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La noche del cazador de Davis Grubb

La noche del cazador. Davis Grubb

Barcelona: Anagrama, 2000

¡Cuelga, cuelga, ahorcado! ¡Mirad lo que hizo el verdugo! ¡Cuelga, cuelga, ahorcado!

¡Cuelga, cuelga, ahorcado! ¡Mirad cómo se balancea el ladrón! ¡Cuelga, cuelga, ahorcado!

Mi canción ha terminado.

La canción suena una y otra vez cruelmente en Cresap’s Landing. Son los niños quienes la cantan y los niños son crueles. Los hijos de Ben Harper, John y Pearl, no la cantan. Ellos no pueden.

Ben Harper está desesperado. Quiere escapar de la miseria. Él y su familia. Roba un banco pero mata a dos personas. Es apresado, juzgado y ejecutado. Él es el ahorcado…Pero tiene un secreto del que solo son conocedores sus hijos. ¿Dónde ha escondido el dinero? Ellos lo saben pero han jurado no decirlo.

¡Óyeme, Ben! ¿Ves esta mano que alargo? ¿Ves las letras que hay tatuadas en ella?!Amor, Ben, amor! ¡Eso es lo que significan! Esta mano, mi mano derecha es Amor. ¡Pero espera, Ben! ¡Mira! Por la ventana entra suficiente luz de luna para que lo veas. ¡Mira, muchacho! ¡Mira mi mano izquierda! ¡Odio, Ben, odio! Ahí está la moraleja, muchacho. ¡Estas dos manos son el alma de cualquier ser humano! Odio y amor, Ben… Las dos manos están enfrentadas desde la cuna hasta la sepultura.

El Mal.

Su nombre era Harry Powell, pero todos lo llamaban Predicador.

Él también quiere saber dónde está el dinero. Ha conocido a Ben en la cárcel.  Ha intentado sonsacarle pero no lo ha conseguido. Un día, al salir de la cárcel, se presentará en Cresap’s Landing. Se inicia la lucha, amor frente a odio,  bien frente a mal.

La noche del cazador se desarrolla durante la Gran Depresión. Un ambiente cerrado, asfixiante, ahogado en prejuicios sociales y religiosos es el campo de batalla. Los contrincantes, dos eternos rivales, el bien y el mal. La eterna lucha. ¿Quién vencerá esta vez?.

¿Es una novela de aventuras, una novela realista, una novela negra?, puede que sea todo eso, que tenga características de todos esos géneros, pero es sobre todo un sueño.

Un sueño de terror.

La noche del cazador fue publicada en 1953 y pronto llevada al cine en una legendaria adaptación dirigida por el grandísimo Charles Laughton en 1955. Con guión de James Agee y del propio Laughton, el legendario actor británico consigue llevar a la pantalla esa atmosfera aterradora, onírica, mágica en ocasiones que aparece en la novela de Grubb. Robert Mitchum es la encarnación del Mal, su voz, su mirada. Lillian Gish, un árbol firme con ramas para muchos pájaros, llena de dulzura y amor, la del Bien.

¿Niños? Susurró el Predicador.

Esa palabra tan sencilla no nos abandona durante toda la película, durante toda la novela. Cada vez que la oímos o la leemos sentimos el miedo adentrarse en nuestro cuerpo. No es una palabra que pronuncia un hombre, no, la pronuncia la encarnación del mismisimo mal.

¿Niños?

Davis Grubb nació en la ciudad de Moundsville, West Virginia. Comenzó su carrera en la NBC como escritor de guiones. Posteriormente empezó a publicar relatos en diversas revistas. Fué con la noche del cazador con la que consiguió el éxito. Posteriormente escribiría más novelas y relatos cortos algunos de los cuales fueron llevados al cine y la televisión entre otros por Hitchcock

Aunque era vieja, parecía que para ella no pasaban los años, como les suele ocurrir a las campesinas viudas de carácter fuerte. Adusta y sincera, nunca daba su brazo a torcer y podía hacer frente a la vez a tres de los más duros y sagaces tratantes de ganado del condado de Pleasants y obtener todo el dinero que pensaba que valía su cerdo.

El Bien.

La noche del cazador en la Biblioteca Universitaria.

 

Terele Pávez. Una grande de la escena española.

Terele Pávez

Por fin los Goya han hecho justicia con una de nuestras grandes de la escena, Terele Pávez. No sé por qué hay personas a las que nunca, o muy pocas veces, se les reconoce su mérito, es el caso de esta gran intérprete del teatro y de la pantalla, en este orden, porque primero, es una gran dama del teatro, y segundo, una maravillosa actriz de cine.

Por fin, se reconoció el gran talento de Terele Pávez, obtuvo el Goya a la mejor interpretación femenina de reparto, pero yo creo que este Goya no fue sólo por este personaje en las Brujas de Zugarramurdi de Alex de la Iglesia, fue un premio y un reconocimiento a su larga trayectoria profesional, como así lo reconocieron todos con esa grandísima ovación, y el auditorio puesto en pie, que le dedicaron cuando subió a recoger el premio. ¡Que emocionada estaba!; sí, tenía todo el derecho a estarlo, era el orgullo de que por fin, después de tres décadas de dedicación al mundo de la interpretación, veía recompensada su carrera.

Terele Pávez en Los Santos Inocentes

 

¿Quién no recuerda su personaje de Régula en los Santos Inocentes?, esa maravillosa obra escrita por uno de mis más admirados autores, Miguel Delibes, y llevada al cine por otro gran director como es Mario Camus. Un personaje este de Régula, trabajadora infatigable y conciencia social de su familia, que, dicho por ella misma, la ha marcado para siempre, interpretación de la que podemos disfrutar ahora mismo visionando la magistral adaptación a la pantalla de Mario Camus

Terele Pávez en La CelestinaNo podemos olvidar su interpretación de La Celestina, tanto en cine (donde ni se la nominó para el Goya), como en el teatro, siempre magnífica en su interpretación de un personaje tan representado, y tan difícil de representar, que ella siempre ha sabido dar con ese magisterio que Terele Pávez recrea sus personajes.

Su desgarradora voz, su personalidad y su pasión hacen de esta gran actriz que los adjetivos que se puedan utilizar para definir la excelencia de una intérprete se quedan cortos. Hoy, y a pesar de una larga lista de premios obtenidos, el cine puede decir que ha honrado a una gran intérprete de la que esperamos disfrutar mucho más tiempo, y que ahora mismo podemos extasiarnos con su personaje en la obra de teatro “El Cojo de Inishmaan”, acompañada de otra gran actriz que es Marisa Paredes.

Gracias por habernos deleitado y seguir disfrutando de tus personajes, ¡enhorabuena Terele! porque por fin La Academia ha reconocido tu talento, y esperamos seguir viéndote cada día en el escenario y en la pantalla regalándonos tu universo interpretativo.

Terele Pávez en la Biblioteca UPM

Isabel Mendoza García


Cine clásico en la UPM: “Cantando bajo la lluvia”

Cantando bajo la lluvia.

Rescatamos este clásico del cine, una película que combina amor, risas, música y unas coreografías que son  auténticas joyas del cine musical.

Cartel de la película
Ficha técnica:

Título original: Singin' in the Rain
Año: 1952
Director: Stanley Donen, Gene Kelly.
Música: Nacio Herb Brown, Arthur Freed
Fotografía: Harold Rosson & John Alton
Reparto: Gene Kelly, Donald O'Connor, Debbie Reynolds, Jean Hagen, Millard Mitchell, Cyd Charisse, Rita Moreno, Douglas Fowley.
Productora: MGM. Productor: Arthur Freed

Argumento:

Don Lockwood (Gene Kelly) y Lina Lamont (Jean Hagen) son una exitosa pareja de actores de cine mudo. Allí donde van el público les aclama. Son la pareja del  año y las revistas del corazón les auguran un feliz futuro. Entonces se cruza en el camino de Don una aspirante a actriz, Kathy  Selden  (Debbie Reynolds).  Tras muchos desencuentros, Don se da cuenta que está loco por ella. Son los años 20 y el cine sonoro ha llegado. Las primeras películas con voz se están rodando y el estudio quiere convertir la última película de Lockwood y Lamont en musical, lo que no sería un problema si no fuera porque la voz de Lina es un absoluto desastre.
 
La película está llena de anécdotas: la actriz que en realidad canta y dobla a Debbie Reynolds fue Jean Hagen, la Lina de "voz de pito". Durante el rodaje de la escena más famosa de la película, en la que Gene Kelly "canta bajo la lluvia" porque está feliz y enamorado, el actor estaba malísimo con 39º de fiebre.
También se cuenta que Donald O'Connor, que interperta al amigo fiel de Don, tuvo que ser hospitalizado tras hacer la secuencia de "Make 'em Laugh" ("haz reir") (viendo esta escena, además de reirte mucho, comprendes la razón de sus lesiones). O'Connnor recibió el Globo de Oro al "mejor actor comedia/musical".
Curiosamente la película tuvo 2 nominaciones al Oscar (a la mejor "actriz secundaria" (Jean Hagen) y a la mejor "banda sonoro original") pero no se llevó ningún premio. Dicen que el éxito en los Oscars de "Un americano en París", justo el año anterior, también con Gene Kelly hizo que la Academia pensara que ya era suficiente premio para una película musical.
Al margen de ésto, en  "Cantando bajo la lluvia" podemos disfrutar de algunos de los mejores números musicales de la historia del cine. Para mí, nada mejor que ver esta película para animarme un día de bajón.
La podéis encontrar en las bibliotecas de la UPM junto con otras películas de Gene Kelly y de su director, Stanley Donen.

2 francos 40 pesetas. Una película de Carlos Iglesias.

 

2 francos, 40 pesetas

Guión, dirección e interpretación Carlos Iglesias.

El pasado lunes, 16 de septiembre, tuve el placer de asistir, en el cine Callao de Madrid, a un pase especial para el público de la nueva película de Carlos Iglesias “Dos francos 40 pesetas”. Os sonará, ¿verdad?, sí, claro, es una nueva historia sobre la emigración de los españoles a Suiza que ya nos contó en su primera película “Un franco 14 pesetas”; en realidad es una continuación de aquélla.

Carlos Iglesias nos vuelve a relatar una historia sencilla, de gente sencilla que lucha por su propia existencia y por su felicidad. Retoma la historia de Martín y Marcos, los dos amigos que emigran a Suiza en los años 60 y que llevan siete años sin verse, y la retoma a través de la figura del hijo que será quién arrastre otra vez a sus padres, con motivo del bautizo de la hija pequeña de Marcos, hacia ese país de donde lograron despegar. Estamos en 1974, año marcado también por una crisis económica y laboral, y aquí lo cercano de esta historia que podríamos trasladar a nuestra más inminente actualidad, la crisis, la emigración, el paro, la evasión de capitales… etc. Construye una historia tan cercana a nosotros que nos podemos sentir reconocidos en cualquiera de sus personajes, son de ahí, de la calle, de la gente que trabaja por tener un futuro más digno para ellos y para sus hijos; pero también es una historia de jóvenes, de esa juventud que representa el cambio y la apertura y que se pregunta qué futuro pueden tener en su país.

Carlos Iglesias no es ningún innovador en el cine, ni lo pretende, él solo quiere contar historias sencillas para gente sencilla, historias de nuestra gente, que lleguen al público y que éste se sienta identificado con sus personajes. Lo consigue, y lo hace con muchísimo humor y con mucha inteligencia, y hace de esta película una comedia coral que se ve desde su comienzo con una sonrisa. Es pura comedia dentro de la línea más clásica en este género del cine español; y ahí está su mérito, que desde la comedia, nos hace llegar un mensaje social tan acorde con nuestros tiempos que perfectamente sus personajes podrían ser cualquiera de nosotros, o, mejor dicho, cualquiera de nuestros hijos, hermanos, amigos… que se ven abocados y empujados a salir de la tierra donde viven para buscar un futuro mejor que su país les niega.

Isabel Mendoza

 

Ficha Técnica:

Título: 2 francos, 40 pesetas

País: España

Productora: GONA

Director: Carlos Iglesias

Guión: Carlos Iglesias

Reparto: Carlos Iglesias, Javier Gutiérrez, Nieve de Medina, Isabel Blanco… con la colaboración especial de Tina Sainz, Roberto Álvarez y Marta Puig

Maurice Walsh. El hombre tranquilo.

Maurice Walsh. El hombre tranquilo. Ed. Reino de Cordelia, 2012.

John Ford. The quiet man. Republic Pictures. 1952

Cubierta de El hombre tranquilo
 
"Paddy Bawn Enright era un muchacho despreocupado de dieciste años cuando se marchó a Estados Unidos… Y quince años después regresó a su condado de Kerry natal, serenada la despreocupación y consumida la juventud. Si había hecho fortuna o no… eso nadie lo sabía. Porque era un hombre tranquilo al que no le gustaba hablar de sí mismo y de las cosas que había hecho"

 

Así empieza el relato "El hombre tranquilo" del autor irlandés Maurice Walsh. Esta historia se publicó por primera vez en febrero de 1933 en la revista americana The Saturday Evening Post aunque no fue hasta agosto de este año cuando se publicó en Irlanda, en el Chamber's magazine. Dos años después Walsh lo incluyó en un libro de historias que conformaban la novela Green Rushes , que es la que se ha traducido ahora al español.

 

Un director americano, hijo de irlandeses, John Ford, lo leyó y le  dió a Walsh en 1936 un adelanto simbólico de diez dolares mientras intentaba captar el dinero suficiente para llevarlo al cine. Tardó quince años en conseguirlo y en 1952 se estrenó "El hombre tranquilo" (The quiet man).

Aunque no es exactamente igual que el relato, se puede decir que en lo fundamental John Ford fue fiel a la historia. Los nombres de los protagonistas, Paddy Bawn Enright y Ellen Roe O’Danaher cambiaron tras el guión de Frank S. Nugent (también guionista de "Centauros del desierto", "El último hurra"Cartel pelicula El hombre tranquilo y "La taberna del irlandés") y el propio Ford para llamarse Sean Thornton y Mary Kate Danaher, que encarnaron magistralmente John Wayne y Maureen O'Hara.
 
Y Kelly se convirtió en la maravillosa Isla de Inisfree (imaginada por el poeta y premio Nobel Irlandés William B. Yeats). El inolvidable personaje del casamentero, interpretado por Barry Fiztgerald, fue una genial aportación del director que no aparece en el original.
 
El éxito de la película (siete nominaciones y dos Oscars: mejor director y mejor fotografía en color) ha hecho olvidar el resto de las historias que componen este libro, todas desarrollladas en Irlanda, con el punto de partida de la "Guerra de Independencia irlandesa" y el IRA. En ellas se van descubriendo la historia de  seis hombres y cuatro mujeres,  en un ambiente de peleas, con el nacionalismo a flor de piel, leyendas y tradicciones arraigadas, amistades masculinas y cerveza.
 
Un libro estupendo y una película imprescindible.
 
A destacar la presentación muy cuidada que ha hecho la editorial Reino de Cordelia, tanto en la cubierta como en el interior, incluyendo fotogramas de la película. También es muy interesante la introducción al libro de Javier Reverte, que entre otras cosas, nos cuenta los peleas entre Ford y Walsh por los derechos de la novela.

Podéis encontrar ésta y otras películas de John Ford en las bibliotecas de la UPM.

 

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Porco Rosso, de Hayao Miyazaki / 宮崎駿 の『紅の豚』

– Se ha ido sin tomar tierra. ¡Una vez más no he podido cumplir mi promesa!

* ¡No puedo creerlo! ¡Hiciste la promesa por él!

– ¿Qué tiene de extraño? La vida aquí …es un poco más compleja que en tu país. Hay muchos tipos de amor. ¡Lo siento! Tendrás que ir a Hollywood solo.

Edición en castellano (cómic):
Barcelona : Glénat, 1994-1995.

 

Cuando allá por los años 70 del siglo XX apareció la serie Heidi en los televisores españoles a los espectadores les chocaba muchísimo contemplar una creación japonesa sobre temas y motivos europeos. E incluso cuando el hábito hizo que nos acostumbráramos a la nueva cara de la niña alpina, nadie hubiera pensado que alguno de sus creadores -Miyazaki estaba ya entre ellos- llegaría aún más lejos al cabo de unos años.

Efectivamente Porco Rosso profundiza en la vocación eurófila de Hayao Miyazaki, que ha ambientado está fábula en el período en entreguerras de los años 20-30 y la ha ubicado en esa crucial bisagra geográfica del centro-sur del continente: el mar Adriático. La historia incorpora también elementos de fantasía onírica y arqueología industrial habituales en las obras de su creador. Desde el punto de vista argumental combina humor, romanticismo y acción. Y como también es típico de su cine, encontramos un puñado de metáforas y símbolos sobre la condición humana y el sentido de la vida que -si bien visten ropaje europeo- proceden de la tradición espiritual y el pensamiento japoneses.

Lo más corriente es ver la película que data de 1992, justamente un momento en el que la región adriática se sumió en un período de desgracias y estancamiento a causa de los terribles conflictos balcánicos. Pero además disponemos de la edición en cómic anime publicada en su día por Ediciones Glénat España. Esta lectura es muy recomendable para volver sobre secuencias favoritas, detenerse en el depurado detallismo de la producción y disfrutar a ritmo lento de esta historia de héroes anónimos, perdedores de vanidad y ganadores de vida. Quién sabe si podría despertar alguna vocación aeronaval… Y en cualquier caso siempre nos quedará otra buena ocasión para volver a escuchar Le Temps des Cerises:

– Se ha acabado la libertad en el Adriático y el tiempo de la bohemia.

* ¿Eso es de Lord Byron?

– No, es mío. ¡Hasta otra! ¡Adiós!

Hayao Miyazaki en: Biblioteca de la UPM.

La conspiración, Robert Redford

La conspiración
Dirección: Robert Redford
Año: 2011

 

Tenemos muy reciente la figura de Abraham Lincoln gracias a la película de Steven Spielberg que se estrenó en España hace solo unos meses. Pero hoy queremos sugeriros otra cinta sobre la vida de este carismático presidente. Fue dirigida por Robert Redford en 2011 y aunque pasó más desapercibida merece la pena conocerse,  además la tenemos disponible en algunas de las bibliotecas de la UPM. Aquí podéis ver el trailer.

Si la película de Spielberg se sitúa en los últimos meses de vida del presidente Lincoln, nuestra película trata de lo que sucedió después de su asesinato, de la detención de las personas acusadas de participar en aquella conspiración, y fundamentalmente del juicio contra Mary Surrat, madre de uno de los acusados, y regente de la pensión donde al parecer se reunía el grupo de conspiradores. La defensa de la Sra Surrat le corresponde, muy a pesar suyo, ya que había sido un gran héroe de la guerra unionista, a Frederick Aiken, pero Abraham Lincolnalguien le hace plantearse muy a fondo su misión como “abogado” y el derecho de “presunción de inocencia” de cualquier persona, muy difícil de sostener en medio de lo que era un Consejo de Guerra. Al mismo tiempo se quiere destacar la importancia del respeto a la propia Constitución frente al fuerte deseo de venganza que había en esos momentos dolorosos en la sociedad americana. En este empeño nuestro abogado se arriesga incluso a “perder” su propio prestigio y amistades. Otro aspecto importantísimo y que trasciende en esta historia es el amor de la protagonista por su hijo.

Algunos críticos de la película, plantean que el director, al afrontar este episodio histórico concreto aprovecha para poner en cuestión otros temas políticos más actuales.

Esta película está publicada en la colección SPEAK UP, la revista para aprender inglés, disponible en varias bibliotecas de la UPM. Cada DVD va acompañado de un folleto para quienes quieran profundizar un poco más en el vocabulario, expresiones, etc.

 

Robert Redford en las Bibliotecas de la UPM

 

Mª Ángeles Hernáiz Valero

Dublineses, de James Joyce; Dublinés, de Alfonso Zapico

"Little Chandler apresuró el paso. Por primera vez en su vida se sentía superior a la gente con la que se cruzaba. Por primera vez su alma se sublevaba contra la insulsa inelegancia de Capel Street. No había la menor duda: si quieres triunfar has de irte. En Dublín no hay nada que hacer. Al cruzar Grattan Bridge, bajó la mirada hacia el río y vio los muelles inferiores, campadeciéndose de las pobres casas enclenques. Le parecieron una banda de vagabundos amontonados a la orilla del río, con los viejos capotes manchados de polvo y hollín, estupefactos ante el panorama del crepúsculo y esperando el primer escalofrío de la noche para elevarse por los aires, estremecerse y desaparecer." (Una pequeña nube)

 

* James Joyce:

Dubliners. Oxford : Oxford University Press, 2008.

Dublineses. Madrid : Alianza, 2011.

* Alfonso Zapico:

Dublinés. Bilbao : Astiberri, 2011.

Está lejos de poder compararse con las grandes metrópolis de Europa y del mundo en muchos aspectos. Sin embargo Dublín es un auténtico paraíso para los amantes de las letras y de los libros. Algunas de sus importantes bibliotecas pueden y merecen visitarse como monumentos, y su callejero está impregnado de referencias y testimonios de una legión de grandes autores. Entre ellos despunta James Joyce por la especial vinculación de su obra con la ciudad.

Dublineses parte de un material argumental costumbrista y de una práctica literaria aparentemente decimonónica (realismo, naturalismo). Pero a esta base Joyce le añade perspectivas surgidas de los avances contemporáneos en psicología y sociología, así como técnicas efectistas análogas a las empleadas por las vanguardias artísticas del momento. Le dolían su país y su ciudad, sentía que aparte de la dominación británica Irlanda estaba hipotecada por sus propias taras y autolimitaciones sociales: solo así se explica el enorme esfuerzo de precisa documentación invertido en la elaboración de la obra, la energía poética destilada en cada párrafo y la perseverancia ante las dificultades enfrentadas hasta su publicación. Menos complicado que otros libros suyos posteriores, resulta idóneo para acercarse a su escritura y para combinarlo con una visita a la propia Dublín actual en la que aún se pueden rastrear los lugares y trayectos frecuentados por sus variados personajes. Los pequeños relatos que lo componen a modo de álbum semiconceptual, hondos y emocionalmente contundentes, se nos antojan como canciones del mejor rock irlandés.

En caso de leer el original en inglés, recomiendo la estupenda y asequible edición de Oxford World's Classics a cargo de Jeri Johnson porque incorpora un montón de información adicional para disfrutar de Dubliners más y mejor. En castellano evitad la antigua traducción de Guillermo Cabrera Infante en favor de la más reciente y apreciable de Eduardo Chamorro, arriba citada.

"En el vestíbulo del hotel un viejo dormitaba en un enorme sillón con capirote. Encendió una vela en el despacho y marchó delante de ellos hacia la escalera. Le siguieron en silencio, hundiendo con un ruido suave los pies en la espesa alfombra de la escalera. Ella subió las escaleras tras el portero, con la cabeza inclinada en la ascensión, sus frágiles hombros curvados como bajo un peso, y la falda ciñéndola apretadamente. Él hubiera extendido los brazos para atrapar sus caderas y detenerla, pues sus brazos temblaban bajo el deseo de poseerla, y solo la violencia de sus uñas contra la palma de sus manos mantuvo el control de su cuerpo bajo aquel salvaje impulso. El portero se detuvo en medio de la escalera para poner bien la vela goteante. Ellos se detuvieron también, unos cuantos escalones detrás. En aquel silencio, Gabriel oyó caer la cera derretida en el platillo de la palmatoria, y el retumbar de su propio corazón contra sus costillas". (Los muertos)

 

Dublineses es un libro genial en sí mismo. Pero además existe otra obra maestra derivada: la adaptación cinematográfica del su relato final, The Dead, el último trabajo de John Huston antes de morir. Esta última circunstancia y su articulación con la función simbólica de la propia historia dentro del libro han terminado por convertir al binomio película-original literario en un auténtico mito de la cultura contemporánea que no os debéis perder.

Y para terminar, entre los muchos productos consagrados a la vida de James Joyce y su mundo, os recomendamos el cómic biográfico Dublinés, de Alfonso Zapico. Una obra esmerada, esclarecedora y entrañable, que está teniendo un tirón de lectura enteramente merecido y que seguramente os enganchará para siempre a la figura de este genio irlandés.

 

 

 

James Joyce también está en Bibliotecas de la UPM.

Les damos un repaso a los Superhéroes: un estudio multidisciplinar

"¿Se imaginan a Batman desayunando tranquilamente en su casa tras un sueño reparador, eligiendo y oliendo las naranjas que va a exprimir pausadamente, saboreando el café y las tostadas, y saliendo después sin prisas a dar un paseo por el Central Park de Gotham? La verdad es que es muy difícil figurarse a los superhéroes haciendo una vida cotidiana y, lo que es más importante, disfrutando de ella." (p. 65)

 

Sara Robles Ávila (coordinadora):

  • Les damos un repaso a los Superhéroes : un estudio multidisciplinar.
  • Sevilla : Comunicación Social, 2011.

 

Los superhéroes norteamericanos son ya mitos clásicos que nos ha dejado el siglo XX. Pero a día de hoy sus aventuras no parecen estar aún cerca de terminar. En cierto sentido, como los semidioses de otras épocas, vinieron a colmar las necesidades de identificación y entusiasmo de los innumerable héroes anónimos de las masas trabajadoras urbanas. La incertidumbre ante el futuro, el desasosiego, el rumbo inquietante de los desarrollos tecnológicos y las amenazas apocalípticas han seguido proporcioando durante decenios el combustible suficiente para sus altos vuelos y humanitarias hazañas. Pero parece que ninguno escape también a debilidades, condicionamientos y traumas que justamente tienen la función de hacerlos más cercanos y familiares a su público. Aspectos que resultan curiosos en sí mismos para el amante del género, y que además proporcionan claves de interpretación social e histórica de valor inestimable.

El Festival de Cine Fantástico "Fancine" de la Universidad de Málaga tiene una ya larga y prestigiosa trayectoria. En 2011 decidió dedicar su edición anual a este mundillo de los superhéroes con el encomiable objetivo de detectar y poner en evidencia ese lado suyo más humano, en definitiva de darles un buen repaso. El volumen aquí resañado es fruto de aquel encuentro. Un libro literalmente no solo técnico, pues incluye perspectivas sobre los superhéroes desde los campos de la ingeniería y de la arquitectura pero también desde otras disciplinas como las ciencias de la comunicación y la psicología. La profesora Robles Ávila ha coordinado las aportaciones de este grupo de especialistas universitarios que, unidos en su común afición por los superhéroes, consiguen dar al conjunto la consistencia de un sugerente ensayo.

Recordemos que la edad de oro de los superhéroes corresponde al período comprendido entre los años 30 del siglo XX y la Guerra Fría. Esto es válido sobre todo para las ediciones de cómics. Sin embargo el género ha conocido una recuperación notable en los últimos años, en buena parte por la sucesión de recreaciones cinematográficas cuyo punto de arranque tal vez podríamos situar en el Superman de 1978, encarnado por Christopher Reeve y dirigido por Richard Donner.

Muy interesante es el fenómeno de retroalimentación entre cómic, cine y en general el audiovisual, propiciada por los superhéroes. De hecho, el desarrollo espectacular de las tecnologías de la información da lugar a una proliferación de películas, videojuegos, etc. que incorporan rasgos característicos del género pero que no siempre tienen un precedente directo en soporte papel. Un universo fascinante y multimedia por definición, desde aquellas lejanas tiras de historietas en blanco y negro hasta las últimas creaciones audiovisuales de auténtico vértigo.

"Al llegar al final del milenio, los artesanales efectos especiales de RoboCop o Darkman ya difícilmente tenían cabida en el cine comercial. En efecto, las nuevas tecnologías no solo habían cambiado la manera de hacer cine, o incluso de publicar cómics, sino que estaban cada vez más presentes en nuestras vidas. Con Matrix (The Matrix, 1999) los hermanos Andy y Larry Wachowski consiguieron dar cuerpo al espíritu del cyberpunk mediante una deslumbrante y sofisticada amalgama de géneros y referencias culturales, desde Alicia en el país de las maravillas hasta el cine de acción made in Hong Kong." (págs. 221)

 

Dos de nuestros superhéroes favoritos: Batman y Spiderman en Bibliotecas de la UPM.

El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad

"Para mí él era sólo una palabra. Yo no veía a la persona en el nombre, no más de lo que vosotros podáis verlo. ¿Lo veis? ¿Veis el relato? ¿Veis algo? Tengo la sensación de estaros contando un sueño, pero inútilmente, porque ningún relato de un sueño puede transmitir la sensación del sueño, esa mezcla de absurdo, sorpresa y aturdimiento en un temblor de rebelión agónica, esa sensación de ser capturado por lo increíble, que constituye la esencia de los sueños…" (p. 81)

 

  • Heart of Darkness. New York : Tribeca Books, 2011.
  • El corazón de las tinieblas. Madrid : Alianza, 2006.

 

De entrada El corazón de las tinieblas parece una recomendación comprometida: uf, nunca se sabe en qué estado mental acabará el lector… Joseph Conrad aprovechó su propia experiencia vital en el llamado Estado Independiente del Congo (sic, vulgarmente "Congo belga") a finales del siglo XIX para cocinar este relato onírico e intemporal con todos los atributos de la tragedia clásica. Historia contemporánea hecha clásica, sí, pues es una obra muy ligada a la realidad más cruda de la época: el colonialismo imperialista en su fase arquetípica, entre la Conferencia de Berlín en 1884-85 y el estallido de la Primera Guerra Mundial. Los temas de la conquista y exploración de lo desconocido, las preguntas últimas sobre las relaciones entre naturaleza y moral, incluso la influencia del misticismo oriental son a menudo señas de identidad reconocibles en la cultura europea de aquellos años de incertidumbre.

La pesadilla colonial se revuelve en el filo de lo incomprensible, de lo inasible por el ser humano. El espanto se alimenta más y más a lo largo del viaje cuyo escenario selvático y amenazador resulta una metáfora de la tiniebla oculta en el espíritu de las personas, de la crueldad ostensible pero también de la maraña repulsiva de pequeñas mezquindades sociales, en suma de todo lo que hay de vanidad y de mentira en la experiencia humana. Y el carácter terrible de los hechos desencadenados por el proceso colonial certifica la impotencia del individuo ante las fuerzas desatadas de la Historia y en último término de la Naturaleza misma. En suma, una tremenda interrogación existencial arrojada al rostro de la humanidad.

Libro corto pero contundente, con un impresionante trabajo de imágenes que le proporciona un carácter de obra casi pictórica, ha tenido una enorme influencia posterior a su aparición. De hecho pienso en sus grandes posibilidades dramáticas: nada menos que inspiró a Francis Ford Coppola el guión de su película Apocalypse Now. En fin, echadle coraje y remontad río arriba, al fondo…

"Las extensiones de agua se abrían ante nosotros y se cerraban a nuestra espalda como si el bosque se hubiera adentrado tranquilamente en el agua para obstruir nuestro camino de regreso. Penetramos más y más en el corazón de la oscuridad." (p. 101)

 

Esta y otras obras de Joseph Conrad en Bibliotecas de la UPM.

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