
Parroquia de nuestra señora del rosario de filipinas:
- Nombre del edificio: Parroquia de nuestra señora del rosario de filipinas
- Ubicación: Calle del Conde de Peñalver, 40, Salamanca, 28006 Madrid
- Barrio / Distrito / Municipio: Salamanca / Barajas / Madrid
- Año de construcción: 1967
- Arquitecto / Equipo: Cecilio Sánchez y Robles Tarín
- Tipología: Arquitectura Religiosa
- Etiquetas: Tectónica, Estereotomía, Forma cerrada, Geometría, Jerarquía, Contextualización
- Enlaces de interés: https://guia-arquitectura-madrid.coam.org/#inm.F2.471
https://docomomoiberico.com/edificios/iglesia-parroquial-de-nuestra-senora-del-rosario-de-filipinas-y-convento-de-padres-dominicos/ - Autor de la entrada: Alejandra Vargas Mahecha
La parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Filipinas es interesante sobre todo por cómo trabaja el hormigón, no solo como material, sino como parte fundamental de su lenguaje arquitectónico. Lo que más llama la atención al llegar es esa fachada completamente cerrada y casi sin aperturas, que funciona más como una masa continua que como una piel decorativa. En clase hablamos mucho de la diferencia entre estereotomía y tectónica, y aquí se ve muy claro: el edificio tiene una presencia pesada, casi esculpida, pero al mismo tiempo el hormigón no se oculta, sino que muestra cómo está construido. Eso le da una especie de sinceridad material que encaja mucho con la arquitectura religiosa moderna, donde la expresión no depende del ornamento sino de la propia forma. Al entrar, la luz se convierte en el elemento que realmente ordena el espacio. La iluminación cenital y los puntos de entrada muy controlados generan una atmósfera más introspectiva, donde todo se concentra en el altar. Esa manera de usar la luz como guía espacial recuerda lo que vimos sobre forma cerrada y jerarquía, porque el recorrido y la mirada no se dispersan. También llama la atención que el conjunto incluye el convento y otras dependencias, y aun así todo parece pensado como un mismo gesto, sin cambios de lenguaje. Esa coherencia hace que el edificio funcione tanto como objeto autónomo como en relación con el entorno, lo que tiene que ver con la contextualización moderna: no intenta imitar nada del barrio, pero tampoco rompe con él; más bien aporta una pieza sobria y distinta. Este edificio, es un buen ejemplo de cómo la arquitectura puede ser muy expresiva sin recurrir a decoraciones, solo a partir del material, la luz y la geometría.




