Nombre del edificio: Auditorio Nacional de Música
Ubicación: C. del príncipe de Vergara, 146, Chamartín, 28002, Madrid
Barrio / Distrito / Municipio: El Viso / Chamartín / Madrid
Año de Construcción: 1988
Arquitecto / Equipo: José María García de Paredes
Tipología: Arquitectura cultural / Auditorio
Etiquetas: JERARQUÍA, INCLUSIÓN, GEOMETRÍA, ORDEN FUNCIONAL, ORDEN CERRADO, AXIALIDAD, ORDEN SIMBÓLICO
Enlaces de interés: Enlace al drive con fotografías del edificio
Autor de la entrada: Ángel Ramos Barrientos
El Auditorio Nacional de Música de Madrid es un edificio cultural que se configura como un conjunto de volúmenes que se articulan mediante relaciones de jerarquía, axialidad y regularidad. Aparecen dos volúmenes claramente diferenciados que se relacionan mediante inclusión: el volumen poligonal queda incrustado en el cuerpo más longitudinal que funciona como basamento. Esta separación de volúmenes también responde a una diferenciación funcional: el basamento alargado y horizontal organiza los accesos y la vida pública del edificio; mientras que el prisma que sobresale alberga el auditorio principal. De esta forma, desde el exterior se puede hacer una lectura de la función a través de los volúmenes, donde cada elemento adquiere una expresión propia dentro del conjunto.
El edificio presenta un orden cerrado, visible en la simetría respecto a su eje principal y en la regularidad de sus huecos y el uso de una retícula compositiva que estructura la fachada. Los vanos se disponen de manera repetitiva en el basamento generando un ritmo horizontal que enfatiza la condición de zócalo.
Aparece una clara axialidad que enfatiza el eje de simetría. La axialidad sirve tanto en planta baja para organizar la entrada principal como la disposición de los cuerpos superiores, que se orientan hacia el acceso enfatizando su carácter representativo de edificio cultural. En relación con esta idea de orden simbólico de reflejar un edificio institucional, se recuperan elementos clásicos, como el frontón de los templos griegos y romanos, que ayudan a crear esta imagen; pero lo rompen creando un juego inesperado en su fachada. Esta misma idea se repite en fachadas de la historia de la arquitectura, como en la Vanna House de Robert Venturi.