría que caracteriza el orden cerrado.