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Microcosmos / Claudio Magris

Claudio Magris: Microcosmos.

Ed. Anagrama, 1999- (trad. castellana de J. A. González Sainz)

Título original: Microcosmi. Garzanti, 1997-

 Sobre los islotes se asoman las barracas, la secular construcción lagunar que hacía las veces de casa y de almacén para la pesca, hecha de madera y de mimbres, con la puerta hacia poniente, el suelo de barro, el hogar, fughèr, en el centro y el jergón relleno de algas secas. Todavía queda alguna barraca, incluso bastantes; de algunas sobresalen las antenas de la televisión, otras están rehechas o transformadas. En Porto Buso, donde termina la laguna de Grado, ya no quedan, porque en la época de la guerra de Abisinia un jerifalte, de paso por aquí, observó que era indigno ir a civilizar África y tolerar chozas abisinias en nuestra propia casa y las mandó derribar, sustituyéndolas por pequeñas casas de piedra.  (p. 70)

Claudio Magris es un escritor erudito con un instinto especial para los grandes ámbitos culturales como la cuenca danubiana o el Mar Adriático, escenarios sobre los que el fin de la Guerra Fría le ha permitido lanzar una mirada renovada. Su atalaya de observación es privilegiada: su Trieste natal y la región de Friuli de sus orígenes familiares, punto de contacto y transición entre Centroeuropa y el Mediterráneo, entre Italia y la península balcánica.

De entrada, atención al plural del título original italiano: Microcosmi, o sea múltiples Microcosmos.  Este libro solo de refilón puede ser considerado “de viajes” sin más. Magris va de un escenario a otro, pero para penetrar en la intrahistoria de lugares y personajes tan recónditos como imprescindibles. De tal modo que el desplazamiento parece en realidad el vehículo de la reflexión concentrada. En la receta de Microcosmos caben también el ensayo, la crítica e historia literarias, y la historia social. Su aguda inteligencia y su dominio absoluto del lenguaje permiten a Magris desplegar toda una poética humanista de la Historia, bien emparentada con aquellas otras, respectivamente espacial y geográfica, que nos enseñan Bachelard y Onfray. Elegía del Adriático, ese brazo del Mediterráneo con pinceladas norteñas y orientales, teatro de la magnética cultura veneciana. Testimonio de otros rincones fronterizos: Piamonte, Tirol. Observaciones recatadas pero precisas de pequeños territorios de los que Magris extrae matices y descifra significados trascendentes que les confieren –y a él mismo como creador- un alcance cuando menos continental. Un libro lleno de buenas pistas literarias, incesantemente hipertextual en su esencia. Confieso que Microcosmos me parece un Magris en estado de gracia: aunque había leído algunos otros textos suyos, ninguno me conquistó como este; nuevo reconocimiento a nuestra compañera María José Rodulfo que me sugirió su lectura.

Un último aviso: en la traducción que manejamos –muy buena por lo demás-, muchos topónimos se mantienen en su forma italiana y no en la eslava como son comúnmente usados por los hispanohablantes hoy día; así Cattaro es Kotor, Fiume es Rijeka, Spalato es Split, etc. No hay indicaciones sobre esto más allá de las muy ocasionales del autor, debidas al contenido de la obra propiamente dicho.

La corrección lingüística es la premisa de la claridad moral y de la honestidad. Muchas fullerías y graves prevaricaciones nacen cuando se hacen chapuzas con la gramática y la sintaxis y se pone el sujeto en acusativo o el complemento directo en nominativo, enredándolo todo y confundiendo los papeles de las víctimas y los culpables, alterando el orden de las cosas y atribuyendo eventos a causas o a promotores distintos de los reales, aboliendo distinciones y jerarquías en una engañosa montonera de conceptos y sentimientos, deformando la verdad. (p. 131).

Claudio Magris en: Biblioteca UPM.

Las bicicletas son para el verano / Fernando Fernán Gómez

Fernando Fernán Gómez: Las bicicletas son para el verano.

Ediciones impresas: Espasa-Calpe (Austral), Cátedra (Letras Hispánicas).

Estreno en teatro: 1982.

Versión cinematográfica dirigida por Jaime Chávarri: 1984.

 …para una guerra hace falta mucho campo o el desierto, como en Abisinia, para hacer trincheras. Y aquí no se puede porque estamos en Madrid, en una ciudad. En las ciudades no puede haber batallas. (Prólogo)

Gran figura la de Fernando Fernán Gómez, autor, director e intérprete, siempre a recuperar y revisitar. En plena madurez en los años 70, dejó brotar el caudal de sus remotas vivencias del Madrid sitiado de la Guerra Civil (1936-1939) en una obra que, aunque premiada, no se estrenaría hasta más tarde, ya en el reflujo de la Transición. Un relato de baja clase media menestral que trasciende completamente el mero neocostumbrismo, una historia construida con gran oficio y estilo, con humor inteligente y fino análisis social, con una administración rigurosa de las embrolladas relaciones entre razón moral y razón política, tan propicias  a menudo al juego de trileros sobre aquellos acontecimientos. El resultado es una magnífica tragedia para la introspección colectiva.

Existen numerosas ediciones de Las bicicletas… La más veterana de Austral es contemporánea de la época del estreno e incorpora datos y preciosas fotografías de aquel primer montaje. Contiene también una introducción de Eduardo Haro Tecglen: algunas de sus apreciaciones han sido largamente sobrepasadas por el tiempo transcurrido, pero aporta información interesante sobre el propio Fernán Gómez y sobre la situación del teatro español a principios de los años 80. Por su parte, la edición de Cátedra tiene más trabajo crítico y una realización más pulcra.

Además, podemos disfrutar de la estupenda versión cinematográfica de Jaime Chávarri. En ella Agustín González conserva el papel protagonista -el memorable Don Luis- que ya había interpretado en teatro. Pero la localización geográfica cambia respecto al texto original: Chamberí es sustituido por el barrio de los Austrias, más asequible para filmar exteriores que no hayan cambiado tanto respecto a la época de la acción.

En fin, está claro que hay mucha literatura carcelaria, concentracionaria, y bélica en sentido general. Desde este punto de vista contextual, Las bicicletas… caería dentro de un subgénero específico de literatura “de asedio”, como la Gerona de Galdós (Episodios Nacionales). Madrid, con su gran tamaño y población, sufrió en la realidad histórica una experiencia de este tipo desde 1936 a 1939 con terrible violencia externa e interna y -debido al desenlace final de la guerra- sin oportunidad de duelo, expiación y reflexión adecuadas. Este es el laberinto trágico de Las bicicletas son para el verano.

Se acabó el pecado, joder. Únicamente hay que respetar, eso sí, el mutuo acuerdo entre la pareja. Que uno se quiere largar, pues se larga. Pero nada de cargarse a la chica a navajazos. Cada uno a su aire.  Y en la propiedad, ni tuyo ni mío. Los mismos trabajadores organizan la distribución de los frutos del trabajo, y ya está. Y la educación, igual para todos, eso por descontado. Tendrás todos los libros que quieras, Luis, para que sigas con tu manía. Y para que enseñes a los demás trabajadores, que ahí está la madre del cordero. (Cuadro IX)

Fernando Fernán Gómez en: Biblioteca UPM.

Jaime Chávarri en: Biblioteca UPM.

El pueblo en la guerra, de Sofia Fedórchenko

 

  El pueblo en la guerra.   Sofia Fedórchenko

  Traducción Olga Korobenko

  Hermida Editores

 

¡La que nos ha caído! Como si fuera el juicio final…No puedes dejar de obedecer, pero si obedeces, tu alma no lo aguanta…De cordura, ni una pizca. Ahora lo recuerdo pero antes: un estruendo horroroso, los obuses zumban, explotan, nuestros heridos vociferan…Y los heridos también aúllan como lobos, de miedo mortal…No hay nada más horrible que ese miedo… ¿Adónde quieren que vayas?…No avanzas, la gente se apiña…Los jóvenes chillan y rugen como bestias… Este saca el revólver y me dice: “¡Sal!”. Yo reculo, un  montón de  paisanos alrededor…Intento subirme y esta va y me dispara…No me dio, pero todos salieron en estampida y fueron al ataque.

Ha estallado la guerra. Ciudadanos de todo el continente son movilizados. Entre ellos, millones de rusos, la mayoría de ellos campesinos, son arrancados de sus isbas, de sus hogares, lejos de sus familias y lanzados a una guerra que no entienden, en lugares que  no conocen. Por qué está guerra, se preguntan muchos. Da igual, no tienen porque saberlo, solo son soldados, solo les queda obedecer.

¡No hay vida en esta guerra! Tengo miedo y me arrepiento. Y todo lo que hago resulta pecado. Si no obedezco, es pecado, y si obedezco me mandan cometer pecados tan gordos que da miedo morirse después.

Y dentro de ese mundo de miseria y horror, de sufrimiento y dolor, se encuentra Sofía Fedórchenko. Ella es enfermera en un hospital. Está rodeada de soldados que han vivido en primera persona esa guerra. Ella es lo opuesto a lo que han vivido. Y los soldados hablan…de sus miedos

No se veía nada, pero oí la respiración de alguien. Pregunté: ¿Quién va? ¡Voy a disparar! Silencio. Quise pensar, mas no había tiempo. Así que disparé…

de sus enemigos…

Me acerco a la ventana: toc-toc…Abre una mujer tímida, tiembla y no dice nada. Le pido pan. Hay un mueble en la pared, saca de allí pan y queso y empieza a calentar vino en un hornillo. Mastico a dos carrillos. Pienso: no hay fuerza capaz de arrancarme de este sitio…Se oye otra vez el toc-toc en la ventana… La mujer abre, igual que a mí. Veo irrumpir en casa a un austríaco…Nos miramos, se me atraganta el pan, estoy por vomitar… No sabemos qué hacer… Se sienta, coge de pan y de queso. Se pone a comer, zampa igual que yo. La mujer nos sirve vino caliente y dos tazas. Y empezamos a beber como unos vecinos. Bebemos, comemos, nos acostamos en el banco, cabeza contra cabeza. Y por la mañana nos vamos cada uno por nuestro lado. No había nadie para mandarnos.

de los compañeros…

En la locomotora me acoplé muy bien. Mis compañeros eran muchachos gallardos: sabían tanto trabajar como divertirse. También sabían ser buenos amigos, su amistad llegaba hasta lo más profundo del alma. Esos no se habrían peleado por un hueso, no…

Sofía Fedórchenko recogió siendo enfermera en el frente, donde se había alistado en 1914, los testimonios de los soldados heridos en combate. De sus miedos, de sus alegrías, de sus tristezas, de una vida distinta a la que habían conocido hasta entonces. Una vida de las que muchos no regresarían  y que a la mayoría les dejaría secuelas imborrables.

Era tan idiota que cuando me acostaba, cruzaba los brazos sobre el pecho… Por si me moría mientras dormía. Y ahora no tengo miedo ni a Dios ni al diablo…Después de haber metido la bayoneta junto con el brazo en una barriga, se me quitó todo…

Sofía Fedórchenko nació en San Petersburgo en 1880 y murió en la misma ciudad en 1957.

El pueblo en la guerra se publicó por primera vez en 1917. A ella la siguió una segunda parte centrada en la Revolución y una tercera dedicada al periodo de la Guerra Civil ( 1918-1922) y que no se publicó hasta 1990.

El campesino ruso no perecerá jamás, tiene raíces profundas en la tierra. La tierra es su padre y su madre, la guerra es su fin mortal.

 

Memoirs of the author of a vindication of the rights of woman (William Godwin)

Hoy puede ser un gran día :), planteémoslo así, es decir, cabe la posibilidad (oportunidad) de recuperar del doble filtro del olvido este pequeño texto de William Godwin: Memoirs of the author of a vindication of the rights of woman, que está disponible en el Proyecto Gutenberg.

 

Mary Wollstonecraft y William Godwin

 

Cuando hablamos del doble filtro del olvido, pienso en primer lugar en el texto de Mary Wollstonecraft: a vindication of the rights of woman, e inmediatamente después en el pequeño gran homenaje, quizás panegírico, que le dedica su compañero de vida, esposo William Godwin (Memoirs of…) apenas un instante antes de morir ella. Veamos las razones que él aduce para estas memorias.

“It has always appeared to me, that to give to the public some account of the life of a person of eminent merit deceased is a duty incumbent on survivors. It seldom happens that such a person passes through life, without being the subject of thoughtless calumny, or malignant misrepresentation. It cannot happen that the public at large should be on a footing with their intimate acquaintance, and be the observer of those virtues which discover themselves principally in personal intercourse…”

(“Siempre me ha parecido que dar a conocer al público la vida de una persona de mérito eminente es un deber que incumbe a los sobrevivientes. Pocas veces sucede que una persona así pase por la vida, sin ser sujeto de una calumnia irreflexiva o una tergiversación maligna. No puede suceder que el público en general deba estar en pie con su conocimiento íntimo, y ser el observador de esas virtudes que se descubren principalmente en relaciones personales …”)

Mary ShelleySi la figura de Mary Wollstonecraft queda perfectamente delineada en el texto de la reseña (pincha aquí), la figura de William Godwin podría pasar desapercibida para aquellos que no provengan del ámbito de las ciencias sociales, o que no hayan tenido una cierta inquietud por los derechos civiles. Seguramente sí que es conocida la figura de Mary Shelley (hija de ambos) que se fuga a los 17 años para casarse (perdiendo su apellido paterno y materno en el más puro estilo anglosajón)  con el poeta y pupilo de William, que completamente decepcionado rompe la relación con ambos hasta la muerte trágica del poeta; la reconocida película Remando al Viento (1988) da cuenta de esos últimos momentos. Cuántos de nosotros vimos esa película sin un adecuado contexto, y qué magnífica y estúpida me resulta ahora viendo a los magníficos actores expresarse en un castellano totalmente impropio de las circunstancias. Yo quiero homenajear HOY a tantas power couples como tenemos disponibles a lo largo de la historia, y agradecer tantos antecedentes que nos han acompañado y acompañarán en la búsqueda de un universo generoso y en paz.

To Mary Wollstonecraft                                                             Dedicado a Mary Wollstonecraft

And her loyal companion                                                          y a su leal compañero

William Godwin.                                                                         William Godwin

To the future they weaved                                                        Al futuro que ellos tejieron

And we garner                                                                            y nosotros cosechamos

(PAV)

 

Mary Wollstonecraft en la Biblioteca UPM

Mary Shelley en la Biblioteca UPM

El idiota moral: la banalidad del mal en el siglo XX / Norbert Bilbeny

Norbert Bilbeny:

El idiota moral: la banalidad del mal en el siglo XX.

Barcelona. Anagrama, 1993.

Malraux dijo: “Con los primeros gases mortales Satán reapareció en el mundo.” Si no queremos olvidarnos de Satán, habrá que pensar que ha venido también… con la camisa planchada y un título de master bajo el brazo. (p. 42)

La reciente publicación en castellano del libro de Christian Ingrao, Creer y destruir, sobre los intelectuales de las SS, ha vuelto a traer a la palestra las difíciles y controvertidas relaciones entre sabiduría, inteligencia, moral y ética. En algún sentido el nudo ya fue aflojado hace ochenta años en Salamanca con la contestación de Miguel de Unamuno al improperio contra el intelecto por parte de Millán-Astray. Pero parece que el tema no se agota ni se agotará: ¿son compatibles el saber y la capacidad lógica con la práctica de la atrocidad?

En torno a ello se construye El idiota moral de Norbert Bilbeny, un autor en castellano, catalán e inglés que ha consagrado buena parte de su obra filosófica al estudio de la ética. Cómo podemos definir y delimitar esa idiocia moral y ante ella, cuál es la posibilidad para juzgar a sus sujetos -¿nihilistas, verdaderamente conscientes, responsables plenos o parciales?- son los objetivos del libro. Este apareció en la primera mitad de los 90, o sea próximo a nuevos genocidios en los Balcanes y Ruanda, y en pleno despliegue de la insensibilidad ultraliberal, si bien en primera instancia se remite al concepto de banalidad del mal tal y como había sido acuñado por Hannah Arendt tras su experiencia del juicio de Adolf Eichmann en 1961. El idiota moral tiene una considerable carga de perspectiva psiquiátrica y puramente filosófica pero según se avanza en la lectura, se repasan aspectos jurídicos, sociales e históricos. Sigue siendo una estupenda lectura para este siglo XXI tan rebosante de desproporción informativa y automatismo criminal.

El genocida era, es, un loco en el cuerpo de alguien que está en su sano juicio. Sufre locura moral, lo que quiere decir que es inteligente pero nada razonable a la vez. Ello no sólo es posible: se ha hecho realidad y ha tenido millones de seguidores. Ayer condenaron el antisemitismo, pero el exterminio no fue contrario a su conciencia. Hoy aborrecen el racismo, pero no soportan personalmente a los extranjeros. (p. 86)  

Norbert Bilbeny en: Biblioteca UPM.

Fondo histórico sobre automóviles en la Biblioteca de la E.T.S.I. Industriales (1900-1950)

 

Del 22 de enero al 13 de abril de 2018

La Biblioteca de la E.T.S.I. Industriales (UPM) propone esta exposición con su fondo histórico sobre automóviles (1900-1950). Se pueden ver algunas fotografías en este enlace a flickr.

 

Vacas, cerdos, guerras y brujas / Marvin Harris

Marvin Harris:

Vacas, cerdos, guerras y brujas: los enigmas de la cultura.

Alianza, 1980-.

Cows, Pigs, Wars and Witches: the Riddles of Culture.

Random House, 1974-.

Con los años he descubierto que los estilos de vida que otros consideraban como totalmente inescrutables tenían en realidad causas definidas y fácilmente inteligibles. La principal razón por la que se han pasado por alto estas causas durante tanto tiempo es la de que todo el mundo está convencido de que “sólo Dios conoce la respuesta” (p. 14-15, reimpr. 2014).

Hace ya muchos años, comentando este libro en el bar de la Facultad, algunas personas ingenuas creíamos que en un futuro razonablemente cercano sus enseñanzas ya no serían tan necesarias y que al fin y al cabo sus conclusiones eran relativamente fáciles de alcanzar procurándose la adquisición de ciertos datos históricos. ¡Qué gran error! Vacas, cerdos… y compañía es ahora incluso más necesario que antes en muchos aspectos. Urge comunicarlo a la masa, si se me permiten la insistencia y el atrevimiento. Evidentemente algunas cosas han cambiado mucho desde la redacción de la obra. Por ejemplo, India es ahora un país mucho más industrializado. Pero estos cambios no invalidan los planteamientos y análisis de Harris: antes bien el auge de los fundamentalismos los hace más útiles para comprender la enrevesada mecánica ideológica de los tabúes que los animan.

De hecho una de las cosas buenas del libro, visto en la distancia temporal, es la revelación del propio pensamiento de Harris: claro, limpio, crítico, lúcido, un antídoto de todo kitsch, superchería, pintoresquismo y baratillo pseudocultural. Conviene leerlo con tranquilidad, sin prisa, aunque su escritura no es complicada y tiene incluso mucho de coloquial. Las referencias a otros autores se pueden rastrear a voluntad (hay bibliografía al final para cada capítulo), pero no resultan imprescindibles para la comprensión continuada de la obra: no hay implícitos eruditos que sean insalvables.

Es asombroso el esfuerzo que las gentes están dispuestas a realizar para obtener lo que Thorstein Veblen describió como la emoción vicaria de ser confundidos con miembros de una clase que no tiene que trabajar. Las mordaces expresiones de Veblen “consumo conspicuo” y “despilfarro conspicuo” recogen con exactitud un sentido del deseo especialmente intenso de “no ser menos que los vecinos” que se oculta tras las incesantes alteraciones cosméticas en las industrias de la automoción, de los electrodomésticos y de las prendas de vestir” (p. 127, reimpr. 2014)

Vacas, cerdos, guerras y brujas está construido como un periplo articulado a través del tiempo y el espacio -India contemporánea, el Pacífico, Oriente Medio antiguo, Europa medieval y moderna- a lo largo del cual el lector va comprobando la universalidad de las necesidades humanas y la diversidad de respuestas de las comunidades según sus respectivas circunstancias. Unas actitudes mucho más relacionadas entre sí que lo que se podría imaginar desde un etnocentrismo miope. Como avisábamos al principio, las conclusiones no pueden ser más provechosas para el presente habiendo hecho la debida transposición desde los años 70 del siglo XX en que este clásico fue escrito.

Marvin Harris en: Biblioteca UPM.

Cervantes y los casticismos españoles / Américo Castro

Américo Castro:

Cervantes y los casticismos españoles.

Ediciones: Alfaguara (1966), Alianza (1974), Trotta (2002).

El mundo entorno era vario y conflictivo: señores, letrados, soldados valientes unos y fanfarrones otros, eclesiásticos, inquisidores que no aparecen, pero están ahí, cristianos viejos y nuevos, escritores, vulgo ciudadano y campesino, pastores, bandoleros, jueces y cuadrilleros, cautivos de Berbería, chusma venteril…; y amén de todo ello, ordenaciones –en libros de uno u otro tipo- de todo ese mundo y del extramundo de la fantasía. (p. 68, ed. Alianza)

 

 Durante el centenario de 2016 estuvimos tan deslumbrados por Miguel de Cervantes que no hicimos mucho caso a la abundante producción de los cervantistas. A modo de remedio, nunca es tarde para acercarnos a un clásico de la materia.

 A nivel popular Américo Castro sigue siendo un desconocido. En el ámbito académico su figura se asocia siempre a la polémica mantenida con Claudio Sánchez-Albornoz en torno a la fórmula cultural que dio lugar a la España moderna: la importancia de los ingredientes europeos (románicos, germánicos…) en el caso de Albornoz, frente a los orientales (semíticos) en el caso de Castro. En cuanto al personaje Miguel de Cervantes, Castro rastrea su perfil más allá del icono vulgarizado por manuales ramplones y panteones de ilustres. Acomete un descifrado e interpretación del significado profundo de aquella obra singular, llama la atención sobre las complejas circunstancias sociales en que se elaboró y desvela el sentido de la vida que de ella emana. Américo Castro era de los que piensan que Spain is different respecto a Europa (entendida como Europa Occidental), pero no necesariamente para mal. Al menos en el plano literario: Cervantes sería el botón de muestra, lo que nos lleva a plantearnos una vez más el papel de las tragedias colectivas como estímulos creativos.

 Además, Cervantes y los casticismos españoles toca otros asuntos.  Analizando la trayectoria indiana de Bartolomé de Las Casas, por ejemplo, el autor salta hacia la Filosofía de la Historia, reflexiona sobre la época en la que él mismo escribe – la segunda postguerra mundial-, y su texto toma tintes de testamento historiográfico. En fin, un volumen espectacular que surfea desde el Derecho romano, focaliza en las entrañas del Siglo de Oro español para aterrizar en Los Angeles en los años 60. Desde la muerte del maestro en 1972, lógicamente se ha investigado y publicado más sobre estos temas, pero su obra sigue siendo una referencia y conservando esa capacidad peculiar de apasionar al lector, de comunicarle amor y sed de conocimientos de libros y personas. Como ellos, Américo Castro ya devino metaliteratura.

 Cervantes y los casticismos españoles apareció por vez primera en 1966, en la vieja Alfaguara. Para esta reseña hemos utilizado la edición de bolsillo de Alianza (1974), que cuenta con una atractiva cubierta de Daniel Gil. En 2002 volvió a publicarse como parte de la Obra reunida de Castro en varios volúmenes, por Trotta.

La angustia española de los subnacionalismos y los separatismos no tendrá alivio mientras los capítulos de agravios y dicterios no cedan el paso al examen estricto de cómo y por qué fue como fue lo acontecido – las bienandanzas y las desdichas. El convivir de los individuos y las colectividades se basó en occidente en un almohadillado de cultura moral, científica y práctica; pues en otro caso hay opresión y no convivencia. Cuando el individuo o la colectividad persisten en la autocontemplación y en el regodeo de ser de este o el otro modo (muy suyos, muy peculiares, muy tradicionales, muy entrañables, muy sentidos), florecerán, en el mejor caso, el lirismo con matiz de elegías y añoranza. El individuo y la colectividad permanecerán recluidos indefinidamente en su vallado ámbito. Al poeta lírico no le importa, pero la colectividad en torno a él será muy poco venturosa. (p. 155)

Américo Castro en: Biblioteca UPM.

Entre La Isabelina, y Susana y los cazadores de moscas (Pío Baroja)

Caro RaggioEntre La Isabelina, y Susana y los cazadores de moscas
Pío Baroja Nessi

Madrid : Caro Raggio, D.L. 1976 (Susana y los cazadores de moscas)
Madrid : Caro Raggio, D.L. 1977 (La Isabelina)

 

Estas son dos novelas menores de Pío Baroja: La Isabelina, y Susana y los cazadores de moscas. La primera (décimo tomo de las memorias de un hombre de acción) describe el ambiente que se vive en Madrid en los momentos posteriores a la muerte de Fernando VII (29 de septiembre de 1833) e inicio de la regencia de María Cristina. Nos habla de carlistas y liberales (cristinos e isabelinos), personajes que a un tiempo figuran circunstancialmente adscritos a sociedades secretas como masones y carbonarios. Nos cuenta los entresijos de la conspiración liderada por Palafox e instigada por Eugenio de Aviraneta, personaje histórico ligado a la familia del escritor y que es  el  foco de atención en esta colección de Baroja. Incluso el famoso y castizo bandolero Luis Candelas, con ideas políticas liberales, tiene cabida en esta historia donde políticos, militares y bandoleros se reúnen y pronuncian con variado éxito y publicidad.

La Isabelina resulta curiosa por su descripción de un Madrid del siglo XIX que se nos aparece como poco más que una aldea manchega; la miseria de muchos, la opulencia de algunos, el tráfico de dinero para auspiciar conspiraciones;  la propuesta de una regencia alternativa basada en la intervención de la infanta Carlota de Borbón, hermana de María Cristina, y su marido y hermano menor de Fernando VII;  la epidemia de cólera que desangra la ciudad y desata una matanza de frailes acusados de envenenar las fuentes, y que finalmente cambia el curso de las conspiraciones. La Caro Raggionovela está articulada desde la visión de un narrador externo a la trama como un ojo de pez que todo divisa. Algunos han comparado esta novela de Baroja y su colección con los episodios nacionales de Galdós, yo no lo estimo necesario. 

En cambio, Susana y los cazadores de moscas, es una ficción narrada en primera persona por un humilde boticario que en comisión de servicio se ve atrapado en París al inicio de la guerra civil española; el protagonista comparte muchos rasgos de carácter del propio autor como son la ironía y el pesimismo, y coincide con su situación vital. Se percibe un tono netamente autobiográfico, y la experiencia de primera mano de París que ya narra en otra novela: Los últimos románticos, y algunas más. El protagonista cuyo nombre, Miguel, sólo aparece al término de la novela,  entra en contacto con un conjunto de personajes pintorescos entre los que se encuentran los cazadores de moscas.  ¿Qué ocurre cuando intentamos eludir los más nimios peligros y olvidamos las grandes contingencias? Susana y los cazadores de moscas se terminó de escribir en París en abril de 1938 y pone claramente de manifiesto la encrucijada en la que se encuentra el autor y su terruño.

La editorial Caro Raggio, íntimamente ligada a la familia, resurge en 1972 a manos de Julio y Pío, hijos de Rafael Caro Raggio y Carmen Baroja Nessi. Momento en que realizan una extensa y cuidadosa edición de los textos completos de Pío Baroja coincidiendo con el centenario de su nacimiento. La colección ha caído en mis manos  y me tiene envuelta en las brumas del cambio de siglo.

“Mi ideal es fundar la República del Bidasoa con este lema: Sin moscas, sin frailes y sin carabineros. Un pueblo sin moscas quiere decir que es un pueblo limpio: un pueblo sin frailes revela que tiene buen sentido, y un pueblo sin carabineros indica que su estado no tiene fuerza; cosas todas que me parecen excelentes.”

 

Pío Baroja en la Biblioteca de la UPM

 

Patria. Nina Bunjevac

Nina Bunjevac:

Patria. Madrid: Turner, 2015.

Traducción de Marta Alcaraz. Adaptación de diseño y cubierta: Sergi Puyol Martínez.

Fatherland. London: Jonathan Cape, 2014.

Algo que siempre me ha molestado especialmente de mi madre es su incapacidad para recordar las cosas que de verdad importan…

 

Este y Oeste, Europa Central y el Mediterráneo, diáspora económica y política, guerras de religión a múltiples bandas, desarraigo, regímenes corrompidos, simplezas a machamartillo, lealtades y odios testiculares, quién da más: bienvenidos a Yugoslavia (existió, os la toparéis en el atlas histórico); y de paso a Canadá, a veces un país más hospitalario de lo que su frío clima haría suponer.

Patria es un ajuste de cuentas familiar en forma de novela gráfica. Operación valiente y a corazón abierto, en absoluto vengativa pero tan desasosegante en su desarrollo como esclarecedora y expiatoria en su objetivo. Para llevarla a término, el blanco y negro brinda posibilidades narrativas, de composición, de matices conceptuales y emocionales que cuesta imaginar por otro medio. Nina Bunjevac se sirve de la denotación minuciosa, casi documental a lo Hergé, pero también de imágenes y secuencias de carga más onírica y simbólica. Los contraluces, sombras y texturas finamente granuladas dan un aire clásico y escultural a los personajes, parecen potenciar sus rotundos rasgos eslavos, las indumentarias y los objetos de época.

La historia cíclica de Nina y sus familias nos muestra cómo las mentalidades sociales y la  política condicionan la vida de individuos y generaciones durante decenios, atravesando océanos y enquistándose en los sentimientos y reflejos más íntimos. Especialmente cuando tabúes y traumas no se quieren o no se pueden abordar, en ocasiones a causa del propio e insuperable dolor. Una perspectiva por lo demás femenina, sobre un ámbito tradicionalista en el que apenas la Liberación pareció abrir una rendija. Complicada y desazonadora Historia de Yugoslavia, basculando todavía sobre la conciencia europea. Patria es una gran obra de arte para aprender sobre ella. Y si no eres de Yugoslavia pero tu país tiene igualmente problemas de digestión de su pasado, este libro te conmoverá y te hará reflexionar. Por supuesto no dejes de visitar a Nina, se lo merece.

Según la tradición balcánica de interpretación de los sueños, si sueñas con pájaros significa que estás a punto de recibir noticias. Soñar con carne cruda suele leerse como un augurio de muerte.

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