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El misterio de la cripta embrujada. Eduardo Mendoza

El misterio de la cripta embrujada
Eduardo Mendoza

 

No te dejes confundir con el título, porque no estamos ante una novela de misterio para adolescentes: se trata de un “experimento psicopático” en el que el narrador y protagonista (anónimo) es un enfermo mental, suburbial, maloliente y pervertido pero lúcido y dotado de una especial habilidad para resolver casos complejos, razón por la cual el comisario Flores solicita su colaboración en la investigación de las misteriosas desapariciones de unas niñas internas en el colegio de las madres lazaristas con la contrapartida de ser liberado del manicomio en el que está encerrado.

De la mano de este esperpéntico Quijote desfacedor de entuertos, el autor nos conduce a las más disparatadas e hilarantes situaciones en un universo de personajes absurdos, excéntricos y marginados que cohabitan en la Barcelona postfranquista de entre los cuales Cándida, la hermana prostituta de cuerpo deforme, se lleva la palma:

        Tenía… los ojos muy chicos, con tendencia al estrabismo cuando algo la preocupaba, la nariz chata, porcina, la boca errática, ladeada, los dientes irregulares, prominentes y amarillos… Le había salido el cuerpo trapezoidal, desmedido en relación con las patas, cortas y arqueadas, lo que le daba un cierto aire de enano crecido…

A través de las descripciones físicas y psicológicas de estos enrevesados personajes y con gran derroche de humor e ironía, el autor está haciendo una profunda crítica a los poderes fácticos de esta complicada época de la historia de España: la transición a la Democracia.

A decir de Mendoza, “España en aquellos años era triste, amarga y violenta”, lo que le llevó a exiliarse voluntariamente a Nueva York, donde escribió la novela en menos de una semana (“Escribí divirtiéndome como nunca lo había hecho”). Ésta fue la primera de una serie continuada por “El laberinto de las aceitunas” (1982), “La aventura del tocador de señoras” (2001) y “El enredo de la bolsa y la vida” (2012).

Cuando leas la novela te darás cuenta de por qué le han dado a Eduardo Mendoza el Premio Cervantes 2016 (“por su lengua literaria llena de sutilezas e ironía”) y de cómo consigue, con su lenguaje arcaizante y sus personajes marginales, retrotraernos en el tiempo hasta situarnos en el mundo de la novela picaresca, como si del “Ministerio del Tiempo” se tratara.

 

Eduardo Mendoza en la Biblioteca UPM

 

Chiruca Casado

 

La fortuna de los Rougon. Émile Zola.

Émile Zola
La fortuna de los Rougon / La jauría

(Los Rougon-Macquart, I-II)

Alba editorial, 2017
Colección Clásica Maior; XXXIV

 

Este libro es el primero de la serie Los Rougon-Macquart, en la que Zola nos relata las aventuras y desventuras de toda una saga familiar cuyos genes van dando lugar a una sucesión de personajes abocados en la mayoría de los casos a las más bajas pasiones, todo ello en la tumultuosa época del Segundo Imperio francés. De hecho, el mismo Zola ya nos dice en el prefacio de la obra:

Los Rougon-Macquart, el grupo, la familia que me propongo estudiar, se caracteriza por el desbordamiento de los apetitos, la amplia agitación de nuestra época que se abalanza sobre los placeres…” “…y narran así el Segundo Imperio, con ayuda de sus dramas individuales, desde la celada del golpe de estado hasta la traición de Sedán.

Lo que más llama la atención (a mí, al menos) es el inmenso paralelismo de la saga familiar y su entorno con la actualidad; éste prefacio fue escrito en 1871 y ahora, en 2017 las pulsiones de las que nos hablaba Zola y el devenir de los acontecimientos políticos y sociales no son tan distintos (salvando las distancias, claro).

La acción de esta primera novela se desarrolla con la caída de la República y el triunfo del imperio en la ciudad de Plassans, que coincide con el triunfo de una parte de la familia y la desgracia de otra.

Adélaïde es la génesis de la saga, y el germen de la sucesión de personajes de toda la serie, ya que procrea por una parte con un Rougon y por otra con un Macquart, dando lugar a una descendencia que tiene en común en mayor o menor medida la falta de escrúpulos, la ambición y la codicia característicos de los Rougon;  y la pereza, la delincuencia y el alcoholismo de los Macquart. En ambas ramas podríamos hablar de inmoralidad o incluso de amoralidad, aunque estos conceptos son susceptibles de amplias discusiones que mejor dejamos para otra ocasión.

Continuando con la descendencia de Adélaïde, cabe destacar a Pierre Rougon, casado con Félicité, ambos unidos por una ambición común, mezquinos y dotados para la intriga, capaces de todo por conseguir sus objetivos y una muestra de que a veces la política es la actividad más apropiada para dar rienda suelta a las peores ambiciones y, lo que es peor, satisfacerlas.

Por otro lado está la pareja formada por Antoine Macquart (otro hijo de Adélaïde) y Fine. Ella trabaja como una esclava para compensar la ociosidad de su marido y ahoga sus penas en anisete, afición que trasmite a su hija Gervaise. Antoine directamente se presenta en la novela como un alcohólico delincuente, que de hecho vive de su mujer y sus hijos hasta que la primera muere y los segundos le abandonan.

Como contrapunto está la pareja formada por  Silvère (nieto de Adélaïde y su único apoyo) y Miette, ambos idealistas, románticos, trabajadores, puros, descritos con una ternura especial, y como no podía ser de otra manera, con un final trágico unido al de la República. No obstante también tengo que decir respecto a la parejita que, sobre todo al principio, Zola me resultó demasiado meloso (los millennials dirían que es un “moñas”) con ese punto victoriano característico de un escritor decimonónico como es él; creo que era su manera de transmitirnos la inocencia y la pureza de ambos que en cierto modo hace extensible a los ideales de la República.

Silvère es la esperanza, es un Rougon, pero una buena persona; la demostración de que nuestros genes nos influyen, pero no nos abocan a un destino contra el cual no podemos luchar. Aunque en este caso (como en tantos otros) los triunfadores no son las buenas personas, ni los inteligentes ni los que sueñan con un mundo mejor, sino los oportunistas y los mediocres que sacan fuerzas de su resentimiento para satisfacer sus ambiciones personales y conseguir así una superioridad que están muy lejos de merecer.

 

Émile Zola en la Biblioteca UPM

 

Matilde Sanz

 

Números pares, impares e idiotas. Juan José Millás.

Números pares, impares e idiotas
Juan José Millás
Ilustraciones de Antonio Fraguas, Forges
Madrid: SM, 2016
Colección El Barco de Vapor
Primera edición marzo de 2009

 

Tenía que buscar un regalo para un cumpleaños infantil y últimamente apuesto por los libros como presente, con la idea de crear hábito de lectura, será deformación profesional. Buceando en las estanterías de la pequeña “Librería del Mercado” me topé con este libro. Me llamó la atención encontrarme a Juan José Millás navegando en El Barco de Vapor, entre álbumes ilustrados, cuentos y literatura para más y menos de 8 años. Sólo hojearlo ya te saca una sonrisa. Cristina, la librera, me lo recomendó: ella se lo había regalado a su sobrino, que no dudó en recomendárselo a su tía. Me fie de mi instinto y de la recomendación de Cristina. Encontré otro para el regalo y éste con egoísmo de lectora me lo quedé para mí. Lo he leído… bueno no, lo he devorado. En el autobús me ha sacado más de una sonrisa, carcajada no me he atrevido entre tanto desconocido. No podía parar de leer, quería acabar la historia del 1, del 8, del 2, ¡¡¡del infinito!!!

Hay números ambiciosos, números ignorantes, hijos únicos y números viudos. Todos ellos huyen de los matemáticos por miedo a que hagan operaciones con ellos, y no se creen que sea imposible llegar al infinito.

La lectura se acaba sin querer con el deseo de regalar el libro a alguien, dos buenas señales de un libro ingenioso, divertido, matemático, que cuenta con el apoyo gráfico de Forges, qué más decir. Bueno sí, que no sólo tiene números y sumas y restas y ecuaciones y divertidas ilustraciones, que no es sólo un libro de literatura infantil aunque esté en ese apartado de las librerías, aunque sea de El Barco de Vapor, tiene un trasfondo social, de reivindicación, de solidaridad, con temas como la intolerancia, la ambición, la búsqueda de la propia identidad, las dificultades del desarrollo del individuo… Para + 8 años, pero sin tope final, es decir, hasta el infinito.

A veces, el mundo de los números no se diferencia mucho del de las personas.

 

Juan José Millás en la Biblioteca UPM

 

Rosa Rojo Briones

El embrujo de Shanghai. Juan Marsé

El embrujo de Shanghai
Juan Marsé

 

Juan Marsé nos traslada a la Barcelona de la postguerra, lugar donde transcurren la mayor parte de sus novelas. Por sus barrios obreros deambula el capitán Blay, estrafalariamente vestido, con sus roñosas gasas en la cabeza, su pijama y su gabardina. Perdedor de una guerra, en la que ha perdido a sus dos hijos, y su cordura. Le acompaña Daniel, que por encargo de su madre, amiga de Doña Conxa y mujer del capitán, debe vigilarle en sus desvaríos.

El capitán, vive obsesionado con denunciar el escape de gas de la calle Rovira número 8, y los humos, que expele la chimenea de la fábrica de plexiglás, que linda con la casa en la que vive Susana, una niña tuberculosa.

Empieza así, el capitán, una campaña de recogida de firmas para denunciar al Ayuntamiento esta situación, porque, según él, el día menos pensado iban a salir todos volando por los aires. Las mañanas transcurrían para Daniel y el capitán, entre paseos, vinitos en las tabernas, a los que era muy aficionado el capitán, y alguna que otra adhesión a la causa, pero eran pocos los que apoyaban su iniciativa.

El capitán le encarga a Daniel que pinte a Susana, la niña tísica, postrada en su cama, bajo la nube tóxica de los humos de la chimenea de la fábrica de plexiglás.

Los amigos de Daniel, los hermanos Chacón, sobrevivían con su tenderete de almanaques y novelas del Oeste, y sus miles de argucias para conseguir comer. Juan y Finito Chacón, desde su tenderete junto a la verja del jardín de Susana, ya habían entablado amistad con ella.

Susana es una niña de 15 años, prácticamente huérfana, su padre, apodado “El Kim” partió hace mucho a combatir en el frente de Aragón, y tras perder la guerra, al exilio francés, y a la militancia en La Resistencia francesa.

Todas las tardes, Daniel, provisto de las láminas y los lápices que le había comprado el capitán, acude a visitar a Susana. A ella no le importa el dibujo del capitán, con su fábrica y sus humos, ella lo que quiere es que Daniel le haga un retrato bonito para enviárselo a su padre.

Y ¿Quién es “El Kim”? Un personaje novelesco, un señorito bien, como dice el capitán Blay, un soñador y aventurero, que tras cursar los estudios de ingeniería textil, se enamora de la criada de la casa, y se escapa a Barcelona con ella. Desheredado por su familia, tras desempeñar varios trabajos, marcha con sus compañeros al frente, dejando solas a su mujer e hija.

Después de muchos años, volverá uno de sus compañeros de guerra, Forcat, a casa de la familia de Susana para dar noticias del paradero del Kim, en una carta sin franquear, donde pide a su familia que den cobijo a su amigo. Es así como Forcat iniciará una serie de relatos fantásticos sobre la vida del Kim, que empiezan en Francia y tras una larga travesía en barco, le llevará a Shanghai, en busca de un exnazi, oficial de La Gestapo. Todos los días, después de la siesta, Forcat, ataviado con su quimono, regalo de su amigo el Kim, se dirigía a la galería, donde reposaba Susana, convaleciente de su enfermedad, acompañada por Daniel, para contarles el viaje de El Kim a bordo del Nantucket, el barco que le llevará desde Marsella a Shanghai.

Son estos relatos, los que ponen una nota de color al ambiente gris de la Barcelona de la postguerra y a la monótona vida de Susana y de Daniel. Siempre esperando, ella la curación de su enfermedad y la vuelta de su padre, al que no volverá a ver, él iniciar un trabajo como aprendiz en un taller de joyería.

Y, como en un sueño, el relato termina con la llegada de un amigo de Forcat, éste les devuelve a la realidad y al futuro que les espera. Un futuro muy alejado de los sueños juveniles, que, como decía el capitán Blay al inicio de la novela, “Los sueños juveniles se corrompen en boca de los adultos”. La ensoñación vivida con los relatos de Forcat termina bruscamente, nuestros personajes se hacen adultos y se impone de golpe la realidad.

 

Juan Marsé en la Biblioteca UPM

 

Ana Carrizosa Fuertes

 

El viaje a Trieste, de Hartmut Lange

Hartmut Lange:

El viaje a Trieste. Trad. de Herminia Dauer. Barcelona: Juventud, 1995.

Die Reise nach Triest: Novelle. Zürich: Diogenes, 1991.

La tempestad que media hora más tarde se desató con violencia sobre la terraza y el jardín, le obligó a retirarse a la biblioteca, donde se puso a repasar sus papeles. Se trataba de extractos y comentarios referentes a la historia de la filosofía del siglo XIX, y que Montag se proponía utilizar para una conferencia. Allí, entre pilar de libros y una confusión de cosas, tales como calendarios, lápices de colores, estilográficas y una lupa, el profesor se sentía a gusto. (p. 11-12)

 

No se engañen con el título: en principio NST vuelve a Berlín -una de sus ciudades fetiche- en vísperas de la Caída del Muro.  Con paciencia lectora se tendrá que averiguar si finalmente se parte hacia el Sur, donde Trieste se perfila como horizonte simbólico: vértice adriático, ciudad literaria también, de Svevo, Joyce, Magris…  Lo que empieza apareciendo como una descripción banal de la cotidianeidad doméstica se convierte en una disección implacable de la grisalla mesocrática y universitaria. Una precisión distante que paradójicamente conlleva una extraña poesía sobre el paso de los años, el sentido –o sinsentido- de la existencia. Creo que a este Viaje le encajaría de maravilla una adaptación a peli del tipo Dogma 95, con un Vinterberg o Von Trier al mando de la operación.

Por otra parte, cuando uno se topa con argumento de profesor germánico en fase crepuscular y camino de Italia, le resulta inevitable evocar el Aschenbach de La muerte en Venecia de Thomas Mann. El profesor Montag creado por Lange comparte con aquél atisbos de fascinación  por la belleza joven y vértigo ante la propia decadencia, pero su aventura parece a primera vista mucho más prosaica, ¿o no? Remembranzas de Perec o Coetzee para una posible comparación múltiple de prosaísmos radicales. En fin, por lo pronto invitamos a ponderar el calado trágico del peregrinaje de Montag. ¿Tan banal?: tan actual. El volumen se completa además con otro relato muy corto de Lange: El pantano de Riemeister.

Dos días después, la familia aún no había partido, y nadie sabía por qué. Una cosa era segura: el profesor Montag había cambiado de alojamiento, y los demás no se atrevían a dejar Roma sin él. Pero… ¿hasta cuándo iba a durar esta incertidumbre? (p. 89)

 

Hartmut Lange en: Biblioteca UPM.

Angelika Schrobsdorff. Tú no eres como otras madres.

Angelika Schrobsdorff

Tú no eres como otras madres

Periférica&Errata naturae, 2016

 

“Hay que tener un hijo con cada hombre al que se ama”. Ésta era su convicción, y se atuvo a ella. Viniera lo que viniera, estando casada o no…”

Este  libro de título tan atrayente, “No eres como las otras madres”, nos relata la vida de Else Kirschner, una mujer nacida en una familia de la burguesía judía de Berlín a finales del siglo XIX. La historia nos la cuenta su hija, Angelika Schrobsforff, autora del libro que en primera persona recorre las peripecias vitales de su madre, de su familia y de ella misma.

“Mi madre era tan complicada como un rompecabezas de mil piezas, y yo tuve que reunir todos los fragmentos y encajarlos”

Else desde luego no es una madre al uso. Liberada de los prejuicios de su época se casó por amor con un artista que además era católico. Se propuso tener un hijo con cada hombre que amara y así lo hizo.  Amó mucho y también hizo sufrir. Atractiva, culta y encantadora se enamoró y enamoraba y en muchos aspectos se saltó las normas viviendo a tope la bohemia berlinesa de los “locos años veinte” dedicada a fiestas, viajes y amores.

Esto le decía Else a su hija Angelika al fina de su vida:

"Como mujer de mi generación, yo era algo nuevo, insólito y sospechoso. Me salía del marco, por así decir, tenía que ser muy fuerte y hacerme mis propias leyes. Nadie me ayudó, al contrario: se me aceptaba, en el mejor de los casos, como un bicho raro, y en el peor, se me tenía por una degenerada".

Luego vinieron los años duros de la persecución y del miedo y la dura experiencia del exilio y ahí Else se encuentra con una realidad nueva y reveladora.

Y siempre fue una madre, no como las demás, pero una madre que adoraba a sus tres hijos.  Fascinante y fuerte y, al mismo tiempo, llena de debilidades e incoherencias. Una madre cariñosa y tierna con sus hijos aunque inestable y despreocupada en los tiempos felices. Una madre protectora y angustiada por ellos, cuya preocupación constante fue protegerles. Las grandes penas de su vida le vienen por el sufrimiento de sus hijos no por el propio.

"Creo que su transformación comenzó con aquella racha de desgracias.  Fue su primer choque con la realidad, la primera confrontación sincera consigo misma, la primera toma de inventario existencial: ¿qué importaban las adversidades del día a día, la fealdad del piso, los limitados recursos económicos?… No se trataba ya de las comodidades de la vida; la cuestión única y exclusiva era sobrevivir, salvar a sus hijas".

A través de sus protagonistas vamos conociendo la historia de Alemania, desde principios de siglo XX con la primera Guerra Mundial y los locos años 20 hasta la aparición y consolidación de Hitler en el poder y todo lo que vino después: la persecución, la huida, el exilio, la derrota, la vuelta a una Alemania destrozada y muy cambiada.

Else, que ni siquiera se siente judía en sus creencias y viró al catolicismo desde pequeña no entiende como su Berlín, su Alemania llena de gente inteligente se va convirtiendo en un nido de nazis. De ser unos alemanes de los pies a la cabeza pasan a ser medio alemanes/medio judíos; eran unos privilegiados burgueses y se convierten en unos refugiados pobres; antes ensalzaban el carácter y la intelectualidad alemana y en poco tiempo desean que los alemanes paguen por todo lo que les han hecho.

A pesar de todo Else, al final de su vida, enferma y cansada, solía decir:

"Y sin embargo la vida ha sido bella".

Angelika Schrobsdorff con su madre Else

Una novela muy interesante que combina muy bien historia y sentimientos y que te tiene enganchado hasta que la acabas.

Patria. Nina Bunjevac

Nina Bunjevac:

Patria. Madrid: Turner, 2015.

Traducción de Marta Alcaraz. Adaptación de diseño y cubierta: Sergi Puyol Martínez.

Fatherland. London: Jonathan Cape, 2014.

Algo que siempre me ha molestado especialmente de mi madre es su incapacidad para recordar las cosas que de verdad importan…

 

Este y Oeste, Europa Central y el Mediterráneo, diáspora económica y política, guerras de religión a múltiples bandas, desarraigo, regímenes corrompidos, simplezas a machamartillo, lealtades y odios testiculares, quién da más: bienvenidos a Yugoslavia (existió, os la toparéis en el atlas histórico); y de paso a Canadá, a veces un país más hospitalario de lo que su frío clima haría suponer.

Patria es un ajuste de cuentas familiar en forma de novela gráfica. Operación valiente y a corazón abierto, en absoluto vengativa pero tan desasosegante en su desarrollo como esclarecedora y expiatoria en su objetivo. Para llevarla a término, el blanco y negro brinda posibilidades narrativas, de composición, de matices conceptuales y emocionales que cuesta imaginar por otro medio. Nina Bunjevac se sirve de la denotación minuciosa, casi documental a lo Hergé, pero también de imágenes y secuencias de carga más onírica y simbólica. Los contraluces, sombras y texturas finamente granuladas dan un aire clásico y escultural a los personajes, parecen potenciar sus rotundos rasgos eslavos, las indumentarias y los objetos de época.

La historia cíclica de Nina y sus familias nos muestra cómo las mentalidades sociales y la  política condicionan la vida de individuos y generaciones durante decenios, atravesando océanos y enquistándose en los sentimientos y reflejos más íntimos. Especialmente cuando tabúes y traumas no se quieren o no se pueden abordar, en ocasiones a causa del propio e insuperable dolor. Una perspectiva por lo demás femenina, sobre un ámbito tradicionalista en el que apenas la Liberación pareció abrir una rendija. Complicada y desazonadora Historia de Yugoslavia, basculando todavía sobre la conciencia europea. Patria es una gran obra de arte para aprender sobre ella. Y si no eres de Yugoslavia pero tu país tiene igualmente problemas de digestión de su pasado, este libro te conmoverá y te hará reflexionar. Por supuesto no dejes de visitar a Nina, se lo merece.

Según la tradición balcánica de interpretación de los sueños, si sueñas con pájaros significa que estás a punto de recibir noticias. Soñar con carne cruda suele leerse como un augurio de muerte.

Lady Macbeth de Mtsensk, Nikolái S. Leskov

Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos
Nikolái S. Leskov
Barcelona : Alba, 2003
Traducción: Fernando Otero Macías
Primera edición en 1865

 

Lady Macbeth de Mtsensk es uno de los relatos más conocidos de Nikolái S. Leskov (junto a La pulga de acero, incluido en este volumen bajo el título: El zurdo), un autor ruso del siglo XIX que pasa injustamente desapercibido entre otros grandes autores de la época como Dostoievski, Tolstói, Chéjov o Nikolai Gógol.

 

A veces aparecen en nuestra tierra tales caracteres que, por muchos años que hayan transcurrido desde que los vimos por primera vez, no es posible evocar algunos de ellos sin experimentar cierto temblor en el alma.

A la joven Katerina Lvovna (apodada la lady Macbeth de Mtsensk pues está inspirada en el personaje shakesperiano) la casan con un comerciante mucho mayor y bien establecido, pero por el que, en términos sentimentales, siente una completa indiferencia. Eso, y la obligación de tomar residencia en la anodina hacienda de su esposo, en la que también vive el anciano padre de éste, convierten su existencia en una tediosa sucesión de días grises sin esperanza. Así hasta que conoce al joven Sergéi, uno de los sirvientes y conocido donjuán. Y es entonces cuando toda la fuerza, la pasión, el arrebato y la locura de la sangre se revelan en Katerina y toman posesión de su voluntad, desencadenando la bestia cruel e iracunda que lleva dentro y que no dejará de luchar, con algo más que uñas y dientes, por lograr el objeto de su deseo.

Este relato sin concesiones, duro, tajante, ferozmente erótico, fue convertido en ópera en 1934 por Dmitri Shostakóvich (obra que sufrió censura durante treinta años dado su contenido incandescente) y también fue llevado al cine en 1962 por Andrzej Wajda con el título Lady Macbeth en Siberia. Hace unos días se ha estrenado una nueva versión dirigida por el británico William Oldroyd en la que la acción se traslada a la Inglaterra victoriana.

 

Vale la pena mencionar la delicada edición ilustrada por Ignasi Blanch que Nórdica Libros publicó en 2015.

 

 

Nikolái S. Leskov en la Biblioteca UPM

 

Carlos III: proyección exterior y científica de un reinado ilustrado

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Proyección exterior y científica de un reinado ilustrado

Exposición
16 de diciembre 2016 al 26 de marzo de 2017
Museo Arqueológico Nacional
Madrid

 

Quedan todavía dos semanas para ver una exposición extraordinaria en el Museo Arqueológico de Madrid.

El título puede jugarnos una mala pasada y hacernos pensar que ya nos sabemos esta historia. Cierto que este reinado se ha tratado y estudiado en muchas exposiciones y publicaciones pero aunque el personaje de Carlos III sea conocido esta exposición resulta una constante y feliz sorpresa.

La sorpresa viene dada porque el enfoque es totalmente novedoso y porque se exponen piezas desconocidas y muy bien elegidas que nos llevan por el mundo entero siguiendo la política exterior de este reinado durante el cual España entra en la Ilustración.

Quiero señalar el enorme valor de los mapas que se han realizado para explicar cuestiones históricas como la extensión de los dominios de la corona española durante  el siglo XVIII y el interés de las maquetas de barcos con las que ha colaborado en esta muestra el Museo Naval tan felizmente activo últimamente.

Dicho esto solo hay que dejarse llevar por el fascinante hilo que ha trazado su comisario Miguel Luque Talaván. Una aventura que empieza en Nápoles, claro, con imágenes de la preciosa ciudad y que va despertando nuestro interés con obras como el lienzo de Michele Foschini titulado Renuncia a la corona de Nápoles en el que la corte despide entre lágrimas al rey que partía para España. El interés de Carlos III por la arqueología se expresa certeramente con la Caja de Herculano, que llegó a España en 1761 y que guarda siete frutas carbonizadas por la erupción del Vesubio. El rey promovió las excavaciones de Pompeya, Herculano y Estabia y creó el Museo Portici para conservar las piezas que se encontraban. 

Vista detalle

 

Carlos III se queda en Madrid convertido en rey de España y a nosotros la exposición nos saca de viaje por el mundo gracias a las relaciones exteriores de la monarquía española en ese momento. Vemos al embajador de la Sublime Puerta en Nápoles, conocemos a los virreyes de Indias y es muy interesante todo lo relativo a los asentamientos en Norteamérica durante el siglo XVIII. Son cien piezas procedentes de diversas instituciones españolas y extranjeras que nos asoman a los confines del mundo. A la China Imperial con las sedas que cede el Museo de Artes Decorativas o adornos de los habitantes de Hawai en el siglo XVIII que custodia el Museo de América.

 

 

 

La cultura, la ciencia, las exploraciones científicas… el interés no decae  y acabas por darte cuenta de que una visita no basta y sencillamente hay que volver otro día al Arqueológico para asimilar tantos aspectos, tantas piezas y tan bien traídas como estas que iluminan con luces nuevas  un reinado, o una época, que no acabamos nunca de conocer.

 

Carlos III en la Biblioteca UPM

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Terceto, Pablo Montoya

tercTerceto
Pablo Montoya
Barcelona : Literatura Random House, 2016

 

Terceto reúne tres obras del autor colombiano Pablo Montoya (galardonado con el XIX Premio Rómulo Gallegos por la novela Tríptico de la infamia): Viajeros, Trazos y Programa de mano. Cada una es una colección de textos breves -poemas en prosa o minificciones- que tienen como protagonista casi siempre a un personaje real, histórico, y otras a uno literario, imaginario o simplemente anónimo (viajero, pintor, músico) que desgrana en primera persona, enfrascado en un momento clave de su biografía (desde el lecho de muerte, a punto de iniciar una travesía de incierto destino, en el instante de soñar una partitura), su visión de la realidad, del sentido de la propia vida, del paso del tiempo, de la identidad. Estos personajes, de algún modo atrapados por nuestro imaginario, que no pueden dejar de vivir la vida que les ha tocado y que conocemos contada por otros, que miran a través de unos ojos y un sistema de creencias empañados por el espíritu de una época, trasladan al lector de manera inevitable a otro mundo; le desplazan, le aventuran, raptan su imaginación como sólo la buena literatura es capaz de hacer.

ROBINSON CRUSOE

El mar o la tierra. La desierta isla o el Londres populoso. Escuchar mi voz o la distinta voz de Viernes. Haberme quedado en la casa de York, con mis padres, o esta insensata aventura. Los años de soledad aquí, o un minuto, uno solo, de amor compartido allá. En este momento en que los hombres se acercan para rescatarme, tiemblo, tengo miedo y no sé nada.

De Icaro a un astronauta, de los signos de Lascaux a Fabián Rendón, de Venantius Fortunatus a Leo Brouwer, van desfilando semblanzas resueltas en un estilo poético de fraseo corto con gran impacto emocional, sencillas y a la vez hondas y evocativas. Ya lo advierte la cita de Roland Barthes en la primera página: estamos ante un pequeño universo de seres que se cuentan a sí mismos, "Tout mon petit univers en miettes."

 

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