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La Exposición en la Colección Digital Politécnica
De noviembre 2015 a febrero 2016
hall de entrada de la @bibliotecaetsii
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La Exposición en la Colección Digital Politécnica
De noviembre 2015 a febrero 2016
hall de entrada de la @bibliotecaetsii
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“En tiempos de oscuridad siempre hubo hombre buenos que lucharon por traer las luces y el progres. Y no faltaron quienes intentaban impedirlo.
Me despedí de él y regresé a la biblioteca. A su añejo olor de papel y cuero antiguo. Los rectángulos de sol de las ventanas habían cambiado de lugar, estrechándose hasta casi desaparecer, y los veintiocho volúmenes de la Encyclopédie estaban ahora en penumbra, en sus estantes. El antiguo dorado de las letras de los lomos ya no relucía cuando pasé los dedos por ellos, acariciando la vieja y ajada piel. Entonces, de pronto supe la historia que deseaba contar. Ocurrió con naturalidad, como a veces suceden estas cosas. Pude verla nítida, estructurada en mi cabeza con planteamiento, nudo y desenlace: una serie de escenas, casillas vacías que estaban por llenar. Había una novela en marcha, y su trama me aguardaba en los rincones de aquella biblioteca. Esa misma tarde, al regresar a casa, empecé a imaginar. A escribir.”
Hombres buenos / Arturo Pérez-Reverte – Alfaguara
Arturo Pérez-Reverte en Wikipedia
L’Encyclopédie en Wikipedia
Arturo Pérez-Reverte en las Bibliotecas UPM
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Francia, 1866: Étienne Lantier abofetea a su patrón y se queda sin empleo. Vagabundo y sin trabajo, halla nueva ocupación en las minas de carbón. Los rigores de la labor bajo tierra, las condiciones inhumanas, la injusticia, la crisis social, la revolución y la huelga, la brutal represión, pero también el amor, son los protagonistas de Germinal, uno de los más rotundos y vívidos alegatos nunca escritos en favor de los explotados y los oprimidos.
“En la llanura lisa, bajo la noche sin estrellas, de una oscuridad y un espesor de tinta, un hombre avanzaba solo por la carretera de Marchiennes a Montsou, diez kilómetros de empedrado que cortaba todo recto a través de los campos de remolacha. Delante de él no veía siquiera el suelo negro ni tenía la sensación del inmenso horizonte llano más que por el soplo del viento de marzo, ráfagas amplias como las que se producen sobre un mar, heladas por haber barrido leguas de marismas y de tierras desnudas. Ninguna sombra de árbol manchaba el delo, el empedrado se extendía con la rectitud de una escollera, en medio de la bruma cegadora de las tinieblas.
El hombre había salido de Marchiennes hada las dos. Caminaba con paso largo, tiritando bajo el delgado algodón de su chaqueta y de su pantalón de veludillo. Anudado en un pañuelo de cuadros, un paquete pequeño le molestaba, y lo apretaba contra sus costados, ahora con un codo, luego con el otro, para meter hasta el fondo de sus bolsillos las dos manos a la vez, manos entumecidas que los latigazos del viento del Este hacían sangrar. Una sola idea llenaba su cabeza vacía de obrero sin trabajo y sin techo, la esperanza de que el frío sería menos vivo tras el alba…”
Germinal/ Émile Zola — Alianza Editorial
Germinal en wikipedia
Disponible en la sección No SóloTécnica. Sig. 82N ZOL ger