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#hoyleemos: “Riña de gatos. Madrid 1936” de Eduardo Mendoza

Riña de gatos. Madrid 1936

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Un inglés llamado Anthony Whitelands llega a bordo de un tren al Madrid convulso de la primavera de 1936. Deberá autenticar un cuadro desconocido, perteneciente a un amigo de José Antonio Primo de Rivera, cuyo valor económico puede resultar determinante para favorecer un cambio político crucial en la Historia de España. Turbulentos amores con mujeres de distintas clases sociales distraen al crítico de arte sin darle tiempo a calibrar cómo se van multiplicando sus perseguidores: policías, diplomáticos, políticos y espías, en una atmósfera de conspiración y de algarada.

“Anthony encontró razonable la propuesta de su acompañante y le entregó el dinero, la documentación, el reloj y la pluma estilográfica. Luego, a la débil luz de una lámpara de filamento que parpadeaba en el hueco de la escalera, subió hasta el segundo piso y llamó a la puerta. Le abrió una vieja en bata y chal. Cuatro mujeres más, de edad avanzada, escuchaban la radio y jugaban a la brisca en torno a una mesa camilla. El inglés dijo que quería ver a la Toñina. La vieja hizo un ademán de sorpresa, pero sin decir nada desapareció detrás de una cortina y regresó de inmediato acompañada de una joven muy delgada y muy guapa, a la que seguramente mantenían oculta por ser menor de edad. La niña cogió de la mano al inglés y lo condujo a un cuartucho con catre y palanganero, del que aquél emergió muy satisfecho al cabo de un rato. Cuando hubo pagado y bajó la escalera, no encontró a nadie esperándole en el zaguán ni tampoco en la calle. Todo estaba cerrado a cal y canto, de modo que regresó a buen paso al hotel y se metió en la cama. En el momento de apagar la luz le asaltó la sospecha de haber sido víctima de un timo, pero como estaba derrengado, cerró los ojos y se durmió en el acto…”

Riña de gatos. Madrid 1936 / Eduardo Mendoza – Ed. Planeta
Riña de gatos. Madrid 1936 en las Bibliotecas UPM
Eduardo Mendoza en wikipedia

#hoyleemos: “Hombres buenos” de Arturo Pérez-Reverte

hombresbuenos

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“En tiempos de oscuridad siempre hubo hombre buenos que lucharon por traer las luces y el progres. Y no faltaron quienes intentaban impedirlo.

Me despedí de él y regresé a la biblioteca. A su añejo olor de papel y cuero antiguo. Los rectángulos de sol de las ventanas habían cambiado de lugar, estrechándose hasta casi desaparecer, y los veintiocho volúmenes de la Encyclopédie estaban ahora en penumbra, en sus estantes. El antiguo dorado de las letras de los lomos ya no relucía cuando pasé los dedos por ellos, acariciando la vieja y ajada piel. Entonces, de pronto supe la historia que deseaba contar. Ocurrió con naturalidad, como a veces suceden estas cosas. Pude verla nítida, estructurada en mi cabeza con planteamiento, nudo y desenlace: una serie de escenas, casillas vacías que estaban por llenar. Había una novela en marcha, y su trama me aguardaba en los rincones de aquella biblioteca. Esa misma tarde, al regresar a casa, empecé a imaginar. A escribir.”

Hombres buenos / Arturo Pérez-Reverte – Alfaguara
Arturo Pérez-Reverte en Wikipedia
L’Encyclopédie en Wikipedia
Arturo Pérez-Reverte en las Bibliotecas UPM

#hoyleemos: “Germinal” de Émile Zola

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Francia, 1866: Étienne Lantier abofetea a su patrón y se queda sin empleo. Vagabundo y sin trabajo, halla nueva ocupación en las minas de carbón. Los rigores de la labor bajo tierra, las condiciones inhumanas, la injusticia, la crisis social, la revolución y la huelga, la brutal represión, pero también el amor, son los protagonistas de Germinal, uno de los más rotundos y vívidos alegatos nunca escritos en favor de los explotados y los oprimidos.

“En la llanura lisa, bajo la noche sin estrellas, de una oscuridad y un espesor de tinta, un hombre avanzaba solo por la carretera de Marchiennes a Montsou, diez kilómetros de empedrado que cortaba todo recto a través de los campos de remolacha. Delante de él no veía siquiera el suelo negro ni tenía la sensación del inmenso horizonte llano más que por el soplo del viento de marzo, ráfagas amplias como las que se producen sobre un mar, heladas por haber barrido leguas de marismas y de tierras desnudas. Ninguna sombra de árbol manchaba el delo, el empedrado se extendía con la rectitud de una escollera, en medio de la bruma cegadora de las tinieblas.

El hombre había salido de Marchiennes hada las dos. Caminaba con paso largo, tiritando bajo el delgado algodón de su chaqueta y de su pantalón de veludillo. Anudado en un pañuelo de cuadros, un paquete pequeño le molestaba, y lo apretaba contra sus costados, ahora con un codo, luego con el otro, para meter hasta el fondo de sus bolsillos las dos manos a la vez, manos entumecidas que los latigazos del viento del Este hacían sangrar. Una sola idea llenaba su cabeza vacía de obrero sin trabajo y sin techo, la esperanza de que el frío sería menos vivo tras el alba…”

Germinal/ Émile Zola — Alianza Editorial
Germinal en wikipedia
Disponible en la sección No SóloTécnica. Sig. 82N ZOL ger