Archivos del Autor: Pedro J. Pulla Ortega

El Cuento del Grial de Chrétien de Troyes

El Cuento del Grial.

Chrétien de Troyes.

Alianza Editorial

 

Era el tiempo en que los árboles florecen, echan hojas los bosques, reverdecen los prados, los pájaros en su latín con dulzura cantan al amanecer y todas las cosas de alegría se inflaman, el hijo de la Dama Viuda de la Yerma Floresta Solitaria se levantó un día, y poco le costó poner la silla a su caballo de caza y tomar tres jabalinas.

 

Él es Perceval. Vive, ingenuo y puro, con su madre apartado del mundo. Un día, conocerá a unos caballeros y emprenderá el camino hacia el mundo exterior del que nada conoce.  Es el mundo del Grial, del Rey Pescador, del Rey Arturo, del Caballero Rojo, de los Caballeros de la Tabla Redonda…un mundo lleno de misterio, de hechos fantásticos, de magia.

Mientras hablaban de una cosa y otra, un criado vino de una habitación sujetando una blanca lanza empuñada por el centro, pasa entre el fuego y los que estaban sentados en la cama, y todos los de allí vieron la lanza blanca y el hierro blanco, y desde la punta salía una gota de sangre que corría hasta la mano del criado… Entonces llegaron otros criados, con candelabros de oro puro en la mano, trabajado con nieles… una doncella que venía con los criados, bella agradable  y bien ataviada, sujetaba un grial entre las dos manos. Cuando entró allí con el grial que llevaba sobrevino tan gran claridad que todas las velas perdieron su luz como las estrellas y la luna cuando sale el sol. Detrás de ella venía otra que llevaba un plato de plata.

 

Antes de llegar a las tiendas, vio volar una bandada de gansos a los que la nieve había deslumbrado. Los ha visto y oído, que iban huyendo de un halcón veloz que los perseguía con rapidez, hasta que alcanzó a uno separado, alejado de los demás; lo ataca y golpea derribándolo al suelo, pero era demasiado tarde y el halcón se marchó, sin agarrarlo ni cogerlo.

Perceval empieza a aguijar hacia donde ha visto el vuelo. El ganso estaba herido en el cuello, y derramó tres gotas de sangre que se extendieron sobre el blanco,  y parecía color natural…

Se apoyó en la lanza para contemplar aquella visión, pues la sangre y la nieve juntas le recuerdan el fresco color que hay en el rostro de su amiga,  y piensa tanto que se queda ensimismado.

 

Dividido en dos partes, con Perceval y Galvan como protagonistas, el Cuento del Grial fue escrito a finales del siglo XII aunque inacabado debido a la muerte de su autor.

Chrétien de Troyes en la Biblioteca Universitaria

Señor, siento mucho vuestra muerte y me pesa gravemente, pues ningún caballero se sentó en esta cama sin morir, pues es el Lecho de las Maravillas, en el que nadie duerme, sueña, descansa o se sienta que se levante sano y vivo. Por vos es una gran pena, dejaréis aquí la cabeza como prenda, sin rescate y sin remisión. Ya que por amor ni discusión os puedo sacar de aquí, Dios tenga compasión de vuestra alma.

 

 

 

Diario de un niño tonto, de Tono

Diario de un niño tonto. Tono

Temas de Hoy

 

Hoy estoy bastante contento porque he nacido. Confieso que ya tenía bastantes ganas de nacer pues mientras no se nace, no se es nada, y yo soy una persona con muchas aspiraciones…

Una de las primeras reglas de educación consiste en lavarse. Un niño bien educado debe lavarse, por lo menos, la cara. Otra regla de educación consiste en llevar casi siempre pañuelo. Las manos son también bastantes necesarias para expresar nuestra educación y, por lo tanto, es muy necesario llevar siempre manos. Los pies son menos necesarios, y podemos prescindir de ellos, ya que con  los pies no hacemos más que tonterías.

 

-¡Eres un estúpido y un ignorante y, si no aprendes los verbos, nunca sabrás que en el verbo hay tres 55personas!

-¿Y qué importancia puede tener una cosa en la que hay sólo tres personas?  Si el verbo fuera más interesante estaría lleno de gente… ¿Quiénes son esas tres personas?

– Esas tres personas son: yo, tú y él.

-¿Yo?…

-Sí, tú eres la segunda persona.

– Claro, y usted la primera. ¡Siempre tan egoísta!

 

 

 

¡Cuán dulce, hermoso y alegre fue el día de ayer!  Era el santo de mamá. Todos nos levantamos muy contentos y orondos y dimos saltos de más de un metro de altura para expresar nuestra alegría y nuestro regocijo. Papa corría como un loco por los pasillos y, subiéndose a las mesas, entonaba típicas canciones vascas y asturianas y sostenía fuentes y ensaladeras en sus típicas narices. Mama dijo que, por ser un día tan onomástico y tan señalado todos debíamos lavarnos la cara y las orejas y, al grito de ¡hurra!, corrimos como locos al cuarto de baño.

 

Antonio de Lara Gavilán, "Tono", nació en Jaén en 1896. Murió en Madrid en 1978.

Autor teatral, colaborador en diversas revistas como Buen Humor, Mundo Gráfico y sobre todo La Ametralladora que fundó junto con Miguel Mihura. Engrosó las filas de la llamada la "Otra generación del 27" formada entre otros por Jardiel Poncela, Mihura y López Rubio.

Tono en la Biblioteca UPM

El vino de la soledad de Irène Némirovsky

El vino de la soledad.

Irène Némirovsky

Ediciones Salamandra

El silencio de aquella aletargada ciudad de provincias perdida en lo profundo de Rusia era pesado, hondo, de una tristeza aplastante, sólo roto ocasionalmente por algún coche que botaba por los resonantes adoquines del paseo…Nada. El silencio. Un roce de alas en los árboles. Una canción lejana en un camino campestre, interrumpida de golpe por una pelea, gritos, pisadas de botas de guardia, por alaridos de mujer borracha a la que arrastran a comisaría…De nuevo el silencio.

En esa asfixiante atmosfera de ciudad de provincias  viven los Karol. Vive Elena, la protagonista de esta historia. Su padre, Boris, es un hombre de negocios que está casi siempre fuera del hogar. Su madre, Bella, al que “ el cuidado de la casa y de su hija le horrorizaba” solo es feliz cuando está en Paris.  Es una mujer caprichosa que “nunca tuvo que trabajar y plegarse a las circunstancias”. Elena crece sola, sin cariño, sin amor, solo tiene el consuelo de su institutriz francesa, Mademoiselle Rose. En ella es donde únicamente encuentra lo que sus padres no le dan, amor, “no quería a nadie más en el mundo”.

La ausencia constante del padre y el desapego de su madre, su desprecio, convierten su vida en un sufrimiento, en una amargura, “a la hora de la cena le rodeaban rostros mentirosos”.

El odio a su madre empieza a germinar en su corazón.

Nunca había pronunciado claramente las dos sílabas de “mama”, que pasaban con dificultad entre sus labios apretados. Decia “mam”, con una especie de rápido gruñido que arrancaba a su alma con esfuerzo y un tenue y solapado dolor.

Elena va creciendo. La familia se traslada de ciudad en ciudad de acuerdo a los acontecimientos políticos, revolución rusa, o de los éxitos económicos del padre. Y aparece Max. Entra en sus vidas. Se convierte en el amante de su madre. Ella lo adivina. Nada será igual.

Elena se marchó, preguntándose con angustia qué le traería aquel desconocido, si felicidad o desgracia, porque ya sabía que en adelante sería el verdadero dueño de su vida.

Decide vengarse de su madre a través de Max, enamorándolo, seduciéndolo y llegado el momento, despreciándolo. Y así conseguirá la libertad. Será dueña de su vida. La herida se cerrará.

Irene Nemirosky es la verdadera protagonista de esta novela. Ella es Elena Karol. El vino de la soledad es el reflejo de su propia vida. Su confesión. Hija de emigrantes rusos huidos de la revolución, Irene también creció con la desapego de su madre y la desatención de un padre ausente. La literatura fue su salvación.

El vino de la soledad fué publicada por primera vez en 1935.

Nació en Kiev en 1903 y murió en el campo de exterminio de Auschwitz en 1942.

Nemirosky en la Biblioteca UPM.

No temo a la vida -pensó-. No son más que años de aprendizaje. Han sido extraordinariamente duros, pero han templado mi valor y mi orgullo. Eso me pertenece, es mi inalienable riqueza.  Estoy sola, pero mi soledad es ávida y embriagadora….

…Se levantó y en ese instante, las nubes se abrieron. El cielo azul apareció entre las columnas del Arco del Triunfo e iluminó su camino.

 

 

 

Los cuatro jinetes de la Apocalipsis de Vicente Blasco Ibáñez

Los cuatro jinetes de la Apocalipsis.

Vicente Blasco Ibáñez

Alianza Editorial

Cerca de Europa, una oleada de noticias salió al encuentro del buque. Los empleados del telégrafo sin hilos trabajaban incesantemente. Una noche, al entrar Desnoyers en el fumadero, vio a los notables germánicos manoteando y con los rostros animados. No bebían cerveza; habían hecho destapar botellas de champaña alemán, y la frau consejera impresionada, sin duda, por los acontecimientos, se abstenía de bajar a su camarote. El capitán Erckmann, al ver al joven argentino, le ofreció una copa.

-Es la guerra

-dijo con entusiasmo-

-la guerra que llega… ¡Ya era hora!

Una vez más el mundo se ve abocado al desastre. La guerra deseada por unos, como los Hartrott que ven en ella un modo de imponer su superioridad de pueblo elegido, el alemán, a todos aquellos pueblos decadentes, inferiores. "la guerra es un hecho necesario para la salud de la humanidad" pero también temida, incomprendida por otros como Julio Desnoyers… nuestro protagonista, un joven bohemio y vividor que ve como su mundo se derrumba, que se mantiene al principio al margen de esa pesadilla, no la entiende, no la comprende "el hombre refinado y de complicaciones espirituales se ha hundido, quién sabe por cuántos años…. ya no estamos de moda", pero que al final le servirá de redención.

Es la guerra. Ya viene, ya se acerca. El jinete está preparado para cabalgar sobre las tierras de Europa. Pero no vendrá solo.

Y cuando dentro de unas horas salga el sol, el mundo verá correr por sus campos los cuatro jinetes enemigos de los hombres…Ya piafan sus caballos malignos por la impaciencia de la carrera; ya sus jinetes de desgracia se conciertan y cruzan las últimas palabras antes de saltar sobre la silla.

– ¿qué jinetes son esos? Preguntó Argensola.

– Los que proceden a la Bestia

Los cuatro jinetes de la Apocalipsis fué un encargo del presidente Poincaré a Blasco Ibáñez.

Quiero que vaya usted al frente, me dijo, pero no para escribir en los periódicos. Eso pueden hacerlo muchos. Vaya como novelista. Observe y tal vez de su viaje nazca un libro que sirva a nuestra causa.

Y así lo hizo, siendo testigo privilegiado de esos momentos históricos.. La incertidumbre de los primeros momentos, el ansia por conseguir las noticias más recientes, la alegría y el anímo exaltado. Pero también el pesimismo y la desolación  ante la realidad que se abre camino poco a poco, la esperanza por el triunfo. Es la guerra.

Los cuatro jinetes de la Apocalipsis se convirtió en un éxito de ventas en Estados Unidos y llevó a su autor a alcanzar la fama y la riqueza.

Hollywood compró los derechos para el cine y Rex Ingram la llevó a la pantalla por primera vez con Rodolfo Valentino y Wallace Beary entre otros como protagonistas.

En 1962 el gran Vincent Minelli adaptó de nuevo la novela de Blasco para el cine. Glenn Ford, Charles Boyer, Paul Henried, Ingrid Tullin encarnaron a sus protagonistas trasladando la acción a la segunda guerra mundial.

Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia en 1867. Murió en la ciudad de Menton, Francia, en 1928. Su temprana vocación literaría le hace colaborar desde su época de estudiante en diversas publicaciones algunas de las cuales dirige el mismo como La Revolución.  Su activismo político le lleva desde muy temprano a participar en la arena pública defendiendo el republicanismo federal. Ese activismo le llevará a la cárcel y el destierro.

Otras obras del autor, La araña negra, Sangre y arena,  Cañas y barro, Entre naranjos…

Blasco Ibañez en la Biblioteca UPM

Le pareció que resonaba a lo lejos el galope de los cuatro jinetes apocalípticos atropellando a los humanos. Vio un mocetón brutal membrudo con la espada de la guerra; el arquero de sonrisa repugnante con las flechas de la peste; al avaro calvo con las balanzas del hambre; al cadáver galopante con la hoz de la muerte.

Los reconoció como las únicas divinidades familiares y terribles que hacían sentir su presencia al hombre. Todo lo demás resultaba un ensueño. Los cuatro jinetes eran la realidad

 

 

 

 

La bestia humana de Émile Zola

La bestia humana

Émile Zola

Capitan Swing 2010

 

Y por último se fue, no sin antes volverse por dos veces para ver el negro bulto que formaba el cadáver sobre el suelo a la redonda luz de la linterna. A estas horas un frío intenso se dejaba sentir en aquel desolado desierto de áridas laderas, que las sombras de la noche agigantaban espantosamente.
Entretanto, seguían pasando los trenes y llegaba otro, largo, con dirección a París. Pero todos ellos cruzaban indiferentes en su inexorable potencia mecánica, atentos sólo a alcanzar su lejana meta, rozando, sin advertirlo siquiera, la cabeza medido cercenada de aquel hombre, a quien otro hombre había, indudablemente, degollado poco antes en un departamento reservado.

Jacques Lantier, es testigo de ese asesinato. Charles Roubaud con la colaboración obligada de su mujer Severine han asesinado al presidente del ferrocarril Grandmorin, antiguo protector de ella. Creen que Jacques sabe que ellos  son los asesinos y tratan de ganar su amistad. Tienden la red. Séverine es el anzuelo. Se forma así un triangulo del que no podrán huir.
Jacques Lantier es maquinista de tren. Tiene un secreto, una obsesión. Matar. Un deseo inconsciente y difícilmente controlable le lleva a querer matar a una mujer. Quiere sentir la satisfacción de matar, de sentir como la vida de otra persona se escapa entre sus manos. Es la herencia perniciosa de sus antepasados, la degeneración de una raza de la que no puede escapar y para la que él cree que no hay cura.  Vive alejado de la gente, de las mujeres. Solo vive para su locomotora, la quiere, la mima, la cuida como si fuese esa mujer que no quiere tener. Pero conoce a Séverine. Se enamora. Ella puede ser su cura, su salvación.

Entretanto, la visión de aquella blanca garganta, de aquel inmaculado pecho se apoderaba de él por completo con fascinación repentina, inexorable. Y otra vez con horror consciente sentía crecer en él la necesidad imperiosa de coger aquel cuchillo que estaba sobre la mesa y hundirlo hasta el mango en aquella carne de mujer…Entonces comprendió que había perdido el dominio sobre si mismo y si continuaba mirando a Sèverine como ahora la miraba, acabaría finalmente por satisfacer su obsesión y la mataría.

Qué lleva al hombre a matar, que le lleva a convertirse en una bestia salvaje. Es algo instintivo de lo que no se puede huir, es algo irrevocable. La bestia humana es la lucha del bien contra el mal, de la pasión contra la razón. Es la condición humana.

Era la verdad que pasaba muda…

En 1938, Jean Renoir lleva la obra de Zola a la gran pantalla con el mismo título con Jean Gabin, Simone Simon y Fernand Ledoux como protagonistas. El sufrimiento de Jacques Lantier, la lucha entre su deseo criminal y la razón, sus ansias de matar, la pasión, el amor por Séverine, todo ello se trasluce en Gabin, en su rostro, en su mirada.
Frizt Lang adaptó también para el cine La bestia humana con el título de Human Desires, con Glenn Ford, Gloria Grahame y Broderick Crawford como trío protagonista.

La bestia humana es una novela con unas imágenes de una fuerza tremenda. Como en la escena final. La locomotora toma vida, se hace presente, imparte justicia. Aquella justicia que con sus hipocresías, miedos y ambiciones no se ha podido dar, la locomotora lo hará. No existe redención posible.

De nuevo desapareció rauda en medio de la negra noche sin que supiese hacia donde iba. ¡Qué importaban las victimas que ella aplastaba en su constante rodar! ¿Acaso avanzaba hacia el porvenir, sin importarle nada la sangre vertida?
Y sin conductor envuelta en sombras como una bestia ciega y sorda que se hallara suelta entre la muerte, rodaba incesante cargada con aquella carne de cañón con aquellos soldados borrachos y embrutecidos ya por la fatiga, que continuaban cantando estribillos patrióticos
.

Émile Zola escribió La bestia humana en 1890 dentro del ciclo de novelas de Los Rougon Macquart.
Nació en París en 1840. Murió en la misma ciudad en 1902.
Zola en la Biblioteca Universitaria UPM

 

 

La vida ante sí de Romain Gary

La vida ante sí.

Romain Gary

Debolsillo.

Señor Hamil, ¿se puede vivir sin amor?…
Señor Hamil, ¿por qué no contesta?
Eres muy joven y cuando se es tan joven es mejor no saber ciertas cosas.
Señor Hamil, ¿se puede vivir sin amor?
Si – dijo él bajando la cabeza como si le diera vergüenza.
Yo me eché a llorar.

 

 

Momo es un niño de 10 años. No conoce ni a su padre ni a su madre. Momo es nuestro protagonista.  Vive en un suburbio de París llenos de prostitutas, chulos, ladrones, inmigrantes ilegales, buscavidas.  Su presente es sobrevivir. El pasado es algo difuso. Trescientos  francos mensuales, su tarifa mensual, es lo que le ata a él.  Es el pago de su manutención. El futuro es algo lejano.
Momo vive con una anciana judía que ha sobrevivido a miles de avatares y que se encuentra en la recta final de su vida. En una pensión cobija a cambio de una cantidad de dinero mensual a los hijos de las prostitutas que no pueden o quieren hacerse cargo de ellos. Momo es uno de esos chicos.
Ella es la señora Rosa.
Era una persona que vivía de recuerdos. Ustedes pensarán que es una estupidez, que todo aquello ya está muerto y enterrado pero los judíos son muy tozudos, y más cuando han sido exterminados. Ellos siempre dale que dale.
La vida ante sí es una novela sobre el amor. El amor entre seres desamparados que viven en un mundo sórdido y degradado. El señor N’Da Amédée, el doctor Katz, el señor Hamil,  la señora Lola y otros seres que deambulan por las calles de ese barrio parisino. En un mundo degradado, triste, cruel, todavía hay espacio para el amor, para la esperanza. Son las únicas armas que tienen estos seres para no caer en el vacio. Pero sobre todo el amor que sin quererlo, sin saberlo, se establece entre Momo y la señora Rosa.
La señora Rosa dice que la vida puede ser hermosa, pero que nadie ha dado con ella todavía y que, entretanto, hay que vivir.
En 1978 Moshé Mizrahi dirigió una versión para la gran pantalla de la novela de Gary titulada en España Madame Rosa y protagonizada por Simone Signoret. Ganó ese año el Oscar a la mejor película extranjera.


Romain Gary gano el premio Goncourt en 1956 con Les Racines du ciel. Émile Ajar, ganó el premio Goncourt con La vida ante si.  Émile Ajar es el pseudónimo de Romain Gary.
Romain Gary nació en Lituania en 1914 y murió en París en 1980.

Romain Gary en la Biblioteca UPM


Señora Rosa, ¿Qué es esto? ¿Por qué baja aquí todas las noches?…
Es mi segunda residencia
Es mi escondite judío, Momo
Ah bueno, está bien.
¿Lo comprendes?
No, pero no importa. Estoy acostumbrado.
Es donde me escondo cuando tengo miedo.
¿Miedo de qué, señora Rosa?
Para tener miedo no hacen falta motivos, Momo.
Nunca se me ha olvidado. Es la verdad más grande que he oído en mi vida.

 

La casa de Lúculo o el arte de comer de Julio Camba

La casa de Lúculo

Julio Camba

Temas de Hoy

 

En cuanto al pescado de los viernes, me parece muy bien cuando, efectivamente, es de los viernes; pero en el interior de Castilla suele ser de los lunes o los martes…de la semana anterior. De aquí la popularidad obtenida en España por esas momias pisciformes que llamamos bacalaos y que al decir de los comerciantes proceden de Escocia y Noruega, aunque mas bien parece extraídas a las tumbas faraónicas en unión de la mojama, los cacahuetes, los garbanzos torrados y demás alimentos fósiles. Su verdadero puesto estará en los museos de Historia Natural, junto a los vestigios de otros animales.

Leyendo las páginas de La Casa de Lúculo o el arte de bien comer, bien pudiera parecer que estamos ante un libro científico en el que se nos dan referencias sobre vitaminas, proteínas, teorías sobre la digestión, etc. “Al crear el mundo, Dios lo dotó de una cantidad de ázoe y con esta cantidad de ázoe vamos tirando todavía”. También podríamos entenderlo como libro de historia con sus apuntes sobre otras épocas y civilizaciones pasadas. Antropológico, hablándonos sobre costumbres, como la antropofagia, de distintos lugares del mundo “¿Saben bien, efectivamente , las chuletas de misionero?”Incluso de viajes, en el que se nos cuentan las andanzas del autor en su época de corresponsal por distintas capitales del mundo. ¿Qué clase de cocina quieren ustedes que tenga un pueblo sometido a la ley seca?

Fundamentalmente, pensaríamos en él como un libro de gastronomía, entendida como el arte de preparar una buena comida o cultura de la alimentación.”La gastronomía es un arte de clases medias y, mejor aún, de esas clases alternas que pasan meses de privación y semanas o días de opulencia” En realidad es todo eso, si, pero sobre todo es un libro sobre el arte de vivir, de la pasión de vivir, de disfrutar de la vida. Y que mejor manera que empezar con el comer.

Una sardina, una sola, es todo el mar, a pesar de lo cual yo le recomendaré al lector que no se coma nunca menos de una docena…No es para tomar en el hogar con la madre virtuosa de nuestros hijos, sino fuera, con una amiga golfa y escandalosa. Las personas que se hayan unido alguna vez en el acto de comer sardinas, ya no podrán respetarse nunca mutuamente, y cuando usted, querido lector, quiera organizar una sardinada, procure bien elegir a sus cómplices.

Las sardinas asadas saben muy bien; pero saben demasiado tiempo. Después de comerlas uno tiene la sensación de haberse envilecido para toda la vida. El remordimiento y la vergüenza no nos abandonaran ya ni un momento y todos los perfumes de la Arabia serán insuficientes para purificar nuestras manos.

A lo largo de sus páginas, Camba nos habla de los distintos tipos de carnes, de los pescados, las frutas, los quesos,  de las diversas técnicas de cocina, de vinos, de normas para ser el perfecto invitado, de cocinas regionales, cocinas internacionales, de bebidas, de la gula, del caviar…Todo un compendio de conocimientos y de vivencias. Fino observador de la realidad , su pasión por viajar y conocer el mundo le llena de una sabiduría cierta. Conocimiento que llena cada una de las páginas de este libro y que junto con un humor inteligente hacen una combinación imbatible.

Al comer mi primera fabada, yo procedí como procedo siempre ante un manjar inédito y  gustoso. Me tome un plato. Me tome otro. Y cuando termine el segundo plato, me dije:

-¡Hombre! Esto de la fabada no parece que esté nada mal. No va a haber más remedio que decidirse a probarla…

Cuarenta y ocho horas después, yo hacía todavía, en mi hotel de Gijón, una brillante imitación del anaconda, animal que, como todos ustedes saben, come de una vez para toda la temporada, y postrado en el lecho, arrancaba melancólicamente las hojas de una florecilla para ver cual sería mi provenir: si el reformismo o el hospital.

Julio Camba nació en Villanueva de Arosa en 1882. Se inició como escritor en la Argentina en círculos anarquistas. Ya de vuelta en España colabora en distintas publicaciones como El Diario de Pontevedra, El Rebelde, El País, El Mundo, El Sol, ABC siendo en algunas de ellas corresponsal  por distintas capitales europeas. Murió en Madrid en 1962.

Camba en la Biblioteca Universitaria UPM.

Cuide usted bien a su vecina de mesa, y si le falta pan o vino, pásele el vino o el pan de su vecino a quien no puede usted por menos que suponer un hombre galante.

 

 

El malvado Carabel de Wenceslao Fernández Flórez

El malvado Carabel. Wenceslao Fernández Flórez

Ediciones Temas de Hoy

 

Amaro Carabel, nuestro protagonista, ha decidido cambiar su vida. Ya no quiere ser honrado. Hasta ese momento, la honradez que ha guiado su vida, sus acciones, no le ha traído mas que miseria. Es despedido de su trabajo en un banco. Su novia le abandona. Ha dicho basta.  La maldad y el crimen serán su bandera. Se entregará a las malas costumbres y a los vicios más perversos. Quiere convertirse en un malhechor, en un forajido, en un fuera de la ley. Es el nuevo Amaro.

Se acabó el Amaro Carabel bondadoso y débil que temblaba ante un jefe y se enternecía ante una mujer. Cogeré lo que no me dan, y necesito mucho. Si el triunfo es del malvado, conseguiré triunfar. Ha llegado un momento en que la moral es para mí un lujo insostenible y estúpido. Puesto que es preciso pelear cruelmente, declaro la guerra a todos y a todo.

 

Pero Amaro no puede. El malvado Carabel (1931) es una sucesión de situaciones más o menos cómicas en las que el protagonista trata de dar un nuevo rumbo a su vida, llevandola por la senda de la criminalidad. Trata de ser ladrón callejero, delincuente en un hotel de lujo,  explotador infantil, pero no puede porque tiene que luchar contra su propia naturaleza, esto es, ser honrado. ¿Puede cambiar su forma de ser?, ¿es posible?. Se puede adquirir la maldad que no se tiene o es algo intrínseco  de la persona. Esto es, El malvado Carabel.

La sociedad que nos muestra Fernández Flórez  es fría y cruel, desesperanzada y también esperpéntica, llena de una moralidad falsa. Y lo hace a través del humor. Siempre el humor. En su discurso de entrada en la Real Academia de la Lengua, Fernández Flórez definía el humor “como una posición ante la vida.”

El humor se coge del brazo de la Vida, con una sonrisa un poco melancólica, quizá porque no confía mucho en convencerla…El humor no ignora que la seriedad es el único puntal que sostiene muchas mentiras. Y juega ser travieso.

El malvado Carabel es eso, humor que como un bisturí disecciona la vida tal como es, con sus miserias y sus alegrías, con sus tristezas, con sus esperanzas.

En 1935 Edgar Neville llevó al cine la obra de Fernández Florez con Antonio Vico y Antoñita Colomé como protagonistas.  Fernando Fernán Gómez adaptó  de nuevo la obra para la gran pantalla en 1955 con María Luz Galicia, Julia Caba Alba entre otros como protagonistas.

Wenceslao Fernández Flórez nació en La Coruña en 1885. Murió en Madrid en 1964. Ingresó en la Real Academia de la Lengua en 1945.

 

Fernández Flórez en la Biblioteca UPM y en No sólo técnica

Entonces se dice: “Yo no quiero ser malo”, cuando debiera reconocerse: “Yo no puedo hacer el mal"

Nada hay más fácil

Para usted o para mí nada habría más difícil.

 

 

 

El Canto y la Ceniza de Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva

El canto y la ceniza. Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva.

Traducción y selección: Monika Zgustova y Olvido García Valdés

Galaxia Gutenberg / Circulo de Lectores

No me ampara ningún cielo extranjero,
no, alas extranjeras no me protegían.
Estaba entonces entre mi pueblo
y con él compartía su desgracia.

 

La desgracia de vivir tiempos de sufrimiento y amargura. Tiempos en los que “sonreían sólo los muertos. Bajo el yugo de un régimen criminal, millones de personas sintieron en su piel, en su alma, la miseria no solo material sino también moral del totalitarismo, la opresión, la irracionalidad, la amargura.

 

Diecisiete meses pasé haciendo cola a las puestas de la cárcel, en Leningrado, en los terribles años del terror de Yezhov. Un día alguien me reconoció. Detrás de mí, una mujer –los labios morados de frío- que nunca había oído mi nombre, salió del acorchamiento en que todos estábamos y me preguntó al oído (allí se hablaba sólo en susurros):
-¿y usted puede dar cuenta de esto?
Yo le dije:
-Puedo.
Y entonces algo como una sonrisa asomó a lo que había sido su rostro.

Pero en ese mundo desolado, en el que la felicidad se escabullía del corazón de muchos de aquellos que lo habitaban, existieron seres llenos de sensibilidad  que dieron cuenta de todo ello. Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva estaban entre ellos. Utilizaron un arma poderosa e imbatible; la poesía. Dieron testimonio de esos grises días. Y sufrieron por ello. Anna Ajmatova cayó en el ostracismo y el silencio oficial y solo después de la muerte de Stalin fue rehabilitada. Su Requiem sin embargo, no vio la luz en Rusia hasta 1989. Aún así, conservó la dignidad y resistió. Marina Tsvetáieva no. Ella no lo soportó. Su marido fue fusilado, su hija enviada a los campos de trabajo. Otra de sus hijas murió de hambre. Fue deportada con su hijo a un remoto pueblo tártaro. Allí se suicido.
De ambas nos quedan sus versos, eternos. Cada vez que los leemos, sentimos un escalofrío. No es nuestra mente, nuestra razón quien lee. Es nuestro corazón el que lo hace, el que los siente.

El agua es de la fortuna,
¿qué más podría desear?
Si tus ojos son diamantes
Que se vierten en mis palmas,

ya no pierdo
nada. Fin del fin.
Caricias, caricias
-acaricio tus mejillas.

El canto y la ceniza es una antología seleccionada por Mónika Zgustova y Olvido García Valdés para Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores que recoge sus obras principales, Requiem y Poemas sin héroe de Ajmátova y Poema del fin de Tsvetáieva.

Con las olas vago y me oculto en el bosque,
en el puro esmalte del cielo aparezco,
la separación podré soportarla,
pero el encuentro contigo, apenas.

 

 

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