- Nombre del edificio: Casa Huarte
- Ubicación: Calle Turégano, 1, 28035. Madrid.
- Barrio / Distrito / Municipio: Ciudad Universitaria / Moncloa-Aravaca / Madrid.
- Año de construcción: 1965
- Arquitecto / Equipo: Jose Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún
- Tipología: Arquitectura Residencial, Vivienda Unifamiliar
- Etiquetas: JERARQUIA, MASA Y VACÍO, ESPACIO FLUIDO, ARTICULACIONES
- Enlaces de interés: Casa Huarte – Fundación Docomomo Ibérico Casa Huarte – La Casa de la Arquitectura
- Autor de la entrada: Gloria Montabes Sicilia.
La Casa Huarte representa una clara síntesis arquitectónica, donde la vivienda deja de ser un volumen aislado para transformarse en un conjunto de espacios articulados y relacionados entre si: su volumen exterior compacto y cerrado al entorno se organiza internamente en torno a patios y vacíos que estructuran la vida familiar y social.
El edificio se plantea con un fuerte orden funcional y una distribución precisa: la vivienda se articula mediante una planta en “peine” con dos alas transversales que rodean tres patios principales, y un ala adicional que contiene los servicios. Cada patio tiene un uso diferenciado: uno acoge el acceso y relación social, otro alberga la zona más relajada —piscina y área familiar— y un tercero agrupa los dormitorios. Esta disposición evidencia una clara jerarquía espacial: espacios públicos, familiares e íntimos, organizados según su función. Esto hace referencia al concepto de espacios públicos y privados dentro de una vivienda, estudiado durante el curso.
La organización de patios y vacíos introduce un evidente juego de masa y vacío/estereotomía y tectónica: la volumetría exterior aparece maciza, cerrada, casi fortificada, mientras que el interior alberga los vacíos abiertos y patios que otorgan luz, aire y relaciones visuales complejas.
En cuanto a espacio fluido y articulaciones, el recorrido interior se realiza a través de galerías, pasillos y una escalera de caracol que conecta distintos niveles —incluyendo la biblioteca—, generando transiciones suaves entre zonas de descanso, convivencia y servicios. Las grandes puertas correderas permiten la apertura visual entre estancias y patios, reforzando la continuidad espacial.
La fachada/envolvente refuerza la introversión del proyecto: ladrillo y hormigón se combinan con una densidad casi hermética hacia la calle, protegiendo la intimidad interior, mientras que el interior se abre hacia los patios y el jardín aterrazado, actuando como un refugio frente al ruido exterior.Finalmente, la contextualización resulta evidente: ante la imposibilidad de vistas hacia el exterior la parcela linda con otras viviendas próximas y con la propia calle, se sitúa en esquina la vivienda, los arquitectos tomaron la decisión de volcar la casa hacia dentro”.