Archivos del Autor: María Seguido

Pierre Lemaitre, Nos vemos allá arriba.

Portada de "Nos vemos allí arriba"Pierre Lemaitre. Nos vemos allá arriba. Ed. Salamandra, 2014.

Te doy cita en el cielo, donde espero que Dios nos reúna. Nos vemos allá arriba, mi querida esposa…." Últimas palabras escritas por el soldado Jean Blanchard, el 4 de diciembre de 1914.

Está a  punto de terminarse el 2014, año de conmemoraciones  y especiales sobre la 1ª Guerra Mundial, la Gran Guerra, así llamada porque no se concebía que pudiera haber otra igual por su especial crueldad y los millones de muertos con los que se saldó. Y  este año también se publica en castellano la novela de Pierre Lemaitre  "Nos vemos allí arriba", una historia que nos lleva al 2 de noviembre de 1918, a diez días del final del conflicto. Los soldados viven con la esperanza de volver a sus casas y de poder salir con viva de ese horror pero como nos cuenta el narrador anónimo de la novela:

Todos los que pensaban que aquella guerra acabaría pronto habían muerto hacía mucho tiempo. Precisamente a causa de la guerra.

 

Con unos primeros capítulos trepidantes  que mantienen en vilo al lector conocemos a los dos protagonistas de esta historia, los soldados Albert Maillard y Edouard Péricourt.  También al teniente Pradelle, un oficial sin escrúpulos que quiere colgarse una medalla antes de que llegue el final de la guerra. Para ello provoca una absurda ofensiva contra los "boches". Este ataque tendrá terribles consecuencias para Albert y Edouard, que acaban gravemente heridos, en un confuso y dramático incidente que ligará sus destinos.

Los dos juntos se enfrentarán  al armisticio y la interminable espera hasta la desmovilización de las tropas un año más tarde, y a su difícil readaptación a la vida civil (¿al olvido?) en el París de la postguerra. Son dos seres mutilados, uno psíquicamente y el otro físicamente. Junto a esta historia central se cuentan otras muchas historias paralelas. La del ambicioso Pradelle, la del padre y la hermana de Edouard, cada uno asimilando a su manera la ausencia del hijo/hermano, la de un funcionario muy concienzudo.

No faltan aventuras de estafadores y profanación de tumbas, falsas identidades, episodios de amor y lujo, ricos avaros que se benefician del negocio de la guerra, matrimonios por conveniencia, estrechos funcionarios, puñaladas traperas, inyecciones de morfina…

En esta novela se habla de compañerismo y de fidelidad, de los vínculos que surgen entre las personas y también del oportunismo y la indecencia de muchos que quieren aprovecharse del dolor y convertir la muerte en un negocio. Personajes desalmados enfrentados a otros que luchan por sobrevivir. Como dice su autor, no es una novela histórica:

Es una novela de género picaresco. ¿Y qué es la picaresca? Pues El lazarillo de Tormes, que fue mi modelo. La novela picaresca es la novela de la exclusión, es "elsálvese" quien pueda, es el relato de unos personajes que han de vivir en un mundo que no les quiere.

 
Fotografía Pierre Lemaitre

Pierre Lemaitre

Pierre Lemaitre era un escritor muy famoso en Francia y completamente desconocido entre nosotros hasta la aparición en español de ‘Nos vemos allá arriba’, novela con la que ganó el Goncourt de 2013. La literatura y Pierre Lemaitre se encontraron tarde. Debutó en 2006 (a los 56 años) con una novela negra. Es autor de cinco novelas policíacas, todas ellas profusamente premiadas. De hecho se acaba de publicar en la editorial Alfaguara uno de esos títulos anteriores, que muestra las razones de la fama previa de su autor: ‘Vestido de novia’, un ‘thriller’ agobiante.

Pinchando aquí podéis ver la entrevista que el programa Página2 hizo a Pierre Lemaitre en septiembre de 2014.

 

Cine de largo recorrido: La trilogía “Before” de Richard Linklater.

La trilogía "Before"de Richard Linklater…(“Antes de…”)

 

Os traigo a un director especial, cuyas películas son de largo recorrido. Con su trilogía "Antes de…" (las tres películas se titulan así) R. Linklater nos cuenta la vida de una pareja. En la primera, “Antes del amanecer” (1995), dos jóvenes se conocen y se enamoran. En la segunda,  “Antes del atardecer” (2004), estos mismos personajes se reencuentran al cabo de los años y en la tercera,  “Antes del anochecer” (2013) les volvemos a ver ya como pareja estable y con años de relación.

Cartel "Antes del amanecer"Nueve años separan cada una de ellas y en las tres los personajes, Jesse y Céline, son interpretados por los mismos actores, Ethan Hawke y Julie Delpy que se han ido haciendo mayores junto a sus personajes. Hawke y Delpy colaboraron con el director  coescribiendo los tres guiones; pero ninguna de las tres cintas es autobiográfica.

El primer encuentro fue en Viena y nos lo cuenta en “Antes del amanecer” (“Before Sunrise”) (1995). Cuando los protagonistas,  Jesse y Céline, de turismo por Europa se sentaron en el mismo vagón del tren que salía de Budapest destino a Viena no eran conscientes de que tenían a su lado a un desconocido con el que iban a vivir la noche más romántica y mágica de sus vidas. Todo ocurre en unas horas, antes del amanecer cuando ambos deben partir cada uno siguiendo su camino. Al día siguiente deben separarse. Pero en el último momento deciden reencontrarse en el mismo lugar (la estación de Viena), a la misma hora, seis meses más tarde.

Cartel "Antes del atardecer"

Y el reencuentro se produce pero nueve años más tarde en París, donde Céline está viviendo y donde Jesse acude para la presentación de su novela. De este reencuentro trata la segunda película, “Antes atardecer” (“Before Sunset”) (2004). En ella, sus protagonistas han dejado de ser unos jovencitos, se encuentran en la treintena  y aprovechan para repasar sus vidas desde la última vez que se vieron: parejas, hijos, trabajo… y también hablan de esa cita que nunca llegó a producirse. Entre los dos sigue habiendo chispa….y así nos quedamos, sin saber qué consecuencias tiene este nuevo encuentro. “Antes del atardecer” fue nominada al Oscar como mejor guión.

 

Y por fín, nueve años después llega, “Antes del anochecer” (“Before Midnight”) (2013). Ahora nos volvemos a encontrar con esta pareja, Jesse y Céline ya en los 40. Los actores, como todos nosotros, han ido haciéndose mayores junto a sus personajes. La historia transcurre en una isla de Grecia,  en el marco de idílicos paisajes pero muestra una pareja en crisis que, en una conversación feroz, encara los problemas de la vida real. Esta última entrega es más ácida y con un sabor un tanto amargo.

Cuando se estrenó "Antes del amanecer" en el Festival de Sundance de 1995, no se podía presagiar que una película independiente, de bajo presupuesto, se alzaría en Berlín con el Oso de Plata a la mejor dirección. Las tres películas son estupendas. La tercera entrega (¿será la última de verdad?) es un colofón perfecto para esta historia en la que, como en la vida real, las parejas nos son perfectas y en las que la convivencia es muy complicada. A pesar de ello, las parejas se quieren y siguen juntas….o no.

Están rodadas en tiempo real lo que le da mayor verisimilitud a la historia. Otro acierto ha sido la dosificación de las películas, con la distancia de 9 años ente una y otra, que nos ha permitido seguir la madurez de sus personajes, que también es la de los actores y la de los propios espectadores.

Imprescindible ser disciplinados y verlas siguiendo el orden cronológico de las películas, pues sólo así se entiende bien la historia y se sigue la trayectoria vital de la pareja. No os defraudarán…

Queda la esperanza de una cuarta entrega, ¿dentro de nueve años? para saber cómo siguen Jesse y Céline….

P.D.: El director ha estrenado en 2014 su útlima película, "Boyhood" ("Momentos de una vida"). Rodada durante doce años en cortos lapsos de tiempo (menos de 40 días de filmación en total), nos cuenta la vida de Manson, un niño de 6 años cuyos pasos seguiremos en su camino del parvulario a la universidad. Está claro que a este director le gustan las historias de largo recorrido.

Películas de Richard Linklater en la UPM.

 

 

 

Los extraños, Vicente Valero

Cubierta Los extrañosVicente Valero, Los extraños.

Editorial Periférica, 2014

Parafraseando a Tolstói “todas las familias tienen sus extraños”, esos parientes de los que sabemos poco, tenemos noticias dispersas, a los que hemos visto en una foto, de los que se cuentan anécdotas , algunos con vidas azarosa y que por distintas circunstancias permanecen alejados del devenir corriente de la familia. Esta premisa, de la que parte el libro de Vicente Valero fue lo que me empujó a comprarlo y leerlo. Y me ha encantado.

El libro es un conjunto de relatos en los que el narrador nos cuenta la historia de cuatro familiares suyos. A base de conversaciones, cartas encontradas, fotografías y recuerdos va reconstruyendo sus peculiares vidas. También visita alguno de los escenarios de esas vidas “extrañas”.

Cuando de lo que se trata es de reconstruir la vida de un extraño, por más o menos lejos que haya podido estar de uno, por más lazos de sangre que existan o de fidelidad que se hayan podido establecer con el tiempo, esta búsqueda debiera comenzar no en los recuerdos, pues pudiera ser que los recuerdaos ya no existieran o hubieran sido desdibujados, sino en las huellas, es decir, en las heridas y en las cicatrices que sí han permanecido.

 

Así conocemos al abuelo materno, un militar ingeniero destinado en en el cuartel de Cabo Juby (El Aaiún), que trabajó codo con codo con un piloto llamado Saint-Exupéry. También a su tío Alberto, jugador de ajedrez profesional que vivió muchos años en Argentina y del que conserva un pequeño tablero plegable. O a su tío abuelo Carlos Cervera, que se fue de la isla como seminarista y que colgó los hábitos para unirse a la compañía de Antonia Mercé, la Argentinita. También a su tío abuelo Ramón, hacia el que tanta admiración le transmitió su padre, comandante republicano apasionado por el naturismo y por la teosofía de Mario Roso de Luna, que murió en el exilio.

 

Familia Salaberry. 1910. Fuente: memoriademadrid
Foto: memoriademadrid

A este extraño, sin embargo, hay que observarlo una y otra vez desde los recuerdos ajenos hasta poder ver al fin en él al joven de veintiocho años que llegó a ser el día de su muerte. Al joven, en definitiva, que fue y ha continuado siendo siempre y que no dejará de ser nunca.

 

Y muy presente en todo el libro está la isla de Ibiza, de la que se van y a la que vuelven estos “extraños”, odiada y querida según las circunstancias.

Vicente Valero (Ibiza, 1963) ya tiene en su haber seis libros de poesía (el primero, "Jardín de la noche", de 1987; el último, "Días del bosque", de 2007, premio Loewe) y cinco ensayos (dos como editor). Ahora se estrena como novelista con "Los extraños" y por ello le han distinguido como “Nuevo talento Fnac”. También ha dirigido y coordinado el suplemento cultural “La Miranda” del Diario de Ibiza.

El libro es realmente estupendo, con una prosa rápida y sencilla. Se lee con mucho gusto. Se te hace corto. La próxima vez que miremos una foto antigua, desvaída donde aparece un hombre o mujer que tuvo algo que ver con nuestra familia quizás nos planteemos investigar cuál fue su historia y queramos conocer más de ese “extraño”.

 

Cine clásico en la UPM: Vacaciones en Roma. William Wyler. 1953

Cartel de Vacaciones en Roma

Vacaciones en Roma (Roman holiday). Estados Unidos, 1953 (113 minutos). Director: William Wyler. Intérpretes: Gregory Peck, Audrey Hepburn, Eddie Albert. Paramount Pictures.

Es sin duda una de mis películas favoritas. Se trata de la maravillosa “Vacaciones en Roma”, de William Wyler. Es lo que se denomina una “comedia romántica clásica”, género en el   que  el cine estadounidense ha sido (y sigue siendo) un maestro.

Una joven princesa cansada de los protocolos y obligaciones cortesanas  huye del palacio donde se aloja en Roma en visita oficial para visitar la ciudad de incógnito. Pasea sin rumbo por las calles y se encuentra con Joe Bradley, un periodista americano que,  viendo la posibilidad de una exclusiva para su periódico, finge desconocer la identidad de la princesa y  la acompaña galantemente por toda la ciudad. Se trata de Audrey Hepburn y Gregory Peck: palabras mayores. Y  lo que empezó siendo una aventura interesada acaba en…. (tendréis que verla para saberlo).

Escena de la película. Descubriendo a la princesa

La elegancia de la cámara de Wyler , que sigue a sus personajes como de lejos, y el guión de  John Dighton e Ian McLellan Hunter (sobrenombre utilizado por  Dalton Trumbo, por estar en la lista de la Comisión Warren de delitos antiamericanos)  hacen el resto.

Y que se puede decir de Audrey Hepburn y Gregory Peck, dos actores que hagan lo que hagan llenan la pantalla. Peck, en esta película ya era una estrella consagrada y en el cartel de la película su nombre tenía más importancia que el «presentando a Audrey Hepburn». Cuando acabó el rodaje, Peck llamó a su agente e hizo que le dieran la misma importancia a los dos nombres. Peck predijo que ella ganaría el Óscar, como efectivamente ocurrió. La película además se llevó otros dos Oscars: argumento original y vestuario.

Hay escenas que se quedan en la retina para siempre:  la visita a la “Bocca della Verità”, la escena en el embarcadero,  la vuelta por Roma en Vespa, la escena final….. Cada vez que la veo, contengo el aliento y espero, como hace  Gregory Peck,  que acabe la audiencia de la princesa con la prensa (quien la haya visto sabe de lo que hablo. Los que no, cuando la vean, lo entenderán). Como curiosidad decir que entre los periodistas que aparecen acreditándose hay uno del Abc  y otro de La Vanguardia.

Paseo en Vespa por Roma
 

 

Roma no podía salir más bonita. W. Wyler no quiso rodar en decorados sino en escenarios reales y retrata una ciudad preciosa, que se convierte en la tercera protagonista. Roma, en blanco y negro, de día y de noche.

Rotulo Via Margutta

Calle donde vive el periodista Joe Bradley

De verdad, si os gusta el cine y queréis disfrutar con una buena película, no dejéis de verla.

Ésta y otras películas de W. Wyller en la UPM.

 

Stefan Zweig. Carta de una desconocida.

Cubierta libro "Carta de una desconocida"Stefan Zweig. Carta de una desconocida. Acantilado Editorial. Barcelona, 2002

No es la primera vez que hablamos de Stefan Zweig en NST. Ya antes reseñamos su “Novela de ajedrez”. En esta ocasión el relato que traemos es “Carta de una desconocida”, una breve historia, apenas 70 páginas, eso sí, muy intensas y narradas de tal forma que no puedes dejar de leerla una vez que empiezas.

La novela se inicia cuando un famoso escritor recibe una carta, entremezclada con otras muchas en su correo. Pospone su lectura pero le entra la curiosidad por lo abultado del sobre y por la caligrafía desconocida.

Cuando la abre lo que encuentra es:

un pliego de veinticinco folios escritos precipitadamente con letra femenina, desconocida y nerviosa; más que una carta parecía un manuscrito. Palpó de nuevo el sobre, instintivamente, por si encontraba alguna nota aclaratoria. Estaba vacío. En él no había más que aquellas hojas; ni la dirección del remitente ni tan siquiera una firma. Qué extrañó, pensó, y cogió nuevamente la carta. “A ti, que nunca me has conocido”, ponía como encabezamiento, como si fuera un título

 

Y a partir de ahí leemos, a la vez que el protagonista, una carta desgarradora en la que una mujer, de la que ni siquiera sabemos su nombre, explica a su amado (y a nosotros, lectores) toda su vida.

La historia es sencilla y sin grandes giros. El inicio de la carta no puede ser más devastador:

Mi hijo murió ayer. Durante tres días y tres noches he tenido que luchar con la muerte que rondaba a esa pequeña y frágil vida

 

A partir de aquí, como he dicho antes, no puedes dejar de leer. Quieres saber quién es ella, qué le ha ocurrido y cómo ha llegado hasta ahí. Es una historia de amor incondicional de ella hacia él. Nos va llevando poco a poco con un ritmo suave y cercano, sencillo, como una confidencia.

La protagonista le conoce perfectamente porque lleva años observándole desde la invisibilidad. De niña, compartiendo descansillo, desde la mirilla de su casa le espiaba, conocía sus salidas y entradas y a sus acompañantes. De adulta, con su amor obsesivo e incondicional seguía su carrera y andanzas  por la prensa. Coincidía con él en actos públicos, estrenos y conferencias, hasta que al fín sus anhelos se cumplen y tienen una breve historia de amor, inolvidable para ella pero no para él …

El libro fue llevado al cine en 1948 dirigida por Max Ophüls. Los actores elegidos eran perfectos para sus papeles: Louis Jordan interpretando al famoso escritor, guapo, encantador y un conquistador nato. Joan Fontaine, tímida, insegura y perdidamente enamorada interpretando a la “desconocida” autora de la carta (en un papel parecido al que ya hiciera antes en la película de A. Hitchcock, Rebeca).

Escena de la película, con su protagonista Louis Jordan.

Louis Jordan en una escena de la película destrozado con la lectura de la carta.

Él dejó caer la carta, las manos le temblaban. Entonces empezó a cavilar durante un buen rato

 

El libro ha tenido varias adaptaciones más. En 2004 inspiró otra película a cargo de la directora china Xu Jinglei. En 1975, se estrenó la ópera "Carta de una desconocida," compuesta por Antonio Spadavecchia, y situada en Rusia. En 2001 Jacques Deray la adapta para la televisión francesa.

Cartel de la película del año 1948.Cartel de la película de Xu Jinglei.

Este libro y la película, junto con otros títulos de Stefan Zweig, los podéis encontrar en las bibliotecas de la UPM.

 

Madrid 1910-1935. Exposición en el Centro Cultural Conde Duque.

Cartel de la exposicion Madrid 1910-1935

Madrid 1910-1935: Fragmentos visuales, secuencias y contrastes de una ciudad en transformación.

Centro Cultural Conde Duque, Madrid. 14 de febrero al 20 de abril de 2014.

 

Esta exposición recoge la memoria visual de la transformación de Madrid en el primer tercio de siglo. La muestra la componen 150 fotos seleccionadas de entre las cerca de 1.500 imágenes conservadas por la Hemeroteca Municipal y el Museo de Historia de Madrid. Un auténtico tesoro fotográfico que ahora se nos muestra a todos los madrileños y visitantes de la ciudad.

"Durante esos años Madrid es una ciudad en plena transformación que entraba en la modernidad, un proceso que ya habían iniciado otras ciudades europeas como París o Berlín. Se mejoran los servicios, se asfaltan las calles y aumenta la preocupación por la higiene. Los cementerios y los mataderos son trasladados a las afueras. Se construyen grandes y modernas avenidas (la Gran Vía se inicia en 1910) y la ciudad crece hacia el norte alrededor de la Castellana", explica Juan Ramón Sanz, de la Biblioteca Digital memoriademadrid, comisario, junto a Inmaculada Zaragoza, de la Hemeroteca Municipal, e Isabel Tuda, del Museo de Historia de Madrid.

Las fotografías proceden del archivo del Servicio Fotográfico Municipal que comenzó su actividad en 1914 y que dejó de funcionar tras la Guerra Civil. Buena parte de esta documentación, en su mayor parte inédita, está formada por negativos en placas de cristal datados entre 1910 y 1935.

Las fotografías se hicieron con una finalidad práctica, la de documentar los servicios (asistenciales, educativos y culturales) que el Ayuntamiento tenía , las obras de mantenimeinto de calles que se estaban haciendo o los proyectos urbanísticos que estaban en marcha.

Plaza Mayor. Cerca de 1930.

Plaza Mayor. Hacia 1930.

Imágenes de una Plaza Mayor ajardinada (cuesta reconocerla con esos árboles) se mezclan con secuencias de las obras que nos muestran el antes y el después de las reformas en la Gran Vía, Puerta de Toledo o la Plaza de Canalejas. Plazas, calles y mercados se transforman, adaptándose a las exigencias de los nuevos tiempos.

Además, nos permite contemplar espacios urbanos ya desaparecidos como el cementerio de Vallehermoso, la antigua Plaza de Toros (no la de Ventas actual) o las Caballerizas Reales, derribadas en 1931 junto con otros edifiicos de la Casa de Campo que ya no existen.

Pruebas submarino en la Casa de Campo

El inventor Adrián Alvárez en el lago de la Casa de Campo probando su generador de aire para submarinos. 1932.

Y como protagonista de todo ello están los madrileños, que aparecen en estas instantáneas mirando las obras, participando en las celebraciones o como meros transeuntes entre tranvías y carros. Fiestas profanas y religiosas, procesiones, desfiles, paradas o bienvenidas sirven para que los ciudadanos se sientan protagonistas de los cambios que se están produciendo.

Una bonito paseo en blanco y negro, un viaje en el tiempo que nos permite descubrir un Madrid muy distinto del actual. Para los que presumen de conocer muy bien su ciudad está es la oportunidad de demostrar sus habilidades practicando el "juego de las diferencias". Para los curiosos, una oportunidad de ver con otros ojos la ciudad. Para todos, una exposición que no hay que perderse.

Más información en : memoriademadrid

Actuación de la Banda Municipal en el Quiosco de Retiro. Hacia 1928.

 

 

Gustavo A. Bécquer. Desde mi celda

Portada libro Desde mi celda


Gustavo Adolfo Bécquer. Desde mi celda.

"viento que gime a lo largo de las desiertas ruinas y el agua que lame los altos muros del monasterio o corre subterránea atravesando sus claustros sombríos y medrosos"

 

Por tierras aragonesas y al pie del Moncayo se encuentra el monasterio de Veruela. Una joya del cisterciense que inspiró el libro que ahora reseñamos, Desde mi celda de Gustavo A. Bécquer. Una vez más, arte y literatura van de la mano.

El poeta estaba familiarizado con la zona desde mucho antes (su esposa Casta era de Torrubia, actualmente Torrubia de Soria*) y el paisaje del Moncayo le inspiró algunas de sus leyendas más famosas como El monte de las ánimas (1861), El gnomo (1863) y La corza blanca (1863). Gustavo A. y su hermano, el pintor Valeriano, disfrutaron junto a sus familias de una larga estancia verolense entre diciembre de 1863 y julio de 1864. Hay que explicar que este monasterio, fundado en 1145, tuvo una larga y fructuosa vida hasta que en 1835, con la Desamortización de Mendizábal, quedó abandonado. Hacia 1846 se abrió en él una hospedería y se alquilaban celdas. El singular conjunto adquirió cierta fama y fue muy visitado por los viajeros romáticos.

De sus vivencias por estas tierras nacieron las nueve cartas que ahora nos ocupan, enviadas al periódico El Contemporáneo, para el que trabajaba Gustavo A. Bécquer entre el 3 de mayo y el 6 de octubre de 1864, sin firma. Como el propio Bécquer nos cuenta en una de ellas, tenía miedo de que a los lectores les interesara poco sus vivencias en un lugar tan retirado y ajeno al bullicio madrileño.  Sin embargo se sabe que se siguieron con gran atención y tuvieron una excelente acogida.

El monasterio de Veruela al pie del Moncayo

El monasterio de Veruela al pie del Moncayo

 

Una oportunidad para conocer al Bécquer periodista, más desconocido que el Bécquer poeta. Las cartas tienen una prosa fluida y muy buenas descripciones de paisajes y personas. Autor con sentido del humor como se ve en la primera carta donde cuenta el viaje desde Madrid a Tudela y el paseo en diligencia de allí a Tarazona. Muy ameno de leer, Bécquer narra sus vivencias por estas tierras, la tranquilidad de la vida campesina, su atracción por el pasado y su necesidad de revivirlo. Por supuesto también hay hueco para las leyendas sobre brujería (el caso de la tía Casta y las brujas que habitan en el castillo de Trasmoz y la increíble historia de cómo se construyó este castillo en una noche). Bécqer nos las relata desde la incredulidad pero reconociendo cierta inquietud.

Las brujas, con grande asombro suyo y de sus feligreses, tornaron a aposentarse en el castillo; sobre los ganados cayeron plagas sin cuento; las jóvenes del lugar se veían atacadas de enfermedades incomprensibles: los niños eran azotados por las noches en sus cunas, y los sábados, después que la campana de la iglesia dejaba oír el toque de ánimas, unas sonando panderos, otras añafiles o castañuelas, y todas a caballo sobre sus escobas, los habitantes de Trasmoz veían pasar…

 

Fructífera fue la estancia de los dos hermanos en Veruela ya que Valeriano pintó acuarelas y dibujos recogidos en el álbum Expedición a Veruela (conservados en la Avery Architectural Lybrary de la Universidad de Columbia, New York). Ambos hermanos murieron jóvenes y con tan sólo tres meses de diferencia. Valeriano en septiembre de 1870 a los 37 años y Gustavo en diciembre de este mismo año, a los 34 años.

Placa conmemorativa Becquer en Veruela

Placa conmemorativa colocada a la entrada del monasterio

*Agradezco  a José Gil la corrección que nos ha hecho llegar acerca del lugar de nacimiento de Casta, la esposa de Bécquer, ya que aparecía erronéamente que era natural de Noviercas, otro pueblo de Soria (del que sí que era natural la madre de Casta).

Otros lugares para visitar si se está por la zona son las localidades de TarazonaTrasmoz y Borja.

Libros de Gustavo A. Bécquer en las bibliotecas de la UPM.

 

Cine clásico en la UPM: “Cantando bajo la lluvia”

Cantando bajo la lluvia.

Rescatamos este clásico del cine, una película que combina amor, risas, música y unas coreografías que son  auténticas joyas del cine musical.

Cartel de la película
Ficha técnica:

Título original: Singin' in the Rain
Año: 1952
Director: Stanley Donen, Gene Kelly.
Música: Nacio Herb Brown, Arthur Freed
Fotografía: Harold Rosson & John Alton
Reparto: Gene Kelly, Donald O'Connor, Debbie Reynolds, Jean Hagen, Millard Mitchell, Cyd Charisse, Rita Moreno, Douglas Fowley.
Productora: MGM. Productor: Arthur Freed

Argumento:

Don Lockwood (Gene Kelly) y Lina Lamont (Jean Hagen) son una exitosa pareja de actores de cine mudo. Allí donde van el público les aclama. Son la pareja del  año y las revistas del corazón les auguran un feliz futuro. Entonces se cruza en el camino de Don una aspirante a actriz, Kathy  Selden  (Debbie Reynolds).  Tras muchos desencuentros, Don se da cuenta que está loco por ella. Son los años 20 y el cine sonoro ha llegado. Las primeras películas con voz se están rodando y el estudio quiere convertir la última película de Lockwood y Lamont en musical, lo que no sería un problema si no fuera porque la voz de Lina es un absoluto desastre.
 
La película está llena de anécdotas: la actriz que en realidad canta y dobla a Debbie Reynolds fue Jean Hagen, la Lina de "voz de pito". Durante el rodaje de la escena más famosa de la película, en la que Gene Kelly "canta bajo la lluvia" porque está feliz y enamorado, el actor estaba malísimo con 39º de fiebre.
También se cuenta que Donald O'Connor, que interperta al amigo fiel de Don, tuvo que ser hospitalizado tras hacer la secuencia de "Make 'em Laugh" ("haz reir") (viendo esta escena, además de reirte mucho, comprendes la razón de sus lesiones). O'Connnor recibió el Globo de Oro al "mejor actor comedia/musical".
Curiosamente la película tuvo 2 nominaciones al Oscar (a la mejor "actriz secundaria" (Jean Hagen) y a la mejor "banda sonoro original") pero no se llevó ningún premio. Dicen que el éxito en los Oscars de "Un americano en París", justo el año anterior, también con Gene Kelly hizo que la Academia pensara que ya era suficiente premio para una película musical.
Al margen de ésto, en  "Cantando bajo la lluvia" podemos disfrutar de algunos de los mejores números musicales de la historia del cine. Para mí, nada mejor que ver esta película para animarme un día de bajón.
La podéis encontrar en las bibliotecas de la UPM junto con otras películas de Gene Kelly y de su director, Stanley Donen.

Christopher Morley. La librería encantada.

Portada de "La librería encantada"Christhopher Morley. La librería encantada.

La malnutrición del órgano lector es una enfermedad seria. Permítanos prescribirle un remedio.
R. & H. Mifflin, propietarios.
 
Ésta es la continuación del libro "La librería ambulante" (1917) que ya reseñamos en NST. Publicada dos años después, "La librería encantada" nos permite reencontrarnos con el estupendo Sr. Mifflin y con la encantadora Helen McHill.

 

Si en la primera dejábamos a nuestros protagonistas decidiendo qué hacer con su librería ambulante, en esta segunda novela Roger y Helen Mifflin se han instalado en Brooklyn con su negocio, una librería de segunda mano cuyo lema es: “El Parnaso en casa”.Está ubicada en una de esas confortables y antiguas construcciones de piedra marrón “que han hecho las delicias de generaciones de fontaneros y cucarachas”.

 

Lema de la Librería El ParnasoLejos quedaron los viajes por los campos y pueblos americanos. Ahora su vida transcurre en su tienda, ”una librería encantada por los espectros de tanta gran literatura como hay en cada metro de estantería”.

 

A ella acuden todo tipo de personajes curiosos y variopintos a los que les une el amor y la curiosidad por los libros, la buena conversación y por qué no decirlo, por las tartas de Helen. Es una librería donde se anima a los lectores a fumar, eso sí, usando el cenicero. Todo para que el visitante se encuentre como en su casa:

 

Amantes de los libros: seréis bienvenidos y ningún dependiente os hablará al oido. ¡Fumad cuanto queráis, pero usad el cenicero.. .Y si quiere preguntar algo, hallará al dueño donde el humo del tabaco se torne más espeso.
La apacible vida de nuestros protagonistas se ve alterada cuando se les une una joven ayudante, Titania, a la que su padre, habitual de la librería, quiere dar una profesión. También aparece el señor Gilbert, un joven publicista que quiere convencer al Sr. Mifflin de las excelencias de una buena campaña publicitaria para su negocio y que se enamorará perdidamente de la joven.

 

Esta segunda obra está mucho más cargada de alusiones a libros y autores de la época, bien de narrativa o de ensayo, ya que la instrucción de la joven Titania requiere una puesta al día en las existencias de la librería.

 

Amor, libros y misterio (con un libro, el Cromwell de Carlyle,  que tiene la mala costumbre de aparecer y desaparecer) son los componentes de esta novela. Como en la anterior, Christopher Morley nos deja, en boca de su protagonista, gran cantidad de citas sobre la lectura, la guerra y, en general, el ser humano. Como muestra, un botón:
 
… el librero presta un servicio público. Debería tener una pensión del Estado. La honorabilidad de la profesión debería obligar al librero a hacer todo lo posible por divulgar los buenos libros"
 
" los libreros tenemos que tener en stock las novedades, a pesar de que la mayoría es sólo basura. Por qué tanta basura sólo Dios lo sabe, pues casi ninguno de esos libros idiotas se vende … y estamos en 1919.Portada de La librería ambulante

 

Si te gustó “La Librería ambulante” de Christhoper Morley, no puedes dejar de leer “La librería encantada”, publicada también por la editorial Periférica y a ser posible manteniendo el orden de la lectura para poder disfrutar mejor de sus personajes y sus historias.

 

 
Agradezco humilde y sinceramente la devolución de este libro que, tras sobrevivir a los peligros de la biblioteca de mi amigo y de las biblioetcas de los amigos de mi amigo, regresa ahora a mí, sano y salvo… Ahora, por lo tanto, tendré que devolver algunos de los libros que yo mismo he tomado prestados

 

Síguenos en: No sólo técnica en Facebook

Maurice Walsh. El hombre tranquilo.

Maurice Walsh. El hombre tranquilo. Ed. Reino de Cordelia, 2012.

John Ford. The quiet man. Republic Pictures. 1952

Cubierta de El hombre tranquilo
 
"Paddy Bawn Enright era un muchacho despreocupado de dieciste años cuando se marchó a Estados Unidos… Y quince años después regresó a su condado de Kerry natal, serenada la despreocupación y consumida la juventud. Si había hecho fortuna o no… eso nadie lo sabía. Porque era un hombre tranquilo al que no le gustaba hablar de sí mismo y de las cosas que había hecho"

 

Así empieza el relato "El hombre tranquilo" del autor irlandés Maurice Walsh. Esta historia se publicó por primera vez en febrero de 1933 en la revista americana The Saturday Evening Post aunque no fue hasta agosto de este año cuando se publicó en Irlanda, en el Chamber's magazine. Dos años después Walsh lo incluyó en un libro de historias que conformaban la novela Green Rushes , que es la que se ha traducido ahora al español.

 

Un director americano, hijo de irlandeses, John Ford, lo leyó y le  dió a Walsh en 1936 un adelanto simbólico de diez dolares mientras intentaba captar el dinero suficiente para llevarlo al cine. Tardó quince años en conseguirlo y en 1952 se estrenó "El hombre tranquilo" (The quiet man).

Aunque no es exactamente igual que el relato, se puede decir que en lo fundamental John Ford fue fiel a la historia. Los nombres de los protagonistas, Paddy Bawn Enright y Ellen Roe O’Danaher cambiaron tras el guión de Frank S. Nugent (también guionista de "Centauros del desierto", "El último hurra"Cartel pelicula El hombre tranquilo y "La taberna del irlandés") y el propio Ford para llamarse Sean Thornton y Mary Kate Danaher, que encarnaron magistralmente John Wayne y Maureen O'Hara.
 
Y Kelly se convirtió en la maravillosa Isla de Inisfree (imaginada por el poeta y premio Nobel Irlandés William B. Yeats). El inolvidable personaje del casamentero, interpretado por Barry Fiztgerald, fue una genial aportación del director que no aparece en el original.
 
El éxito de la película (siete nominaciones y dos Oscars: mejor director y mejor fotografía en color) ha hecho olvidar el resto de las historias que componen este libro, todas desarrollladas en Irlanda, con el punto de partida de la "Guerra de Independencia irlandesa" y el IRA. En ellas se van descubriendo la historia de  seis hombres y cuatro mujeres,  en un ambiente de peleas, con el nacionalismo a flor de piel, leyendas y tradicciones arraigadas, amistades masculinas y cerveza.
 
Un libro estupendo y una película imprescindible.
 
A destacar la presentación muy cuidada que ha hecho la editorial Reino de Cordelia, tanto en la cubierta como en el interior, incluyendo fotogramas de la película. También es muy interesante la introducción al libro de Javier Reverte, que entre otras cosas, nos cuenta los peleas entre Ford y Walsh por los derechos de la novela.

Podéis encontrar ésta y otras películas de John Ford en las bibliotecas de la UPM.

 

Síguenos en: No sólo técnica en Facebook

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 3 4 5 6 7 9