
Autores: Abdelouahid Aboutayeb Aboutayeb, Pablo Calzón Fernández, Raúl Alberto Linta, Rodrigo López Mata, Iván Ocaña Beltrán, Aitana Sánchez Aliaga. Madrid, 2026
La industria del ladrillo en España es un pilar tradicional de la construcción y un motor económico clave. En 2024 el sector operó con aproximadamente 130 empresas activas y produjo cerca de 5,5 millones de toneladas de cerámica con un volumen de negocio de 720 millones de euros. La producción de ladrillos necesita grandes cantidades de energía para su secado y cocción, por lo que la industria emite más de 1,3 billones de toneladas de CO2 cada año a nivel mundial. La extracción de arcillas para la producción de ladrillos además destruye paisajes y daña la biodiversidad, incluyendo un aumento de la contaminación local.
Por otro lado, la agricultura genera millones de toneladas de residuos vegetales: poda, restos de cosecha, subproductos… En la producción de un litro de aceite de oliva se generan de media 8 kilos de residuos. Estos son tradicionalmente quemados o abandonados por su bajo valor, sin embargo, ofrecen una nueva oportunidad de aprovechamiento ecológico.
El biochar es un carbón vegetal obtenido a partir de residuos vegetales. Habitualmente es utilizado como fertilizante por sus propiedades naturales. Su mayor atractivo es el aprovechamiento de los residuos y el almacenaje de carbono biogénico que evita ser emitido como CO2 a la atmósfera, aproximadamente 1,5 kg de CO2 por cada kg de biochar.

La huella ambiental de los ladrillos puede verse considerablemente reducida aprovechando los residuos vegetales agrícolas. Esta alternativa innovadora parte de un ladrillo tradicional de tabiquería hueco para ser revestido, pero añadiendo una proporción del 2-5 % de biochar en la fase de mezclado como aditivo. De esta manera, el ladrillo puede beneficiarse de los enormes beneficios ecológicos del biochar reduciendo el consumo energético y las emisiones de CO2. El biochar sirve tanto de secuestrador de carbono como de combustible renovable reduciendo el gasto durante la fase de cocción y secado del ladrillo. Además, debido a las propiedades naturales de porosidad del biochar, este ladrillo adquiere mejoras en sus prestaciones térmicas, acústicas y contra la humedad, reduciendo también el consumo energético en las construcciones durante su ciclo de vida.

La estructura porosa del biochar aumenta la porosidad global del ladrillo, reduciendo la densidad y la resistencia (esta se puede asumir al ser diseñado como producto de tabiquería no portante). Los microporos interiores generan complejos canales de aire que reducen la conductividad térmica del material y atenúan las ondas sonoras. Además, el biochar es un regulador higroscópico natural debido a sus propiedades, por lo que reduce la resistencia al vapor y mejora la adsorción del ladrillo.
Los resultados principales traen mejoras tanto prestacionales como energéticas.
- Reducción de la densidad y la conductividad térmica en aproximadamente un 10%.
- Reducción de las emisiones de CO2 en un 36%
- Reducción del consumo energético en un 15%
- Ligero aumento del consumo de agua en un 4%
Invitamos a cualquier lector interesado en más información sobre la alternativa innovadora de los ladrillos con biochar en consultar el documento completo informativo:
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Bibliografía:
- Las prestaciones se basan en la ficha técnica de un producto representativo local según la
norma UNE-EN 771 y su Declaración Ambiental de Producto según la norma EN 15804 y EN
ISO 14025. Ambos proporcionados por la asociación HISPALYT. - Anyou Xie, Weihong Wu, Qingwei Zhou, (2025). Biochar as a sustainable additive in fired
clay bricks and building blocks: Processing. properties, and performance. - Osman, A.I., Farghali, M., Dong, Y. et al. Reducing the carbon footprint of buildings using
biochar-based bricks and insulating materials: a review.