- Nombre del edificio: Edificio residencial en la calle San Bernardo
- Dirección completa: Calle de San Bernardo, 118 a, 28015, Madrid
- Barrio / Distrito / Municipio: Trafalgar, Chamberí, Madrid
- Año de construcción: 2020
- Arquitecto / Equipo: Carro Arquitectos
- Tipología: Arquitectura Residencial
- Etiquetas: GEOMETRÍA, ENVOLVENTES, FUNCIONAL
- Enlaces de interés: San Bernardo 118
- Autor de la entrada: Lidia Villa García
El edificio de la calle San Bernardo 118, se inserta en un tramo heterogéneo del tejido madrileño, donde conviven tipologías residenciales históricas y bloques de vivienda de la segunda mitad del siglo XX. Su fachada se presenta como una pieza de síntesis, una interpretación contemporánea de la composición seriada tradicional, pero liberada de la rigidez que caracteriza a los inmuebles colindantes.
La fachada está formada por un plano al cual se unen una serie de prismas triangulares. Se encuentra modulada, gracias a un aplacado de piedra que determina las alturas de las diferentes ventanas.
En su interior, las estancias están sesgadas. Para evitar que la situación de diversidad se traduzca literalmente a la materialización del alzado, se busca una fachada neutra, que no manifieste al exterior la estructura interior del edificio. Por lo que se emplea el mirador como elemento referente de la fachada. En algunos casos, el cuerpo rectangular a la derecha del conjunto de prismas, crea una sensación de alargamiento del hueco, esto busca enfatizar la horizontalidad que preside en la composición de la manzana. Los elementos permiten la entrada de luz en ambos sentidos en la estancia. Las ventanas se encuentran divididas en dos, un perfil remarca la línea horizontal que coincide con el tamaño de las ventanas de los edificios adosados.
Se entiende, por jerarquía, que las estancias con mayor número de ventanas corresponden a las zonas comunes. Los miradores permiten regularizar desde el interior la percepción de cada una de las habitaciones, contrarrestando la forma trapezoidal de las mismas generada por la propia forma de la geometría de la parcela.
El portal posee una entrada sesgada, al igual que el volumen de escaleras y ascensor. En la parte trasera, se produce un truncamiento de la fachada, el mismo que en las ventanas, y la salida a los patios exteriores se crea oculta.
Su aportación más relevante reside precisamente en esa capacidad para introducir complejidad formal sin renunciar a una lectura unitaria.