- Nombre del edificio: Central Lechera CLESA
- Ubicación: Avenida Cardenal Herrera Oria, 67, 28034, Madrid.
- Barrio / Distrito / Municipio: Valverde / Fuencarral-El Pardo / Madrid.
- Año de construcción: 1958
- Arquitecto / Equipo: Alejandro de la Sota y Fernando Lapayese
- Tipología: Arquitectura Industrial
- Etiquetas: GEOMETRÍA, FUNCIONAL, ARTICULACIONES, CONTEXTUALIZACIÓN
- Enlaces de interés: Aprobada la renovación de la fábrica Clesa – Daniel Somolinos | Arquitectura Viva Antigua Fábrica Clesa en Madrid | Comunidad de Madrid
- Autor de la entrada: Gloria Montabes Sicilia.
La Fábrica Clesa, declarada bien de interés cultural de nuestro país, constituye una síntesis arquitectónica emblemática de la modernidad española, donde la función industrial se convierte en arquitectura. Su propuesta integra estructura, organización espacial y materialidad con una visión coherente que refleja una voluntad de orden, eficiencia y monumentalidad.
Antes de hablar sobre su programa, estructura y características, cabe destacar su actual estado desmejorado y en desuso. Está comenzándose la obra de renovación y restauración del mismo.
El conjunto se articula mediante una serie de naves y bloques —cada uno con su uso específico— dispuestos sobre una malla funcional clara, manifestando una lógica de retículas / mallas estructurales y volumétricas. Cada nave actúa como una caja o bloque de servicio: producción, almacenaje, oficinas, refrigeración — espacios especializados que responden a requerimientos funcionales muy precisos. Esa fragmentación programática permite una gran claridad interna: cada función localizada en su bloque, facilitando la circulación y la organización del trabajo.
Al mismo tiempo, la fábrica articula un potente juego de masa y vacío: la estructura de hormigón pretensado, las cubiertas, los lucernarios y los espacios interiores de las naves generan una gran espacialidad, con luz cenital, techos altos, interiores abiertos. Esta decisión estructural permite grandes luces y flexibilidad interior: el vacío interior se convierte en el espacio de producción, circulación y operaciones, mientras la masa estructural sostiene y define el conjunto al exterior. Dialogan un interior más diáfano e industrial, con una fachada más de arquitectura de antaño, masiva.
La fábrica despliega una lectura perceptiva clara: sus volúmenes alargados y sus cubiertas redondeadas se alternan, generando un ritmo formal que articula el paisaje industrial y marca la presencia de la fábrica desde la vía. Esa alternancia de formas aporta una forma abierta en términos compositivos, con repetición modal de naves y ritmos de cubierta.
Internamente prevalece un orden funcional y jerárquico: las naves principales dedicadas a producción, las áreas de servicios y oficinas en otra escala, los accesos y flujos de carga / descarga claramente definidos. Esta jerarquía funcional define la volumetría y la organización espacial: cada elemento tiene su lugar según su uso.
La envolvente del edificio, con su revestimiento exterior de hormigón y su estructura expresada, define una fachada / envolvente tectónica que rechaza ornamentos y apuesta por la honestidad constructiva, lo que refuerza su carácter industrial, austero y moderno.
Por su escala, su programa y su relación evidente y directa con el contexto urbano —situada en el norte de Madrid, sobre la avenida Cardenal Herrera Oria—, la Fábrica Clesa como la presencia de un lugar-productivo dentro de la ciudad, distinto de los entornos residenciales y urbanos tradicionales; una pieza de infraestructura industrial que articula su propio sistema espacial y funcional.
El carácter simbólico de la fábrica no puede obviarse: es un testimonio de la modernización de la industria alimentaria en España del momento.