- Nombre del edificio: Edificio Beatriz
- Ubicación: Calle de José Ortega y Gasset
- Barrio / Distrito / Municipio: La Castellana / Salamanca / Madrid
- Año de construcción: 1968
- Arquitecto/equipo: Eleuterio Población Knappe
- Tipología: Arquitectura administrativa
- Etiquetas: MALLAS, ESTEREOTOMÍA, GEOMETRÍA.
- Enlaces de interés: https://fcoam.eu/guia/F2/F2.474.htm
https://www.luisvallstaberner.com/wp-content/uploads/2024/07/4.4.-La-piel-dura.-Edificio-Beatriz-Eduardo-Delgado-Oscuro.pdf - Autor de la entrada: Diego Medici Prenol
El tratamiento de la fachada de este edificio constituye un ejercicio de repetición sistemática y control formal, donde los módulos de hormigón prefabricado generan una marcada verticalidad que contrasta con la orientación horizontal y alargada de la fachada principal. Se produce así un juego rítmico entre ambos órdenes que otorga una identidad visual precisa y reconocible al conjunto.
Se trata de un bloque aislado, autónomo en su implantación dentro del entorno urbano, donde las esquinas suponen situaciones constructivas y compositivas complejas a resolver. Sin embargo, la condición de una fachada tan extensa permite abordarlas una a una, sin que sea necesaria una consideración conjunta desde el punto de vista visual. Cada esquina se resuelve de forma rotunda, asignando un módulo por fachada, de modo que el único gesto perceptible se concentra sutilmente en la transición entre ellas, articulando el encuentro con un criterio de continuidad material. El forjado se remata con gran contundencia, mostrando un canto aparente de 0,90 metros, correspondiente a la malla cuadrada ortogonal de la misma dimensión empleada en toda la composición arquitectónica. Este recurso acentúa la sensación de masividad estructural y se prolonga visualmente a través de los módulos, creando la impresión de un extenso plano continuo en cada planta.
En la planta baja, los pilares que dan a la calle parecen sostener toda la pieza de fachada, como si recogieran y enlazaran el plano principal del edificio. Esta primera fachada masiva y estereotómica contrasta y “protege” una segunda piel acristalada, ligera y transparente, constructivamente independiente pero que prolonga la modulación en la distribución interior. El hecho de que las piezas de hormigón dejen entrever la segunda piel recalca su función protectora, filtrando y tamizando la luz natural en el proceso.