Vitrina VIII: Distanciómetros
Antes de que existieran los distanciómetros, los topógrafos utilizaban otros métodos para medir distancias, como los telémetros o las estadías horizontales y verticales. Sin embargo, estos métodos eran lentos y menos precisos, por lo que era necesario encontrar una forma más rápida y exacta de medir distancias.
Uno de los métodos antiguos era la mira invar horizontal, fabricada por Wild en 1960. Tenía una base de dos metros y permitía obtener una buena precisión en las mediciones, pero el proceso era complicado y costoso. Por eso, la topografía necesitaba una solución mejor y más rápida. Aquí es donde entran en escena los distanciómetros.
En esta vitrina se pueden ver algunos de los primeros distanciómetros que aparecieron en el mercado. Uno de los más antiguos es el Wild Di-50 (1963), con una resolución de 2 cm + 1 ppm y un alcance de 50 km. Sin embargo, tenía un gran inconveniente: necesitaba dos instrumentos para poder medir la distancia con ondas electromagnéticas.
Más adelante, se mejoró la tecnología. En 1970, Hewlett Packard fabricó el modelo 3800-B, con una precisión de ± (5 mm + 7 ppm) y un alcance de 2,3 km con tres prismas. Este modelo era más práctico porque ya no necesitaba dos instrumentos para hacer la medición, pues utilizaba ondas infrarrojas.
En 1971, Wild lanzó el modelo Di-10, que tenía una precisión de ± (5 mm + 5 ppm) y podía medir hasta 1 km con un solo prisma.
Uno de los modelos más sorprendentes es el Tellumat MA-200 (1989), de la marca Tellurometer (Reino Unido). Este distanciómetro es muy preciso, con una resolución de ± (0,5 mm + 0,5 ppm) y un alcance de 1,5 km con un prisma.
Por esa misma época, existía otro modelo aún más preciso: el ME-3000 de la marca Kern, con una resolución de ± (0,2 mm + 0,2 ppm) y un alcance de 1,5 km con un prisma. Sin embargo, este modelo era mucho más caro.
Con estos instrumentos, la medición de distancias se hizo más rápida, precisa y eficiente, permitiendo grandes avances en la topografía y cartografía.