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BENIDORM, ¿HÉROE O VILLANO?

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El lujo a orillas del Mediterráneo, el sol, la playa y una climatología envidiable colocan a Benidorm como una de las atracciones turísticas más importante de nuestro país.

Este municipio de la provincia de Alicante, perteneciente a la comarca de la Marina Baja, durante el verano, puede llegar a superar los 400.000 habitantes. No obstante, es la tercera ciudad española en cuanto a plazas hoteleras, lo cual atrae a miles de turistas de todas partes del mundo por sus playas y su activa vida nocturna, convirtiéndose de esta manera en la capital del turismo de la Comunidad Valenciana.

Conocida como “la Nueva York del Mediterráneo”, Benidorm es la ciudad con más rascacielos por metro cuadrado de Europa y la segunda del mundo por detrás, precisamente, de la Gran Manzana. Este curioso récord no deja indiferente a nadie ya que, el desarrollo urbanístico de la ciudad alicantina recibe tantas sangrantes críticas como acérrimas defensas.
Desde el punto de vista de numerosas asociaciones ecologistas y en defensa del medio ambiente, el paisaje de Benidorm es un claro ejemplo de destrucción del espacio natural de la costa ya que se ve recortada e invadida por sus famosos rascacielos.
Greenpeace lleva años alertando de la incorrecta explotación de la costa y de la pérdida de calidad y oferta de un turismo cada vez más decadente y sobreexplotado que presenta síntomas claros de agotamiento debido a la masificación, exceso de oferta y degradación de los ecosistemas costeros.

Es por ello que anualmente desarrolla el informe “Destrucción a toda costa”. Este informe señala que las actividades humanas en el litoral han sido las causantes del grave deterioro del mismo y prueba de ello es que se ha perdido en España casi el 60% de la superficie de humedales costeros, que solo el 20% de los sistemas dunares se encuentra en buen estado, que el 70% de las lagunas costeras han desaparecido o han sido alteradas y que gran parte del litoral español, especialmente sus playas, sufre problemas de erosión.

Las cifras más negativas del informe señalan a la costa mediterránea, más concretamente a Cataluña, Andalucía y, sobre todo, la Comunidad Valenciana, teniendo esta última la mitad de su costa construida. Según Greenpeace, una de las consecuencias más graves del boom inmobiliario puede ser la falta de protección ante inundaciones, como las que asolaron a Vera, en Almería.

Además, el informe también señala a la Comunidad Valenciana junto a Andalucía y Canarias, como las comunidades que más rápido han destruido su costa. Prediciendo el futuro, si se sigue construyendo al ritmo actual, la costa mediterránea llegaría a estar urbanizada al 100% en 124 años, un dato que en términos medioambientales es demasiado preocupante.

Centrándonos de nuevo en nuestro tema, lo más preocupante para las diferentes corrientes críticas del modelo urbanístico de Benidorm, más allá de los riesgos medioambientales que supone, es la exportación de dicho modelo a diferentes localidades de la costa mediterránea como Calpe o Cullera que quisieron desarrollar un proyecto similar, querían su “Manhattan” particular.

Otro punto importante de crítica corresponde a la forma en que se especula con el suelo, las diferentes recalificaciones de terrenos que favorecen a la aparición de más estructuras que servirán al turismo. La nueva Ley de Montes impulsada por el Gobierno ha generado malestar en las diferentes organizaciones ecologistas que entienden que la norma, que permite recalificar terrenos que han sido pasto de un incendio, da vía libre a los especuladores para poder dar pelotazos inmobiliarios como ya ocurriera con la construcción del parque temático Terra Mítica, proyecto llevado a cabo sobre terrenos que sufrieron los efectos de las llamas. Cierto es que el Gobierno Valenciano aplaude dicha norma pero, para mejorar las infraestructuras más importantes para la población y no para la construcción de
servicios lucrativos para particulares, como dicta el texto de dicha Ley.

Deterioro y destrucción de la costa, concentración masiva de turistas que no siempre son todo lo respetuosos con la ciudad como debieran, recalificaciones sospechosas, especulaciones con el suelo, pelotazos inmobiliarios… es uno de los extremos del hilo pero, ¿Existe otro lado con una opinión completamente contraria?

No son pocos los que empiezan a afirmar que podemos encontrarnos ante un modelo ideal de ciudad sostenible en Benidorm, algo que choca de cabo a rabo con todo lo expuesto con anterioridad.

Según un estudio conjunto de la Universidad de Alicante con la Universidad Autónoma de Barcelona, realizado hace algunos años, Benidorm es un modelo de turismo sostenible. A priori uno puede llevarse las manos a la cabeza, pero según este estudio los rascacielos ofrecen una ventaja: más turismo en menos superficie. La construcción en vertical permite optimizar no sólo el espacio, sino otros recursos básicos como son una sola piscina o la utilización de placas solares.

Hoy en día es aceptado que la densidad en una ciudad genera eficiencia energética, y por tanto es un primer paso hacia la sostenibilidad ambiental. Del mismo modo, los modelos de ciudad densa se han revelado como espacios donde se desarrolla con mayor intensidad la innovación y la creatividad ante la necesidad de optimizar el poco espacio utilizable, de hecho el estudio de
arquitectura holandés MVRDV en su proyecto y libro “Costa Ibérica” revela que un Benidorm aun más denso podría ser la única opción sostenible de la costa mediterránea, la misma línea que sigue un informe encargado por el touroperador Thomson en 2010, (“Sustainable Holiday future”) llegaba a afirmar que en el año 2030 el modelo de Benidorm conquistará el mundo por su sostenibilidad ya que “puede ser un destino conocido por sus multitudes, rascacielos y pubs ingleses, pero los expertos creen que puede proporcionar la plantilla para el turismo sostenible en el futuro”. Este informe coincide en los mismos argumentos que el estudio de las universidades de Alicante y Barcelona, y es que, al concentrar un mayor volumen de turistas en un lugar y animándoles a que reduzcan sus consumos de agua y energía, los “holiday hubs” como Benidorm pueden gestionar de manera más efectiva los
recursos, ser más sostenibles y generar menos impactos medioambientales en comparación con los resorts boutique diseñados para acoger un número más reducido de personas.

Ante dos posturas tan alejadas, tan extremas y tan irreconciliables ¿Qué conclusión sacamos?¿Los rascacielos son el enemigo de la costa mediterránea o la vía para el desarrollo de un turismo sostenible?¿la masificación de turistas es una lacra por la suciedad, ruido e irresponsabilidad o la manera de ahorrar energía?

Qué es Benidorm, ¿héroe o villano? Juzguen ustedes mismos.

Benidorm antes del desarrollo urbanístico:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2010/07/16/album/1279231201_910215.html#1279231201_910215_0000000000

Benidorm después del desarrollo urbanístico:

www.pordescubrir.com/wp-content/uploads/2010/09/benidorm.jpg

María Aránzazu de Alfredo e Irigoyen

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