Archivo de la categoría: nosólotécnica

#hoyleemos a Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Pablo Neruda Antología

Antología poética / Pablo Neruda– Ed. Austral
Disponible en la sección NO Sólo Técnica. Sig. 82P NER ant
Pablo Neruda en Wikipedia

#hoyleemos: “La traición de Roma” de Santiago Posteguillo

La traicion de Roma

“Memorias de Publio Cornelio Escipión, Africanus (Libro I)

<<He sido el hombre más poderoso del mundo, pero también el más traicionado>>. La maldición de Sífax se ha cumplido. Hubo un momento en el que pensé que mi caída era imposible. El orgullo y los halagos con frecuencia nublan nuestra razón. Luego empecé a temerpor mi familia. Entonces aún creía que, si yo caía, mi caída arrastraría a toda Roma. Luego comprendí que mis enemigos me habían dejado solo. Al fin llegó la humillación más absoluta. Lo que ningún extranjero consiguió en el campo de batalla, lo alcanzaron desde la propia Roma mis enemigos en el Senado: ellos me derribaron, sólo ellos fueron capaces de abatirme para siempre. Sé que están contentos y sé que Roma me olvidará durante largo tiempo, ellos creen que para siempre, pero llegará un día, quizá no ahora, sino dentro de quinientos o mil años, llegará un día en que un general de Roma, en las lindes de nuestros dominios, sintiendo las tropas del enemigo avanzar sin freno arrasándolo todo a su paso, se acordará de mí y me eche de menos. Entonces me buscarán, entonces querrán mi consejo. Pero ya todo se habrá perdido y será demasiado tarde. Mi espíritu vagará entonces en el reino de los muertos y contemplaré la caída de Roma con la indiferencia del exiliado.”

La tración de Roma / Santiago Posteguillo — Ediciones B
Título disponible en la Sección NO Sólo Técnica. Sig. 82N POS TRA
Santiago Posteguillo en Wikipedia

#hoyleemos: “Alguien voló sobre el nido del cuco” de Ken kesey

Alguien_voló_sobre_el_nido_del_cuco

.
Antes de que el LSD y las andanzas con los Alegres Bromistas (relatadas por Tom Wolfe en Ponche de ácido lisérgico) le convirtieran en uno de los personajes míticos del underground de los años sesenta, Ken Kesey ya había publicado Alguien voló sobre el nido del cuco, una auténtica «novela de culto». En 1960 Ken Kesey, estudiante universitario, se ofreció como voluntario para los experimentos sobre drogas psicodélicas que los psiquiatras de un hospital californiano ensayaban para futuros usos terapéuticos. De esta experiencia personal nació Alguien voló sobre el nido del cuco. Su protagonista, Randle McMurphy, que se finge loco para escapar a los rigores de la cárcel, es destinado a la sala del hospital psiquiátrico que dirige Ratched, la sádica Gran Enfermera. McMurphy, vital, generoso, amoral y rebelde, librará una guerra contra la Gran Enfermera. Las batallas serán divertidas y cruentas; algunos internos perderán en ellas la vida, y otros descubrirán los encantos del sexo, la bebida, la libertad y la rebelión permanentes.

Así comienza “Alguien voló sobre el nido del cuco“.

Están ahí fuera.
Chicos negros con trajes blancos se me han adelantado para cometer actos sexuales en el pasillo y luego limpiarlo antes de que consiga atraparlos.
Están fregando cuando salgo del dormitorio, los tres enfurruñados y llenos de odio hacia todo: la hora que es, el lugar donde se encuentran, la gente con quien tienen que trabajar. Cuando están tan llenos de odio, más vale que no me deje ver. Me deslizo pegado a la pared, sin ruido, como el polvo sobre mis zapatillas de lona. Pero están equipados con un detector especialmente sensible que capta mi miedo y los tres levantan la vista, al mismo tiempo, con las caras negras de ojos relucientes, relucientes como las lámparas de una vieja radio vista por detrás.
— Ahí viene el Jefe. El Super Jefe, chicos. El Viejo Jefe Escoba. Qué tal, Jefe Escoba…
Me ponen una fregona en la mano y me indican el lugar que quieren que limpie hoy, y allá voy. Uno me golpea las pantorrillas con el mango de una escoba para darme prisa.
— ¿Habéis visto cómo la agarra? Es tan grande que podría hacerme pedazos y me mira como un niño.
Se ríen y después les oigo murmurar a mis espaldas, las cabezas muy juntas. Zumbido de maquinaria negra, que va zumbando odio y muerte y secretos del hospital. No se toman la molestia de bajar la voz para intercambiar sus secretos de odio cuando estoy cerca porque me creen sordomudo. Todos lo creen…

Alguien voló sobre el nido del cuco /  Ken Kesey — Ed. Anagrama
Alguien voló sobre el nido del cuco  en Wikipedia
Disponible en la Sección NO Sólo Técnica. Sig. 82N KES ALG