En el marco del Máster en Estrategias y Tecnologías para el Desarrollo de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad Complutense, el Centro de Innovación en Tecnología para el Desarrollo Humano (itdUPM) acogió una conversación con Marcos Neto, subsecretario adjunto de Naciones Unidas (ONU) y director de Políticas y Apoyo a Programas del PNUD. La sesión, moderada por José Antonio Alonso, profesor del máster, se centró en los preparativos y objetivos de la Cuarta Conferencia de Financiación para el Desarrollo, programada en Sevilla del 30 de junio al 3 de julio de 2025, así como en las implicaciones de sus resultados para la agenda global de desarrollo sostenible.
Los retos de la financiación para el desarrollo
Marcos Neto abrió el diálogo destacando el contexto histórico de las conferencias anteriores, desde Monterrey (2002) hasta Addis Abeba (2015). Subrayó que el documento base para las negociaciones de Sevilla, publicado recientemente, establece cuatro pilares fundamentales: la soberanía financiera de los países, la fiscalidad global, el manejo de la deuda externa y la inclusión del sector privado en la financiación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “La brecha de financiación para los ODS es de 1,4 billones de dólares, apenas un 1% de la economía mundial. No es una cuestión de ego, sino de responsabilidad”, afirmó Neto, enfatizando la necesidad de una mayor autonomía de los países en el uso de recursos para políticas públicas.
La discusión abordó también la importancia de la fiscalidad en las Naciones Unidas y los desafíos asociados a la deuda externa. Neto destacó que muchos países enfrentan deudas que superan el gasto en salud y educación, lo que limita gravemente su capacidad de desarrollo. “No podemos avanzar si los países no tienen capacidad fiscal,” señaló, haciendo énfasis en la urgencia de reformar las estructuras financieras globales para permitir mayor equidad.
Clima, pobreza y convergencia: los temas clave de Sevilla
Uno de los puntos centrales del debate fue la convergencia entre financiación climática y desarrollo. Neto resaltó que el vínculo entre ambos es inseparable. “Un euro invertido en clima influye en la reducción de la pobreza, y viceversa. Esa convergencia debe ser el enfoque de Sevilla”, comentó, subrayando que los acuerdos deben ir más allá de los acuerdos de París y buscar sinergias efectivas entre biodiversidad, desarrollo y sostenibilidad.
José Antonio Alonso planteó una pregunta sobre el papel de los bancos multilaterales en la transición energética y su capacidad para movilizar financiación privada. Neto respondió que estos bancos tienen un rol clave como garantes de inversiones en regiones como África, donde, por falta de incentivos económicos, las empresas de soluciones energéticas sostenibles libremente no invertirían.
Reforma de la gobernanza global y acción ciudadana
El diálogo también abordó la necesidad de reformar las estructuras de gobernanza de las Naciones Unidas. Neto fue enfático al afirmar que la ONU debe adaptarse a los cambios del mundo actual, incluyendo la reforma del Consejo de Seguridad, pero advirtió que existen fuerzas opuestas que buscan desmantelar el sistema multilateral en su conjunto. “Nunca se necesitó tanto a Naciones Unidas como ahora. Pero la ONU no es solo una institución, es un reflejo de los gobiernos y de las sociedades. Somos nosotros los ciudadanos quienes podemos impulsarla desde nuestros países,” señaló.
En relación con la participación ciudadana, Neto hizo un llamado a la acción, destacando que, aunque las movilizaciones actuales tienden a ser virtuales, la acción física sigue siendo fundamental. “Soy de una generación que cambiaba cosas en las calles. Tal vez sea momento de regresar a ellas”, afirmó, recordando la importancia de un contrato social basado en acuerdos básicos y valores compartidos.
Conferencia de Sevilla como punto de inflexión
La conversación concluyó con una reflexión sobre lo que está en juego en Sevilla. Neto subrayó que, en un contexto de fragmentación del multilateralismo, los acuerdos ideales son cada vez menos viables, pero es crucial mantener el sistema vivo. “Hoy, más que nunca, debemos entender que somos parte de un proceso continuo. Los vientos cambian, y lo que sembremos ahora puede dar frutos en el futuro,” expresó el director de Políticas y Apoyo a Programas del PNUD.
Esta conversación subrayó la importancia de la Cuarta Conferencia de Financiación para el Desarrollo como una oportunidad para alinear esfuerzos en la lucha contra el cambio climático, la pobreza y las desigualdades globales, invitando a la reflexión colectiva y a la acción conjunta.


