En colaboración con el CSIC. La agricultura del futuro ya está aquí: robots sembradores, cosechadores y sistemas de inteligencia artificial transforman el campo con eficiencia, precisión y sostenibilidad.

Robots al servicio de una agricultura más inteligente, eficiente y eficaz. Fuente: Dionisio Andújar.
Los efectos positivos de la incorporación de la inteligencia artificial y la robótica en la agricultura pueden explicarse a través de cinco aspectos clave. En primer lugar, estas tecnologías permiten asumir labores peligrosas para los seres humanos, como el manejo de agroquímicos o la recolección en condiciones meteorológicas adversas. En segundo lugar, destacan por su capacidad para ejecutar tareas repetitivas y monótonas con altos niveles de eficiencia y precisión, superando las limitaciones físicas y cognitivas del trabajo humano. En tercer lugar, pueden desempeñar funciones analíticas y computacionales que facilitan la toma de decisiones agronómicas a partir de grandes volúmenes de datos. En cuarto lugar, estos sistemas representan una solución frente al rechazo de ciertos trabajos agrícolas por parte de la mano de obra humana, ya sea por su dureza o escasa rentabilidad. Finalmente, la robótica puede contribuir significativamente a mitigar la escasez de mano de obra, fenómeno especialmente visible en regiones donde el éxodo rural o las políticas migratorias restringen el acceso a mano de obra estacional. Todo ello se traduce, además, en una reducción considerable de los costes de producción y mantenimiento para las empresas del sector.
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