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Blog de la Biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la UPM. ¡Noticias y libros!

#hoyleemos: “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago

“Al fin se encendió la señal verde y los coches arrancaron bruscamente, pero enseguida se advirtió que no todos habían arrancado. El primero de la fila de en medio está parado, tendrá un problema mecánico, se le habrá soltado el cable del acelerador, o se le agarrotó la palanca de la caja de velocidades, o una avería en el sistema hidráulico, un bloqueo de frenos, un fallo en el circuito eléctrico, a no ser que, simplemente, se haya quedado sin gasolina, no sería la primera vez que esto ocurre. El nuevo grupo de peatones que se está formando en las aceras ve al conductor inmovilizado braceando tras el parabrisas mientras los de los coches de atrás tocan frenéticos el claxon. Algunos conductores han saltado ya a la calzada, dispuestos a empujar el automóvil averiado hacia donde no moleste. Golpean impacientemente los cristales cerrados. El hombre que está dentro vuelve hacia ellos la cabeza, hacia un lado, hacia el otro, se ve que grita algo, por los movimientos de la boca se nota que repite una palabra, una no, dos, así es realmente, como sabremos cuando alguien, al fin, logre abrir una puerta, Estoy ciego…”

Ensayo sobre la ceguera / José Saramago — Ed. Alfaguara
Ensayo sobre la ceguera en las Bibliotecas UPM
Ensayo sobre la ceguera en Wikipedia

#hoyleemos: “La soledad de los números primos” de Paolo Giordano

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“Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan su sitio en la infinita serie de los números naturales y están, como todos los demás, emparedados entre otros dos números, aunque ellos más separados entre sí. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error, como perlas ensartadas en un collar, y otras veces que también ellos querrían ser como los demás, números normales y corrientes, y que por alguna razón no podían. Esto último lo pensaba sobre todo por la noche, en ese estado previo al sueño en que la mente produce mil imágenes caóticas y es demasiado débil para engañarse a sí misma.

En primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silenciosos y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que la parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con otros dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir donde.

Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos. A ella no se lo había dicho. Cuando se imaginaba confiándole cosas así, la fina capa de sudor que cubría sus manos se evaporaba y durante los siguientes diez minutos era incapaz de tocar nada…”

 

Con esta hermosa metáfora matemática, Paolo Giordano: un joven físico italiano que trabaja con una beca de doctorado en su universidad, relata  en su primera novela la historia de Alice y Mattia; dos bellos números primos.

La soledad de los números primos / Paolo Giordano — Ed. Salamandra
Disponible en sección No Sólo Técnica. Sig. 82N GIO sol
La soledad de los números primos en Wikipedia

#hoyleemos: “Cometas en el cielo” de Khaled Hosseini

 

 “Cruzamos el río y nos dirigimos hacia el norte a través de la transitada plaza de Pastunistán. Baba solía llevarme allí al restaurante Khyber a comer kabob. El edificio seguía en pie, pero las puertas estaban cerradas con candado, las ventanas destrozadas y en el cartel faltaban las letras “K” y “R”.

Había un cadáver delante del restaurante. Lo habían ahorcado. Era un hombre joven. Estaba colgado del extremo de una viga, tenía la cara hinchada y azul y las prendas que había vestido el último día de su vida estaban hechas jirones y ensangrentadas. Parecía que nadie advertía su presencia.

Atravesamos la plaza sin cruzar palabra y nos encaminamos hacia el barrio de Wazir Akbar Kan. Por dondequiera que mirase veía una nube de polvo cubriendo la ciudad. Varias manzanas al norte de la plaza de Pastunistán, Farid señaló a dos hombres que charlaban animadamente en una concurrida esquina. Uno de ellos cojeaba de una pierna. La otra estaba amputada por debajo de la rodilla. En las manos sujetaba una pierna ortopédica.

— ¿Sabes lo que están haciendo? Regatear el precio de la pierna.
— ¿Está vendiéndole su pierna?

Farid hizo un gesto afirmativo con la cabeza.

— En el mercado negro puede obtenerse un buen dinero por ella. El suficiente para alimentar a los hijos durante dos semanas.”

Cometas en el cielo / Khaled Hosseini  — Ed. salamandra
Cometas en el cielo en Wikipedia
Cometas en el cielo en las Bibliotecas UPM