- Dirección: Calle de Serrano 69, 28006 Madrid
- Barrio / Distrito / Municipio: Castellana / Salamanca / Madrid
- Año de construcción / periodo: 1979
- Arquitecto: Fernando Higueras junto con Antonio Miró.
- Tipología: Arquitectura administrativa
- Etiquetas: GESTALT, TECTONICA, ENVOLVENTES
- Enlaces de interés: https://www.archdaily.cl/cl/911363/fernando-higueras-ruptirismo-en-la-arquitectura-de-espana?ad_medium=gallery
- Autor de la entrada: Dayanis de los Ángeles Bouza Suarez
La tectónica del Edificio Serrano 69 se erige como su rasgo definitorio y la principal declaración formal del arquitecto Fernando de Higueras. La obra hace uso de un riguroso sistema de fachada compuesto por paneles prefabricados de hormigón visto blanco. Estos elementos no son meramente un revestimiento; su naturaleza es estructural y compositiva. Son autoportantes y están diseñados para “colgarse” o sustentarse por gravedad directamente sobre el borde de los forjados, lo que tiene la consecuencia fundamental de eliminar la necesidad de pilares perimetrales interiores, liberando la planta y optimizando el espacio interior.
La repetición modular de estas piezas de hormigón, todas ellas idénticas y seriadas, genera una rigurosa retícula tridimensional que envuelve el volumen. Esta malla regula tanto los huecos de iluminación como las partes macizas del alzado, estableciendo un claro orden cerrado y confiriendo al edificio una sensación de absoluta estabilidad y control compositivo. La precisión industrial del prefabricado contrasta con la robustez expresiva del material.
El uso de las piezas de gran peso visual y volumen intrínseco le otorga una potente sensación de Masa y solidez, propia de la estereotomía. Higueras evita deliberadamente la ligereza y transparencia del muro cortina acristalado predominante en la época, optando por una estética que entronca con la sensibilidad del Brutalismo, pero logrando un acabado más pulido y elegante gracias al cuidado tratamiento del hormigón blanco. Esta elección material constituye una declaración de principios frente a la tendencia del vidrio y el acero, reafirmando una arquitectura de presencia física.
Compositivamente, la resolución de la esquina es un punto de alta tensión formal. En lugar de intentar “redondear” o suavizar el encuentro, Higueras lo deja intencionalmente explícito y acentuado. Esto se logra mediante un vacío vertical o un retranqueo significativo que hace visible la separación entre los dos planos ortogonales de fachada, reafirmando la pureza geométrica y el rigor del diseño. Esta articulación de la esquina, a través de la sustracción de masa, refuerza la identidad individual de cada plano de fachada dentro del conjunto. En su contextualización urbana, este edificio se desmarca del lenguaje residencial predominante en el Barrio de Salamanca, imponiendo su rigor geométrico y su potente materialidad, lo que asegura su singularidad dentro del paisaje madrileño.