- Nombre del edificio: Registro Mercantil de Madrid
- Ubicación: Calle del Príncipe de Vergara 70 y 72
- Barrio / Distrito / Municipio: Lista / Salamanca / Madrid
- Año de construcción: 1989 (rehabilitación 2024)
- Arquitecto/equipo: COPASA y SDM
- Tipología: Arquitectura institucional
- Etiquetas: MALLAS, FORMA ABIERTA, JERARQUÍA, GEOMETRÍA
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- Autor de la entrada: Diego Medici Prenol
El principal elemento compositivo de la fachada es el perfil de carpintería, que recorre su totalidad vertical, extendiéndose de manera continua hacia la cubierta interior del bloque, lo que difumina por completo su límite y genera una fluidez espacial notable. Su forma simple pero altamente expresiva en su materialidad y trazado se erige como generador del ritmo compositivo y de la variación dinámica en toda la superficie, ordenando las aperturas de distintos tamaños. Aunque la separación entre estos perfiles aparenta carecer de un patrón fijo o modular rígido a primera vista, en realidad se basa en solo tres medidas específicas que crean una percepción deliberada de azar controlado y heterogeneidad rítmica, enriqueciendo la lectura visual del conjunto.
Los huecos, limitados estrictamente a tres tipos de ventana todas de igual altura pero variadas en anchura, siguen fielmente estas separaciones moduladas y definen así bandas verticales continuas que articulan la fachada. A determinadas alturas específicas, estas bandas se desvían intencionadamente del alineamiento vertical predominante, introduciendo una capa adicional de variación rítmica que añade profundidad perceptual al diseño. Así, la única traza que rigidiza y unifica la composición es la horizontal dominante, que establece con claridad los límites verticales de los huecos en cada planta, proporcionando cohesión al conjunto. Con tres tamaños de ventana bien definidos y tres separaciones precisas entre perfiles continuos que atraviesan la fachada entera, se logra una composición rica y diversa, logrando complejidad pese a su aparente simplicidad formal y economía de elementos.
Además, la profundidad volumétrica del perfil contribuye de manera significativa a la lectura global de la fachada, creando un juego visual sofisticado de ocultar parcialmente y revelar los huecos según el ángulo de observación. Esta profundidad genera un ritmo adicional superpuesto al modular, de modo que el perfil no solo organiza la fachada en su dimensión plana, sino que también aporta otra dimensión que enriquece enormemente la percepción y complejidad del edificio en su contexto urbano.