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La Alhambra, de Oleg Grabar

"Las funciones y los significados de la Alhambra han de entenderse partiendo de un cierto equilibrio entre la filiación directa con la Antigüedad a través de los ejemplos sirios y cordobeses de siglos anteriores y una omnipresente visión medieval de la vida regia, dentro de formas específicamente musulmanas." (p. 147)

 

Oleg Grabar:

The Alhambra.

Sebastopol (California) : Solipsist Press, 1992.

La Alhambra

Madrid : Alianza Editorial, 1980-2006.

 

Por desgracia, parece que poca repercusión pública ha tenido en España el fallecimiento del profesor Oleg Grabar a comienzos de este año 2011. Este eminente historiador del arte ha sido autor de un libro clásico sobre uno de los conjuntos monumentales más excepcionales y singulares del mundo: la Alhambra de Granada. Reseñamos ahora dicho ensayo, cuya lectura podría complementarse muy bien con la de las obras de H. Stierlin y W. Irving propuestas ya hace algún tiempo por NoSóloTécnica.

La Alhambra de Grabar es un libro no demasiado largo y muy bien escrito, un texto cuyo formato plenamente académico no impide sin embargo una lectura tranquila y sin pretensiones. El material gráfico incluido es abundante, se distribuye de manera muy adecuada a lo largo del volumen, y su presentación ha ido mejorando en las sucesivas ediciones de Alianza Editorial que hemos tenido ocasión de manejar. Más allá del análisis del monumento en sí mismo, el autor nunca pierde de vista su realidad como fenómeno cultural posterior a su antigua función como residencia de la dinastía nazarí. Este aspecto se hace notar desde las primeras citas de Irving en la introducción, y es ciertamente fundamental para entender las diversas vicisitudes, modificaciones, conservación y restauración hasta llegar a nuestros días. El libro pretende proporcionar una lectura cabal del conjunto monumental hasta donde lo haga posible el estado de los conocimientos en el momento en que se escribió. Conocimientos que se resienten sobre todo de la falta de fuentes escritas, que podría deberse a la destrucción de archivos y bibliotecas acaecida tras la conquista castellana, a finales del siglo XV y comienzos del XVI. Grabar dosifica proporciones justas de exhaustividad documental, erudición y perspicacia intelectual. El resultado es un libro impecable cuyo disfrute obviamente pide a gritos efectuar una visita física a la propia Alhambra. Por mi experiencia personal con ella, me atrevo a sugerir que además de la admiración por la obra humana en sí misma, la ciudadela roja es uno de esos espacios que le pueden cambiar a uno -para mejor- la visión de la vida y del mundo.

"Al mismo tiempo que creaban composiciones arquitectónicas que sólo tienen sentido desde el interior, los artistas de la Alhambra desarrollaron formas ornamentales y arquitectónicas que se subdividían a su vez en un número casi infinito de elementos más pequeños. Estas formas invitaban y todavía invitan a una singular investigación que descubra el principio interior o la unidad última que hace posible todo el conjunto." (p. 196)

Esta y otras obras de Oleg Grabar en Bibliotecas de la UPM.

Bichos, de Miguel Torga

"¿Había alguien en todo el pueblo que se pasease con tanta serenidad y convicción bajo el cielo salpicado de estrellas? ¿Había alguien que, a esas horas de la noche, fuese capaz de sentirse deslumbrado al mirar boquiabierto el polvo plateado del Camino de Santiago que cruzaba el cielo? Nadie, empezando por él. Sesenta años en este mundo, y más ciego que un topo." (pp. 70-71)

 

Miguel Torga: Bichos.

Coimbra : edición del autor, 1940-1995.

Madrid : Alfaguara, 1997.

 

NoSóloTécnica ya visitó en su momento el mundo mágico del noroeste peninsular de la mano de Wenceslao Fernández Flórez. Volvemos ahora de nuevo a la fraga -esta vez al otro lado de la raya- de la mano del mítico escritor trasmontano Miguel Torga. Con él nos sumergimos en un mundo rural tradicional ya prácticamente desaparecido a comienzos del siglo XXI, aunque no está de más recordar que en él se sitúan las raíces de nuestra cultura y los orígenes de nuestra existencia a la corta distancia de apenas unos decenios.

Adolfo Correia da Rocha nació efectivamente en una aldea de Trás-os-Montes pero se desempeñó como médico en Coimbra durante largos años en los que llevó una discreta vida provinciana hasta el fin de sus días. Es lugar común que debía haber haber recibido ya hacía mucho tiempo el primer Nobel de literatura en portugués que inexplicablemente tanto tardó en llegar.

Estos contos son lectura recomendada a estudiantes no lusófonos de filología portuguesa. Luego resulta que no son tan fáciles  de leer en original, pues están trufados de giros y de vocablos regionales. Contamos con la traducción castellana de Eloísa Álvarez, con amplia experiencia en las obras de Torga. Bichos recupera la tradición clásica de la fábula con su fondo de sabiduría ancestral y su sabor de historias contadas en noches sin luz eléctrica y al calor de la lumbre, aunque incorpora también algunas pinceladas sociales y un aroma de lirismo panteísta. Cada uno de los relatos gira en torno a la personalidad y avatares de un "bicho", que puede ser bien lo que entendemos vulgarmente por un animal o bien un humano. De hecho ambos aparecen en cierto sentido igualados pero por lo alto, dignificados e incluso me atrevería a decir que sacralizados. Esta perspectiva da doble juego. Por un lado presenta al bicho común como espejo del alma humana según el modelo de la fábula convencional. Por otro evidencia la actitud de los personajes humanos hacia los bichos y hacia la naturaleza en general mediante un enfoque empático que conecta con la temática actual de los derechos de los animales. En este sentido no pude evitar acordarme de Mosterín al término del cuento consagrado a Miura. Por añadidura  la influencia del agonismo unamuniano, bastante extendida entre intelectuales portugueses de su época, también es notoria en Torga. Eso sí: en Bichos la angustia queda suavizada porque partiendo de las emociones y los afectos del mundo tradicional se penetra el cosmos a lomos de un misticismo biológico. En cualquier caso se concluye contemplando al modesto doctor Rocha tal que un patriarca en la encrucijada de las letras y el pensamiento ibéricos de los últimos cien años.

Obra de Miguel Torga disponible en la Biblioteca de la UPM.

M. C. Escher: Estampas y dibujos

"Concebí ideas que nada tenían que ver con el dibujo o el grabado, ideas que tomaron de tal manera posesión de mí que deseé a toda costa comunicarlas a otros." (p. 5)

 

M. C. Escher:

Estampas y dibujos.

Introducción y comentarios de M. C. Escher.

Köln : Taschen, 2007.

Si hay un artista plástico contemporáneo que ha gozado de la predilección de matemáticos, ingenieros y demás gentes "de ciencias", este ha sido Maurits Cornelis Escher. Reproducciones de sus obras decoran a menudo y a modo de advocación laica, numerosos despachos de docentes, laboratorios, salas de departamentos académicos e incluso comedores universitarios. Por tanto poca excusa necesitamos para sacarlo a colación en NoSóloTécnica.

Taschen podía haber cuidado un poco más algún aspecto de maquetación editorial de este librito: la alejada ubicación de los comentarios respecto a cada una de las láminas. Pero el interés específico del volumen consiste en que es el artista mismo quien presenta con sus propias palabras una selección de sus obras clasificadas según diversos aspectos temáticos, técnicos o geométricos. Además, en una brevísima pero intensa introducción general, el autor condensa lo esencial de las inquietudes y pesquisas que originaron su dilatada y fecunda trayectoria.

Por mi cuenta me permito recordar cómo Escher consiguió abrir para sus sorprendentes obras un hueco entre los iconos culturales más frecuentados del siglo XX. Se podría intuir que sus inquietantes imágenes, más allá del trampantojo, sintonizaban con el ambiente cultural del siglo de la crisis de la física clásica. Además de su pericia compositiva y de su limpieza de acabado, Escher acertó al hurgar en temas latentes en el subconsciente colectivo de nuestra cultura: ahí están sus juegos de oposiciones blanco/negro, mal/bien, naturaleza/cultura, femenino/masculino. Presenta concomitancias tanto con el surrealismo intelectual como con el cómic de línea clara. Hasta cabría decir que su obra tiene un aire bastante pop a pesar de su austeridad cromática. Quizás en este cóctel explosivo radica la potencia hipnótica de estas imágenes. Sin embargo el maestro partía de una tradición de gran solera: la de los pacientes y minuciosos grabadores centroeuropeos. A ello sumó las experiencias mediterráneas que le marcaron profundamente: el paisaje y la arquitectura italianas, y la sabiduría geométrica del arte andalusí granadino. Quién sabe si también alguna misteriosa clave cabalística de su maestro Samuel Jessurun de Mesquita.

Obras de y sobre Maurits Cornelis Escher en Bibliotecas de la UPM.

Rebétiko: la mala hierba, de David Prudhomme

"Imperturbable y grave, como si fuera el único hombre sobre la faz de la Tierra, Markos fue el primero en tañer su instrumento." (p. 56)

David Prudhomme:

Rébétiko (la mauvaise herbe).

Paris: Futuropolis, 2009.

Rebétiko : la mala hierba.

Madrid: Sins Entido, 2010.

¿Se puede oír un dibujo? ¿Se puede pintar una melodía? ¿Es posible verbalizar un rasgueo del arco sobre la cuerda? Hace tiempo hubiera buscado la respuesta en Pascal Quignard, en las músicas de Debussy o Ravel. Ahora he obtenido de otro autor también francés una respuesta satisfactoria, aunque me haya tenido que dejar llevar de la mano de sus textos, trazos y colores hasta el otro extremo del mar y hacia un momento trágico ya separado de nuestras vidas por bastantes decenios de peripecias y avatares.

Casi todos tenemos algúnos clichés turísticos en la memoria, quien presume de cultivado algunas nociones impregnadas de helenismo clasicista. Pero en el fondo ¡qué poco sabemos de la Grecia moderna, de su historia difícil, de su cultura popular..! Por suerte en este flamante álbum los mismísimos Goya, Daumier, Toulouse-Lautrec y Bilal parecen arrimar el hombro para conseguir la magia de transportarnos a una confluencia crepuscular a orillas del Egeo: el desarraigo de la cultura griega de Asia Menor entre los refugiados que poblaron los arrabales de Atenas y El Pireo tras la derrota de 1922; el ocaso de un modelo tradicional de transmisión oral y de vivencia comunitaria de la música popular; y el fin del período de entreguerras, cuando sombras inquietantes y funestos presagios se ciernen sobre el destino del mundo. El otoño de una manera de vivir cuyos quejidos de agonía se convierten en música electrizante y en danza de resonancias cósmicas.

Hasta el propio amanecer del día cobra los tintes pálidos de la decadencia en este relato de crudeza fascinante que parece fundir en armonía los tonos de la tragedia clásica y del cine negro, del melodrama coral y del fresco histórico. Hete aquí que esta "mala hierba" -un cómic sin banda sonora (¡¡!!)- nos introduce en uno de los grandes géneros protagonistas de la música popular moderna, cuya falta de proyección quizás se deba al hecho de adscribirse a un área lingüístico-cultural de tamaño reducido. Magnífica obra, impecable edición y muy buena traducción. Ahora ya solo queda que algún amigo griego nos dé su opinión. Kali anagnosi!

 

Jordi Esteva – Los árabes del mar : tras la estela de Simbad…

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"África, Asia y Arabia se mezclaban en mil y una combinaciones posibles. Los porteadores con los objetos más inverosímiles a sus espaldas y las carretas tiradas por asnos trataban de abrirse paso entre la variopinta muchedumbre. En aquel mundo sin ruido de motores, uno tenía la ilusión de estar fuera del tiempo" (p. 432).

 

 

 

Jordi Esteva:

Los árabes del mar : tras la estela de Simbad : de los puertos de Arabia a la isla de Zanzíbar.

Barcelona: Península, 2006.

He dado con él siguiendo las recomendaciones procedentes de algún apasionado por África, algún cooperante, algún viajero incansable de preferencias asiáticas… En fin, si os atreveis con este medio tocho podríamos concluir si esas indicaciones, junto con la presente, tuvieron fundamento.

El caso es que el libro da mucho más de lo que su título inicial daría que pensar. Cuando oímos hablar del Océano Índico solemos imaginar destinos paradisíacos de un exotismo chocante. Más recientemente este gran mar ha venido a evocar realidades muy negativas, como la contaminación de sus aguas, el esquilme de sus recursos pesqueros y la cruda violencia de la piratería contemporánea. Luego está la India, el país central que le da al Océano su propio nombre y que tantas filias -de diverso pelaje y calidad- despierta en el mundo llamado occidental.

Sin embargo es raro encontar obras de nivel divulgativo y no demasiado académico que introduzcan en este ámbito poniendo en relación los diversos países ribereños y explicando sus mutuos e interesantes contactos culturales. Jordi Esteva tiene una gran experiencia previa en el mundo árabe en general, materializada en reportajes, artículos y trabajos fotográficos. Este libro suyo cubre una suerte de triángulo comprendido entre Sudán y el Mar Rojo en un vértice, el Golfo Pérsico en otro, y finalmente las ciudades e islas costeras de África oriental que fueron colonizadas por los marinos de Yemen y Omán en el pasado. Estas relaciones fueron en cierta medida sepultadas después por el tsunami del colonialismo y los intereses geopolíticos europeos; y además este proceso vino a coincidir con el declive y cuasi desaparición de la gran navegación preindustrial a vela. A tenor de la experiencia relatada por Esteva, esto ha dado lugar a la aparición de un fenómeno de nostalgia cultural que une ambas orillas -la árabe y la africana mestizada-, y que recuerda en algunos aspectos  y en otro contexto la ambivalente y agridulce relación entre los países ibéricos y América Latina.

En su contra "Los árabes del mar" adolece de una óptica quizás excesivamente arabocéntrica: etíopes, indios y persas como comparsas; portugueses y británicos poco favorecidos; más un gran agujero neutro para la desdichada Somalia. En algunos pasajes se puede llegar a sospechar si el autor no está poniendo en boca de los personajes retratados sus propias reflexiones y conocimientos. Pero en su haber se cuenta una gran minuciosidad y una gran calidad de escritura, que captura en seguida el interés y la atención del lector. No olvidemos que se trata de un simple, pero gran libro de viajes.

Obras de Jordi Esteva en: Bibliotecas de la UPM

La estética del franquismo, de Alexandre Cirici

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"Giménez Caballero estaba orgulloso de haber puesto el grito en el cielo, apenas proclamada la República, contra la proliferación de playas artificiales y de piscinas. Con instinto vehemente, veía en ello un porvenir de catástrofe. Había ya visto que las niñas universitarias, deportivas y poetisas, al empezar a fumar, a desnudarse y a jugar a la pelotita, terminarían siendo milicianas. Que llegaría un momento en que cesarían de enrojecer de vergüenza para hacerse rojas" (p. 167).

 

Alexandre Cirici:

La estética del franquismo.

Barcelona: Gustavo Gili, 1977.

El franquismo resultó ser la versión española del totalitarismo del siglo XX. Si bien su rostro y discurso fueron mudando en función de las coyunturas internacionales, su extraordinaria longevidad, tal vez solamente superada por el comunismo estatalista ruso y por el vecino salazarismo portugués, le permitió dejar una huella indeleble en muchos de nuestros paisajes cotidianos. Caemos en ello al pasear un rato con la vista levantada por la Avenida de América o el eje Moncloa-El Pardo en Madrid, por la "Laboral" de Gijón, por la remodelada Plaza del Pilar zaragozana o por las barriadas de inspiración nacionalsindicalista de Málaga, por poner algunos ejemplos.

A día de hoy toda una industria editorial y mediática de la nostalgia explota con ahínco este período que va constituyendo paulatinamente el último horizonte vital de las generaciones más veteranas de españoles. No en vano las mejores aproximaciones a fenómenos históricos son a menudo las no estrictamente políticas. Por eso merece la pena recuperar La estética del franquismo. La vida de Alexandre Cirici i Pellicer (1914-1983) es de las que parecen resumir todo un siglo. Político, historiador del arte y artista gráfico, sacó tiempo en plena Transición para redactar este libro, una pequeña joyita setentera que nos ilustra por su contenido y también como testimonio de la época característica en que fue compuesta. Adolece de muchos de los clichés y tics de entonces, su redacción es un tanto urgente e inconexa -tal vez por proceder de apuntes o guiones para clase-, pero por compensación tiene enormes virtudes: la perspectiva que proporciona al autor su propia trayectoria vital, y la huida de la descalificación simplista y en bloque de una dura experiencia histórica en un momento en que una mayoría social deseaba escapar de ella a toda prisa. Bien al contrario Cirici se esforzó en una tarea analítica que remite a las líneas pioneras seguidas por el profesor Bonet Correa en Historia del Arte y por el profesor Mainer en Literatura.

El autor parte de una hipótesis básica. Como en otros campos de la vida social, el autodenominado "Régimen" realizó un intento frustrado de crear una especie de tercera vía esencialmente antimoderna entre el cosmopolitismo industrial burgués y la cultura militante de los movimientos izquierdistas. En ese espejo se reflejan la angustia y el descoloque de ciertas clases medias subalternas, su perplejidad ante el advenimiento de la sociedad de masas y su obsesión por encontrar un "estilo" existencial propio que las distinguiera de las clases menesterosas, sobre todo de los trabajadores manuales. De este modo el discurso estético iba echando mano de lo que buenamente podía, contando siempre con una considerable hipoteca confesional asumida en parte por convicción y sobre todo para garantizar la legitimidad de la situación en el plano internacional. El libro proporciona también un buen esquema cronológico para orientarse entre las distintas fases del período. Tan solo se puede reprochar al autor su oído de corcho: mucha atención a la arquitectura y la literatura, algo a la escena y al cine, cero a la música.

Éste y otros libros de Alexandre Cirici disponibles en la Biblioteca de la UPM.

Henri Stierlin nos guía por la arquitectura del Islam clásico

Henri Stierlin: El Islam desde Bagdad hasta Córdoba : las edificaciones de los siglos VII al XIII.

Köln : Taschen, 2002.

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"En este virtuosismo de formas esféricas y en el deseo de tratar la transición espacial del cuadrado al círculo por medio de formas meramente racionales, se observa el atractivo de un desarrollo que alimentará el lenguaje arquitectónico medieval tanto en Persia como en Siria y en Egipto, y más tarde en toda el área islámica, desde Granada hasta la India."

Hablamos hoy de un libro de la editorial Taschen. Esta casa es bien conocida por su buena relación calidad-precio, materializada en obras sobre arte y diseño con mucho contenido gráfico impresas en países de bajo coste industrial.

En este caso y gracias a la labor del académico suizo Henri Stierlin, un libro que parecería meramente decorativo y que trata un aspecto muy concreto se convierte en una buena introducción a la Historia medieval del mundo árabo-islámico. Si bien ese aspecto concreto, la arquitectura, guarda siempre una estrechísima relación con la ideología y con el poder político. Esta concatenación la clava el libro con un acierto inusual haciendo que sean las propias y bellas imágenes incluídas las que nos transporten a los trascendentales hechos y procesos culturales que se van explicando. Por eso, aunque no somos duchos en composición arquitectónica ni en construcción, nos permitimos comentar y valorar la obra considerada como instrumento de divulgación histórica.

Desde el inicio Stierlin traza el marco espacial de alcance protoglobal de la civilización árabo-islámica. Este rasgo aparece simbolizado en los frescos del "Alcázar rojo" (Qusayr Hamra) del desierto de la actual Jordania, en los que se pinta nada menos que a los dirigentes hispanovisigodos, etíopes, persas y bizantinos en situación de vasallaje respecto de los primeros califas. El autor insiste en la gran deuda del arte árabe con el sustrato judeocristiano -en especial con los modelos romanos y bizantinos-, así como posteriormente en la inconfundible impronta aportada por la gran arquitectura monumental irania, tanto por contacto directo como por intermedio de invasores turcos iranizados. De modo que esta última influencia citada es la que determinará algunos de los clichés más perdurables y reconocibles del estilo árabe en la Baja Edad Media, hasta los remotos confines atlánticos de la Península Ibérica.

Precisamente una de las virtudes de esta obra es la de considerar la arquitectura andalusí -a menudo estudiada y aún exaltada desde un punto de vista limitadamente hispánico- en un contexto de civilización más amplio, lo que hace que se entienda y se valore de manera más atinada. Esto y todas las anteriores aportaciones reseñadas pueden disculpar la afirmación un tanto aventurada de la supuesta etimología vándala del nombre Al-Andalus (p. 87).

Éste y otros libros de Henri Stierlin disponibles en la Biblioteca de la UPM.

The Time Machine: la máquina del tiempo de H. G. Wells

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WELLS, H. G.: The time machine.

London : Penguin, 2005.

WELLS, H. G.: La máquina del tiempo.

Madrid : Anaya, 2009.

"La Humanidad había sido fuerte, enérgica e inteligente, y había utilizado su abundante vitalidad para modificar las condiciones bajo las cuales vivía. Y ahora llegaba la reacción de aquellas condiciones cambiadas."

 

Europa, finales del siglo XIX. Hace ya mucho que la primera Revolución industrial demostró sus efectos ambivalentes. Y la segunda  está ahora en marcha: alumbrado eléctrico, telecomunicaciones, química, automoción, aviación… Todo parece posible y al mismo tiempo extrañamente inquietante. Los avances de la biología y de la física fulminan el antropocentrismo y amenazan no ya a los creencias tradicionales sino incluso a la ciencia clásica ilustrada de inspiración newtoniana. El Imperio Británico está en su zenit como potencia mundial. Aparentemente los grandes Estados han aparcado por el momento sus diferencias más agudas para repartirse el suculento botín colonial. En su seno las clases dirigentes se han vuelto muy conservadoras, espantadas por el auge del socialismo, el feminismo y la resistencia de los pueblos exóticos.

la-maquina-del-tiempo-cubierta1En consecuencia muchos creadores se vuelven con nostalgia hacia un Medievo y una Antigüedad clásica a menudo idealizadas y deformadas.   Otros hacen una lectura sesgada de Darwin que les lleva a la seducción del irracionalismo y al culto al instinto, incubando en buena medida las futuras hecatombes del siglo XX. Herbert George Wells es de otra pasta y agarra el toro por los cuernos. En un tiempo record y partiendo de la tradición literaria utópica, destila un conjunto narrativo que sienta los cimientos de la ciencia-ficción contemporánea tomando el relevo de un meritorio Verne más relacionado con la anterior fase histórica de la máquina de vapor. Wells llevará a la ficción la manipulación biológica y el desafío del espacio y la exploración extraterrestres, entre otros asuntos. Pero arranca en el Londres victoriano con un relato prospectivo en torno a la relatividad de las constantes físicas: La Máquina del tiempo. Fue publicado en principio en forma de serial, al modo decimonónico. Y tuvo la virtud, como otras obras de su autor, de sembrar la semilla del pensamiento social, filosófico y científico en el imaginario popular de la incipiente sociedad de masas. De tal modo que a día de hoy resulta una tarea inabarcable glosar las innumerables versiones, obras inspiradas, películas de cine y televisión, etc., deudoras de esta novelita aparecida en 1895.

Es un libro de corta extensión, variable según las ediciones. Si es posible leedlo en lengua original pues la traducción publicada por Anaya y Alianza es más bien modesta. Bienvenidos a la "cuarta dimensión".

Obras de H. G. Wells disponibles en: Bibliotecas de la UPM.

Los Viajes por Marruecos de Alí Bey

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Alí Bey: Viajes por Marruecos.

Barcelona : Zeta, 2009.

"En Marruecos se hacía antiguamente mucho uso del café; a todas horas del día lo tomaban como en Levante, pero habiendo los ingleses hecho regalos de té a los sultanes, ofrecieron éstos a sus cortesanos y pronto el uso de la bebida se extendió de unos a otros hasta las últimas clases de la sociedad…"

 

Desde una perspectiva española Marruecos siempre merece una lectura. Paradigma de la alteridad cuando no de la enemistad latente, conviene recordar los largos y decisivos períodos antiguos y medievales en que compartió unidad política y familiaridad cultural con vastos territorios ibéricos. Os propongo un viaje a comienzos del siglo XIX cristiano. Entonces la palabra castellana "Marruecos" designaba la ciudad de Marrakech, pero al ser ésta residencia frecuente del sultán, se extendió a la totalidad del Estado de Al-Magrib. A la sazón el país apenas se había mantenido independiente del dominio otomano para permanecer sumido en un aislamiento decadente que fue preludio de la penetración colonial europea. Como consecuencia de este aislamiento muchos de sus territorios eran paradójicamente menos conocidos en España que otras zonas más lejanas en América o en Asia.

En cuanto al explorador e intrigante Domingo Badía y Leblich, metamorfoseado en la ocasión como el príncipe Alí Bey, hay infinidad de controversias y conjeturas: desde sus supuestas simpatías criptomoriscas hasta las sospechas de que padeció esquizofrenia, pasando por lo discutible de su conducta familiar y política. No se pueden ignorar su arrojo y audacia tremendos, su espíritu inquieto y un saber multidisciplinar que le sirvió para rentabilizar sus observaciones viajeras. Fue digno hijo de una época-bisagra a caballo entre la Ilustración y el Romanticismo, caracterizada por una mezcla de cientifismo y de tendencias a la fantasía geopolítica  (de la cual fue buena muestra el propio proyecto imperialista napoleónico).

Estos "Viajes por Marruecos" reúnen la parte correspondiente de una obra más extensa que comprende el periplo de Badía por el resto del Norte de África,  por el entonces llamado "Levante" y por Arabia. Quien pretenda leerlos como una novela convencional fracasará y probablemente abandonará. Es mucho más recomendable enfocarlos como memorias de trabajo y compendio de curiosidades, sin bajar la guardia ante las inexactitudes, errores o posibles apaños del propio Badía. Éste siempre intentó fascinar a los potenciales mecenas de sus andanzas. También recomiendo tener a mano un mapa físico de Marruecos, que multiplicará el disfrute de un itinerario muy pormenorizado. Espero que el relato os motive a conocer al menos algunos de sus escenarios in situ.

Sirva finalmente esta reseña como homenaje al editor literario del libro: Salvador Barberá Fraguas. Un prometedor diplomático y arabista prematuramente fallecido que demostró con este trabajo unos conocimientos y un rigor metodológico excepcionales, y sin cuya  aportación esta lectura sería mucho menos amena y aprovechable.

 

Helene Hanff – 84, Charing Cross Road

 

"A mí me encantan las inscripciones en las guardas y las notas en los márgenes: me gusta el sentimiento de camaradería que suscita el volver páginas que algún otro ha pasado antes, así como leer los pasajes acerca de los que otro, fallecido tal vez hace mucho, llama mi atención."

 

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La amable sugerencia de una compañera enredada en temas de librería y bibliofilia me llevó a esta obrita. Ahora confieso experimentar un curiosa sensación al encontrarme a mí mismo reseñando un libro de cuya calidad literaria no tengo absoluta seguridad, pero de cuyo gran interés tampoco tengo ninguna duda. La erótica del documento, será. Y es que "84, Charing Cross Road" es un fenómeno literario de una cierta notoriedad, de reedición sostenida desde su primera aparición en 1970 y que tal vez haya que poner en relación con la corriente de anglofilia que ha prosperado en algunos sectores de la cultura norteamericana durante los últimos años.  En este sentido es sorprendente que un epistolario escrito por gente corriente a ritmo pausado, y tocante a temas en general triviales, haya dado lugar incluso a una  versión cinematográfica protagonizada por Ann Bancroft y Anthony Hopkins a mediados de los 80. Dicho todo lo anterior, no es de extrañar que su edición española haya sido llevada a cabo bajo el Anagrama del sagaz Herralde.

El libro cubre veinte años de correspondencia bastante regular entre una escritora y bibliófila neoyorquina y un empleado de librería de Londres, más las incursiones de algunos otros personajes a los que aquélla accederá a través de éste con el paso del tiempo. Penetrando en su vida cotidiana y en sus inquietudes vemos los claroscuros de las relaciones británico-norteamericanas en la inmediata postguerra mundial, la precariedad de una Inglaterra devastada por el conflicto y los condicionamientos de la Guerra Fría. El epistolario da testimonio de los cambios sociales que paulatinamente se van produciendo a medida que se despliega el desarrollismo económico tras esa segunda postguerra. Síntomas que toman carrerilla al entrar en el decenio de 1960 y que son perceptibles en las alusiones a la politica, la música o el turismo.

84-charing-cross-road-penguin1Por otro lado, una buenísima motivación para leer este libro es lingüística más que estrictamente literaria: el retorno peculiar al lenguaje escrito que nos ha impuesto el desarrollo de la tecnología de la información. Hasta los 90  -uff, hace cuánto tiempo…- la banda ancha era el papel en blanco. Prueba de su eficacia es que las personas podían mantener así relaciones provechosas y duraderas, aún sin llegar a encontrarse físicamente.  De hecho "84" es un libro especialmente recomendable para quienes necesiten o deseen cultivar el arte de escribir cartas o mensajes de cualquier tipo. No digamos si se trata de escribirlas en inglés y si se tiene la oportunidad de leer la obra original sin traducir: el lector goloso podrá saborear un material rico en giros, modismos, verbos preposicionales y demás rasgos respectivos del inglés británico y norteamericano, en permanente diálogo hasta el final del libro.

Bien empleada estará también la lectura si os lleva a explorar in situ las infinitas librerías de Londres. Charing Cross es unos de sus santuarios, aunque yo por manía particular me inclino más por el Bloomsbury universitario y juvenil.

ISBN 9788433969828 (castellano/español), 9780140143508 (English).

Disponible en Bibliotecas de la UPM

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