#hoyleemos: “Matar un ruiseñor” de Harper Lee

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Jean Louise Finch evoca una época de su infancia en Alabama(EE. UU), cuando su padre, Atticus, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Matar un ruiseñor muestra una comunidad dominada por los prejuicios raciales, la desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y vecinales, y un sistema judicial sin apenas garantías para la población de color.

Así comienza “Matar un ruiseñor”

“Cuando se acercaba a los trece años, mi hermano Jem sufrió una peligrosa fractura del brazo, a la altura del codo. Cuando sanó, y sus temores de que jamás podría volver a jugar fútbol se mitigaron, raras veces se acordaba de aquel percance. El brazo izquierdo le quedó algo más corto que el derecho; si estaba de pie o andaba, el dorso de la mano formaba ángulo recto con el cuerpo, el pulgar rozaba el muslo. A Jem no podía preocuparle menos, con tal de que pudiera pasar y chutar.

Cuando hubieron transcurrido años suficientes para examinarlos con mirada retrospectiva, a veces discutíamos los acontecimientos que condujeron a aquel accidente. Yo sostengo que Ewells fue la causa primera de todo ello, pero Jem, que tenía cuatro años más que yo, decía que aquello empezó mucho antes. Afirmaba que empezó el verano que Dill vino a vernos, cuando nos hizo concebir por primera vez la idea de hacer salir a Boo Radley.

Yo replicaba que, puestos a mirar las cosas con tanta perspectiva, todo empezó en realidad con Andrew Jackson. Si el general Jackson no hubiera perseguido a los indios creek valle arriba, Simon Finch nunca hubiera llegado a Alabama. ¿Dónde estaríamos nosotros entonces? Como no teníamos ya edad para terminarla discusión a puñetazos, decidimos consultar a Atticus. Nuestro padre dijo que ambos teníamos razón.”

Matar un ruiseñor / Harper Lee
Matar un ruiseñor en Wikipedia
Matar un ruiseñor en las Bibliotecas UPM

3 comentarios en “#hoyleemos: “Matar un ruiseñor” de Harper Lee

  1. “Una voz por megafonía anunciando la próxima estación me devuelve a la realidad. A mi alrededor, son mayoría los viajeros adormilados enganchados a sus móviles. La excepción: un hombre que con gesto crispado pasa enérgicamente las páginas de un periódico de ámbito nacional. También hay una mujer. Está sentada frente a mí. No sabría calcular su edad. Tiene estilo, diría incluso, que es realmente guapa. La gabardina doblada sobre sus rodillas. Sus largos dedos sujetando el libro en el que tiene fijada su mirada. Leo la cubierta: “Matar un ruiseñor”, premio Pulitzer. Mi memoria me dice que no lo he leído, pero en ese mismo instante decido que tengo que hacerlo.

    Esa noche tengo un ejemplar en mis manos. Unas pocas páginas me bastan para saber que estoy ante un grandísimo libro. De golpe me encuentro en una época y lugar lejanos: años treinta-cuarenta en el sur de los Estados Unidos. Sin embargo, la historia y su problemática siguen siendo actuales. La inocencia de unos niños (bendita inocencia), la injusticia racial y las desigualdades sociales conforman el día a día del personaje principal, Atticus Finch, un padre cuyo único propósito es actuar de forma consecuente con los valores que quiere transmitir a sus hijos. ¡Encantado de conocerle Señor Atticus!

    ¡Qué delicia de libro! Aún busco a la mujer del metro para darle las gracias.”

    Recomendación de libro incluida en No Solo Técnica: el blog de animación a la lectura de la UPM. [https://short.upm.es/t72zn]

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