EL INGENIERO 5.0

Isabel Ortiz Marcos. Julio 2020

Arrancamos este Blog del Centro de Liderazgo y Tecnología con ilusión y deseando abrir una línea de reflexión y comunicación que nos conecte con vosotros. Desde aquí os animamos a hacer vuestro este espacio compartiendo con todos nosotros vuestras reflexiones.

El día 6 de mayo escuchaba al profesor Juan de Juanes en la conferencia organizada por el Centro de Liderazgo y Tecnología sobre Industria 4.0 y su reflexión sobre el ingeniero 4.0.

Juan nos invitaba a pensar en un ingeniero con una formación mucho más interdisciplinar, un ingeniero con conocimiento en disciplinas técnicas impartidas por diferentes centros de la UPM y que diera respuesta a los retos tecnológicos que hoy estamos viviendo.

Nos encontramos con la necesidad de formar ingenieros capaces de gestionar gran cantidad de datos y analizarlos para orientar la toma de decisiones, con conocimientos de robótica, simulación o realidad aumentada. Capaces de valorar la seguridad en la red, prioritaria hoy, así como de entender la interconectividad de todo el sistema o el internet de las cosas….

La expansión de la inteligencia artificial y de la robótica avanzada nos están haciendo espectadores del cambio del mercado laboral a una velocidad nunca conocida. Estos cambios están afectando a todos los negocios (podríamos hacer un recorrido por el transporte, la medicina, la logística, las cadenas de producción, los servicios robotizados, las ciudades hiperconectadas….) y también a nuestras vidas. Estamos viendo cómo se hace realidad aquello que un día pensamos que era el guion de una película de ficción.

Es un reto interesante el diseño de este plan de estudios. Supone trabajar de la mano ingenieros de diferentes disciplinas aportando lo más relevante para este fin de cada una de ellas. Significa centrar el plan de estudios, no en los créditos o en los centros, sino en la formación en competencias de este ingeniero. Y tenemos que preparar a nuestros estudiantes para enfrentar una tecnología que no conocemos y que no somos siquiera capaces de imaginar. Tal vez sea un buen momento para revisar estas nuevas necesidades tanto en contenidos como en metodologías docentes. Tal vez el momento nos invite a soñar con el Ingeniero 5.0.

Y a la vez se me antoja que no es un reto o un sueño que se pueda permitir abordar cualquier institución. No son muchas las universidades preparadas para dar una formación completa en todos estos ámbitos tecnológicos y la UPM sí podría dar respuesta a este reto a través de los 3.000 profesionales (sus profesores e investigadores) trabajando en las diferentes tecnologías con un reconocimiento merecido tras muchos años de esfuerzo. Pero hay algo que yo propondría añadir a la formación de este ingeniero y que es lo que me lleva a denominarle el Ingeniero 5.0.

Son muchos los estudios e informes (además de nuestra propia experiencia) que nos revelan la importancia que la tecnología (inteligencia artificial, nanotecnología, impresión 3D, realidad virtual y aumentada, drones….) está tomando en todos los sectores así como en nuestra vida y cómo se prevé que vaya creciendo. Y son muchos los que ya también reclaman la importancia y protagonismo que toma la persona en este contexto. ¿Qué papel jugará la humanidad en un contexto ampliamente robotizado?.

Y desde aquí propongo la incorporación en el plan de estudios de este Ingeniero 5.0 la adquisición de competencias hoy imprescindibles, las competencias de liderazgo, entendiendo por éstas las competencias de autoconocimiento, de gestión de las emociones, trabajo en equipo, comunicación, negociación o gestión de conflictos.

Y no estoy con esto diciendo que haya que reducir el nivel de los contenidos en tecnología. Creo que forma parte del ADN de nuestra institución y sería un error renunciar a ello. La propuesta es el diseño de metodologías docentes que permitan fortalecer estas competencias durante el desarrollo de los programas tecnológicos. Una forma diferente de enseñar y de aprender. Tal vez, a modo de ejemplo, el aprendizaje alrededor de la resolución de retos tecnológicos donde la multidisciplinariedad se hace indispensable y por tanto la adquisición de conocimientos de distintas disciplinas para dar respuesta al reto propuesto. Donde los alumnos/as trabajan en equipos y son acompañados para mejorar su desempeño. Donde aprenden a comunicar y se les estimula para que trabajen su autoconocimiento a lo largo del curso. En definitiva metodologías que fomenten el fortalecimiento de las competencias interpersonales. No es algo nuevo, son las metodologías que utilizan aquellos que han llegado a ocupar las mejores posiciones en los rankings internacionales.

Soñar con el Ingeniero 5.0 me lleva a soñar con metodologías que nos lleven a alcanzar nuestro propósito. El fortalecimiento de estas competencias permite formar ingenieros (profesionales y personas) más completos, capaces de escuchar y transmitir ideas de manera efectiva facilitando el crecimiento de sus equipos.

Nos tenemos que hacer conscientes de la relevancia que va tomando todo aquello que una máquina no puede sustituir. Tal vez la pandemia que estamos todos viviendo ha puesto algunos de estos aspectos de manifiesto. Este es el contexto en el que todos tenemos que trabajar, preparemos a nuestros estudiantes para ello, fortaleciendo las competencias vinculadas con el binomio tecnología-persona (tecnológicas e interpersonales) y preocupémonos por fortalecer también las nuestras.

Nunca han necesitado tanto las personas la tecnología, pero a su vez, nunca la tecnología ha necesitado tanto a la Persona con mayúscula. De ahí esa necesidad de apostar por esta formación Integral.

Con esta inquietud y con esta misión nace el Centro de Liderazgo y Tecnología al servicio de esta Universidad.