Archivos de Etiquetas: Cuentos

Cuentos de los sabios de África, Amadou Hampâté Bâ

Cuentos de los sabios de África

Amadou Hampâté Bâ

 

A Amadou Hampâté Bâ historiador, escritor, autor de cuentos, pensador, poeta y hermano de los hombres, se lo conoce sobre todo en Francia por la lucha que llevó a cabo entre 1962 y 1970 en la UNESCO para la rehabilitación de las tradiciones orales en África como fuente auténtica de conocimientos y parte integrante del patrimonio cultural de la humanidad:

Los pueblos de raza negra, sin desarrollar la escritura, han desarrollado el arte de la palabra de una manera muy especial. A pesar de no estar escrita, su literatura no es menos bella. Cuántos poemas, cuántas epopeyas, cuentos históricos y heroicos, fábulas didácticas, mitos y leyendas de verbo admirable se han transmitido así a través de los siglos, fielmente llevados por la memoria prodigiosa de los hombres de la oralidad, apasionadamente enamorados de un bonito lenguaje y de la poesía.

Yo soy un diplomado de la gran universidad de la palabra enseñada bajo la sombra de los baobabs.

En África, cuando un anciano muere, una biblioteca arde.

En este libro, publicado por Paidós en noviembre de 2010, Amadou nos presenta una recopilación de cuentos africanos de tradición oral.

Como suele ocurrir con algunos de los encuentro más afortunados, éstos se producen por puro azar. Este es mi caso con un personaje al que agradezco infinitamente su existencia y vocación.

Es mucha la sabiduría que debemos a este inmenso continente asolado. Mali, uno de los paises más exhaustos es madre de este alma generosa.

Guarde este libro cerca de usted.

Abralo de vez en cuando,

Como quien visita a un amigo

Y si necesita un consejo,

Una luz que ilumine su periplo íntimo,

Hágale una pregunta por placer. Cierre los ojos.

Abra el libro. Abra los ojos.

Dele las gracias a quienquiera.

(Henri Gougaud)

 

Amadou Hampâté Bâ en la Biblioteca UPM

 

Historias de cronopios y de famas, Julio Cortázar

Historias de cronopios y de famas, de Julio CortázarHistorias de cronopios y de famas
Julio Cortázar
Primera edición en 1962

Para luchar contra el pragmatismo y la horrible tendencia a la consecución de fines útiles, mi primo el mayor propugna el procedimiento de sacarse un buen pelo de la cabeza, hacerle un nudo en el medio y dejarlo caer suavemente por el agujero del lavabo. Si este pelo se engancha en la rejilla que suele cundir en dichos agujeros, bastará abrir un poco la canilla para que se pierda de vista.

Sin malgastar un instante, hay que iniciar la tarea de recuperación del pelo…

El texto anterior es sólo el comienzo de uno de los variados ejercicios que Julio Cortázar propone en sus Historias de cronopios y de famas como escudo contra la solemnidad y la rutina que muchas veces, cuando no estamos mirando, se instalan en el itinerario de nuestras vidas. Instrucciones para llorar correctamente; para subir una escalera; para observar el aplastamiento de las gotas de agua; para cantar; para asistir a los velorios… todo un manual de “simulacros que no sirven para nada” cargado de humor, irónico y tierno, de surrealismo, de imaginación, de juegos jugados por seres difíciles de catalogar que no se conforman con que el reloj de la pared sea nada más que un instrumento para medir el tiempo, ni que la manija de la puerta apenas abra o cierre el paso al salón, ni que los sillones tan sólo sirvan para echar un sueñecito mientras los culebrones se alargan impunemente tras la sobremesa. Este libro es un antídoto para uso y disfrute de esos “seres verdes y húmedos”, un poco cronopios, que se estrellan sin rendirse en el muro invisible de las poses cotidianas, de la realidad vulgar y corriente del día a día.

Julio Cortázar en la Biblioteca de la UPM

Cuentos de La Alhambra, Washington Irving

Cuentos de La Alhambra

Washington Irving

 

 

"En mayo de 1829, acompañado por un amigo, miembro de la Embajada rusa en Madrid, capital de España, inicio el viaje que había de llevarme a conocer las hermosas regiones de Andalucía.

Las amenas incidencias que matizaron el camino se pierden ante el espectáculo que  ofrece la región más montañosa de España, y que comprende el antiguo reino de Granada, último baluarte de los creyentes de Mahoma."

 

Así empieza el escritor americano Washington Irving este libro famoso del que todos hemos oido hablar pero que pocos han leido. Es una obra fascinante y muy entretenida desde distintos puntos de vista.

La primera sorpresa es que bajo este título se agrupan contenidos diversos, los cuentos son sólo una parte de la obra.

Es un libro de viajes porque la primera parte la dedica Washington Irving a narrar su viaje por España y lo hace con un encanto y viveza extraordinarias. 

 

 

Es también un diario que recoge sus reflexiones personales ante el descubrimiento de la realidad española y es, en su última parte, un libro de cuentos  maravillosos inspirados en leyendas hispano musulmanas. Los cuentos le han convertido en un escritor mundialmente famoso y proyectaron a España y a la Alhambra hacia el extrajero más que ninguna otra obra del siglo XIX.

 

Irving conoció una Alhambra habitada por personajes curiosos, se alojó en una pensión dentro de su recinto y trasmitió una fascinación por aquellos  escenarios que hizo que vinieran a España en el siglo XIX intelectuales y artistas de toda Europa. Pintores, escritores, científicos, filósofos, botánicos…todos soñaban con ver los escenarios de los cuentos  nazaríes de  Washington Irving.

Quizas no se ha reconocido oficialmente como se debe la trascendencia de esta obra. Con Washington Irving  tenemos los españoles una deuda de eterna gratitud porque después de su visita a Granada, La Alhambra, también para nosotros, nunca volvió a ser la misma.

Éste y otros títulos de Washington Irving en la Biblioteca UPM.

 

 

 

El Hombre que plantaba árboles, de Jean Giono

El Hombre que plantaba árboles Por Jean Giono

imag_jean2
Para que el carácter de un ser humano excepcional muestre sus verdaderas cualidades, es necesario contar con la buena fortuna de poder observar sus acciones a lo largo de los años. Si sus acciones están desprovistas de todo egoísmo, si la idea que las dirige es una de generosidad sin par, si sus acciones son aquellas que ciertamente no buscan en absoluto ninguna recompensa más que aquella de dejar sus huellas visibles; sin riesgo de cometer ningún error, estamos entonces frente a un personaje inolvidable… Así era Eleazar Bouffier el protagonista de este cuento inolvidable y así era también Jean Giono el hombre sencillo y autodidacta que escribió este texto en 1953, y que lo declaró propiedad de la humanidad, motivo por el cual puede encontrarse a texto completo en la web tanto en castellano como en su lengua original (L'homme qui plantait des arbres):

Quand je réfléchis qu'un homme seul, réduit à ses simples ressources physiques et morales, a suffi pour faire surgir du désert ce pays de Canaan, je trouve que, malgré tout, la condition humaine est admirable. Mais, quand je fais le compte de tout ce qu'il a fallu de constance dans la grandeur d'âme et d'acharnement dans la générosité pour obtenir ce résultat, je suis pris d'un immense respect pour ce vieux paysan sans culture qui a su mener à bien cette œuvre digne de Dieu.

el_hombre_kplantaba_arboles2En estos días en que la vida artificial nos envuelve y asfixia, algunos libros ejercen de bálsamo para las almas exhaustas y nos permite recordar la generosidad de la naturaleza, y la indolencia con que la despreciamos. He aquí el sentido homenaje de Joaquín Costa:

Son los árboles obreros incansables y gratuitos cuyos salarios paga el cielo. Que no se declaran en huelga, ni entonan el himno de Riego, ni vociferan gritos subversivos, ni infunden espanto a las clases conservadoras, ni socavan los cimientos del orden social. Para ellos la cuestión social no está en que los exploten, al revés, en que los hagan holgar (La fiesta del árbol).

 

Jean Giono en la Biblioteca UPM

 

El libro de los abrazos, Eduardo Galeano

El libro de los abrazos
Eduardo Galeano

Madrid: Siglo XXI, 2009
Grabados, carátula y diseño interior de Eduardo Galeano

Primera edición: 1989

 

RECORDAR: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.

Así comienza El libro de los abrazos, una colección de textos muy breves que dan voz de un modo íntimo, muy humano, a personas no escuchadas de pequeñas tribus o demasiado grandes ciudades; indios; niños; presos; torturados; héroes de barrio; exiliados; azorados amantes o poetas. Decenas de historias que hubieran pasado desapercibidas sin el ejercicio de memoria que significa este libro.

Copio un texto en el que Eduardo Galeano explica cuál es el sentido de la obra y también del título:

 

Creo que un autor al escribir abraza a los demás. Y éste es un libro sobre los vínculos con los demás, los nexos que la memoria ha conservado, vínculos de amor, solidaridad. Historias verdaderas vividas por mí y por mis amigos, y como mi memoria está llena de tantas personas, es al mismo tiempo un libro de "muchos".

 

La prosa de estos pequeños cuentos es poética casi sin serlo, las palabras noEl libro de los abrazos, Eduardo Galeano (ilustración) pesan. Tal vez por eso el sentido que encierra cada una de las piezas se clava muy hondo y duelen o indignan o hacen volar. Están ilustrados, además, con pequeñas imágenes muy sugerentes del propio autor.

El libro es muchos libros, ya queda dicho. Por eso, en su experiencia, cada lector es libre de escoger su itinerario. Mi intención es sencilla, mostrar una de mis rutas lectoras valiéndome del número de página en que se puede encontrar el texto. Os invito a encontrar la vuestra. Mañana podrían ser otros; hoy, ahora, son estos:

 

5-11-50-52-56-59-

72-85-141-157-169-

254-255-257-258

 

El libro de los abrazos, Eduardo Galeano (ilustración)

Empiezo la ruta con una mujer que viste una falda inmensa de cuyos bolsillos va sacando papelitos y en cada uno hay una buena historia para contar. De estos papelitos, me parece a mí, llegan manos atadas que sin embargo danzan y dibujan; un banquito al que hacen guardia durante treinta años;  unos sucedidos que suceden cada vez que se cuentan; gentecita linda del pueblo que todavía huele a barro; nadies ninguneados; amantes que ruedan sabrosos; un pulpo con los ojos del pescador que lo atraviesa; un escritor que escribe para quien no puede leerle; pocas certezas y muchas dudas; una moneda que no deja huellas. Y acabo la ruta con una ventolera dentro de mí.

 

Este y otros libros de Eduardo Galeano disponibles en la Biblioteca UPM

 

Las tres preguntas / Lev Tolstoi

Las tres preguntas

Lev Tolstoi

imagen1Hans Christian Andersen solía decir: los cuentos sirven para que se duerman los niños, y se despierten los mayores.

Lev Nikoláyevich Tolstoi, que fundó una escuela para los niños campesinos denominada Yasnaya Polyana (Claro del Bosque), gustaba de emplear este género a modo de enseñanza. Las tres preguntas es un delicado exponente de este género:

Cierto emperador pensó una vez que si siempre supiera que contestar a estas tres preguntas, entonces no se equivocaría nunca,

¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?
¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar?
¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?

La editorial Gadir ofrece cuidadosamente editado uno de ellos y el texto en castellano puede descargarse en internet.

 

imagen2Este año, centenario de la muerte de Tolstoi, se ha estrenado una emotiva película: La última estación (The last station). A pesar del tiempo transcurrido algunos de los interrogantes de sus cuentos populares siguen teniendo la misma vigencia.

 

 

 

 

Un ensayo que hace referencia entre otras cosas al particular espíritu de este autor: El zorro y el erizo (The fox and the hedgehog) fue publicado en 1953. En él Isaiah Berlin, un reputado filósofo liberal, parte de un pequeño fragmento atribuido al poeta griego Arquíloco: El zorro sabe muchas cosas pero el erizo sabe una importante, y acaba afirmando que Tolstoi era un zorro que se creía un erizo.

 

 

 

 

Lev Nikolaevich Tolstoi en la Biblioteca UPM

Isaiah Berlin en la Biblioteca UPM

 

 

Relatos de lo inesperado, Roald Dahl

Relatos de lo inesperado, Roald DahlRelatos de lo inesperado
Roald Dahl

Barcelona: Anagrama
, 1993
Traducción: Carmelina Payá y Antonio Sammons

 

Tales of unexpected (1977)

 

Roald Dahl es bien conocido por sus obras infantiles. Títulos como Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate o James y el melocotón gigante han hecho disfrutar a miles de niños de todo el mundo. Además, su éxito no se ha limitado a las novelas, sino que ha trascendido a la gran pantalla en más de una ocasión. ¿Quién no ha visto recientemente Fantastic Mr. Fox o alguna de las versiones de Charlie y la fábrica de chocolate? Confieso que yo compruebo todavía mis chocolatinas de los domingos por si estuvieran agraciadas con uno de aquellos maravillosos billetes dorados… Pero no ha escrito Roald Dahl en exclusividad para niños. Buena prueba es esta colección de cuentos: Relatos de lo inesperado. Título que describe bien su contenido: un conjunto de relatos cuyo principal, pero no único, atractivo son los giros inesperados y los finales sorprendentes. Temáticamente hablando, en ellos hay todo un catálogo de maldades: personajes que tratan de estafar a sus vecinos, apuestas ventajistas, cazadores cazados, planes terribles que surgen de la imaginación de amantes esposas… ¡en tan sólo segundos! Están escritos con una pluma ágil que no da cancha al aburrimiento y destilan un delicioso humor negro capaz de arrancar al lector una sonrisa de… ¿inconfesable satisfacción?Tales of unexpected, Roald Dahl

En Hombre del sur, un arrogante joven norteamericano cree que puede ganar una sencilla pero arriesgada apuesta. Lo único que precisa es que su encendedor no falle en diez intentos consecutivos. El premio, un flamante Cadillac; la prenda, algo de lo que uno puede prescindir sin que sea mucha molestia: el dedo meñique de la mano izquierda.

En La patrona, Billy Weaver ha de pasar la noche en la ciudad de Bath por motivos de trabajo. Le han recomendado el hotel "La Campana y el Dragón", pero de camino se ve atraído por el idílico escaparate de una pensión en la que se puede ahorrar unos peniques. ¿Qué podría ir mal, si la patrona es una ancianita adorable que desde el primer momento califica a Billy como la persona verdaderamente adecuada?

En La subida al cielo, la señora Foster sufre un miedo patológico a perder trenes, aviones, barcos… Por si no fuera poco, convive con un esposo que se deleita inventando ocupaciones de última hora para retrasarla unos minutos "sin importancia". ¿Conseguirá la señora Foster tomar a tiempo el avión que la conduce a la ansiada compañía de sus nietecitos?

Y así hasta dieciseis intensos y veloces relatos.

Algunos de éstos sedujeron al gran degustador de humor negro Alfred Hitchcock, quien rodó varios títulos para su serie Alfred Hitchcock Presenta (Cordero asado, Apuestas, Tatuaje, Hombre del sur, La señora Bixby y el abrigo del coronel o La patrona). El propio Quentin Tarantino adaptó Hombre del sur en una de las historias que integran la película Cuatro habitaciones (Four Rooms), aunque cambiándole el final.

Roald Dahl en la Biblioteca de la UPM

 

Velocidad de los jardines, Eloy Tizón

Velocidad de los jardines, Eloy Tizón

Velocidad de los jardines
Eloy Tizón
Barcelona: Anagrama, 1992

 

Este es uno de los más hermosos cuentos que haya leído nunca. Uno de esos cuyas palabras memorizas sin remedio a fuerza de relecturas. De esos que dan en el clavo porque todos los personajes, todos los hechos, toda la luz, el perfume que lo impregna están alojados para siempre en algún jardín privilegiado dentro de ti mismo.

Muchos dijeron que cuando pasamos el tercer curso terminó la diversión. Cumplimos dieciséis, diecisiete años y todo adquirió una velocidad inquietante.

 

Hasta entonces el tiempo había estado comprimido. Fuimos eternos desde Preescolar. Yo conservo aún en la memoria los nombres y apellidos de muchos de ellos. Parecía que iban a estar ahí toda la vida. Enseguida estuvimos a distancias insalvables.

No he vuelto a ver a ninguno. Tercero de letras no existe. He oído decir que las gemelas Estévez trabajan de recepcionistas en una empresa de microordenadores. ¿Por qué la vida es tan chapucera?

 

El cuento es material lírico. A cada paso un guiño, una contraseña reconocible. Aquí mismo, en el siguiente párrafo, el colegio que yo recuerdo.

Entrábamos a la escuela atravesando un gran patio de cemento rojo con las áreas de baloncesto delimitadas en blanco, un árbol escuchimizado nos bendecía, trotábamos por la doble escalinata apremiados por el jefe de estudio.

 

Las carpetas forradas con estrellas del pop. Platón entre los apuntes pasados a máquina; los desertores a Ciencias y la Revolución Industrial; las peleas a golpes y una hilera amenazante de verbos irregulares; el test psicológico y la revisión médica; las tutorías. Todo ese mundo.

Pero volvamos al aire y la luz de la primavera, que deberían ser los únicos protagonistas.

 

Esa luz. Debajo de los voladizos había nidos de golondrinas. En mayor medida construidos con flecos de nuestras ensoñaciones que con barro del campo de futbito. Pero había algo que atraía más poderosamente nuestra atención. Era la luz de Olivia Reyes entrando media hora tarde en clase por ejemplo de latín.

Fue una especie de hecatombe. Media clase se enamoró de Olivia Reyes, todos a la vez o por turnos, cuando entraba cada mañana aseada, apenas empolvada, era una visión crujiente y vulnerable que llegaba a hacerte daño si se te ocurría pensar en ello a media noche.

 

Y así, tejido con aroma a final, se va produciendo el cuento, con la luz de la primavera inundándolo todo, con la inolvidable desdicha de amar a Olivia Reyes.

 

Velocidad de los jardines (que se compone de otros diez cuentos además del que da título al volumen) se publicó en 1992 y fue elegido por los críticos de El País como uno de los cien libros españoles más interesantes de los últimos veinticinco años.

 

Pájaros de América, Lorrie Moore

Pajaros de América, Lorrie Moore

Pájaros de América
Lorrie Moore

Barcelona: Emecé, 2000
Traducción: María José Galilea

Birds of America (1998)

 

Veréis, uno se dedica a prestar libros, enviar artículos por correo, construir con sudores reseñas (si tal nombre merecen) que asoman de vez en cuando por este espacio… Es decir, uno disfruta de una casi anónima rutina que le convierte en una persona casi feliz. Pero, qué os voy a contar a estas alturas, los peligros están al acecho y hace unos días ocurrió lo peor: me encomendaron un curso. Dar un curso suele ser sinónimo de hablar en público. Entonces, muy apropiadamente, me acordé de… -bueno, aquí van unos improperios que no se pueden confesar-, pero también me acordé de un cuento de la neoyorquina Lorrie Moore, titulado "Que es más de lo que puedo decir de ciertas personas", que pertenece a su celebrado libro “Pájaros de América”, publicado en el año 2000, y que comienza de tan oportuna manera:

Era un miedo mayor que el que se tiene a la muerte, según las revistas. La muerte ocupaba el cuarto lugar. Después de la mutilación, que era el tercero, y el divorcio, el segundo. El número uno, el verdadero miedo al cual la muerte no se podía ni aproximar, era a hablar en público.

 

La protagonista del cuento, Abby Mallon, trabaja juntando letras en una discreta sala de redacción en una editorial, hasta que un buen día es ascendida a un puesto, algo mejor sí, pero que implica viajar, dar conferencias, entrevistarse con posibles clientes… es decir, tiene que romper con su tranquilo retiro y adquirir en tiempo récord eso que llaman don de gentes.

Esta situación, que puede parecer sencilla y hasta deseable para esos oradores de raza que viven entre nosotros y cuya genética se remonta a las invasiones alienígenas que tuvieron lugar en nuestro planeta hará ya algún que otro milenio, para Abby Mallon implica un terremoto existencial.

Decide, pues, tomarse unos días de vacaciones en los que baraja una serie de métodos de autoayuda (ejercicios de respiración, hipnosis, esas cosas) para acabar decidiéndose por uno sin duda inusual: viajar hasta Irlanda en busca de la Piedra de Blarney. Esta piedra, de gran reclamo turístico, forma parte de la Piedra de Scone, situada en lo alto del Castillo de Blarney, en el condado irlandés de Cork. Cuenta la leyenda que besar su cara inferior te convierte en uno de esos extraños seres que desgranan pensamientos en público sin perder la calma y hasta con gracejo. Pero hay un problema: para estampar el beso en esta piedra de la elocuencia hay que jugarse la vida, vean vean.

La narración no deja claro si el beso a esta poco higiénica roca ayudará a Abby en sus nuevas obligaciones laborales, pero sí seremos testigos de una pequeña gran revelación que dará nueva luz a éstos y otros problemas insolubles.

En cuanto a la voz de Lorrie Moore, tiene estupendas imágenes, humor, ironía, desamparo. Sus personajes son complejos como la vida misma y las vidas que viven, simples como la vuestra o la mía.

Ha publicado otros libros de cuentos como “Autoayuda” o “Como la vida misma”. Lo más reciente es la novela “Al pie de la escalera”, publicada en 2009.

 

Astrolabio, Ángel Olgoso

Astrolabio, Ángel OlgosoAstrolabio
Ángel Olgoso
Granada: Cuadernos del Vigía, 2008

 

Llegas a casa después de una ardua jornada, escoges un libro -tal vez esta colección de cuentos de Ángel Olgoso– te sientas en el sillón de leer… entonces pulsas el astrolabio, por probar, apenas con la punta de una uña, y de repente la lamparita de pie entrecorta su zumbido, el wengé de los muebles se aclara, se oscurece, se aclara, el sillón se estremece como si fuera a echar a volar…, y ya no estás en casa, estás a la deriva en medio del Universo contemplando la migración de una bandada de estrellas. Entonces pulsas, ahora sí con verdadera curiosidad tu pequeño astrolabio y el escenario cambia, miles de trenes cremallera transportando a una multitud hacia los despeñaderos, ¿por qué?, te preguntas, ¿para qué?, al tiempo que la armonía del lenguaje te seduce, las palabras que han sido urdidas para no dejarte huir: un barco cabotea cerca, hace ondear las velas, las grímpolas, las flámulas…, y reflejadas en el mar las nubes absortas en sus vidas cotidianas. Y pulsas una vez más, con frenesí, otra, y te sumas a las filas de los Guardianes del Trueno, ¡a las armas, a las armas!, y pulsas, pulsas, pulsas para ascender junto a Hui Ji por tres veces la cordillera de Mei y, cruzarte, notando apenas su aroma a miel, con una mujer transparente, ¡abre los ojos! Y así cuarenta y tres viajes alrededor del mundo, cuarenta y tres paradas en el tiempo, cuarenta y tres diamantes colgados en lo más alto de la órbita celeste, al alcance de tus manos.

Cuarenta y tres cuentos de una belleza fulminante componen este libro del granadino Ángel Olgoso. Cuentos escritos con mimo, depurados con dedicación de miniaturista, tejidos con las delicadas fibras de la prosa poética. Piezas de carácter más o menos narrativo, de final abierto o cerrado, oníricas, cómicas, aterradoras, reflexivas, maravillosas. Todo ello guiñándole un ojo a la mejor tradición fantástica: Poe, Machen, Bierce, Schwob, Kafka, Borges, Buzzati, Cortázar, Arreola, Denevi. En palabras de su autor:

Una mirada hecha de inocencia y extrañeza.

 

1 2 3 4