- Nombre del edificio: Colegio mayor, El Faro
- Dirección completa: Plaza de Cristo Rey 7, 28015, Madrid
- Barrio / Distrito / Municipio: Moncloa-Aravaca, Madrid
- Año de construcción: 2016
- Arquitecto / Equipo: Javier Aguilar Viyuela, Alfonso Rubio Castañera “EUSA Arquitectura”
- Tipología: Arquitectura Residencial
- Etiquetas: DEFORMACIÓN, CONTEXTUALIZACIÓN, TECTÓNICA
- Enlaces de interés: https://estudioeusa.org/index.php/services-item/colegio-mayor-el-faro/
- Autor de la entrada: Claudia Ortega Rodríguez
El Colegio Mayor El Faro se caracteriza por su volumetría fragmentada, al estar ubicado en una plaza destinada al tráfico rodado, sin espacio para el peatón. Ante esta condición urbana, el edificio retranquea su planta baja para generar un punto de encuentro delantero a él. De este modo, no se impone con una fachada continua, sino que invita al ciudadano a descubrir su interior. Rompe la esquina para no introducir más factores en una plaza ya saturada de estímulos. El complejo se compone por tres elementos lineales organizados alrededor de un patio central triangular. Mantienen una relación de posicionamiento de unión entre sí. No hay un eje de simetría claro; sin embargo, el elemento lineal “corredor” organiza la planta y relaciona a estos tres volúmenes, ejerciendo el papel de articulación.
La heterogeneidad volumétrica responde al perímetro trapezoidal de la parcela. Cada pieza adquiere un grado de importancia variable. El ala oeste, que alberga al patio en su interior (no llega a conformar un triangulo porque se desmaterializa la esquina), predomina desde un punto de vista espacial, respecto de los otros dos. Por otro lado, quien tiene una mayor pureza geométrica es el volumen este, puesto que es el único que no sufre ninguna deformación condicionada por la forma de la parcela. El volumen sur se curva en su extremo debido a los edificios colindantes y a evitar una incidencia directa de poniente en las habitaciones de los estudiantes. Es decir, que a nivel jerárquico la composición responde ante una integridad de elementos, donde ninguno se entiende de manera individual sin el contexto de los otros dos.
La decisión de doblar la esquina interior en el patio, en vez de aparecer una arista favorece la lectura de una piel continua que se va plegando y adaptando a las condiciones externas. Además, los propios volúmenes lineales no terminan en un borde liso, sino que se fragmentan y retranquean para abrir la esquina, favoreciendo una apertura más amable hacia la plaza.
Las cuatro fachadas son distintas, variando las dimensiones de los huecos respecto a la orientación; sin embargo, todas ellas comparten el mismo ritmo horizontal marcado por el revestimiento exterior. El contraste de llenos y vacios en las fachadas debido a la variedad de huecos aporta dinamismo al conjunto, en vez de someterlo a una simetría estricta.
Para concluir, el colegio mayor El Faro, responde a un orden abierto, al no tener un eje de simetría claro ni una jerarquía predominante, priorizando las circunstancias del entorno antes que las suyas propias.