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Cuentos de los sabios de África, Amadou Hampâté Bâ

Cuentos de los sabios de África

Amadou Hampâté Bâ

 

A Amadou Hampâté Bâ historiador, escritor, autor de cuentos, pensador, poeta y hermano de los hombres, se lo conoce sobre todo en Francia por la lucha que llevó a cabo entre 1962 y 1970 en la UNESCO para la rehabilitación de las tradiciones orales en África como fuente auténtica de conocimientos y parte integrante del patrimonio cultural de la humanidad:

Los pueblos de raza negra, sin desarrollar la escritura, han desarrollado el arte de la palabra de una manera muy especial. A pesar de no estar escrita, su literatura no es menos bella. Cuántos poemas, cuántas epopeyas, cuentos históricos y heroicos, fábulas didácticas, mitos y leyendas de verbo admirable se han transmitido así a través de los siglos, fielmente llevados por la memoria prodigiosa de los hombres de la oralidad, apasionadamente enamorados de un bonito lenguaje y de la poesía.

Yo soy un diplomado de la gran universidad de la palabra enseñada bajo la sombra de los baobabs.

En África, cuando un anciano muere, una biblioteca arde.

En este libro, publicado por Paidós en noviembre de 2010, Amadou nos presenta una recopilación de cuentos africanos de tradición oral.

Como suele ocurrir con algunos de los encuentro más afortunados, éstos se producen por puro azar. Este es mi caso con un personaje al que agradezco infinitamente su existencia y vocación.

Es mucha la sabiduría que debemos a este inmenso continente asolado. Mali, uno de los paises más exhaustos es madre de este alma generosa.

Guarde este libro cerca de usted.

Abralo de vez en cuando,

Como quien visita a un amigo

Y si necesita un consejo,

Una luz que ilumine su periplo íntimo,

Hágale una pregunta por placer. Cierre los ojos.

Abra el libro. Abra los ojos.

Dele las gracias a quienquiera.

(Henri Gougaud)

 

Amadou Hampâté Bâ en la Biblioteca UPM

 

La isla del tesoro. Robert Louis Stevenson

isla_tesoroLa isla del tesoro, Robert Louis Stevenson

Madrid: Edic. Generales Anaya, 1981
Título original: Treasure island
Traductor: José María Álvarez

 

Estación de Ciudad Universitaria. Viene el metro. Me siento y comienzo La isla del tesoro. ¿Es la tercera o la cuarta vez que lo leo? Da igual, ¡me entusiasma!

Permitidme que en el trayecto hasta Pacífico os cuente algo sobre este cuento tan delicioso, y de su autor.

Imagino a Stevenson a sus 31 años escribiendo en su Escocia lluviosa y fría de 1833. Está muy abrigado, tiene una dolencia pulmonar que lo marcará toda la vida. Desearía, por un instante, que sus ojos se alzaran del papel y como un fogonazo mágico fueran capaces de ver los míos. Mis pupilas le devolverían todo el entusiasmo, toda la ilusión y energía que me ha transmitido con sus libros. Muy bajito le diría: “De mayor quiero sentir que aún existen tus mundos, esos donde se puede soñar. Y yo misma no ser más que un efímero y aventurero sueño”.

Cada vez que he leído La isla del tesoro me he imaginado embutida en la piel de un protagonista distinto. Esta vez pretendo ser John Silver el Largo: astuto, sagaz y sanguinario bucanero que entorpecerá las pretensiones de nuestros buscadores de tesoros.

Os cuento la historia. Un joven llamado Jim Hawkins, por esas casualidades Mapa de la isla del tesorode la vida, encuentra un mapa de una isla desierta que esconde un tesoro. Pide ayuda a sus amigos para fletar un barco y emprender rumbo a la aventura. Reúnen una tripulación compuesta de excelentes marineros ingleses, honrados todos ellos y desconocedores de las pretensiones de nuestros amigos… Pero, un momento, no son tan honrados y leales, en seguida se mostrarán como los más sanguinarios ejemplares de la piratería inglesa. Comandados por John Silver el Largo, estos rufianes se lo pondrán muy difícil al joven Jim y a sus amigos.

Desde el comienzo del libro la narración es emocionante. Emoción ingenua que logra ilusionar con cada uno de los personajes, con cada una de las situaciones que Stevenson imaginó. ¿Tú nunca has buscado una isla que entrañe un tesoro? La isla es la propia vida y el tesoro lo que buscamos todos, un premio lleno de luz.

He pasado momentos estupendos con este pequeño libro.

 

Robert Louis Stevenson en la Biblioteca UPM

 

Carlota

 

Rebétiko: la mala hierba, de David Prudhomme

"Imperturbable y grave, como si fuera el único hombre sobre la faz de la Tierra, Markos fue el primero en tañer su instrumento." (p. 56)

David Prudhomme:

Rébétiko (la mauvaise herbe).

Paris: Futuropolis, 2009.

Rebétiko : la mala hierba.

Madrid: Sins Entido, 2010.

¿Se puede oír un dibujo? ¿Se puede pintar una melodía? ¿Es posible verbalizar un rasgueo del arco sobre la cuerda? Hace tiempo hubiera buscado la respuesta en Pascal Quignard, en las músicas de Debussy o Ravel. Ahora he obtenido de otro autor también francés una respuesta satisfactoria, aunque me haya tenido que dejar llevar de la mano de sus textos, trazos y colores hasta el otro extremo del mar y hacia un momento trágico ya separado de nuestras vidas por bastantes decenios de peripecias y avatares.

Casi todos tenemos algúnos clichés turísticos en la memoria, quien presume de cultivado algunas nociones impregnadas de helenismo clasicista. Pero en el fondo ¡qué poco sabemos de la Grecia moderna, de su historia difícil, de su cultura popular..! Por suerte en este flamante álbum los mismísimos Goya, Daumier, Toulouse-Lautrec y Bilal parecen arrimar el hombro para conseguir la magia de transportarnos a una confluencia crepuscular a orillas del Egeo: el desarraigo de la cultura griega de Asia Menor entre los refugiados que poblaron los arrabales de Atenas y El Pireo tras la derrota de 1922; el ocaso de un modelo tradicional de transmisión oral y de vivencia comunitaria de la música popular; y el fin del período de entreguerras, cuando sombras inquietantes y funestos presagios se ciernen sobre el destino del mundo. El otoño de una manera de vivir cuyos quejidos de agonía se convierten en música electrizante y en danza de resonancias cósmicas.

Hasta el propio amanecer del día cobra los tintes pálidos de la decadencia en este relato de crudeza fascinante que parece fundir en armonía los tonos de la tragedia clásica y del cine negro, del melodrama coral y del fresco histórico. Hete aquí que esta "mala hierba" -un cómic sin banda sonora (¡¡!!)- nos introduce en uno de los grandes géneros protagonistas de la música popular moderna, cuya falta de proyección quizás se deba al hecho de adscribirse a un área lingüístico-cultural de tamaño reducido. Magnífica obra, impecable edición y muy buena traducción. Ahora ya solo queda que algún amigo griego nos dé su opinión. Kali anagnosi!

 

Los restos del día, Kazuo Ishiguro

Los restos del día, Kazuo IshiguroLos restos del día, Kazuo Ishiguro
Barcelona: Anagrama, 1989

Traducción: Ángel Luis Hernández Francés

Título original: The remains of the day

 

Para que esta historia se convierta en historia de amor, sólo falta una palabra. Uno se pasa toda la lectura esperando a que Mr. Stevens la pronuncie. Pero es esta una historia de silencios. Él, altivo mayordomo de Darlington  Hall, se encierra en la extrema dedicación que su trabajo exige y va dejando pasar una y otra vez las oportunidades que Miss Kenton, su ama de llaves, le brinda con el objetivo de que rompa con esa rigidez y emprenda en su compañía una nueva vida. Mr. Stevens, zarandeado por los cambios acontecidos en la sociedad inglesa de posguerra, herido en su fuero interno por haber servido a un patrón corrupto, desgrana los acontecimientos a posteriori. Su relato resulta subjetivo; con la mirada vuelta hacia atrás, pero incapaz de desprenderse de su reducida visión de las cosas, Mr. Stevens trata de explicarse a sí mismo dónde están los errores que ha cometido, si es que alguno cometió, o qué significado tuvo el comportamiento de quienes le rodeaban: su padre, el personal de servicio a su cargo, los mayordomos de otras casas, los aristócratas a los que debía obediencia… Mientras, reconociendo (eso sí, tácitamente, empujado más porque el mundo ha cambiado que por  propia convicción) que el día ha llegado a su fin, constatando que todo por lo que él ha luchado y los valores en los que ha creído pertenecen a un tiempo ya extinguido, viaja para reencontrarse por última vez con Miss Kenton, la única persona que aún podría proporcionarle algún consuelo.

En realidad, ¿qué sentido tiene estar siempre especulando sobre lo que habría pasado si tal situación o tal otra hubiesen terminado de forma diferente? Acabaría uno loco. En cualquier caso, aunque me parece muy bien decir que hubo momentos trascendentales, sólo es posible reconocerlos al considerar el pasado. Evidentemente, cuando ahora pienso en aquellas situaciones, es cierto que me parecen momentos cruciales o únicos en mi vida; sin embargo, mi impresión mientras sucedían no era la misma. Más bien pensaba que disponía de un número ilimitado de años, meses y días para resolver las diferencias que enturbiaban mi relación con Miss Kenton, o que aún surgirían ocasiones en que podría remediar las consecuencias de algún que otro malentendido. Lo que sí es verdad es que, en aquella época, nada parecía indicar que a causa de unos incidentes tan insignificantes todas mis ilusiones acabarían frustrándose.

 

The Remains of the Day, Kazuo IshiguroEsta bellísima historia de silencios y de emociones contenidas fue llevada al cine en 1993 con el título de "Lo que queda del día". Los inolvidables protagonistas fueron encarnados por los no menos inolvidables Anthony Hopkins y Emma Thompson.

Lo que queda del día, con Anthony Hopkins y Emma Thompson

 

 

 

 

 

 

Este y otros libros de Kazuo Ishiguro en la Biblioteca de la UPM

 

 

Nigel BARLEY, El antropólogo inocente

Nigel Barley, El antropólogo inocente.

Barcelona : Anagrama, 1989

Al acercarnos a este libro podríamos pensar que se trata de un libro de antropología. Y tendríamos razón. Pero también podríamos pensar que se trata  de un libro de humor. Y tendríamos más razón todavía ya que se trata de uno de los libros más divertidos que sobre este (y cualquier otro) tema se haya escrito.

Harto de ejercitar la antropología teórica, Barley llega a la conclusión que lo que necesita hacer es lanzarse a la aventura y pasar dos años (nada menos) instalado en una choza de barro para estudiar al pueblo Dowayo en Camerún, a lo Marvin Harris. Lo hace animado por las experiencia narradas por compañeros de universidad que le hacían sentir como un antropólogo de gabinete.

Su error fue pensar que lo que le contaban los antropólogos experimentados o las propias monografías de los clásicos de la materia era toda la verdad.

 

Las dificultades de Barley empiezan con los surrealistas trámites administrativos para lograr el permiso de estancia en el país dowayo y siguen con sus problemas con los bancos locales, las enfermedades varias que tiene que padecer y que casi acaban con él o los problemas de comunicación que hacen que, queriendo interesarse por la salud del jefe de la tribu, le pregunta en realidad si ha copulado con el herrero.

Hilarantes peripecias del día a día del antropólogo, que nunca se explican en la facultad y que aquí tienen el mismo protagonismo que otros aspectos más formales que te permiten conocer a la vez la forma de vida del pueblo dowayo.

Todo narrado con un gran sentido del humor en la mejor tradición británica. Como muestra la dedicatoria del libro,“al Jeep” o la forma cómo describe la cerveza dowaya que te lleva directamente del estado de sobriedad al de resaca, ahorrándote el paso intermedio de la ebriedad.

Barley no sólo es el autor, sino también uno de los personajes más elaborados del libro junto con el traductor, del que se sirve para entender las intrincadísimas costumbres dowayas, o el propio jefe de la tribu.

Nigel Barley se doctoró en antropología por Oxford , y posteriormente dedicó dos años al estudio de esta tribu del Camerún. Después de esta experiencia, el autor se incorporó al Museo Británico, cuyo departamento de publicaciones editó este texto como curiosidad. Nigel Barley hace con la antropología lo que Gerald Durrell hizo con la zoología.

 

Y si después de leer este libro os quedáis con ganas de más podéis seguir disfrutando con : “Una plaga de orugas: el antropólogo inocente regresa a la aldea africana” del mismo autor.

Mi familia y otros animales / Gerald Durrell

Mi familia y otros animales

Bichos y demás parientes

El Jardin de los dioses

Alianza Editorial, 2002

Alguien podría pensar que este es uno mas de los libros que describen el deslumbramiento de un inglés ante el fulgor del Mediterráneo pero, existiendo verdaderas joyas en el género, esta obra es bastante más.

La familia Durrell  llega a Corfú en 1935, Gerald tiene diez años,  huyendo del clima británico y vivirían en la isla griega hasta 1939.

El libro es un delicioso conjunto de recuerdos infantiles contados con enorme sensibilidad, asombrosa eficacia y un finísimo sentido del humor, que en pasajes como el que narra la procesión del patrón de la Isla, San Espiridión, llega a resultar directamente tronchante.

El amor por la naturaleza y en particular por los animales inunda las páginas. El niño descubre en Grecia los animales más pequeños y los observa durante horas. Luciérnagas, tijeretas, cigarras, grillos:

Al atardecer, cuando refrescaba, las cigarras dejaban de cantar: su puesto lo tomaban entonces las verdes ranitas de San Antón, adheridas a la humedad de las hojas de limonero junto al pozo.

Después Gerald Durrell  dedicaría su vida a los animales. Creó una fundacion, el Parque Zoológico de Jersey y escribió numerosos trabajos sobre los animales en peligro de extinción y la cría en cautividad.

 

Hay libros extraordinarios que nos regalan para siempre la imagen de un país, que le ponen luz, temperatura y colores a una ciudad o a un paisaje que no conocemos.  Estoy en deuda con  Mi familia y otros aninales porque Corfú para mí es el sonar de las cigarras bajo los olivos, a la hora  de la siesta, tal como la describe  Gerald Durrell.

La obra es una trilogía que ha sido traducida y reeditada sin parar desde su publicación en los años cincuenta de siglo pasado.

 

Libros de Gerald Durrell en la Biblioteca de la UPM

 

 

Ruskin, Morris y Wilde. El renacimiento del arte en Inglaterra.

William Morris

Cómo vivimos y cómo podríamos vivir

Pepitas de calabaza, 2004

 

Hace tiempo que vengo recogiendo, aquí y allá, retazos y estelas de personajes singulares que me atraen. Todos ellos comparten lo que se ha dado en llamar, o que al menos Wilde dio en llamar The English Renaissance of Art.

Uno de los más sorprendentes personajes es William Morris, artista de corazón y artesano de vocación, en cuya memoria la editorial Pepitas de Calabazas ofrece cuidadosamente editadas algunas de sus conferencias. Me referiré particularmente a una de ellas: Cómo vivimos y cómo podríamos vivir; trabajo útil o esfuerzo inútil; el arte bajo la plutocracia. Y es que Morris aboga porque lo único que le resta al ser humano es conquistarse a sí mismo; vencer la competencia para alcanzar la cooperación. Y va desgranando con claridad y sentimiento la exigencia: de una buena salud para sentir la vida como un placer; una educación liberal para poder participar de los conocimientos y de la habilidad del mundo; y un entorno de trabajo agradable, generoso y bello. Es imprescindible comprender que estas conferencias se impartieron en pleno apogeo del capitalismo industrial devorador de acero y de hombres, con potencial contaminante desconocido hasta el momento.

Hago referencia en el título de la reseña también a Ruskin, profesor en Oxford de Morris y Wilde, y que fue un alma revolucionaria que se inspiró en Da Vinci y Reynolds para proponer reformas radicales en la enseñanza universitaria del arte (sus lecciones pueden descargarse en internet). Ruskin abogó por la integración de la práctica (dominio de las técnicas manuales) y de la crítica (capacidad de reconocer la valía de artistas vivos). En una ocasión se puso manos a la obra con un grupo de alumnos para construir una carretera que uniera dos pequeñas aldeas con el fin de demostrarles el placer que se deriva de realizar una obra altruista para la comunidad, la dificultad intrínseca en el manejo de técnicas y herramientas manuales, y la posibilidad de crear elementos hermosos y útiles.

Wilde nos ha dejado un sentido homenaje tanto a Ruskin como a Morris, de quien afirma que tenía la capacidad de buscar la perfección de la manera más intensa, con maestría sin par tanto en todos sus diseños como en su visión espiritual. Me permito recomendar a quien pueda estar interesado, la lectura de la conferencia: las artes y el artesano (art and the handicraftman), impartida por Wilde en los Estados Unidos a alumnos universitarios y cuidadosamente editada por Gadir en castellano: because Art is the one thing which Death cannot harm (porque el arte es la única cosa que no puede ser dañada por la muerte).

 

William Morris en la Biblioteca UPM

John Ruskin en la Biblioteca UPM

Oscar Wilde en la Biblioteca UPM

 

El baile; La vida en un hilo, de Edgar Neville

Edgar Neville. El baile; La vida en un hilo.

Madrid: Catedra, 1990

“…la vida de las personas, como el alma está en un hilo; casi siempre depende del azar, y a  todos   nos  llega un momento en la vida en que hemos de dudar entre dos o más caminos: no sabemos cuál es el que vamos a seguir, cuál es el que nos conviene más, hasta que escogemos uno.”

El público se acomoda en sus butacas, la sensación de que algo mágico va a ocurrir se extiende por toda la sala, todo el mundo la puede percibir. ¡Atención!,  las luces se apagan, ya empieza, el silencio se extiende. Todos los ojos se concentran en un único punto; uno, dos, tres, ya está, se abre telón.  La magia va a surgir. La representación va a comenzar. Qué historia nos contarán, ¿lloraremos?, ¿reiremos?, vamos a vivir un momento irrepetible, no se volverá a producir, quizá de forma muy similar pero no igual. Es el teatro, sí, el TEATRO.

“Pedro.- Haberte casado antes.

Julián.- Claro, casarme y tenerte que aguantar a ti de amigo de la casa, siendo tú más chistoso que yo…Además, yo tenía que esperar a que se muriese mi tía para heredar.

Pedro.- Tampoco yo podía casarme entonces.

Julián.- Pero te aprovechaste de que yo estaba en Filipinas para que se muriera tu padre y quitarme a la novia.

Pedro.- Parece al oírte que lo hubiera asesinado yo

Julián.- Nunca he querido indagar si la muerte fue natural o no.

Pedro.- Entonces, yo soy un asesino

Julián.- Un parricida.

Pedro.- Y tu un imbécil

Julián.- Y tu un traidor.”

El Baile es una comedia sobre el amor sin más. El amor entre Julián, Adela y Pedro. Es un amor entrañable, puro, que resiste el tiempo y marca el destino de todos ellos. Pero también es una comedia sobre la amistad que alimenta y da vida a los tres. Amistad y amor se entrelazan de tal manera que no sabemos realmente quién sostiene a quién. Es, simplemente, una comedia sobre la vida.

El Baile se estreno en Bilbao el 22 de junio de 1952. Conchita Montes, Rafael Alonso y Pedro Porcel fueron sus protagonistas. En 1959 se estrenó la versión cinematográfica dirigida por el mismo Neville.

La vida en un hilo es una reflexión sobre el destino, el azar, de como la vida de las personas depende muchas veces de un instante, de un momento, de como una decisión puede marcar su vida y su felicidad.

Mercedes se encuentra en una tienda de flores, allí conoce a Miguel y a Ramón, una tarde de lluvia, la espera de un taxi, una decisión, el destino…pero ¿y si esa no hubiese sido la decisión?, y ¿si hubiese sido otra? .

La vida en un hilo se basa en un guión firmado por el propio Neville para la película homónima que el mismo dirigió en 1945. Se estreno en el Teatro María Guerrero de Madrid el 5 de marzo de 1959 con Luis Prendes, Ángel Picazo, M. Carmen Díaz de Mendoza en los papeles principales.

“Miguel.-… ¿A usted le molesta la lluvia?

Mercedes.- Verá; si me cae encima, llega a fastidiarme.

Miguel.- Pues a mí me parece que es muy beneficiosa para la agricultura…

Mercedes.- Yo tengo unos tiestos en mi balcón a los que les va a venir muy bien esta lluvia.

Miguel.- ¡Ah! Es usted latifundista.

Mercedes.- Un poquito, son seis tiestos…”

Edgar Neville (Madrid 1899-1967), autor polifacético, escritor, autor teatral, director de cine, pintor, perteneció a la llamada Otra generación del 27 junto a Mihura, López Rubio, Jardiel, Tono, autores todos ellos que renovaron la forma de hacer humor en España. Un humor, poético, vanguardista, absurdo en muchas ocasiones pero siempre inteligente.

Empezó escribiendo crónicas de guerra en La Época. Colaboró en revistas como Buen Humor, Nuevo mundo, La ametralladora, etc. En 1931 publicó su primera novela, Don Clorato de Potasa.

Otras obras de Neville, Frente de Madrid, La familia Minguez, Alta Fidelidad.

Edgar Neville en la Biblioteca de la UPM.

Cae el telón, “La commedia è finita”.

 

 

 

Comunicación y poder, de Manuel Castells

"Éste es el tema de este libro: por qué, cómo y quién construye y ejerce las relaciones de poder mediante la gestión de los procesos de comunicación y de qué forma los actores que buscan el cambio social pueden modificar estas relaciones influyendo en la mente colectiva." (p. 24)

 

Manuel Castells:

Communication power.

Oxford: Oxford University Press, 2009.

Comunicación y poder.

Madrid:  Alianza Editorial, 2009.

Audiencias cautivas, goterones de datos comprometedores, revoluciones de colorines hechas con móviles, vuelcos electorales, políticos teatrales, "mercados" sin rostro aparente que deciden sobre la valía y el crédito de millones de personas, organizaciones criminales ejerciendo tal que estados constituidos, infoxicación interminable, política de las emociones, …neuropolítica acaso? En la época en que la Humanidad cuenta en principio con más recursos para combatir el infortunio individual y colectivo la política aparece paradójicamente convertida en un macroescenario circense y la democracia representativa se transmuta en caricatura plebiscitaria. Mirando alrededor se diría que las distopías clásicas se quedaron bien cortas en muchos aspectos.

¿Nos atreveríamos a hincarle la paciencia a un sesudo ensayo de sociología de más de 500 páginas -sin contar apéndices-, para intentar comprender algo de la situación? Bueno, todo sea contra la banalidad. Manuel Castells es por excelencia el investigador del mundo transformado por las tecnologías de la información, hasta el punto de haberse comparado sus análisis con lo que supusieron las obras de Karl Marx y de Max Weber en sus respectivos contextos. Él mismo representa el prototipo del intelectual global con múltiples conexiones académicas y personales en Francia, Estados Unidos, Brasil, Extremo Oriente, Rusia, etc. Pero aunque en la actualidad escribe sus trabajos principales en inglés, a menudo sus libros incluyen referencias españolas.

Comunicación y poder pretende desentrañar y caracterizar la naturaleza y los mecanismos del poder político a comienzos del siglo XXI. Destaca el protagonismo de los medios de comunicación, sobre todo los audiovisuales, contrapesados por la emergencia del fenómeno de la autocomunicación de masas. Como en obras suyas anteriores, el aparato crítico a base de citas, bibliografía, trabajos de campo, etc. puede apabullar a primera vista; pero la prosa es ágil y enérgica, algunos pasajes destilan un cierto aroma de thriller -la realidad supera muchas ficciones-, y aún podemos toparnos con algunas notas de ironía y humor. Si arrancamos y perseveramos nos iremos adentrando en un universo en el que en seguida nos reconoceremos como peones pero -¿quién sabe?- también como potenciales actores.

Este y otros libros de Manuel Castells disponibles en Bibliotecas de la UPM.

El mapa del tiempo, Félix J. Palma

El mapa del tiempo, Felix J. Palma

El mapa del tiempo
Félix J. Palma

Alianza Editorial, 2009

 

Si hace unos meses traíamos a nosólotécnica a H. G. Wells en el papel de autor de La máquina del tiempo, rizamos ahora el rizo invitándole de nuevo por estos lares no en el rol del fabulador que hilvana sin riesgo las fantasías que se le pasan por la cabeza. No, esta vez no va a ser tan fácil. Esta vez le traemos como el personaje central de la trepidante novela de Félix J. Palma El mapa del tiempo.

Londres, 1895, Wells acaba de publicar su famosa novela La máquina del tiempo añadiendo a la curiosidad propia de la época la posibilidad de saltar sobre la línea cronológica hacia otros siglos. En la primera de las tres historias que se entrelazan en El mapa del tiempo el joven Andrew Harrington querrá viajar ocho años hacia el pasado para salvar a su enamorada de las garras del mismísimo Jack el Destripador. En la segunda, Claire Haggerty viajará al año 2000 en busca del único hombre del que se puede enamorar: el glorioso salvador de la raza humana ante la amenaza autómata. Y en la tercera, un ladrón de destinos vendrá del futuro para robar los manuscritos de las novelas de Henry James, Bram Stoker o del propio H. G. Wells. Éste, por azares de la literatura, verá implicada su apacible vida y actuará como hilo conductor en las tres historias, pues ¿quién mejor que el autor de La máquina del tiempo para ayudar a sus lectores y vecinos en los viajes temporales que éstos deseen emprender?

Divertida, entretenida, intrigante, bien escrita, con un narrador que todo lo ve y que hace juguetonas apariciones de vez en cuando, aliñada con múltiples guiños literarios, la novela de este talentoso escritor de cuentos asegura un muy buen rato de lectura.

Félix J. Palma (Sanlúcar de Barrameda, 1968) es autor de celebrados libros de cuentos como El vigilante de la salamandra o Las interioridades, además del recientemente publicado El menor espectáculo del mundo. Asimismo, es autor de las novelas La hormiga que quiso ser astronauta y Las corrientes oceánicas.

Félix J. Palma en la Biblioteca de la UPM

 

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