Archivos del Autor: Pedro Peinado

De hombres grises y amas de casa desquiciadas. Wilson Sloan y Sue Kaufman

Cubierta de El hombre del traje gris, de Sloan WilsonEl hombre del traje gris
Wilson Sloan
Ed. Libros del asteroide

Son los años 50. Tom Rath y su esposa Betsy viven en un barrio residencial a las afueras de Nueva York. Mientras ella se queda en casa cuidando de sus tres hijos él toma el tren cada mañana para llegar al trabajo. Tom -sin una idea muy clara de en qué dirección- intenta mejorar su vida, ganar más dinero. Abandona su puesto de trabajo actual, que le reporta estabilidad a cambio de un salario escaso, por uno nuevo en una gran corporación que amenazará con absorberle por completo como al resto de los que allí trabajan.

Un encuentro fortuito, sin embargo, con un antiguo compañero de armas hará que Tom se vea obligado a reflexionar acerca del modo en que quiere afrontar el resto de su vida. La memoria de los horrores de la guerra, el recuerdo de un romance inflamado, fugaz e inolvidable como solo son los amores en tiempos de guerra, impulsarán a Tom a librar una batalla personal en busca de valores.

Cubierta de Diario de un ama de casa desquiciada, de Sue KaufmanDiario de un ama de casa desquiciada
Sue Kaufman
Ed. Libros del asteroide

La otra cara de la moneda, la otra mitad de la naranja, podría ser esta novela de Sue Kaufman ambientada en la misma época. De un modo divertido a veces, Tina Balser, casi una Bridget Jones de los años 60, se desahoga relatando en un diario los hechos que la han abocado a un sentimiento actual de frustración, de infelicidad: el abandono de sus inclinaciones artísticas; las fobias que va desarrollando a un ritmo exponencial; las infinitas tareas domésticas, que relega hasta límites desastrosos; la obligación de comportarse como una madre impecable; los “pequeños revolcones” que su marido le propone cuando menos viene al caso… Tina se rebela –las confesiones a su diario ya son un grito liberador– buscando vías de oxígeno, en un intento por resistirse al destino de una vida insatisfactoria y convencional.

Ambas novelas, de gran éxito en su momento, fueron llevadas al cine. El hombre del traje gris en 1956, por Nunnally Johnson, protagonizada por Gregory Peck. Y Diario de una esposa desesperada, dirigida por Frank Perry en 1970. Carrie Snodgress, la actriz que interpretaba a Tina Balser en esta última, inspiró el tema A man needs a maid de Neil Young.

Ciudad, Clifford D. Simak

Cubierta de Ciudad, Clifford D. SimakCiudad
Clifford D. Simak

Barcelona: Minotauro, 2002
Traducción: José Valdivieso

City (1952)

En Ciudad, a lo largo de ocho cuentos fuertemente entrelazados, se describe la odisea de la raza humana, las evoluciones, las mutaciones de sus últimos individuos, el fin del hombre (al menos como nosotros lo conocemos), y, al mismo tiempo, la evolución de sus herederos, los perros, que auxiliados por los robots que se construyen, se asoman a estas viejas narraciones con espíritu crítico (cada relato va precedido de un resumen que aglutina las teorías de sesudos perros en confrontación con las de sus rivales académicos), esforzándose por aclarar si en el origen de sus existencias gobernó una criatura tan improbable llamada hombre, o si estas páginas que han sobrevivido al paso del tiempo no son otra cosa que mitos más o menos confortables, ideales para entretener a los cachorros alrededor del fuego.

La primera pregunta, por supuesto, es la de si alguna vez ha existido una criatura llamada hombre. Por el momento, ante la ausencia de pruebas positivas, lo más razonable es opinar que no; que el hombre, tal como se lo presenta en la leyenda, es obra de la imaginación folklórica. El hombre debe de haber aparecido en los primeros días de la cultura perruna como un ser imaginario, un dios racial, invocado por los perros en los momentos de apuro, y al que recurrían cuando necesitaban ayuda.

Cubierta de City, Clifford D. SimakTienen un peso importante en la narración los perfiles psicológicos de los diferentes habitantes del mundo (de los diferentes mundos). No solo está finamente trazado el modo de pensar y de sentir de los humanos en sus sucesivos estados evolutivos, también está cuidado el de los perros, el de los robots, el de los temibles mutantes (esos individuos otrora humanos que escogieron vivir y evolucionar aislados del grupo). Es gozoso a lo largo de la lectura toparse con alguna de estas pinceladas que van caracterizando poco a poco a cada raza.

Ciudad es una historia cargada de humanidad, de serenidad, de melancolía, de viajes al interior. Sencilla e inolvidable.

-No puedo volver -dijo Towser.

-Ni yo -dijo Fowler.

-Harían de mí otra vez un perro -dijo Towser.

-Y de mí un hombre -dijo Fowler.

Fotografía de Clifford D. SimakClifford Donald Simak (Millville, Minneapolis, 1904-1988) obtuvo, entre otros, tres premios Hugo con El patio delantero, Estación de tránsito y La gruta de los ciervos danzarines. Por Ciudad le otorgaron el International Fantasy Award. Es uno de los grandes escritores de la época dorada de la ciencia ficción.

Clifford D. Simak en la Biblioteca UPM

Paradero desconocido, Kressmann Taylor

Cubierta de Paradero desconocido, Kressmann TaylorParadero desconocido
Kressmann Taylor
Barcelona: RBA, 2007
Traducción: Carmen Aguilar

Address Unknown (1938)

En 1932, dos amigos que viven en Estados Unidos y regentan un negocio de obras de arte bastante próspero, se separan. Max Eisenstein, el judío, se queda en San Francisco a los mandos de la galería; Martin Schulse, el alemán, vuelve a su patria. Los lazos que les unen son fuertes, comparten importantes vivencias y la separación, por tanto, supone una grave pérdida para ambos. Como no podía ser de otra manera continúan su relación de modo epistolar. Pronto Martin comienza a describir la situación social y política en Alemania, la irrupción de Hitler, del nacionalsocialismo, de la censura, del antisemitismo… y le pide a su socio que interrumpa el intercambio postal pues piensa que cualquier relación con un judío podría traerle nefastas consecuencias. Max no se resigna, quiere seguir confiando en la integridad de su amigo. Pero algo se ha roto ya. ¿Hasta qué extremo pueden cambiar las personas?

Esa censura, esa persecución de todos los hombres de pensamiento libre, la quema de bibliotecas, la corrupción de las universidades habrían despertado tu rechazo aunque en Alemania no le hubieran puesto un dedo encima a nadie de mi raza. Tú eres un liberal, Martin. Siempre has tenido amplitud de miras. Ningún movimiento popular cargado de maldad -por fuerte que sea- puede haber acabado con tu cordura.

Fotografía de Kressmann Taylor

Novela corta (o relato) de precisión conmovedora, trágica, dolorosa… y de gozosa lectura y relectura. Está compuesta por la correspondencia que intercambian los dos protagonistas y todo en ella es relevante, los membretes, las firmas, lo que queda entre líneas, el tono, los silencios… es brevísima pero no importa, ha sido afilada como un escalpelo.

Kressmann Taylor es el seudónimo masculino con que Kathrine Kressmann publicó el libro, en 1938 y con un gran éxito, pues el editor pensó que la historia que narraba era demasiado dura para aparecer firmada por una mujer.

Kressmann Taylor en la Biblioteca de la UPM

Montedidio, Erri de Luca

Cubierta de Montedidio, Erri de Luca“A iurnata è ‘un muorzo”, el día pasa volando.

Montedidio
Erri de Luca

Madrid: Akal, 2004
Traducción: César Palma

Montedidio (Feltrinelli, 2002)

Montedidio, el pueblo, es tan estrecho, bullicioso y abigarrado que no se puede caminar sin tropezar con los pasos propios o los ajenos, y no se puede mirar a las estrellas pues las camisas en la cuerdas de tender son el firmamento sobre las calles, y hasta el aire te empuja, pues el aire son los muertos antiguos y requieren su lugar… Pero Montedidio, la novela, es una colección de escenas espaciosas, leves y líricas en las que los personajes viven, aprenden, suben a las azoteas, se dejan empujar por el viento y por la magia y emprenden su viaje interior apuntando al cielo.

Un joven de trece años afronta su primer empleo y la enfermedad de su madre, tiene que aprender que la vida duele y también da calor, que hay seres nobles y seres monstruosos en esta calle y al torcer la esquina, que el amor se descubre a ciegas, que a la edad adulta se llega de un salto que precisa musculatura, azar y perseverancia. Mientras tanto su amigo Rafaniello, el zapatero jorobado, le cuenta historias, le trae lugares a la imaginación, le muestra caminos, le hace entender que la voz puede ser un grito impresionante. Él también volará -sus alas se están gestando- desde lo más alto de Montedidio, porque ha pasado el año, volando, porque el año comienza.

Suenan huesos en la joroba, él mira hacia arriba, mientras echa atrás el saco con las alas. Sus ojos verdes y redondos buscan en el aire un sitio por donde ascender, la ciudad se eleva con muros y balcones, no hay cielo. Pero don Rafaniello consigue ahora orientarse incluso en la oscuridad, tiene en la cabeza la brújula de las cigüeñas. Bajo el cierre metálico, nos despedimos, dice que es bonito tener alas, pero que ha sido más bonito haber tenido manos útiles para trabajar.

Erri de Luca (Nápoles, 1950) desempeñó diversos oficios a lo largo de su vida: fresador, camionero, albañil… También militó en el movimiento de izquierda revolucionaria Lotta continua, hasta que en 1989 se concretó su vocación literaria con la publicación de su primer libro Aquí no, ahora no. Es aficionado al alpinismo y traductor de la Biblia. Su obra, en buena parte autobiográfica, ha sido traducida a varios idiomas.

Erri de Luca en la Biblioteca UPM

Antología del microrrelato español (1906-2011). Irene Andres-Suárez

Cubierta de Antología del microrrelato español (1906-2011): El cuarto género narrativo. Irene Andres-SuárezAntología del microrrelato español (1906-2011): El cuarto género narrativo
Irene Andres-Suárez
Ed. Cátedra, 2012

El microrrelato es una pieza literaria brevísima en prosa que cuenta una historia, es decir, está hecho de narratividad. Cumplidas estas condiciones, hay microrrelatos de todo tipo imaginable: más o menos líricos, más o menos experimentales, realistas, surrealistas, fantásticos, humorísticos, eróticos, terroríficos… Siempre punzantes, hasta el extremo precisos, ideados para inocular un placer venenoso al lector, adictivos en definitiva.

Por tanto, ni que decir tiene lo que se puede disfrutar con la presente antología que recoge microrrelatos de 73 autores españoles, desde 1906 hasta 2011. Tenemos entre manos la historia del microrrelato español. Donde caben textos de grandes nombres de la literatura española como Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Federico García Lorca, Ana María Matute, Ignacio Aldecoa, entre otros. Así como de autores que están escribiendo ahora mismo, en internet manteniendo blogs o publicando libros integrados en exclusiva por textos brevísimos. Entre estos últimos, solo por mencionar algunos, se encuentran Manuel Espada, Rubén Abella, Ginés Cutillas o Antonio Serrano Cueto.

Incluye la edición de Cátedra un amplio prólogo que recoge tanto información teórica como una trayectoria histórica del microrrelato en nuestro país, desde los primeros pasos hasta la influencia de las nuevas tecnologías.

Una muestra fehaciente de la vitalidad del microrrelato en España es este volumen, que reúne textos de setenta y tres autores y abarca más de un siglo. La antología es amplia y diversa en formas, estilos y temas, así como abundante en piezas de calidad; de ella se desprende, a mi modo de ver, la solidez del conjunto, así como la diversidad de tonos y de enfoques: renovación formal, realismo intimista o expresionista, impregnación fantástica y onírica, sentido de la extrañeza de lo cotidiano, ironía y humor negro, gusto por el experimento y lirismo bien medido. Todo lo que el microrrelato tiene de depuración, de quintaesencia, que hace muy difícil su realización y también su lectura.

– Irene Andres-Suárez

Irene Andres-Suárez es catedrática de Literatura en la Universidad de Neuchâtel (Suiza), donde dirige el Centro de Investigación de Narrativa Española y organiza desde 1993 el Grand Séminaire, un prestigioso coloquio internacional sobre los escritores españoles actuales más relevantes.

Una temporada para silbar. Ivan Doig

Cubierta de Una temporada para silbar. Ivan DoigUna temporada para silbar
Ivan Doig
Barcelona: Libros del Asteroide, 2013
Traducción: Juan Tafur

The whistling season (2006)

El color de la portada ya es una buena pista de lo que vamos a encontrar en este libro: una historia luminosa, llena de ternura y de humor, con personajes y peripecias que son entrañables desde el comienzo.

Una temporada para silbar está ambientada en el Oeste americano a principios del siglo XX. Comienza con el anuncio en el periódico (No cocina pero tampoco muerde) de Rose Llewellyn, una viuda dispuesta a dejar la ciudad para trabajar como ama de llaves en Marias Coulee, un pueblecito de Montana. Allí será empleada por la familia Milliron, un padre viudo y sus tres hijos, aún muy sensibilizados por la reciente pérdida de su madre. Desde el punto de vista de Paul, el hijo mayor, y bastantes años después -de vuelta al pueblo de su infancia convertido en superintendente escolar- nos cuenta cómo fue para ellos el año siguiente a 1909, la temporada que pasaron bajo el dulce influjo de Rose y lo que aprendieron de su hermano Morris, un sabelotodo genial, que ocupó el puesto de maestro de la escuela después de que la titular se fugara con un predicador. En definitiva, el día a día de estos hijos de colonos que un día llegaron con lo imprescindible y se hicieron hijos de la tierra.

Una temporada para disfrutar del paisaje de Montana, de la sencilla y amena prosa de Ivan Doig, del encanto de los personajes, del ritmo ancho, salvaje y luminoso que tiene la vida un poco antes del fin de la infancia.

Cubierta de The Whistling Season, Ivan DoigCuando vuelvo a visitar los rincones de mi vida, las cosas más nimias me asaltan. El mantel de hule con cuadros blancos y molinos de viento azules, las manchas descoloridas en nuestros cuatro gastados lugares en la mesa. Ese café acre de papá, tan cargado que casi andaba, y que él bebía a sorbos después de la cena para dormir después, sereno como una esfinge. El fastidio inexcusable del viento que soplaba en Marias Coulee, silbando por una rendija, como si lo hubieran invitado a entrar.

Ivan Doig en las Bibliotecas UPM

Jim Botón y Lucas el maquinista, Michael Ende

Cubierta de Jim Botón y Lucas el maquinista, Michael Ende

Jim Botón y Lucas el maquinista
Michael Ende
Barcelona: Noguer, 2009
Traductora: Adriana Matons
Ilustraciones: J.F. Tripp

Jim Knopf und Lukas der Lokomotivführer (1960)

Es un truco que muchos no saben: si se saca toda el agua de la caldera, si se vacía el ténder y se calafatean las puertas, las locomotoras pueden cruzar el mar sin hundirse.

Puede alguien opinar lo contrario. Es normal, uno crece. Pero si hay quien piensa que estas cosas son posibles, entonces podemos ponernos en marcha.

Jim Botón y Lucas el maquinista emprenden un viaje que se convierte en una gran aventura llena de retos. Se proponen descubrir cuál es el verdadero origen de Jim, un niño negro que ha llegado en el interior de un paquete postal a la pequeñísima isla de Lummerland. Allí conoce a Lucas, a la señora Quée, al señor Manga y al rey Alfonso Doce-menos-cuarto. Cuando Jim empieza a crecer y es ya casi un medio súbdito, los dos amigos descubren que deben abandonar la isla por motivos de espacio: se enfrentarán entonces a numerosas aventuras; intentarán salvar a la princesa Li Si; conocerán tierras y seres de lo más variopinto: diminutos chinos, un gigante aparente, un desierto lleno de espejismos rarísimos, un eco que crece y crece y solo se borra cuando llueve, una tierra de volcanes, mediodragones, una ciudad de auténticos y malvados dragones…

Existen cosas tan sorprendentes y maravillosas en este libro, que una persona mayor difícilmente podría comprenderlas si un niño no se las explicara. Imaginad, por ejemplo, que lee la historia de esa locomotora llamada Emma que puede navegar igual que un barco, o que descubre el misterio del gigante aparente que vive en un desierto llamado “El fin del mundo” y que sólo parece grande si se contempla desde lejos; o que conoce al semidragón Nepomuk que carece de modales en la mesa, pero que tuvo, en cambio, a un hipopótamo por madre; o que se entera de las cosas tan divertidas que le ocurren a los chinos con sus hijos y los hijos de sus hijos que se van reduciendo de tamaño hasta que el último no abulta más que un guisante. De ciertas cosas, los niños saben mucho más que las personas mayores.

Cubierta de Jim Boton y los trece salvajes_Michael EndeLa historia de Jim Botón y Lucas el maquinista, publicada en 1960 e ilustrada por J. F. Tripp, está repleta de imaginación y fantasía. No podía tratarse de otra forma viniendo del autor de La historia interminable y Momo. Con este libro, Michael Ende obtuvo el Premio Nacional de Literatura Alemana como mejor libro alemán del año para público infantil y le valió una gran popularidad. La historia cuenta con una segunda parte publicada dos años más tarde, que tiene por título Jim Botón y los trece salvajes. Para Michael Ende formaba parte de la misma novela, pero se publicó separadamente porque al editor le pareció demasiado largo para tratarse de un libro infantil. Está recomendada para niños y niños grandes, tiene muchísimos detalles que harán las delicias de quienes gusten de la fantasía más desbordante: de entre todos ellos yo me quedo con la descripción, un tanto surrealista, de Ping, la capital de China:

En Ping había una enorme cantidad de personas y todas ellas eran chinas. Jim, que no había visto nunca a tanta gente de una vez, sintió una inquietud misteriosa. Todos eran de ojos rasgados, tenían trenza y llevaban grandes sombreros redondos.

Cada chino llevaba a otro chino más pequeño de la mano. Éste llevaba de la mano a otro más pequeño aún, y así sucesivamente hasta el más pequeño de todos que tenía el tamaño de un guisante. Si este último hubiese llevado a otro chino más pequeño, Jim no lo hubiera podido ver y hubiera necesitado una lupa.

Michael Ende en la Biblioteca de la UPM

El último encuentro. Sándor Márai

Cubierta de El último encuentro. Sandor MaraiEl último encuentro, Sándor Márai
Barcelona: Salamandra, 1999
Traducción: Judit Xantus

A gyertyák csonkig égnek (1942)

Tengo la sensación de que en las novelas de Sándor Márai todo encaja. La precisión en las descripciones, las frases brillantes, la presentación de los hechos, las cargas emocionales, todo está dispuesto con inusual sabiduría para alimentar una tensión que página a página amenaza con desbordarse.

En El último encuentro, dos amigos que llevan cuarenta y un años sin verse (pero esperando el encuentro que ha de producirse como un destino insoslayable) fijan una cita, la última. Ésta tiene como fin aclarar, dar espacio a los acontecimientos que condujeron a la ruptura. ¿Qué secretos, qué pasiones silenciadas abrieron brecha en una amistad pura, perfecta, tal vez indestructible?

No existe ningún ser humano lo bastante fuerte e inteligente para evitar mediante palabras o acciones el destino fatal que le deparan las leyes inevitables de su propia naturaleza y carácter.

En la primera parte, narrada en tercera persona, asistimos a la cristalización de este sentimiento; vemos cómo crece, qué iguala y qué diferencia a cada uno de los amigos. La segunda narra el enfrentamiento mismo, el duelo, sostenido en primera persona en forma de monólogo en el que el protagonista afila sus palabras, analiza hasta el último detalle la historia entre los dos y dirige, como quien afina la puntería de un fusil bien engrasado, su discurso hacia las preguntas cuyas respuestas lo llevan atormentando tanto tiempo. Pues lo que busca en su fuero interno no es completar el puzzle, la cronología de la historia, su plan es más ambicioso; desea conocer la verdad, el significado último de las intenciones que están detrás de los hechos. Y Sándor Márai es un mago en esta distancia, aquí cada palabra vale su peso en oro, cada detalle cuenta, cada pensamiento es una vuelta de tuerca. La historia profundiza en la personalidad y en los sentimientos de estos dos personajes hasta lo más hondo, retratándonos, haciéndonos asistir embelesados a un viaje hacia lo más auténtico del alma. A una reflexión, en fin, sobre la amistad y la fuerza ingobernable de las pasiones humanas.

Sin embargo, has vuelto, porque no has podido hacer otra cosa. Y yo te he estado esperando, porque no he podido hacer otra cosa. Los dos sabíamos que nos volveríamos a ver, y que con ello se acabaría todo. Se acabaría nuestra vida y todo lo que hasta ahora ha llenado nuestra vida de contenido y de tensión. Porque los secretos como el que se interpone entre nosotros tienen una fuerza peculiar. Queman los tejidos de la vida, como unos rayos maléficos, pero también confieren una tensión, cierto calor a la vida. Te obligan a seguir viviendo…

Sándor Márai en las Bibliotecas de la UPM

Soy leyenda, Richard Matheson

Cubierta de Soy leyenda, de Richard MathesonSoy leyenda, Richard Matheson
Barcelona: Minotauro, 2008
Traducción: Manuel Figueroa

I am legend (1954)

¡Sal, Neville!

El grito de Ben Cortman. De noche. Otra noche. A las puertas de la casa. El antiguo vecino de Richard Neville convertido en vampiro. A las puertas de la casa transformada en refugio. Donde Neville se parapeta cada día al caer el sol. Tratando de amortiguar con la música a todo volumen los gritos hambrientos de una muchedumbre de vampiros.

¡Sal, Neville, Sal!

Tratando de ahogar la conciencia con whisky. Desesperándose. El último ser humano sobre la tierra.

¡Sal, Neville!

Rodeado. Perseguido. Al borde de la locura.

¡Sal, Neville!

Dispuesto a sobrevivir.

Soy leyenda (1954), una de las más célebres novelas de Richard Matheson, describe la agonía, la soledad, la locura de un ciudadano que, inmune a una bacteria que se ha propagado por todo el planeta y que transforma a los demás, ha de sobrevivir en un mundo infestado de vampiros. Mientras por el día puede salir en busca de provisiones, reforzar sus defensas, eliminar monstruos dormidos, por la noche está condenado a esconderse, resistir el acoso, los gritos, la sed de sangre de sus antiguos vecinos.

Cubierta de I am legend, by Richard MathesonLa novela es de tono más bien intimista, se detiene en el mundo interior de Richard Neville más que en las escenas de acción o de carnicería, y además no es solo una historia de acción y supervivencia, tiene fondo. Interesa cómo se conduce el individuo diferente, apartado de la sociedad, las preguntas que se formula acerca de la necesidad del otro, el modo en que evoluciona su capacidad para sentir o expresar afecto, las conclusiones a las que ha de llegar necesariamente sobre qué es lo normal y qué lo convierte en monstruo. Recuerda este planteamiento al de otra conocida novela de Matheson, El increíble hombre menguante, que vimos adaptada al cine hace años, también el protagonista, expulsado del mundo de los “normales”, debía renunciar a la sociedad y sobrevivir en un mundo nuevo con reglas diferentes.

Fotograma de El increíble hombre menguante

Soy leyenda es una obra elogiada por conocidos escritores, como Ray Bradbury (Matheson adaptó el guión de Crónicas Marcianas para una serie de televisión) o Stephen King. Y no existiría el cine de zombis tal como hoy lo conocemos, pues en palabras de George A. Romero, Soy leyenda fue la mayor influencia que recibió para crear su mítica La noche de los muertos vivientes.

Cartel La noche de los muertos vivientes, de George A. Romero

Richard Matheson es un incansable creador de historias de terror y de ciencia ficción, ya en forma de libro o como guiones para el cine o la pequeña pantalla. Muchos de sus cuentos han sido versionados para series inolvidables como The Twilight Zone (La dimensión desconocida) o en películas como El diablo sobre ruedas, de Spielberg.

Richard Matheson en la Biblioteca de la UPM

La casa en el confín de la Tierra, William Hope Hodgson

Cubierta de La casa en el confín de la tierra, de William Hope HodgsonLa casa en el confín de la Tierra
William Hope Hodgson
Madrid: Valdemar, 2009
Traducción: Francisco Torres Oliver

The House on the Borderland (1908)

Dos excursionistas se topan con un viejo diario enterrado entre las ruinas de un caserón. En sus páginas el antiguo habitante describe una serie de hechos terribles e incomprensibles: los padecimientos que hubo de sufrir tras el descubrimiento de un portal que conectaba con otra dimensión; el acoso de unas horripilantes criaturas llegadas de otro mundo; el viaje de proporción cósmica en el que se le mostrará el fin y el principio del Universo.

Tales pesadillas habitando una realidad paralela, respirando ocultas, irracionalmente, más cerca de nosotros de lo que nos gustaría, fueron motivo de inspiración para otro autor de culto como H. P. Lovecraft, especialmente en su obra Los mitos de Cthulhu. Según sus propias palabras:

La casa en el confín de la tierra (1908) -quizá la mejor de todas las obras de Hodgson- trata de un caserón solitario y temido de Irlanda, que constituye el centro de espantosas fuerzas del trasmundo y soporta el asedio de híbridas y blasfemas anormalidades que surgen de secretos abismos inferiores. Los vagabundeos del espíritu del narrador durante ilimitados años-luz del espacio cósmico y kalpas* de eternidad y su asistencia a la destrucción final del sistema solar, son algo casi único en la literatura fantástica. Por lo demás, a lo largo de la historia se pone de manifiesto la capacidad del autor para sugerir horrores vagos y emboscados en un escenario natural.

* kalpa es una palabra sánscrita que significa largo periodo temporal

La ilustración de cubierta en esta edición es obra del polaco Zdzisław Beksiński. No está de más, durante la lectura de la novela, echarle un vistazo a sus escenarios imaginados, pues sintonizan a la perfección con la angustiosa y terrorífica belleza de los ambientes creados en ella.

Cubierta del comic La casa en el confín de la tierra, de Richard CorbenAdemás, la historia tiene una versión en comic publicado por Norma Editorial en 2003, dibujado por Richard Corben y con guión de Simon Revelstroke.

William Hope Hodgson (1875-1918) es maestro del llamado terror materialista, ese terror compuesto de monstruos y criaturas corpóreas que deja atrás las clásicas historias de fantasmas y seres inmateriales.

William Hope Hodgson en la Biblioteca de la UPM

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