Tras la pandemia de COVID-19, muchas ciudades europeas han experimentado un auge de la movilidad ciclista, acompañado por un fortalecimiento de políticas públicas que buscan fomentar la movilidad activa, con el objetivo de crear ciudades más sostenibles y saludables. En paralelo, la implementación de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) se ha extendido, restringiendo el acceso de vehículos contaminantes a los centros urbanos y transformando las vías para dar prioridad a ciclistas, peatones y otros modos de transporte de bajas emisiones. Sin embargo, surgen interrogantes clave: ¿están las ciudades realmente preparadas para ofrecer infraestructuras seguras para ciclistas? ¿Cómo afectan las bicicletas eléctricas y compartidas al riesgo de accidentes? ¿Qué factores influyen en la frecuencia y gravedad de estos siniestros en entornos urbanos?

Aunque la seguridad ciclista ha cobrado relevancia, los estudios disponibles son aún limitados. Muchos análisis excluyen factores críticos del entorno construido vinculados a la localización de los accidentes, ya que estas variables no suelen registrarse en bases de datos oficiales. Además, los estudiosa nivel micro, como los que se centran en intersecciones o tramos específicos de calles, son escasos debido a las dificultades para recopilar datos detallados. Además, faltan investigaciones que combinen el análisis de accidentes con la percepción de los ciclistas sobre el riesgo asociado a diferentes infraestructuras y escenarios de tráfico.

El proyecto SAFE-NEWBIKE tiene como objetivo principal investigar los factores determinantes de los accidentes ciclistas en entornos urbanos en esta nueva era de movilidad ciclista, proporcionando una evaluación integral de la seguridad vial a nivel macro (ciudades) y micro (calles e intersecciones).Para lograrlo, se desarrollará una metodología en dos fases. La primera etapa analizará la frecuencia y gravedad de los accidentes a través de un enfoque espacial a nivel macro y micro. La segunda etapa se centrará en explorar la percepción del riesgo de los usuarios mediante grupos focales.

Los resultados de ambas fases se integrarán en un estudio global que identificará los principales factores que condicionan la seguridad vial ciclista. Conbase en estos hallazgos, se elaborarán recomendaciones para mejorar las infraestructuras ciclistas y formular políticas públicas sostenibles, con el objetivo de reducir los accidentes y promover rutas seguras. El análisis macro abarcará ciudades españolas con más de 50,000 habitantes (aproximadamente 150), mientras que el análisis micro se realizará en una muestra de ciudades que cuenten con redes ciclistas densas, sistemas de bicicletas compartidas y datos disponibles sobre accidentes de bicicletas eléctricas.

El proyecto empleará información proporcionada por la Dirección General de Tráfico (DGT) y los ayuntamientos para el periodo 2020-2025.Desde enero de 2023, la delimitación de ZBE es obligatoria en áreas urbanas con más de 50,000 habitantes, según la Ley 7/2021, de 20 de mayo,sobre Cambio Climático y Transición Energética. Estas zonas priorizan a peatones, ciclistas y modos de transporte de cero emisiones.

El proyecto SAFE-NEWBIKE permitirá monitorear cómo evoluciona la seguridad vial ciclista en este contexto. Desde una perspectiva social y económica, el proyecto aspira a reducir los accidentes viales, fomentar la inclusión de los usuarios vulnerables y apoyar iniciativas de movilidad sostenible.

SAFE-NEWBIKE: ANÁLISIS DE LA SEGURIDAD VIAL CICLISTA URBANA EN UN ESCENARIO DE IMPLANTACIÓN DE ZONAS DE BAJAS EMISIONES, BICICLETA COMPARTIDA Y ELÉCTRICA
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