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La eterna dicotomía entre robots y humanos, es un capítulo importante, interesante y muy actual. En algunos casos se alude a un neoludismo (los luditas fueron los apologetas de la destrucción de maquinaria durante la revolución industrial). Fue un sunto tan acuciante como para implicar en el siglo XIX a Lord Byron, o en el XX a Norbert Wiener (padre de la cibernética).
En todos los casos, se llegó (y se llega) a la conclusión que los robots constituyen la neo-escalvitud y que la única manera de escapar de ella, es la asunción por parte de los humanos de tareas más complejas (y creativas) para las que los robots son menos eficaces, y por encima de todo están menos capacitados.
El trabajo colaborativo entre robots y humanos, es en realidad (o podría ser), un ventaja comparativa porque descarga a los humanos del trabajo tedioso y físicamente demandante en exceso, mientras libera el tiempo necesario para el trabajo creativo sin eliminarnos (Keep the humans within the loop).