- Dirección: Calle Pintor El Greco, nº 4, Ciudad Universitaria
- Barrio / Distrito / Municipio: Ciudad Universitaria / Moncloa-Aravaca / Madrid
- Año de construcción / periodo: Las obras comenzaron en 1967 y finalizó en 1988 aproximadamente.
- Arquitecto: Fernando Higueras junto con Antonio Miró.
- Tipología: Arquitectura administrativa
- Etiquetas: GEOMETRIA, SIMBOLICO, ENVOLVENTES, TECTONICA
- Enlaces de interés: https://lacasadelaarquitectura.es/recurso/centro-de-restauraciones-la-corona-de-espinas/9f8e20ae-bb1f-4318-9ca6-0ba262e52b34
- Autor de la entrada: Dayanis de los Ángeles Bouza Suarez
El edificio del IPCE se inscribe dentro de un orden cerrado general, que se define rigurosamente por su geometría y un singular trazado circular. La planta es estrictamente circular, inscrita en un círculo de aproximadamente 40 metros de radio, y su diseño se desarrolla en torno a un luminoso claustro central. Este claustro es el elemento unitario que organiza concéntricamente la totalidad de las partes. La planta se subdivide diametralmente en gajos principales, que a su vez se duplican en el perímetro exterior, generando los módulos que componen la fachada, garantizando una distribución interna racional y repetitiva.
El elemento clave de la articulación funcional y espacial es precisamente el claustro central. Este espacio trasciende la función de simple patio; se convierte en el nexo principal que conecta, ilumina y organiza todas las demás funciones y áreas de trabajo del edificio a su alrededor. Actúa como un distribuidor concéntrico que establece una clara jerarquía en el flujo de circulación y uso del espacio.
La construcción se basa en un robusto entramado visto de hormigón armado. La red de soportes, vigas y arriostramientos queda expuesta, enfatizando el esqueleto portante y subrayando la tectónica visible del edificio. Esta honestidad estructural contribuye a su expresionismo.
El singular perfil períptero presenta un cerramiento exterior de amplios ventanales que no ocultan el expresionismo estructural de enfáticos voladizos. El edificio culmina en las empinadas cubiertas rematadas por un denso enjambre circular de claraboyas que actúan a modo de púas o pináculos. Esta característica confiere al volumen el nombre popular de “Corona de Espinas”, configurando su envolvente más característica y singular. Este remate dota al edificio de un fuerte carácter simbólico y una silueta inconfundible dentro del paisaje madrileño, contrastando radicalmente su rigor geométrico en planta con la complejidad plástica de su cubierta.