Archivos de la Categoría: Reseñas

Cuentos de La Alhambra, Washington Irving

Cuentos de La Alhambra

Washington Irving

 

 

"En mayo de 1829, acompañado por un amigo, miembro de la Embajada rusa en Madrid, capital de España, inicio el viaje que había de llevarme a conocer las hermosas regiones de Andalucía.

Las amenas incidencias que matizaron el camino se pierden ante el espectáculo que  ofrece la región más montañosa de España, y que comprende el antiguo reino de Granada, último baluarte de los creyentes de Mahoma."

 

Así empieza el escritor americano Washington Irving este libro famoso del que todos hemos oido hablar pero que pocos han leido. Es una obra fascinante y muy entretenida desde distintos puntos de vista.

La primera sorpresa es que bajo este título se agrupan contenidos diversos, los cuentos son sólo una parte de la obra.

Es un libro de viajes porque la primera parte la dedica Washington Irving a narrar su viaje por España y lo hace con un encanto y viveza extraordinarias. 

 

 

Es también un diario que recoge sus reflexiones personales ante el descubrimiento de la realidad española y es, en su última parte, un libro de cuentos  maravillosos inspirados en leyendas hispano musulmanas. Los cuentos le han convertido en un escritor mundialmente famoso y proyectaron a España y a la Alhambra hacia el extrajero más que ninguna otra obra del siglo XIX.

 

Irving conoció una Alhambra habitada por personajes curiosos, se alojó en una pensión dentro de su recinto y trasmitió una fascinación por aquellos  escenarios que hizo que vinieran a España en el siglo XIX intelectuales y artistas de toda Europa. Pintores, escritores, científicos, filósofos, botánicos…todos soñaban con ver los escenarios de los cuentos  nazaríes de  Washington Irving.

Quizas no se ha reconocido oficialmente como se debe la trascendencia de esta obra. Con Washington Irving  tenemos los españoles una deuda de eterna gratitud porque después de su visita a Granada, La Alhambra, también para nosotros, nunca volvió a ser la misma.

Éste y otros títulos de Washington Irving en la Biblioteca UPM.

 

 

 

El Hombre que plantaba árboles, de Jean Giono

El Hombre que plantaba árboles Por Jean Giono

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Para que el carácter de un ser humano excepcional muestre sus verdaderas cualidades, es necesario contar con la buena fortuna de poder observar sus acciones a lo largo de los años. Si sus acciones están desprovistas de todo egoísmo, si la idea que las dirige es una de generosidad sin par, si sus acciones son aquellas que ciertamente no buscan en absoluto ninguna recompensa más que aquella de dejar sus huellas visibles; sin riesgo de cometer ningún error, estamos entonces frente a un personaje inolvidable… Así era Eleazar Bouffier el protagonista de este cuento inolvidable y así era también Jean Giono el hombre sencillo y autodidacta que escribió este texto en 1953, y que lo declaró propiedad de la humanidad, motivo por el cual puede encontrarse a texto completo en la web tanto en castellano como en su lengua original (L'homme qui plantait des arbres):

Quand je réfléchis qu'un homme seul, réduit à ses simples ressources physiques et morales, a suffi pour faire surgir du désert ce pays de Canaan, je trouve que, malgré tout, la condition humaine est admirable. Mais, quand je fais le compte de tout ce qu'il a fallu de constance dans la grandeur d'âme et d'acharnement dans la générosité pour obtenir ce résultat, je suis pris d'un immense respect pour ce vieux paysan sans culture qui a su mener à bien cette œuvre digne de Dieu.

el_hombre_kplantaba_arboles2En estos días en que la vida artificial nos envuelve y asfixia, algunos libros ejercen de bálsamo para las almas exhaustas y nos permite recordar la generosidad de la naturaleza, y la indolencia con que la despreciamos. He aquí el sentido homenaje de Joaquín Costa:

Son los árboles obreros incansables y gratuitos cuyos salarios paga el cielo. Que no se declaran en huelga, ni entonan el himno de Riego, ni vociferan gritos subversivos, ni infunden espanto a las clases conservadoras, ni socavan los cimientos del orden social. Para ellos la cuestión social no está en que los exploten, al revés, en que los hagan holgar (La fiesta del árbol).

 

Jean Giono en la Biblioteca UPM

 

La estética del franquismo, de Alexandre Cirici

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"Giménez Caballero estaba orgulloso de haber puesto el grito en el cielo, apenas proclamada la República, contra la proliferación de playas artificiales y de piscinas. Con instinto vehemente, veía en ello un porvenir de catástrofe. Había ya visto que las niñas universitarias, deportivas y poetisas, al empezar a fumar, a desnudarse y a jugar a la pelotita, terminarían siendo milicianas. Que llegaría un momento en que cesarían de enrojecer de vergüenza para hacerse rojas" (p. 167).

 

Alexandre Cirici:

La estética del franquismo.

Barcelona: Gustavo Gili, 1977.

El franquismo resultó ser la versión española del totalitarismo del siglo XX. Si bien su rostro y discurso fueron mudando en función de las coyunturas internacionales, su extraordinaria longevidad, tal vez solamente superada por el comunismo estatalista ruso y por el vecino salazarismo portugués, le permitió dejar una huella indeleble en muchos de nuestros paisajes cotidianos. Caemos en ello al pasear un rato con la vista levantada por la Avenida de América o el eje Moncloa-El Pardo en Madrid, por la "Laboral" de Gijón, por la remodelada Plaza del Pilar zaragozana o por las barriadas de inspiración nacionalsindicalista de Málaga, por poner algunos ejemplos.

A día de hoy toda una industria editorial y mediática de la nostalgia explota con ahínco este período que va constituyendo paulatinamente el último horizonte vital de las generaciones más veteranas de españoles. No en vano las mejores aproximaciones a fenómenos históricos son a menudo las no estrictamente políticas. Por eso merece la pena recuperar La estética del franquismo. La vida de Alexandre Cirici i Pellicer (1914-1983) es de las que parecen resumir todo un siglo. Político, historiador del arte y artista gráfico, sacó tiempo en plena Transición para redactar este libro, una pequeña joyita setentera que nos ilustra por su contenido y también como testimonio de la época característica en que fue compuesta. Adolece de muchos de los clichés y tics de entonces, su redacción es un tanto urgente e inconexa -tal vez por proceder de apuntes o guiones para clase-, pero por compensación tiene enormes virtudes: la perspectiva que proporciona al autor su propia trayectoria vital, y la huida de la descalificación simplista y en bloque de una dura experiencia histórica en un momento en que una mayoría social deseaba escapar de ella a toda prisa. Bien al contrario Cirici se esforzó en una tarea analítica que remite a las líneas pioneras seguidas por el profesor Bonet Correa en Historia del Arte y por el profesor Mainer en Literatura.

El autor parte de una hipótesis básica. Como en otros campos de la vida social, el autodenominado "Régimen" realizó un intento frustrado de crear una especie de tercera vía esencialmente antimoderna entre el cosmopolitismo industrial burgués y la cultura militante de los movimientos izquierdistas. En ese espejo se reflejan la angustia y el descoloque de ciertas clases medias subalternas, su perplejidad ante el advenimiento de la sociedad de masas y su obsesión por encontrar un "estilo" existencial propio que las distinguiera de las clases menesterosas, sobre todo de los trabajadores manuales. De este modo el discurso estético iba echando mano de lo que buenamente podía, contando siempre con una considerable hipoteca confesional asumida en parte por convicción y sobre todo para garantizar la legitimidad de la situación en el plano internacional. El libro proporciona también un buen esquema cronológico para orientarse entre las distintas fases del período. Tan solo se puede reprochar al autor su oído de corcho: mucha atención a la arquitectura y la literatura, algo a la escena y al cine, cero a la música.

Éste y otros libros de Alexandre Cirici disponibles en la Biblioteca de la UPM.

El libro de los abrazos, Eduardo Galeano

El libro de los abrazos
Eduardo Galeano

Madrid: Siglo XXI, 2009
Grabados, carátula y diseño interior de Eduardo Galeano

Primera edición: 1989

 

RECORDAR: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.

Así comienza El libro de los abrazos, una colección de textos muy breves que dan voz de un modo íntimo, muy humano, a personas no escuchadas de pequeñas tribus o demasiado grandes ciudades; indios; niños; presos; torturados; héroes de barrio; exiliados; azorados amantes o poetas. Decenas de historias que hubieran pasado desapercibidas sin el ejercicio de memoria que significa este libro.

Copio un texto en el que Eduardo Galeano explica cuál es el sentido de la obra y también del título:

 

Creo que un autor al escribir abraza a los demás. Y éste es un libro sobre los vínculos con los demás, los nexos que la memoria ha conservado, vínculos de amor, solidaridad. Historias verdaderas vividas por mí y por mis amigos, y como mi memoria está llena de tantas personas, es al mismo tiempo un libro de "muchos".

 

La prosa de estos pequeños cuentos es poética casi sin serlo, las palabras noEl libro de los abrazos, Eduardo Galeano (ilustración) pesan. Tal vez por eso el sentido que encierra cada una de las piezas se clava muy hondo y duelen o indignan o hacen volar. Están ilustrados, además, con pequeñas imágenes muy sugerentes del propio autor.

El libro es muchos libros, ya queda dicho. Por eso, en su experiencia, cada lector es libre de escoger su itinerario. Mi intención es sencilla, mostrar una de mis rutas lectoras valiéndome del número de página en que se puede encontrar el texto. Os invito a encontrar la vuestra. Mañana podrían ser otros; hoy, ahora, son estos:

 

5-11-50-52-56-59-

72-85-141-157-169-

254-255-257-258

 

El libro de los abrazos, Eduardo Galeano (ilustración)

Empiezo la ruta con una mujer que viste una falda inmensa de cuyos bolsillos va sacando papelitos y en cada uno hay una buena historia para contar. De estos papelitos, me parece a mí, llegan manos atadas que sin embargo danzan y dibujan; un banquito al que hacen guardia durante treinta años;  unos sucedidos que suceden cada vez que se cuentan; gentecita linda del pueblo que todavía huele a barro; nadies ninguneados; amantes que ruedan sabrosos; un pulpo con los ojos del pescador que lo atraviesa; un escritor que escribe para quien no puede leerle; pocas certezas y muchas dudas; una moneda que no deja huellas. Y acabo la ruta con una ventolera dentro de mí.

 

Este y otros libros de Eduardo Galeano disponibles en la Biblioteca UPM

 

Guy Delisle, Pyongyang

Guy Delisle, Pyongyang.
Bilbao: Astiberri, 2005

A pesar de ser un país que continuamente aparece en las primeras planas de los periódicos, poco sabemos de Corea del Norte, país que somete a un férreo control la información que se proyecta a su exterior, por no hablar de la que se encuentra al alcance de sus ciudadanos, y en el que los extranjeros entran con cuentagotas.

Por ello resulta un placer la lectura de este maravilloso libro de Guy Delisle cuya principal virtud es la proximidad a lo narrado y la sensación de credibilidad y cercanía que el autor sabe transmitir. Escrito y dibujado (¿había mencionado que se trata de un cómic?) con una extraña mezcla de virtuosismo y sencillez, Delisle nos cuenta sus experiencias en Corea del Norte como asesor de animación (de dibujos animados, digo) en un gran estudio en el que se ha deslocalizado la producción de las series de dibujos de occidente.

Las diferencias culturales, lo absurdo del régimen totalitario que rige hasta la más mínima expresión de la vida cotidiana, la deshumanización provocada por el miedo y la constante propaganda, la frustración del autor por la imposibilidad de contactar con los coreanos son narradas con grandes dosis de humor y humanismo por Delisle. Y es que el autor vivió durante este tiempo en un constante estado de flemático estupor ante una cultura en constante estado de paranoia, asombro que combatía a través de pequeñas transgresiones como la de dar a leer a su traductor el prohibidísimo libro 1984 de G. Orwell o ¡escuchar la radio!

No dejéis de ampliar las viñetas (pinchando encima) para ir abriendo boca.


El autor en plena faena

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Otro cómic de este autor disponible en Bibliotecas de la UPM

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El botánico H.M. Willkomm (1821-1895)

El botánico H.M. Willkomm (1821-1895) : la aventura de la biodiversidad por los caminos y paisajes de España.

Exposición bibliográfica

 

Rectorado Universidad Politécnica de Madrid

Calle Ramiro de Maeztu, 7

Madrid 28040

Del 10 al 30 de noviembre de 2010

De lunes a viernes de 9:00 a 20.00 h.

 

 

La lista de los intelectuales europeos que nos visitaron durante el siglo XIX es muy larga y en ella encontramos figuras muy conocidas  como Hans Christian Andersen, Theophile Gautier, Prosper Merimée, Alejandro Dumas, Richard Ford, o Washington Irving pero no solo nos visitaron  escritores.

También vinieron científicos como Alexander Humboldt, Edmond Boissier y H.M. Willkomm.

Este último, el eminente botánico alemán H. M. Willkom, (1821-1895),  es el protagonista de la exposición que hasta el día 30 de noviembre de 2010 estará montada en el hall del Rectorado de la Universidad Politécnica de Madrid.

En el se unieron el científico riguroso y el viajero romántico.

Llegó a España con 23 años y había leído entre otros libros los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving. Tras visitar Barcelona, Valencia y Madrid organizó el viaje a la ciudad con la que soñaba desde niño  : Granada.

Recorrió las sierras en un caballo cargado de pliegos de papel con un criado andaluz que le cantaba romances. Y empezó a considerar la posibilidad de hacer un estudio general sobre la flora de la Península Ibérica.

 

inauguracion-botanica4-1Para poder estudiar nuestras plantas en su totalidad viajó tres veces a España (1844, 1850 y 1873) y el resultado de su esfuerzo es la mas importante obra  que ningún botánico extrajero ha hecho jamás sobre la flora española y una de las obras maestras de la ciencia botánica europea.

 

Su título es Prodromus Florae Hispanicae (1861-1880). Las ilustraciones que complementan esta obra, realizadas por el propio Willkomm que era además un gran dibujante, se pueden ver en la exposición y al tiempo descubrir a un personaje que aunque es reconocido como un maestro por los botánicos españoles es un desconocido para todos los demás.

 

 

Podeis ver imágenes aquí

María José Rodulfo

Crímenes de la razón/la naturaleza humana: justicia vs. poder

Crímenes de la razón/La naturaleza humana: justicia vs. poder
Robert B. Laughlin/Noam Chomsky-Michel Foucault

 

Robert B. Laughlin

 

Desde pequeños sabemos que el conocimiento es algo lógico y hermoso que cada persona tiene la libertad de utilizar como le venga en gana siempre que tenga la paciencia necesaria para leer y pensar…

 

Así comienza el primer libro (The crime of reason. And the closing of the scientific mind) del Profesor Robert B. Laughlin de la Universidad de Stanford, Premio Nobel de Física en 1998. En él poco a poco desvela los distintos procedimientos de ocultar y criminalizar el conocimiento, y las consecuencias de una callada aquiescencia al respecto.

caratulas de los libros

La editorial Katz en su serie discusiones nos ofrece por primera vez en 2010, The crime of reason traducido al castellano y delicadamente editado. Ahora bien, esta editorial tiene otros muchos títulos interesantes para aquellos que disfruten de lo que algunos han dado en llamar lecturas de pensamiento. Por ejemplo, en esta misma serie, esta editorial ofreció en 2006 un debate entre Noam Chomsky y Michel Foucault también delicadamente editado. Por sorprendente que parezca ese debate tuvo lugar en la Universidad de Ámsterdam en 1971 y fue retrasmitido por la televisión pública holandesa. En él se discute acerca de la dimensión histórica del conocimiento, del conocimiento como práctica colectiva, sobre ese componente fundamental de la naturaleza humana que es la necesidad de un trabajo creativo, de la investigación creativa, de la creación libre sin limitaciones arbitrarias de instituciones coercitivas, y sobre la exigencia de que el ciudadano actúe contra el Estado en situaciones injustas. Las preguntas de los asistentes… sin desperdicio.

entrevista

 

Robert B. Laughlin en la Biblioteca UPM

Noam Chomsky en la Biblioteca UPM

Michel Foucault en la Biblioteca UPM

 

¡Espérame en Siberia, vida mía! de Enrique Jardiel Poncela

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Jardiel Poncela, Enrique.

¡Espérame en Siberia, vida mía!. Madrid: Catedra, 1997

“Un hombre que se enamora es siempre un imbécil elevado al cubo. Cuando se trata de un individuo genial, ese individuo escribe La Divina Comedia (caso Dante Alighieri) y le amarga la vida para siempre a la Humanidad. Y por el contrario, cuando se trata de un hombre vulgar, ese hombre hace oposiciones a Hacienda, se casa en la Parroquia (caso Juan Sánchez) y se amarga la vida para siempre a sí mismo.”

Palmira Suaretti, era lo que la gente llama una mujer distinguida; es decir, una de esas mujeres que uno distingue de tarde en tarde, Mario Esfarcies, “un hombre rico, joven, guapo, huérfano, soltero, alegre, inteligente, apasionado y moreno” , Joaquín Fäber, “médico sin vocación, especialista en enfermedades breves”, el Poresosmundos; estos son los actores principales de esta comedia, de este drama…

A nuestro protagonista Mario Esfarcies se le diagnostica cáncer de estomago. Es cobarde y no quiere sufrir, decide suicidarse. Pero su incapacidad para llevarlo a cabo hace que contrate a un asesino para que ejecute dicho propósito. Nombra heredero a un amigo que ante el suculento botín que le espera, decide acelerar los trámites. Mario en realidad quiere vivir, y decide huir. Se inicia entonces una persecución trepidante e hilarante, en la que van apareciendo una colección de personajes, “bípedos menos importantes pero imprescindibles”, estrambóticos, absurdos, esperpénticos en distintos lugares de Europa. Objetivo, Siberia, allí se encontrará con su amada Palmira. .

El señor Vicente era un individuo que se parecía a un hombre todo lo que un buque pirata puede parecerse a un bisoñé…tenía dos cosas profundas: la voz y el entusiasmo por Pi y Margall, a quien consideraba como el mejor boxeador del siglo XIX”

Qué es “!Espérame en Siberia, vida mía!”; una historia de amor, de "asesinatos baratísimos”, de persecuciones trepidantes, viajes desesperados, de situaciones absurdas, de diálogos hilarantes, frases cortantes…

¿Una novela de aventuras?, ¿una novela de amor?, ¿una novela policiaca?. Sí, es todo eso, una novela en  la que Jardiel manifiesta su visión de la vida, su pesimismo, su desencanto, atacando convencionalismos y utilizando la mejor arma que posee, el humor.

Enrique Jardiel Poncela (Madrid, 1901-1952) ejerce el periodismo y empieza a publicar en revistas como Buen Humor, Gutiérrez. Influenciado por Gómez de la Serna , forma junto con José Luis López Rubio, Edgar Neville, Miguel Mihura, Tono y otros lo que se llamó "La otra generación del 27"  que renovó la forma de hacer humor en las letras españolas.

Otras novelas de Jardiel, Pero ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?, Amor se escribe sin hache, La Tournée de Dios.

Obras de Jardiel en la Biblioteca de la UPM.

“A las siete de la tarde abandonaban “Pidoux”, lleno ya de mujeres hipotecables y jóvenes prealcoholizados”

 

Las tres preguntas / Lev Tolstoi

Las tres preguntas

Lev Tolstoi

imagen1Hans Christian Andersen solía decir: los cuentos sirven para que se duerman los niños, y se despierten los mayores.

Lev Nikoláyevich Tolstoi, que fundó una escuela para los niños campesinos denominada Yasnaya Polyana (Claro del Bosque), gustaba de emplear este género a modo de enseñanza. Las tres preguntas es un delicado exponente de este género:

Cierto emperador pensó una vez que si siempre supiera que contestar a estas tres preguntas, entonces no se equivocaría nunca,

¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?
¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar?
¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?

La editorial Gadir ofrece cuidadosamente editado uno de ellos y el texto en castellano puede descargarse en internet.

 

imagen2Este año, centenario de la muerte de Tolstoi, se ha estrenado una emotiva película: La última estación (The last station). A pesar del tiempo transcurrido algunos de los interrogantes de sus cuentos populares siguen teniendo la misma vigencia.

 

 

 

 

Un ensayo que hace referencia entre otras cosas al particular espíritu de este autor: El zorro y el erizo (The fox and the hedgehog) fue publicado en 1953. En él Isaiah Berlin, un reputado filósofo liberal, parte de un pequeño fragmento atribuido al poeta griego Arquíloco: El zorro sabe muchas cosas pero el erizo sabe una importante, y acaba afirmando que Tolstoi era un zorro que se creía un erizo.

 

 

 

 

Lev Nikolaevich Tolstoi en la Biblioteca UPM

Isaiah Berlin en la Biblioteca UPM

 

 

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