- Nombre del edificio: Antiguo archivo regional de la Comunidad de Madrid, antigua fábrica de cervezas Mahou y actual Museo ABC del dibujo y la ilustración de Madrid
- Dirección completa: Calle de Amaniel, 29-31, 28015, Madrid
- Barrio / Distrito / Municipio: Universidad, Centro, Madrid
- Año de construcción: 1892 (construcción), 2010 (reforma)
- Arquitecto / Equipo: Francisco Andrés Octavio (construcción) y Aranguren y Gallegos Arquitectos (reforma)
- Tipología: Arquitectura Industrial y Cultural
- Etiquetas: YUXTAPOSICIÓN, GEOMETRÍA, ENVOLVENTES
- Enlaces de interés: Museo ABC_COAM, Archdaily, Aranguren y Gallegos Arquitectos
- Autor de la entrada: Lidia Villa García
El Museo ABC de Dibujo e Ilustración, de Aranguren & Gallegos, destaca por su intervención audaz sobre la estructura preexistente de la antigua fábrica de Cervezas Mahou en Madrid, donde se huye de la mímesis histórica para establecer un diálogo basado en el contraste y la yuxtaposición de lenguajes.
Si observamos el plano de situación del conjunto podemos ver como la forma cuadrada se inserta perfectamente en la manzana, y no se mantiene simétrica debido al cuerpo adjunto que se desfasa. El edificio consiste en una serie de volúmenes diferenciados principalmente por el tratamiento de sus fachadas.
La puerta de entrada se encuentra en la calle Amaniel, bajo un cuerpo longitudinal de una planta de altura, una viga dintel que funciona como hueco de paso hacia el patio interior. Este cuerpo crea una compresión del espacio, para luego descomprimirse al desembocar en el patio interior, el protagonista del conjunto.
Se emplea el patio interior como antesala de acceso al edificio y vestíbulo previo al ingreso al interior del mismo. Aquí se presentan una serie de contrastes muy evidentes entre el museo y los edificios históricos que lo rodean, lo que refuerza la idea de yuxtaposición.
La fachada se convierte en el manifiesto estético del proyecto, no es un plano vertical si no una piel compuesta por un mosaico de triángulos de acero y vidrio que se pliegan en ángulos agudos, lo mismo ocurre en el suelo del patio que permite el paso de luz las plantas de sótano. El diedro formado por el plano horizontal del suelo del patio y el plano vertical de la fachada crean un vacío tensionado: un espacio comprimido entre dos superficies que atrae y dirige la mirada, intensificando la percepción de profundidad y dinamismo en el patio. La repetición modular de formas triangulares genera una sensación de ritmo y movimiento; y la fachada captura y refleja la luz, desmaterializando el volumen y rompiendo con la pesadez del propio muro.
El edificio, a pesar de su ligereza material, adquiere una presencia dominante por su radicalidad formal en el conjunto.