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Entre La Isabelina, y Susana y los cazadores de moscas (Pío Baroja)

Caro RaggioEntre La Isabelina, y Susana y los cazadores de moscas
Pío Baroja Nessi

Madrid : Caro Raggio, D.L. 1976 (Susana y los cazadores de moscas)
Madrid : Caro Raggio, D.L. 1977 (La Isabelina)

 

Estas son dos novelas menores de Pío Baroja: La Isabelina, y Susana y los cazadores de moscas. La primera (décimo tomo de las memorias de un hombre de acción) describe el ambiente que se vive en Madrid en los momentos posteriores a la muerte de Fernando VII (29 de septiembre de 1833) e inicio de la regencia de María Cristina. Nos habla de carlistas y liberales (cristinos e isabelinos), personajes que a un tiempo figuran circunstancialmente adscritos a sociedades secretas como masones y carbonarios. Nos cuenta los entresijos de la conspiración liderada por Palafox e instigada por Eugenio de Aviraneta, personaje histórico ligado a la familia del escritor y que es  el  foco de atención en esta colección de Baroja. Incluso el famoso y castizo bandolero Luis Candelas, con ideas políticas liberales, tiene cabida en esta historia donde políticos, militares y bandoleros se reúnen y pronuncian con variado éxito y publicidad.

La Isabelina resulta curiosa por su descripción de un Madrid del siglo XIX que se nos aparece como poco más que una aldea manchega; la miseria de muchos, la opulencia de algunos, el tráfico de dinero para auspiciar conspiraciones;  la propuesta de una regencia alternativa basada en la intervención de la infanta Carlota de Borbón, hermana de María Cristina, y su marido y hermano menor de Fernando VII;  la epidemia de cólera que desangra la ciudad y desata una matanza de frailes acusados de envenenar las fuentes, y que finalmente cambia el curso de las conspiraciones. La Caro Raggionovela está articulada desde la visión de un narrador externo a la trama como un ojo de pez que todo divisa. Algunos han comparado esta novela de Baroja y su colección con los episodios nacionales de Galdós, yo no lo estimo necesario. 

En cambio, Susana y los cazadores de moscas, es una ficción narrada en primera persona por un humilde boticario que en comisión de servicio se ve atrapado en París al inicio de la guerra civil española; el protagonista comparte muchos rasgos de carácter del propio autor como son la ironía y el pesimismo, y coincide con su situación vital. Se percibe un tono netamente autobiográfico, y la experiencia de primera mano de París que ya narra en otra novela: Los últimos románticos, y algunas más. El protagonista cuyo nombre, Miguel, sólo aparece al término de la novela,  entra en contacto con un conjunto de personajes pintorescos entre los que se encuentran los cazadores de moscas.  ¿Qué ocurre cuando intentamos eludir los más nimios peligros y olvidamos las grandes contingencias? Susana y los cazadores de moscas se terminó de escribir en París en abril de 1938 y pone claramente de manifiesto la encrucijada en la que se encuentra el autor y su terruño.

La editorial Caro Raggio, íntimamente ligada a la familia, resurge en 1972 a manos de Julio y Pío, hijos de Rafael Caro Raggio y Carmen Baroja Nessi. Momento en que realizan una extensa y cuidadosa edición de los textos completos de Pío Baroja coincidiendo con el centenario de su nacimiento. La colección ha caído en mis manos  y me tiene envuelta en las brumas del cambio de siglo.

“Mi ideal es fundar la República del Bidasoa con este lema: Sin moscas, sin frailes y sin carabineros. Un pueblo sin moscas quiere decir que es un pueblo limpio: un pueblo sin frailes revela que tiene buen sentido, y un pueblo sin carabineros indica que su estado no tiene fuerza; cosas todas que me parecen excelentes.”

 

Pío Baroja en la Biblioteca de la UPM

 

No es medianoche quien quiere. António Lobo Antunes

No es medianoche quien quiere
António Lobo Antunes
Barcelona : Literatura Random House, 2017
Título original: Não é Meia Noite Quem Quer (2012)
Traducción: Antonio Sáez Delgado

 

Con cincuenta y dos años y una historia desgraciada a cuestas la mujer en quien ocurre esta novela que Lobo Antunes publicó en Portugal en 2012, vuelve a la casa de veraneo de su infancia, y a lo largo de tres días, ayudándose del rumor de las paredes desconchadas, de las ventanas que ya no muestran los mismos árboles ni los mismos pájaros (o sí los mismos pero diciendo otras cosas o ninguna cosa), puebla el espacio abandonado con otra vez las palabras, los gestos de años atrás, de su madre quejándose, de su padre vaciando botellas de la despensa, de su hermano sordo en su burbuja, de su hermano no sordo loco desde la guerra, de su hermano mayor, de su amiga de infancia y luego no. Niña, decía su hermano mayor antes de suicidarse temiendo las consecuencias de su activismo político. Niña, tal vez, y ahí un drama, la única palabra de cariño, el único abrazo. Por eso a los cincuenta y dos años el viaje a la semilla, la reconstrucción de la red de lazos familiares por si algún beso fundamental se hubiera pasado por alto, por si alguna razón no comprendida.

 

cómo pueden los robles modelar pájaros, enséñenme, por qué parte del pájaro empiezan, serán tan lentos con ellos como con las hojas, observando las ramas nos daremos cuenta o no de un puntito de pájaro que nace, ganando garras, pico, plumas, se soltarán en octubre, al caer aprenderán a volar

 

Y contra lo que pueda parecer, a partir de tanto fracaso y entre tanto personaje encerrado en su propio universo surge poderosa la belleza. El lenguaje fragmentario y polifónico de Lobo Antunes toca altas cotas de lirismo, de sugerencia y de imaginación. Poco a poco, lo que al principio es una madeja de voces y de hechos sin demasiado sentido, enmarañada por falta de datos, se va convirtiendo en una historia que sin darnos cuenta, se ha explicado sola y toda la información necesaria ha encajado un poco antes del final.

 

o serían las hojas que antes de llegar al suelo, para evitar pudrirse en el agua, echan a volar

 

Quizás porque entre las voces de los personajes se filtra con autoridad la voluntad del mar, la compañía de los mirlos, la voz de los árboles Lobo Antunes ha titulado la novela con un verso de un poema de René Char en el que los ecos, la lluvia y la bruma son del mismo modo presencia.

 

los pájaros son hojas que no aceptaron morir

 

Lenguaje el de esta historia que dice sin decir, que se aleja o se acerca como el vuelo de las gaviotas. Lo sabía Julio Cortázar: las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma. Palabras, pues, ecos, palabras voces fantasma, palabras crujidos dentro de cajones.

 

me hizo sentir, cómo expresarlo, no sé, aunque lo supiera las palabras no lo traducen, si pudiésemos tocar con nuestro corazón el corazón de los demás

 

Y no podemos. ¿O podemos? Sin duda una novela que quiere ser leída con el corazón.

 

Entrevista
(René Char)

Siembro con mis propias manos, 
Planto a golpe de lomos: 
Muda es la lluvia fina. 
En un sendero estrecho 
Escribo mi confidencia. 
No es medianoche quien quiere. 
El eco es mi vecino, 
La bruma mi sucesora.

 

António Lobo Antunes en la Biblioteca UPM

 

1280 almas de Jim Thompson

     1280 almas

    Jim Thompson

    Diario El Pais

Nick, Nick Corey, tus problemas acabarán desquiciándote, así que lo mejor es que pienses algo y pronto.  Lo mejor es que tomes una decisión, Nick Corey, porque si no, lamentarás no haberlo hecho.

De modo que me puse a pensar y pensar, y luego pensé un poco más.

Y decidí que no sabía qué mierda hacer

 

Nick Corey es el sheriff de Potts County, un miserable pueblo de la América más profunda. Se acercan las elecciones y quizás sus conciudadanos no le vuelvan a elegir. Y eso es un problema. No sabe hacer otra cosa. Quizás sus sucios trucos, sus pequeñas corruptelas no le sirvan en está ocasión. O quizás sí.

 

– Te voy a decir una cosa, tío John. Te voy a decir una cosa y espero que te tranquilice. Todos los hombres matan lo que aman.

– Usté…usté no me ama, señó Nick

Le dije que decía la puta verdad, toda, toda la verdad.

Yo solo me amaba a mi mismo y estaba dispuesto a hacer lo que fuera. Y tenía que seguir mintiendo, valiéndome de chanchullos, bebiendo whisky, jodiendo con tías y yendo a la iglesia los domingos con las demás personas respetables…

– Sabes rematadamente bien que no tienes amigos blancos. Debes saber condenadamente bien que no vas a tener ninguno porque apestas, tío John, y porque vas por el mundo pidiendo que te jodan bien jodido. ¿Como se puede tener un amigo así?

…Le vacié los dos cañones de la escopeta.

Ambientada  en una América racista ¿Quieres decirme que un blanco no puede pegar a un negro si quiere hacerlo?, sucia, inmoral, el protagonista Nick Corey es un ser despreciable. Un ser que aparenta lo que no es. Para la mayoría de los habitantes de Potts County es un vago medio tonto que no les da problemas. Vive y deja vivir. No interrumpe sus anodinas y despreciables vidas. Solo piensa en dormir, comer y acostarse con todas las mujeres del condado. Es todo eso pero es solo apariencia. Debajo de su aspecto de patan pueblerino se esconde una personalidad criminal con el único objetivo en su vida de buscar su propio beneficio.

Según la ley, yo debería estar al acecho de  los grandes y de los poderosos, de los tipos que realmente gobierna este lugar. Pero no se me permite tocarlos, así que me veo forzado a equilibrar la situación siendo dos veces implacable con la basura blanca, los negros y los individuos como tú, que tiene el cerebro perdido allá en el culo porque no encuentra otro sitio donde utilizarlo. Si, señora, soy un trabajador de la viña del Señor, y si no puedo llegar muy alto, me veo obligado a trabajar con mayor ahínco con las cepas que están abajo. Pues el Señor ama al trabajador voluntarioso…

Jim Thompson nació en Anadarko, Oklahoma, 1906 – Huntington Beach, California, 1977. Autor de múltiples relatos policiacos, colaboró con Stanley Kubrick en los guiones de Atraco perfecto y Senderos de Gloria.

Jim Thompson en la Biblioteca UPM

Me puse a pensar y pensé, pensé y luego pensé otro poco; y por fin llegué a una conclusión: que en cuanto a saber qué hacer, no se más que si fuera otro piojoso ser humano.

Correr, Jean Echenoz

Correr
Jean Echenoz
Barcelona: Anagrama, 2010
Traducción: Javier Albiñana

 

Correr es la segunda pieza de la trilogía de biografías noveladas que Jean Echenoz escribió entre 2006 y 2010 (Ravel, Correr y Relámpagos). Sus biografías no aspiran a la precisión, ni contienen exhaustivas cantidades de datos y detalles, sino que se sitúan más próximas a los retratos con que Marcel Schwob compusiera en 1986 su Vidas imaginarias, donde la narración y el ritmo de la obra literaria tienen más peso que la minuciosidad histórica.

Y en Correr el peso de la novela recae en la ligereza del discurso, en las frases rápidas y en los hechos que se suceden a una velocidad considerable. Hecho bien lógico si pensamos que en sus páginas lo que se narra es la vida de un atleta, un fondista inolvidable que fue conocido popularmente como la locomotora humana y que no es otro que el gran campeón checo Emil Zatopek.

El retrato de Emil (su sencillo encanto, la sonrisa generosa, el rictus de dolor que caracterizó su forma de correr, sus éxitos, su declive, el castigo recibido por su apoyo a la Primavera de Praga) es paralelo al retrato del siglo XX checo, especialmente durante los años de la invasión alemana y posteriormente de la soviética.

En las Olimpiadas de Helsinki, en 1952, Emil Zatopek obtuvo el oro en tres disciplinas, 5000, 10000 y maratón, y se ganó para siempre el cariño de los aficionados, además de un hueco en la historia. Entrenaba a su manera, cargando peso, calzando unas aparatosas botas de trabajo, soportando graciosamente el dolor como si éste le aportara una energía motivacional. Amaba correr. Había nacido para ello. Batió todas la marcas de la época. Se casó en 1947 con una lanzadora de jabalina. Ella, Dana Ingrová, también fue campeona olímpica en 1952 y la principal inspiración para Emil el resto de su vida.

 

Jean Echenoz en la Biblioteca UPM

 

El chico de las cigüeñas

El chico de las cigüeñas
Luisa Cuerda
La Coruña : Ediciones del Viento, [2009]

 

Esta es la historia a dos voces de un chaval de pueblo que es iniciado en el placer de la literatura por un maestro rural recién llegado.

Es difícil decidir ser escritor para un chico de pueblo en quien su madre ha puesto todas sus esperanzas…

Es la historia atemporal de una admiración preadolescente, lejana y sobreentendida frente a un re-encuentro directo, adulto y a ratos brutal.

Mi infancia fue así. La voz de Ventura respaldando mis actos, la de mi madre, rechazándolos…

El joven pupilo que deviene en autor de renombre presupone el orgullo y la satisfacción de su maestro ante una dedicatoria emotiva que alude al mentor con nombres y apellidos. Se trata, sin embargo, de una presunción inocente no exenta de cierta egolatría. A partir de ese momento encontramos la narración actual de ambas almas; el contraste entre el paisaje humano rural, residencial y urbano.

Es la narración del primer vuelo del pupilo, asemejado al despertar de los cigoñinos en el campanario de la iglesia del pueblo; aves que tanto acompañaran al escritor en su infancia.

No me quería ir sin decírtelo. Es referente a esa historia que te conté, la leyenda del chico que se convirtió en cigüeña…

Está escrito con elegancia y estilo. Y es capaz de entremezclar, narración, conversación y reflexión en unos párrafos muy bien hilados y engarzados.

El chico de las cigüeñas, presentado por Ediciones del Viento en 2009, es un encuentro afortunado en una biblioteca popular estival. Su autora, Luisa Cuerda (Madrid, 1958), es una personalidad polifacética: abogada, profesora de piano, columnista en periódicos de provincias, y autora de varias novelas, ganadora del premio internacional de narrativa Javier Tomeo en 2004.imagen de la autora

Uno de los aspectos que me ha llamado la atención en esta autora es su preferencia por los personajes masculinos entre los que figuran varios secundarios muy bien perfilados. El carácter, la personalidad de los individuos y su vida interior (que se glosa e intercala en el texto de manera muy afortunada); y el acercamiento/descubrimiento paulatino de los anhelos y esperanzas de la madre, que supone la entrada definitiva y tardía del escritor en el mundo de los adultos, lejos de las categorías maniqueas de la infancia.  

Recuerdo un comentario al respecto de Coetzee, referente a su famoso personaje Elisabeth Costello: el reto y la posibilidad que aporta la literatura de travestirse y cambiar de género para explorar ámbitos desconocidos del alma. Y esa es la sensación en este texto, no especialmente ambicioso pero muy afortunado es el resultado final.

    

El misterio de la cripta embrujada. Eduardo Mendoza

El misterio de la cripta embrujada
Eduardo Mendoza

 

No te dejes confundir con el título, porque no estamos ante una novela de misterio para adolescentes: se trata de un “experimento psicopático” en el que el narrador y protagonista (anónimo) es un enfermo mental, suburbial, maloliente y pervertido pero lúcido y dotado de una especial habilidad para resolver casos complejos, razón por la cual el comisario Flores solicita su colaboración en la investigación de las misteriosas desapariciones de unas niñas internas en el colegio de las madres lazaristas con la contrapartida de ser liberado del manicomio en el que está encerrado.

De la mano de este esperpéntico Quijote desfacedor de entuertos, el autor nos conduce a las más disparatadas e hilarantes situaciones en un universo de personajes absurdos, excéntricos y marginados que cohabitan en la Barcelona postfranquista de entre los cuales Cándida, la hermana prostituta de cuerpo deforme, se lleva la palma:

        Tenía… los ojos muy chicos, con tendencia al estrabismo cuando algo la preocupaba, la nariz chata, porcina, la boca errática, ladeada, los dientes irregulares, prominentes y amarillos… Le había salido el cuerpo trapezoidal, desmedido en relación con las patas, cortas y arqueadas, lo que le daba un cierto aire de enano crecido…

A través de las descripciones físicas y psicológicas de estos enrevesados personajes y con gran derroche de humor e ironía, el autor está haciendo una profunda crítica a los poderes fácticos de esta complicada época de la historia de España: la transición a la Democracia.

A decir de Mendoza, “España en aquellos años era triste, amarga y violenta”, lo que le llevó a exiliarse voluntariamente a Nueva York, donde escribió la novela en menos de una semana (“Escribí divirtiéndome como nunca lo había hecho”). Ésta fue la primera de una serie continuada por “El laberinto de las aceitunas” (1982), “La aventura del tocador de señoras” (2001) y “El enredo de la bolsa y la vida” (2012).

Cuando leas la novela te darás cuenta de por qué le han dado a Eduardo Mendoza el Premio Cervantes 2016 (“por su lengua literaria llena de sutilezas e ironía”) y de cómo consigue, con su lenguaje arcaizante y sus personajes marginales, retrotraernos en el tiempo hasta situarnos en el mundo de la novela picaresca, como si del “Ministerio del Tiempo” se tratara.

 

Eduardo Mendoza en la Biblioteca UPM

 

Chiruca Casado

 

La fortuna de los Rougon. Émile Zola.

Émile Zola
La fortuna de los Rougon / La jauría

(Los Rougon-Macquart, I-II)

Alba editorial, 2017
Colección Clásica Maior; XXXIV

 

Este libro es el primero de la serie Los Rougon-Macquart, en la que Zola nos relata las aventuras y desventuras de toda una saga familiar cuyos genes van dando lugar a una sucesión de personajes abocados en la mayoría de los casos a las más bajas pasiones, todo ello en la tumultuosa época del Segundo Imperio francés. De hecho, el mismo Zola ya nos dice en el prefacio de la obra:

Los Rougon-Macquart, el grupo, la familia que me propongo estudiar, se caracteriza por el desbordamiento de los apetitos, la amplia agitación de nuestra época que se abalanza sobre los placeres…” “…y narran así el Segundo Imperio, con ayuda de sus dramas individuales, desde la celada del golpe de estado hasta la traición de Sedán.

Lo que más llama la atención (a mí, al menos) es el inmenso paralelismo de la saga familiar y su entorno con la actualidad; éste prefacio fue escrito en 1871 y ahora, en 2017 las pulsiones de las que nos hablaba Zola y el devenir de los acontecimientos políticos y sociales no son tan distintos (salvando las distancias, claro).

La acción de esta primera novela se desarrolla con la caída de la República y el triunfo del imperio en la ciudad de Plassans, que coincide con el triunfo de una parte de la familia y la desgracia de otra.

Adélaïde es la génesis de la saga, y el germen de la sucesión de personajes de toda la serie, ya que procrea por una parte con un Rougon y por otra con un Macquart, dando lugar a una descendencia que tiene en común en mayor o menor medida la falta de escrúpulos, la ambición y la codicia característicos de los Rougon;  y la pereza, la delincuencia y el alcoholismo de los Macquart. En ambas ramas podríamos hablar de inmoralidad o incluso de amoralidad, aunque estos conceptos son susceptibles de amplias discusiones que mejor dejamos para otra ocasión.

Continuando con la descendencia de Adélaïde, cabe destacar a Pierre Rougon, casado con Félicité, ambos unidos por una ambición común, mezquinos y dotados para la intriga, capaces de todo por conseguir sus objetivos y una muestra de que a veces la política es la actividad más apropiada para dar rienda suelta a las peores ambiciones y, lo que es peor, satisfacerlas.

Por otro lado está la pareja formada por Antoine Macquart (otro hijo de Adélaïde) y Fine. Ella trabaja como una esclava para compensar la ociosidad de su marido y ahoga sus penas en anisete, afición que trasmite a su hija Gervaise. Antoine directamente se presenta en la novela como un alcohólico delincuente, que de hecho vive de su mujer y sus hijos hasta que la primera muere y los segundos le abandonan.

Como contrapunto está la pareja formada por  Silvère (nieto de Adélaïde y su único apoyo) y Miette, ambos idealistas, románticos, trabajadores, puros, descritos con una ternura especial, y como no podía ser de otra manera, con un final trágico unido al de la República. No obstante también tengo que decir respecto a la parejita que, sobre todo al principio, Zola me resultó demasiado meloso (los millennials dirían que es un “moñas”) con ese punto victoriano característico de un escritor decimonónico como es él; creo que era su manera de transmitirnos la inocencia y la pureza de ambos que en cierto modo hace extensible a los ideales de la República.

Silvère es la esperanza, es un Rougon, pero una buena persona; la demostración de que nuestros genes nos influyen, pero no nos abocan a un destino contra el cual no podemos luchar. Aunque en este caso (como en tantos otros) los triunfadores no son las buenas personas, ni los inteligentes ni los que sueñan con un mundo mejor, sino los oportunistas y los mediocres que sacan fuerzas de su resentimiento para satisfacer sus ambiciones personales y conseguir así una superioridad que están muy lejos de merecer.

 

Émile Zola en la Biblioteca UPM

 

Matilde Sanz

 

La tabla de Flandes. Arturo Pérez-Reverte

¿QUIÉN MATÓ AL CABALLERO?

La tabla de Flandes
Arturo Pérez-Reverte

 

Un sobre cerrado es un enigma que tiene otros enigmas en su interior. Áquel era grande, abultado, de papel manila, con el sello del laboratorio impreso en el ángulo inferior izquierdo. Y antes de abrir la solapa, mientras lo sopesaba en la mano buscando al mismo tiempo una plegadera entre los pinceles y frascos de pintura y barniz, Julia estaba muy lejos de imaginar hasta qué punto ese gesto iba a cambiar su vida.

 

Que el periodista, escritor y académico Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) es varón de belicoso verbo y afilada pluma lo sabe hasta el apuntador. Como también es de sobra conocido por todos su talento para la narrativa, que ha dado como fruto, entre otras novelas, La tabla de Flandes (1990). El libro al que dedicamos la presente reseña.

A Julia, joven y reputada restauradora, se le encarga reparar una valiosa tabla flamenca del s. XV que va a subastarse. En este cuadro, que se titula La partida de ajedrez, aparecen representados dos caballeros que juegan una partida del susodicho juego en presencia de una dama.

Nada más empezar su trabajo, y gracias a los rayos X, Julia descubre que las capas de pintura que recubren la tabla ocultan una misteriosa frase en latín:

 

¿Quis necavit equitem?

 

Que traducida al castellano significa:

 

¿Quién mató al caballero?

 

Intrigada por su hallazgo, la restauradora inicia una investigación para saber más de Pieter van Huys, el autor del cuadro, de los retratados en él y del contexto en el que todas estas personas vivieron. Y también, para resolver el crimen que el maestro flamenco denunció de forma velada en su obra, al mismo tiempo que, como se descubrirá más adelante, se sirvió del ajedrez para ocultar el nombre del criminal.

Con el beneplácito del señor Belmonte, el anciano propietario de La partida, y de su avariciosa amiga Menchu, la galerista-intermediaria que le encargó la restauración de la tabla, nuestra heroína comienza sus pesquisas. Y para ello no sólo es auxiliada por César, un refinado anticuario que para ella es una especie de segundo padre, y por Muñoz, un peculiar ajedrecista. También, por Álvaro, especialista en Historia del Arte y su profesor en la universidad. Un hombre con el que Julia mantuvo una relación sentimental que, aunque no quiera admitirlo, la dejó traumatizada.

Cuando Álvaro es encontrado muerto en extrañas circunstancias y ella recibe una tarjeta anónima con una extraña fórmula, Julia llega a la conclusión de que el asesino de su antiguo amante le propone continuar en el presente la partida de ajedrez iniciada cinco siglos atrás. Con la esperanza de que este juego le permita desenmascarar a la persona que supone una clara amenaza para ella, la joven acepta el reto y, ayudada de nuevo por César y, sobre todo, por Muñoz, se embarca en una nueva y peligrosa investigación. La conclusión de la misma será impactante y marcará a Julia para siempre.

Con el ajedrez como uno de sus temas principales, La Tabla de Flandes es una novela muy bien documentada, que conjuga magistralmente intriga, arte e historia y que resulta interesante tanto para los aficionados a este juego como para aquellos que no lo somos.

Beatriz T. Álvarez

 

 

 

Arturo Pérez-Reverte en la Biblioteca UPM

 

 

 

El embrujo de Shanghai. Juan Marsé

El embrujo de Shanghai
Juan Marsé

 

Juan Marsé nos traslada a la Barcelona de la postguerra, lugar donde transcurren la mayor parte de sus novelas. Por sus barrios obreros deambula el capitán Blay, estrafalariamente vestido, con sus roñosas gasas en la cabeza, su pijama y su gabardina. Perdedor de una guerra, en la que ha perdido a sus dos hijos, y su cordura. Le acompaña Daniel, que por encargo de su madre, amiga de Doña Conxa y mujer del capitán, debe vigilarle en sus desvaríos.

El capitán, vive obsesionado con denunciar el escape de gas de la calle Rovira número 8, y los humos, que expele la chimenea de la fábrica de plexiglás, que linda con la casa en la que vive Susana, una niña tuberculosa.

Empieza así, el capitán, una campaña de recogida de firmas para denunciar al Ayuntamiento esta situación, porque, según él, el día menos pensado iban a salir todos volando por los aires. Las mañanas transcurrían para Daniel y el capitán, entre paseos, vinitos en las tabernas, a los que era muy aficionado el capitán, y alguna que otra adhesión a la causa, pero eran pocos los que apoyaban su iniciativa.

El capitán le encarga a Daniel que pinte a Susana, la niña tísica, postrada en su cama, bajo la nube tóxica de los humos de la chimenea de la fábrica de plexiglás.

Los amigos de Daniel, los hermanos Chacón, sobrevivían con su tenderete de almanaques y novelas del Oeste, y sus miles de argucias para conseguir comer. Juan y Finito Chacón, desde su tenderete junto a la verja del jardín de Susana, ya habían entablado amistad con ella.

Susana es una niña de 15 años, prácticamente huérfana, su padre, apodado “El Kim” partió hace mucho a combatir en el frente de Aragón, y tras perder la guerra, al exilio francés, y a la militancia en La Resistencia francesa.

Todas las tardes, Daniel, provisto de las láminas y los lápices que le había comprado el capitán, acude a visitar a Susana. A ella no le importa el dibujo del capitán, con su fábrica y sus humos, ella lo que quiere es que Daniel le haga un retrato bonito para enviárselo a su padre.

Y ¿Quién es “El Kim”? Un personaje novelesco, un señorito bien, como dice el capitán Blay, un soñador y aventurero, que tras cursar los estudios de ingeniería textil, se enamora de la criada de la casa, y se escapa a Barcelona con ella. Desheredado por su familia, tras desempeñar varios trabajos, marcha con sus compañeros al frente, dejando solas a su mujer e hija.

Después de muchos años, volverá uno de sus compañeros de guerra, Forcat, a casa de la familia de Susana para dar noticias del paradero del Kim, en una carta sin franquear, donde pide a su familia que den cobijo a su amigo. Es así como Forcat iniciará una serie de relatos fantásticos sobre la vida del Kim, que empiezan en Francia y tras una larga travesía en barco, le llevará a Shanghai, en busca de un exnazi, oficial de La Gestapo. Todos los días, después de la siesta, Forcat, ataviado con su quimono, regalo de su amigo el Kim, se dirigía a la galería, donde reposaba Susana, convaleciente de su enfermedad, acompañada por Daniel, para contarles el viaje de El Kim a bordo del Nantucket, el barco que le llevará desde Marsella a Shanghai.

Son estos relatos, los que ponen una nota de color al ambiente gris de la Barcelona de la postguerra y a la monótona vida de Susana y de Daniel. Siempre esperando, ella la curación de su enfermedad y la vuelta de su padre, al que no volverá a ver, él iniciar un trabajo como aprendiz en un taller de joyería.

Y, como en un sueño, el relato termina con la llegada de un amigo de Forcat, éste les devuelve a la realidad y al futuro que les espera. Un futuro muy alejado de los sueños juveniles, que, como decía el capitán Blay al inicio de la novela, “Los sueños juveniles se corrompen en boca de los adultos”. La ensoñación vivida con los relatos de Forcat termina bruscamente, nuestros personajes se hacen adultos y se impone de golpe la realidad.

 

Juan Marsé en la Biblioteca UPM

 

Ana Carrizosa Fuertes

 

El huérfano. Adam Johnson

El huérfano
Adam Johnson
Barcelona: Seix Barral, 2014
Título original: The orphan master`s son
Traductor: Carles Andreu

 

Si buscas una lectura original para este verano, no lo dudes, este es tu libro. Desde el principio te percatarás de que la historia es hilarante y delirante, a partes iguales. Y, además, está muy bien escrita. Adam Johnson, profesor de escritura creativa en Stanford, domina todas las herramientas literarias y combina a la perfección los elementos de la novela con los espeluznantes detalles sacados de cualquier hemeroteca. No en vano, por esta realidad irreal, Adam Johnson ganó el Pulitzer en 2013.

La historia de El huérfano es tan disparatada como humana. A través de la vida de Jun Do, un huérfano que no lo es, el autor nos adentra en la vida coreana. De su mano conoceremos los orfanatos, las minas, los campos de internamiento, la rutina de los pescadores en alta mar, y ascenderemos en el escalafón hasta compartir ideas y tiempo con el Querido Líder. Muchos de los detalles que aparecen y que suenan increíbles, se pueden encontrar en los periódicos: el secuestro de ciudadanos japoneses o la imposibilidad de desertar de ese país hermético. Eso es lo inquietante: la posibilidad de que el fondo pueda ser cierto. ¿Será verdad tal aplastamiento de la individualidad?, ¿la subyugación total a Kim Jong-il  o a Kim Jong-un?, ¿la absoluta desconfianza hacia el otro?

La lucidez y evolución del personaje principal, Jun Do, su romance con la actriz nacional Sum Moon, su viaje a Texas… todo nos sirve para conocer la mentalidad de una élite que no duda en sacar partido de su privilegiada situación traficando con películas, zapatillas o tabaco americano mientras la población acata su funesto destino con ese pensamiento tan modelado por el gobierno del país: 

Me pregunto qué debéis soportar a diario en América sin un Gobierno que os proteja, sin nadie que os diga qué hacer. ¿Es verdad que no os dan cartillas de racionamiento y que debéis encontrar la comida por vosotros mismos? ¿Es verdad que vuestro trabajo no tiene otro objetivo que el simple papel moneda? ¿Qué emiten los altavoces? ¿A qué hora es el toque de queda? Si una mujer pierde a su marido, ¿cómo sabe que el Gobierno le asignará un buen marido de reemplazo?

Hay reflexiones sobre la dignidad que recuerdan a las del libro de Primo Levi Si esto es un hombre, y esto es, precisamente, lo que le da valor: la pelea entre la verdad, lo real, lo histórico, lo verosímil, la certeza, la imaginación y la incertidumbre. Que los disparates puedan ser ciertos, estremece. Da la sensación de que Adam Johnson ha cosido una historia delirante con detalles escabrosos recolectados en la prensa.

Leer El huérfano es alternar la sonrisa con el repelús y el escalofrío, sin poder dejar de leer ni un solo instante.

 

Rosa Molina

 

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