
Instituto de Patrimonio Cultural:
- Nombre del edificio: Instituto de Patrimonio Cultural
- Apodo: “La Corona de Espinas”
- Ubicación: Calle Arquitecto Lopez Otero
- Año de construcción: 1965–1987
- Arquitecto / Equipo: Fernando Higueras y Antonio Miró
- Tipología: Arquitectura institucional / cultural-científica
- Etiquetas: SÍNTESIS, ESTEREOTOMÍA, TECTÓNICA, GEOMETRÍA, FIGURATIVO, FORMA CERRADA, ARTICULACIONES, SIMBÓLICO, ENVOLVENTES, CONTEXTUALIZACIÓN
- Enlaces de interés: https://guia-arquitectura-madrid.coam.org/#inm.F2.422
- Autor de la entrada: Isabella Afanador
El Instituto del Patrimonio Cultural de España, obra de Fernando Higueras y Antonio Miró, es uno de los edificios más singulares de la arquitectura española del siglo XX. Su planta circular, formada por cuarenta gajos y rematada por una coronación dentada, da lugar a una forma cerrada de gran fuerza simbólica, cuyo carácter escultórico ha motivado el conocido apodo de Corona de Espinas. Esta geometría rigurosa organiza el edificio a través de un perímetro profundamente recortado, en el que cada módulo funciona como una unidad propia, siempre subordinada al orden general del conjunto.
La construcción combina la solidez de los gruesos muros de hormigón visto con una lectura más ligera en las cubiertas, cuyos lucernarios triangulares permiten la entrada de una luz muy característica. Las relaciones geométricas basadas en la radialidad, la repetición modular y la proporción constante construyen un sistema compositivo de fuerte presencia formal, en el que estructura y forma aparecen estrechamente vinculadas.
El espacio interior se organiza alrededor de un gran vacío central que actúa como núcleo del edificio. Este patio iluminado desde lo alto, articula las distintas áreas funcionales del instituto y se convierte en un espacio de carácter contemplativo, que recuerda a los patios de los monasterios o a los antiguos foros, reinterpretados desde una estética brutalista. La presencia del hormigón, tratado con un cuidado casi artesanal, refuerza además una dimensión simbólica asociada a la memoria, la permanencia y la protección del patrimonio, en coherencia con la función del edificio.
En su emplazamiento dentro de la Ciudad Universitaria, el edificio establece una relación con el entorno basada en el contraste. Se presenta como un objeto excepcional, pero al mismo tiempo dialoga con la topografía y la vegetación a través de una geometría baja y extendida. Su monumentalidad no resulta ajena al lugar, sino que se integra en el paisaje del campus, consolidándose como un icono de la arquitectura española contemporánea.
