- Nombre del edificio: Concierto de Radiohead 2025 (Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid)
- Dirección completa: Avenida Felipe II, s/n, 28009 Madrid
- Barrio / Distrito / Municipio: Goya / Salamanca / Madrid
- Año de construcción: 2025 (2005)
- Arquitecto / Equipo: (Enrique Hermoso y Paloma Huidobro)
- Tipología: Arquitectura efímera (arquitectura deportiva)
- Etiquetas: GEOMETRIA, MASA Y VACÍO, ENVOLVENTES
- Enlaces de interés: https://en.wikipedia.org/wiki/2025_Radiohead_tour, https://es.wikipedia.org/wiki/Palacio_de_Deportes_de_la_Comunidad_de_Madrid
- Autor de la entrada: Agatángelo Soler Montellano
Es el segundo de los cuatro conciertos que el grupo británico Radiohead ofrece en Madrid, el 5 de noviembre de 2025. El escenario se sitúa en el centro del recinto rectangular del Movistar Arena (el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid). Es un escenario circular, de unos diez metros de diámetro, elevado unos tres metros con respecto a la pista circundante. Su disposición centralizada y con el público alrededor, distinta a la habitual ubicación de los músicos en un fondo, maximiza el aforo del Palacio —que alberga hoy más de 17.000 personas— pero obliga al grupo a tomar decisiones formales poco convencionales, que afectan a la actuación y a la relación entre los artistas y los espectadores.
Centralidad y axialidad
Los cinco músicos del grupo se colocan en los extremos del escenario, según los ejes principales del edificio. Thom Yorke (cantante) al norte, Colin Greenwood (bajista) al sur, Ed O’Brien (guitarrista) al este y Jonny Greenwood (guitarrista) al oeste. En el centro, el baterista Phil Selway estructura y soporta rítmicamente el trabajo de todos. Cada uno se orienta hacia el público, de manera que da la espalda a sus compañeros. De hecho, hay muy poca interacción entre ellos durante el concierto. La composición es por tanto centrífuga; el espectáculo emana desde la batería, radialmente y hacia fuera. Al mismo tiempo, existe un eje de simetría de norte a sur. Al comienzo, los artistas acceden al escenario siguiendo el eje longitudinal del recinto, desde el sur. Además, durante el concierto Thom Yorke intercambia a menudo su posición con el bajista, de manera que se invierte la dirección principal del concierto, pero siempre reforzando este eje principal de simetría.
Interior y exterior
El escenario está cerrado en su perímetro con doce grandes pantallas de tela metálica, como una jaula. En estas parrillas se proyectan imágenes de la actuación de los músicos en el interior. No queda claro si están encerrados ellos o el público, porque es dentro donde ocurre todo. Durante la tercera o la cuarta canción, cuando empezamos a preguntarnos con desasosiego si ese límite se mantendrá cerrado durante todo el concierto, una de las pantallas comienza a elevarse, dejando ver limpiamente el interior. A partir de entonces todas ellas suben y bajan lenta y progresivamente, una y otra vez, abriendo y cerrando el escenario, expandiéndolo y comprimiéndolo radialmente, y convirtiendo el espacio del Palacio de Deportes en un conjunto dinámico que rota en torno al eje z que marca la batería. En la última parte del concierto suben todas las pantallas a la vez y la relación entre interior y exterior se abre completamente.
Masa y vacío
El público que se agolpa de pie en la pista y en las gradas alrededor forma un continuo denso en la oscuridad. El escenario es un cilindro vacío recortado en la masa y lleno de luz. La masa no está inerte; se balancea, se estira y se compacta especialmente en las canciones más melódicas, menos experimentales, cuando los grupos de amigos se abrazan entre sí. Suena Weird Fishes y algunos lloramos un poco recordando a nuestros padres. Cuando las pantallas se abren, la luz sale y contamina la materia oscura, difuminando el límite entre los dos mundos. La voz de Yorke es ligera y vuela; el bajo de Greenwood otorga peso a las canciones. Acaba el concierto y la masa se deshace poco a poco. Salimos felices, menos vacíos de lo que entramos, más llenos, con la sensación de que, al final, está everything in its right place.