Los Viajes por Marruecos de Alí Bey

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Alí Bey: Viajes por Marruecos.

Barcelona : Zeta, 2009.

"En Marruecos se hacía antiguamente mucho uso del café; a todas horas del día lo tomaban como en Levante, pero habiendo los ingleses hecho regalos de té a los sultanes, ofrecieron éstos a sus cortesanos y pronto el uso de la bebida se extendió de unos a otros hasta las últimas clases de la sociedad…"

 

Desde una perspectiva española Marruecos siempre merece una lectura. Paradigma de la alteridad cuando no de la enemistad latente, conviene recordar los largos y decisivos períodos antiguos y medievales en que compartió unidad política y familiaridad cultural con vastos territorios ibéricos. Os propongo un viaje a comienzos del siglo XIX cristiano. Entonces la palabra castellana "Marruecos" designaba la ciudad de Marrakech, pero al ser ésta residencia frecuente del sultán, se extendió a la totalidad del Estado de Al-Magrib. A la sazón el país apenas se había mantenido independiente del dominio otomano para permanecer sumido en un aislamiento decadente que fue preludio de la penetración colonial europea. Como consecuencia de este aislamiento muchos de sus territorios eran paradójicamente menos conocidos en España que otras zonas más lejanas en América o en Asia.

En cuanto al explorador e intrigante Domingo Badía y Leblich, metamorfoseado en la ocasión como el príncipe Alí Bey, hay infinidad de controversias y conjeturas: desde sus supuestas simpatías criptomoriscas hasta las sospechas de que padeció esquizofrenia, pasando por lo discutible de su conducta familiar y política. No se pueden ignorar su arrojo y audacia tremendos, su espíritu inquieto y un saber multidisciplinar que le sirvió para rentabilizar sus observaciones viajeras. Fue digno hijo de una época-bisagra a caballo entre la Ilustración y el Romanticismo, caracterizada por una mezcla de cientifismo y de tendencias a la fantasía geopolítica  (de la cual fue buena muestra el propio proyecto imperialista napoleónico).

Estos "Viajes por Marruecos" reúnen la parte correspondiente de una obra más extensa que comprende el periplo de Badía por el resto del Norte de África,  por el entonces llamado "Levante" y por Arabia. Quien pretenda leerlos como una novela convencional fracasará y probablemente abandonará. Es mucho más recomendable enfocarlos como memorias de trabajo y compendio de curiosidades, sin bajar la guardia ante las inexactitudes, errores o posibles apaños del propio Badía. Éste siempre intentó fascinar a los potenciales mecenas de sus andanzas. También recomiendo tener a mano un mapa físico de Marruecos, que multiplicará el disfrute de un itinerario muy pormenorizado. Espero que el relato os motive a conocer al menos algunos de sus escenarios in situ.

Sirva finalmente esta reseña como homenaje al editor literario del libro: Salvador Barberá Fraguas. Un prometedor diplomático y arabista prematuramente fallecido que demostró con este trabajo unos conocimientos y un rigor metodológico excepcionales, y sin cuya  aportación esta lectura sería mucho menos amena y aprovechable.

 

Zombi, Joyce Carol Oates

Zombi, Joyce Carol OatesZombi. Joyce Carol Oates
Barcelona: Debolsillo, 2003

Traductora: Carme Camps Monfa

Zombie (1995)

 

Novela terrorífica donde las haya, Zombi, de Joyce Carol Oates, cuenta los infructuosos intentos de Quentin P. -treintañero nacido en Mount Vernon, Michigan, y adorado por su dulce abuelita- por crear un zombi que le sirva en su disfrute, un ente incapacitado para emitir juicio alguno y que cumpla cada uno de sus deseos sexuales o de amor incondicional. Para ello, dotando a sus decisiones de una lógica implacable, selecciona víctimas invisibles, ciudadanos marginales, borrachos, drogadictos sin hogar a los que nadie va a echar en falta y les somete a los procedimientos que ha estudiado, consultando la literatura disponible sobre la práctica de lobotomías, en la biblioteca de la universidad, principalmente el libro Psicocirugía del doctor Walter Freeman y el doctor James W. Watts, quienes realizaron numerosas intervenciones en los años cuarenta y cincuenta. El primero de ellos inventó el escalofriante (e inspirador para nuestro protagonista) procedimiento de la lobotomía del picahielo o lobotomía prefrontal.

 

Hace cinco años en un arrebato por cambiar mi vida se me ocurrió por primera vez la idea de crear un ZOMBI para mis propios fines.

 

La novela está escrita en primera persona, a modo de diario, lo que la hace verdaderamente terrorífica. Es el propio Quentin quien relata, desde su distorsionado punto de vista y con un lenguaje lleno de tics, arrebatado por su sed implacable, los detalles más sórdidos de la historia. Así, en la primera parte, titulada "Libertad condicional" veremos a través de sus ojos cómo fracasan sus intentos de crear a su zombi, la horrible muerte de sus primeras víctimas (de las que sólo conocemos los apodos que él les asigna: Guantesdeconejo, Ojosdepasa, Grandullón…) trinchados de forma chapucera con un picahielos. Crímenes a los que puede libremente dedicarse gracias a que su padre, un profesor universitario con importantes contactos en los altos estamentos de la ciudad, consiguió tiempo atrás que un episodio de abusos a un menor de raza negra quedara en mera falta, que se castigó con libertad vigilada aderezada con unas infructuosas sesiones de psicoterapia que Quentin compatibiliza a la perfección con sus carniceras intervenciones. En la segunda parte, "Cómo ocurrieron las cosas", Quentin es consciente del grave error estratégico que comete al enamorarse incontroladamente de un joven universitario blanco, al que apoda Ardilla y al que tratará, cómo no, de convertir en su querido zombi. ¿Será demasiado imprudente para nuestro angelito un capricho tan arriesgado? No cuento más.

Intensa novela de terror psicológico cuyas fibras se van metiendo página tras página en la piel, como delgadas agujas o plateados bisturíes, como un picahielos enmohecido en el sótano de una mente perturbada, pero de ejecución lógica e implacable.

Joyce Carol Oates, novelista, cuentista, autora teatral, editora y crítica estadounidense, ha sido candidata al Premio Nobel de literatura en numerosas ocasiones.

 

Joyce Carol Oates en la Biblioteca de la UPM

 

Héroes sin armas. Fotógrafos españoles en la Guerra Civil.

Heroes sin armas“Héroes sin armas. Fotógrafos españoles en la Guerra Civil. El frente de Madrid”. Madrid : SECC/ La Fábrica Editorial, 2010. Libro + DVD

Hoy en día, las imágenes más conocidas de la Guerra Civil son las que realizaron los fotógrafos de guerra extranjeros. ¿Qué pasó con los profesionales españoles? ¿Dónde quedaron sus fotografías?

Estas preguntas tienen su respuesta en este libro donde se cuenta la labor de la primera generación de reporteros gráficos españoles, cuyo rastro desaparece después de la Guerra Civil.

Un grupo de amigos y compañeros: Luis Marín, Pepe Campúa, Alfonso y José María Díaz Casariego. Son excelentes fotoperiodistas. Todos publican en un puñado de medios, tanto de izquierdas como de derechas. Pero todos coincidieron en la afamada revista Mundo Gráfico en los años 20, dirigida por José Campúa, padre de Pepe. Retratan a la Familia Real, las actrices de la época, los avances tecnológicos o las agitadas sesiones del Congreso de los Diputados.

Estalla la Guerra Civil española y estos fotógrafos, con un bagaje profesional extraordinario, sacan miles de negativos de gran valor de la vida cotidiana o de la lucha en el frente . Fotografías que dejan constancia del sufrimiento y la radicalización de un Madrid sitiado, el asesinato de Calvo Sotelo, los combates en el Puerto de Navacerrada, el resguardo de los bombardeos en el metro de Madrid, la entrada de las tropas franquistas a la capital, la huida de familias de campesinos…

Estos negativos desaparecen al acabar la guerra: Marín los guarda en cajas en su casa, a Díaz Casariego se los requisan. Alfonso, ante el miedo a ser expoliado, declara que su archivo se ha quemado en el transcurso de la contienda.

El libro recoge su biografía y una selección de fotografías (más de 60 en total) así como un documental (en DVD) donde se incluyen “extras” que ayudan a comprender el contexto histórico del momento que vivieron estos fotógrafos así como particularidades técnicas y curiosidades que formaban parte del día a día del oficio del foto reportero. La Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales estrenó el pasado 23 de abril el documental en la sede madrileña de la Academia del Cine.

Alfonso, Campúa, Marín y María Díaz Casariego dispararon con su mejor arma: la cámara.

Diario de un hombre de cincuenta años, Henry James

Henry James

Diario de un hombre de cincuenta años.

Editorial Funambulista

2005


El primer libro que leí de Henry James fue Washington Square y me produjo tal impresión que desde entonces le profeso un respeto absoluto que a veces roza la reverencia.

Lo curioso es que esa admiración no nació porque me pareciera un gran narrador sino del deslumbramiento ante una inteligencia, una listura, una perspicacia y una mente tan sutil que sencillamente nunca había conocido en otro escritor.

Henry James escribió en 1880, y a los treinta y cinco años, este libro que cuenta en forma de diario las preguntas existenciales de un hombre de cincuenta. A esa edad ya ha decidido por ejemplo que no se casará aunque recomienda a los demás esa opción de vida.

En verdad todos los hombres están incompletos en la vida, sólo el arte puede responder al deseo de cada cual de verse completado, de verse, en cierto modo justificado.

 

 

Reflexiona sobre las decisiones que tomó en el pasado. ¿Se equivocó?  ¿Habría sido más feliz si hubiera actuado de otro modo? El paso de los años, piensa,  no nos cambia tanto y somos víctimas de nuestra forma de pensar.

El protagonista regresa a Florencia, veintisiete años después,  y conoce a la hija de la que fue su amor de juventud, y a su pretendiente, un joven inglés, e intuye que esta relación es la exacta repetición de su propia historia sentimental. Historia que él había resuelto con una  ruptura.

En los últimos diez años ha habido momentos en los que me he sentido tan portentosamente viejo, tan rendido y acabado, que la menor sugerencia de que semejante sensación de juventud aún pudiera estar esperándome me habría parecido un chiste muy malo.

 

 

Son muchos los escritores que se han planteado preguntas existenciales al llegar al medio siglo. Es una fecha demasiado redonda. El novelista Paul Auster hizo estas  confesiones:

Cuando uno llega a los cincuenta años ha perdido a parte de las personas que ha querido y lo han querido. Hay más tiempo por detrás que por delante. Uno camina con fantasmas por dentro. Yo tengo tantas conversaciones con los muertos como con los vivos.

 

 

El libro tiene elementos de misterio, de ambiguedad e ironía, todo muy característico de este portentoso escritor.

 

Disponible en las bibliotecas de la UPM – Biblioteca Campus Sur

 

 

 

Los postigos verdes, de Georges Simenon

los-postigos-verdes1Georges Simenon .Los postigos verdes.

Barcelona: Tusquets Editores, 2005

"Hasta los cincuenta años, había vivido exclusivamente del teatro. Hasta los cuarenta, había tenido deudas. Hasta los treinta, se había muerto de hambre."

Y qué ha conseguido Émile Maugin, dinero, prosperidad, reconocimiento, felicidad.  Émile Maugin frente al espejo de su vida, intenta responder a esas preguntas. Tiene todo lo que un hombre pudiera entender como necesario para ser feliz pero quizá en realidad no tiene nada.

Siempre rodeado de gente que le adula y le admira pero en realidad siempre solo. Como una especie de Canio moderno, como un payaso con la cara embadurnada, Émile Maugin se desmaquilla frente al espejo no solamente de afeites y cosméticos si no también de su vida, del significado de la misma.

Quién es ese Émile Maugin que se ve en ese espejo, un actor, un triunfador lleno de éxito o simplemente un hombre corriente que no ha podido alcanzar aquello que se propuso en su juventud.

"Le gustaban los batines de seda, y el público que al verlo sonreía en el teatro no podía imaginar que había llevado su primer batín a los treinta y dos años, en una escena cómica, que hasta los veintiocho años no había tenido ni pijama ni camisón, que dormía con la camisa de diario y que, a falta de zapatillas, para irse a asearse, deslizaba los pies desnudos en los zapatos."

Emile Maugin es un actor de éxito que tras un reconocimiento médico recibe la noticia que padece  problemas de corazón y que su vida de excesos debe terminar. Llega la hora de reflexionar y recordar sus orígenes, su lucha por abrirse camino escapando de la miseria, del hambre. Recuerda como inició en los lejanos años de su juventud una huida continua, sin fin, una huida hacía algún lugar, dejando atrás un pasado que no quiere recordar pero que se mantiene perenne en su alma.

"Durante bastante tiempo había vivido allí, en la Boule d´Or, una pensión que carecía de agua corriente y sumidero, que todavía tenía luz de gas y donde había que pagar un suplemento de unos céntimos para que a uno le pusieran sábanas."

Georges Simenon (Lieja 1903, Lausana 1989) fue un autor prolífico que escribió decenas de novelas muchas de ellas bajo seudónimo. Se inicia en la escritura como periodista y con la redacción de cuentos y relatos cortos.

Al igual que en muchas de sus novelas y relatos Simenon se centra Los postigos verdes en personajes sencillos formando una trama simple pero que encierra un universo de sentimientos, de formas que absorbe al lector desde la primera pagina.

Los postigos verdes es considerada por el autor como una obra capital en su producción.

Otras novelas de Simenon en la UPM.

"He buscado algo que no existe."

"¿Que había perseguido con tanta pasión, con tanta furia?"

Helene Hanff – 84, Charing Cross Road

 

"A mí me encantan las inscripciones en las guardas y las notas en los márgenes: me gusta el sentimiento de camaradería que suscita el volver páginas que algún otro ha pasado antes, así como leer los pasajes acerca de los que otro, fallecido tal vez hace mucho, llama mi atención."

 

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La amable sugerencia de una compañera enredada en temas de librería y bibliofilia me llevó a esta obrita. Ahora confieso experimentar un curiosa sensación al encontrarme a mí mismo reseñando un libro de cuya calidad literaria no tengo absoluta seguridad, pero de cuyo gran interés tampoco tengo ninguna duda. La erótica del documento, será. Y es que "84, Charing Cross Road" es un fenómeno literario de una cierta notoriedad, de reedición sostenida desde su primera aparición en 1970 y que tal vez haya que poner en relación con la corriente de anglofilia que ha prosperado en algunos sectores de la cultura norteamericana durante los últimos años.  En este sentido es sorprendente que un epistolario escrito por gente corriente a ritmo pausado, y tocante a temas en general triviales, haya dado lugar incluso a una  versión cinematográfica protagonizada por Ann Bancroft y Anthony Hopkins a mediados de los 80. Dicho todo lo anterior, no es de extrañar que su edición española haya sido llevada a cabo bajo el Anagrama del sagaz Herralde.

El libro cubre veinte años de correspondencia bastante regular entre una escritora y bibliófila neoyorquina y un empleado de librería de Londres, más las incursiones de algunos otros personajes a los que aquélla accederá a través de éste con el paso del tiempo. Penetrando en su vida cotidiana y en sus inquietudes vemos los claroscuros de las relaciones británico-norteamericanas en la inmediata postguerra mundial, la precariedad de una Inglaterra devastada por el conflicto y los condicionamientos de la Guerra Fría. El epistolario da testimonio de los cambios sociales que paulatinamente se van produciendo a medida que se despliega el desarrollismo económico tras esa segunda postguerra. Síntomas que toman carrerilla al entrar en el decenio de 1960 y que son perceptibles en las alusiones a la politica, la música o el turismo.

84-charing-cross-road-penguin1Por otro lado, una buenísima motivación para leer este libro es lingüística más que estrictamente literaria: el retorno peculiar al lenguaje escrito que nos ha impuesto el desarrollo de la tecnología de la información. Hasta los 90  -uff, hace cuánto tiempo…- la banda ancha era el papel en blanco. Prueba de su eficacia es que las personas podían mantener así relaciones provechosas y duraderas, aún sin llegar a encontrarse físicamente.  De hecho "84" es un libro especialmente recomendable para quienes necesiten o deseen cultivar el arte de escribir cartas o mensajes de cualquier tipo. No digamos si se trata de escribirlas en inglés y si se tiene la oportunidad de leer la obra original sin traducir: el lector goloso podrá saborear un material rico en giros, modismos, verbos preposicionales y demás rasgos respectivos del inglés británico y norteamericano, en permanente diálogo hasta el final del libro.

Bien empleada estará también la lectura si os lleva a explorar in situ las infinitas librerías de Londres. Charing Cross es unos de sus santuarios, aunque yo por manía particular me inclino más por el Bloomsbury universitario y juvenil.

ISBN 9788433969828 (castellano/español), 9780140143508 (English).

Disponible en Bibliotecas de la UPM

Velocidad de los jardines, Eloy Tizón

Velocidad de los jardines, Eloy Tizón

Velocidad de los jardines
Eloy Tizón
Barcelona: Anagrama, 1992

 

Este es uno de los más hermosos cuentos que haya leído nunca. Uno de esos cuyas palabras memorizas sin remedio a fuerza de relecturas. De esos que dan en el clavo porque todos los personajes, todos los hechos, toda la luz, el perfume que lo impregna están alojados para siempre en algún jardín privilegiado dentro de ti mismo.

Muchos dijeron que cuando pasamos el tercer curso terminó la diversión. Cumplimos dieciséis, diecisiete años y todo adquirió una velocidad inquietante.

 

Hasta entonces el tiempo había estado comprimido. Fuimos eternos desde Preescolar. Yo conservo aún en la memoria los nombres y apellidos de muchos de ellos. Parecía que iban a estar ahí toda la vida. Enseguida estuvimos a distancias insalvables.

No he vuelto a ver a ninguno. Tercero de letras no existe. He oído decir que las gemelas Estévez trabajan de recepcionistas en una empresa de microordenadores. ¿Por qué la vida es tan chapucera?

 

El cuento es material lírico. A cada paso un guiño, una contraseña reconocible. Aquí mismo, en el siguiente párrafo, el colegio que yo recuerdo.

Entrábamos a la escuela atravesando un gran patio de cemento rojo con las áreas de baloncesto delimitadas en blanco, un árbol escuchimizado nos bendecía, trotábamos por la doble escalinata apremiados por el jefe de estudio.

 

Las carpetas forradas con estrellas del pop. Platón entre los apuntes pasados a máquina; los desertores a Ciencias y la Revolución Industrial; las peleas a golpes y una hilera amenazante de verbos irregulares; el test psicológico y la revisión médica; las tutorías. Todo ese mundo.

Pero volvamos al aire y la luz de la primavera, que deberían ser los únicos protagonistas.

 

Esa luz. Debajo de los voladizos había nidos de golondrinas. En mayor medida construidos con flecos de nuestras ensoñaciones que con barro del campo de futbito. Pero había algo que atraía más poderosamente nuestra atención. Era la luz de Olivia Reyes entrando media hora tarde en clase por ejemplo de latín.

Fue una especie de hecatombe. Media clase se enamoró de Olivia Reyes, todos a la vez o por turnos, cuando entraba cada mañana aseada, apenas empolvada, era una visión crujiente y vulnerable que llegaba a hacerte daño si se te ocurría pensar en ello a media noche.

 

Y así, tejido con aroma a final, se va produciendo el cuento, con la luz de la primavera inundándolo todo, con la inolvidable desdicha de amar a Olivia Reyes.

 

Velocidad de los jardines (que se compone de otros diez cuentos además del que da título al volumen) se publicó en 1992 y fue elegido por los críticos de El País como uno de los cien libros españoles más interesantes de los últimos veinticinco años.

 

El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger.

Cubierta del Guardian entre el centenoJ.D. Salinger. El guardián entre el centeno.

"Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es donde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso"

Así empieza El guardián entre el centeno, la primera novela corta de J.D. Salinger que se convirtió en un clásico de la literatura moderna estadounidense casi desde el mismo momento de su publicación, en 1951.

Mucho se ha escrito sobre este libro y sobre la peculiar personalidad de su autor. Yo lo leí hace 20 años y lo he vuelto a leer ahora y me ha gustado tanto como recordaba. Salinger murió el pasado 27 de enero a los 91 años de edad.

 

La primera traducción al castellano de The Catcher in the Rye se publicó en Argentina en 1961 y se tituló "El cazador oculto". En 1978 una traducción española tituló la obra como "El guardián entre el centeno". A Salinger le pareció mejor este segundo título y desautorizó la primera traducción al castellano que nunca más pudo usarse.

 

Escrito en primera persona, El guardián entre el centeno relata las experiencias de Holden Caulfield, un adolescente de 16 años en la ciudad de Nueva York, después de que le echen del Pencey Prep, su escuela secundaria.

 

Holden es un estudiante desastroso, malhablado, fumador empedernido, un mentiroso compulsivo e irónico y a ratos una persona amable y carismática. Demuestra su lado tierno siempre que habla de su hermana pequeña Phoebe y de su hermano Allie, que murió de leucemia cuando tenía solo 13. Le preocupan mucho el tema de las chicas, no entiende el sexo y se acuerda mucho de Jane, un antiguo amor que pasaba con él los veranos jugando a las damas.

 

Se pregunta muchas cosas entre otras a dónde van los patos cuando el agua del lago del Central Park esta helada y así explica a su hermana lo que le gustaría ser si pudiera elegir:

Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándoles. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él…..Yo sería el guardián entre el centeno.

 

Salinger es el prototipo de escritor excéntrico. Después de haber obtenido la fama con su primera novela se apartó del mundo exterior y protegió al máximo su privacidad. Se mudó de Nueva York a Cornish (New Hampshire), donde continuó escribiendo historias que nunca publicó.

Es el segundo libro más estudiado como lectura obligatoria en los institutos estadounidenses. En los 90 fue el nº 13 en la lista de libros más leídos en su país según la Asociación de Bibliotecas Americanas y en el año 2005 se mantuvo entre los diez primeros.

 

Disponible en las Bibliotecas de la UPM

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Viaje a España, Theophile Gautier

viaje-por-espanaViaje a España

Théophile Gautier

Cátedra, 1998

 

Theophile Gautier estuvo de viaje por España entre mayo y octubre del año 1840. Vino con su amigo Eugene Piot que tenía intención de comprar obras de arte aprovechando la desamortización de los bienes de la Iglesia. Ambos eran apasionados del arte, Gautier había intentado ser pintor y tenia verdadera devoción por Zurbarán, Ribera y Valdés Leal.

Este libro maravilloso reune los artículos periodísticos enviados por Gautier a París durante el viaje. Y hay que decir que aquellos ricos seis meses vividos en España  inspiraron también un importante libro de poemas.

España estaba de moda en Europa y en América, ya han aparecido publicadas las obras de Victor Hugo, de Musset y  de Merimée fascinados por nuestros monumentos y nuestras costumbres. En París se ha empapado de pintura española en los museos y ha asistido a representaciones de danza española. No venía a de nuevas, venía convencido.

Su Viaje a España, con ese espíritu, fue un éxito en toda la exrtensión de la palabra. Le encantó lo que veía y narró con deliciosos detalles su periplo español en un libro, ese que hoy recomendamos, que leyeron en todos los paises europeos y multiplicó el numero de visitantes. Y no sólo se trata de un recorrido artístico, se muestra fascinado por los paisajes y el modo de vivir, a Gauthier le interesa todo; los tipos humanos, la forma de vestir,  los oficios : vendedores de agua, limpiabotas, y las mujeres españolas le parecen guapísimas.

Mujer con abanico.Una mujer sin abanico es algo que no he visto todavía en este bendito país. Los abanicos, al abrirse y cerrarse, producen un débil silbido que, repetido varias veces por minuto, da una nota que  resulta extraña para un oido francés.

Hace una curiosa selección de palabras intraducibles al francés que aparecen en el libro en cursiva y en el original en francés en castellano. Entre otras estas: pundonor, pura sangre, horchata de chufas, mayoral, encierro…

No faltan, claro, la reflexiones sobre a cocina española:

Después trajeron el puchero, plato eminentemente español, o a decir verdad, el único plato español, pues todos los días se come de Irún a Cádiz, y viceversa.

Este viaje delicioso y emocionante nos permite aterrizar en el siglo XIX y que el chispeante Gautier nos acompañe por Burgos, el animado Paseo del Prado de Madrid, Sevilla, o la Mezquita de Córdoba. Su visión es casi siempre positiva, sin prejuicios,  y tiene un encanto y una mirada limpia que les faltó a otros viajeros que le siguieron.

Gran escritor, hombre muy culto  y simpático, nos regaló este libro y a su regreso a París confesó:

Me sentía allí como en mi verdadero suelo y como en una patria vuelta a encontrar.

El abanico de seda, Lisa See

El abanico de seda, Lisa See

Lisa See
El abanico de seda
Barcelona: Salamandra, 2006

 

No es este el primer libro de Lisa See, pero sin duda es su mejor obra. Es uno de esos libros que son como joyas,  que brillan con luz propia y que son difíciles de olvidar.

La historia nos traslada a la lejana China del reinado del emperador Daoguang, en 1823, una China rural con tradiciones rígidas, y más cuando se trata de la vida de las mujeres.

Nos describe unas costumbres historicamente verídicas, pero que fueron hace tiempo olvidadas en aquel país y que para nosotros son totalmente desconocidas. La escritora consigue con una gran habilidad trasladarnos a esos tiempos lejanos y hacernos sentir, llorar y sufrir con sus personajes.

Se trata de la historia de la amistad entre dos niñas "Flor de nieve" y "Abanico mágico" que posteriormente se hacen adultas. Una amistad tan profunda  que refleja el verdadero amor entre dos personas. Dos almas gemelas de familias muy diferentes que se apoyarán durante toda su vida, hasta que un fatal error rompe su amistad. Así al morir una de ellas, de una enfermedad, la otra pierde toda la ilusión por seguir viviendo y se encierra en si misma;  su corazón queda muerto en vida.

La historia descubre, página por página, la vida de una mujer china de aquella época. De niña se encuentra encerrada en su casa, como todas las niñas chinas,  viendo pasar el mundo exterior solo a través de una celosía. De casada sus ojos miran por la ventana, desde donde su alma encuenta la libertad y puede volar.

El dolor y el sufrimiento, pasando por la dura tradicion de los pies vendados. Pies rotos y destrozados de unas niñas, sólo con el fin de obtener como recompensa un casamiento mejor.

 

Una cara bonita es un don del cielo, pero unos pies diminutos pueden mejorar la posición social.

 

La autora nos descubre también el "Nushu", la escritura secreta de las mujeres, que les abre la puerta para comunicarse y evadirse un instante de la dura realidad. Narra sus canciones en la habitación de las mujeres,  sus bordados,  su amistad y su sumisión,  aguantando todo tipo de vejaciones y sufrimientos.

Un libro lleno de sentimientos que la escritora nos describe con sencillez, pero con una gran maestría que toca de lleno el corazón del lector.

 

Lisa See en las Bibliotecas UPM

 

Lola Herrero

 

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