El entorno que nos rodea se ve muy diferente en el espectro infrarrojo en comparación con lo que percibimos con la luz visible. La luz infrarroja tiene longitudes de onda más largas que la luz visible y es invisible a simple vista. Sin embargo, al usar cámaras infrarrojas o detectores especiales, podemos visualizar esta parte del espectro y descubrir muchas cosas interesantes sobre nuestro entorno.